Andres Serrano | EL DIT DE LA NAFRA | TeclaSala | L´Hospitalet
Me enfrenté a mi primera siesta profunda sobre los
encapuchaos coincidiendo el fin del siglo pasao con el de la marcha zapatista sobre Ciudad de México y el discurso de l@s líderes indigenistas en el Parlamento dese gran país por tantas razones, lástima la mala prensa que sufre a saña de l@s que intentan tapar sus propias miserias. Muchas veces he deseao que hubiera un gran país de potente economía y sociedad pujante en
lengua castellana y puede ser México en compañía, enfrentado, en competencia o como quieran siempre que sea entrellos, a su vecino del Norte. Sería un acierto pa
Love Spain | l´Espagne
aîme | España huele a
ajo ayudar a México en lo que podamos procurando no despertar recelos en l@s mexican@s, explicando que ayudándolos y no pidiendo ayuda pa ellos como hacemos pa los demás países nos queremos ayudar a nosotros mismos. Un México grande con su gran población sería decisivo pa la
lengua castellana, pa Internet en español, pa la cultura de tos los países que hablamos la
lengua común, otros se han volcao precísamente en sus fronteras y más todavía en la más dura. Desde México me chatearon a deshoras un chistecillo vengativo sobre españoles, en concreto sobre 2 que se juntaron en 1 punto acordao y no se reconocieron porque 1 iba a otro
Carnaval dizfrazao.
- ¿No reconocez mi dizfraz?
- Poz no caigo no.
- Fíjate bien en mi antifaz, en mi traje negro y mi zombrero, en mi capa y en mi ezpada.
- Si no me daz máz piztaz. El dizfrazao no tuvo más remedio que abrirse la capa, desabotonarse la camisa dejando ver una enorme Z tatuada en su pechera.
- ¿Y ahora caes?
- Ya lo ze, vas dizfrazao de Zuperman. Me enroco en mi
telaraña pa decir que en otro momento fue criticado por los de siempre que 1 Parlamento admitiera gente
encapuchá en su tribuna y también que a los que se mostraron
encapuchaos en la tribuna y antes en el sendero les mereciera la pena la efectividad de un discurso de semejante guisa. Igual piensan los criminalizadores que los juicios públicos de
encapuchaos ni son
juicios ni son públicos pues 1 Parlamento, incluso 1 tan querido como el del pueblo mexicano con
encapuchaos deja de ser un Parlamento y una sala de juicios con
encapuchaos parece un patio de colegio en plena fiesta escolar. Excepciones razonables: celebraciones de Semana Santa y verdugos en ejecuciones de penas de muerte. En mi lejanísima adolescencia jugaba al basket en una selección local y a falta de que nos ficharan pa los grandes conjuntos la localidad que nos había seleccionao sin pesarnos por la báscula nos regalaba concentraciones souvenirs que recuerdo en Marbella y en Cuenca entre otras, mas la típica de Cuenca en Semana Santa que también creo recordar la sobreviví otra vez concentrado como estudiante. Ya gastábamos chándal y equipación uniformada y tan guapos que íbamos con nuestro chándal blanca la chaqueta y azul marino el pantalón con 3 vistosas rayas verticales azul marino o blancas, es decir, al contrario del
color principal, en las costuras, sí, Adidas, como las camisetas de hombreras sin mangas, entre los nazarenos
encapuchaos que se desplazaban entre las diferentes procesiones.
- ¡Qué sitio Cuenca! En Leganés ves a 1 en chándal, bueno a 1 sólo en chándal es difícil, pero vale y aotro de nazareno y la gente se pasma mirando al nazareno pero en Cuenca no nos quitaban
ojo a los de los chándal, y es que en Cuenca en Semana Santa se ven más nazarenos que por
YouTube, por tanto nazarenos en Semana Santa valen como animales de compañía, o sea, que si ligan así y los de Leganés podemos ir en chándal de etiqueta gran selección y no nos comemos 1 rosco, otra vez será. Aunque al reo de pena de muerte se les ofrece una capucha que unos aceptan y otros no, tradición macabra en la que afortunadamente no estoy na puesto, lo normal es que el brazo o brazos ejecutores vayan también
encapuchaos con lo que precisamente se llama verdugos, especialmente si van a ser grabados en imágenes, el público o los testigos del deceso, que en ocasiones pueden ser familiares directos, amigos y también sus víctimas no suelen ir
encapuchaos.
Si hablo de pena de muerte tengo que hablar de
A sangre fría,
In Cool Blood Truman Capote 1965, la primera y la mejor novela reportaje de la historia, es decir, técnicas narrativas aplicadas a sucesos reales muy criticadas en su momento por los que luego le sacaron el mayor partido comercial al invento, que de Capote, el inventor sólo hemos conocido la también maravillosa recopilación de relatos y entrevistas
Música pa camaleones sólo equiparable a
¿Qué hago yo aquí? de Bruce Chatwin, que los ignorantes creen que me quitan otra idea que ni siquiera es mía. Sobre finales
Déjà-Vu en penas de muerte también debo reseñar el final conocido de las películas sobre Jesús de Nazaret, que luego dicen también que destripo los finales, por decir cosas obvias subsanables mediante elipsis que no quede. Leí las noticias sobre la marcha zapatista como quien ve otra película sobre la vida de Jesús de Nazaret en otra Semana Santa.
- ¿Cómo acaba? preguntan en la dura vuelta al trabajo l@s que se han dormido a medias, quiero decir que en la marcha de l@s zapatistas, en la Semana Santa de Cuenca y en las ejecuciones de penas capitales que echan por la tele, que los niños deben fripar en
colores algunas navidades entre Papá Noel, los Reyes Magos y la ejecución de algún tirano, me da igual, me dejan indiferentes, no me dan miedo como a nuestro entrenador de basket que luego triunfó como concejal de urbanismo, pero no, los
encapuchaos son una vergüenza pal que consiente escuchar a alguien
encapuchao, otra cosa es que te esté golpeando con una cachiporra pero sobre todo pa el propio
encapuchao. Nadie, excepto Cristina Almeida supongo echará de menos a Sadam Hussein, ni de sus minorías sometidas ni de los países vecinos, pero los que hicieron un papelón fueron los verdugos
encapuchaos. Qué cobardes con argumentos tan pobres los que lo consienten, qué vergüenza lo que tapan si lo que enseñan es su propia condena, tienen infinitamente menos autoridad que los muertos incluso después de ser ajusticiaos,
encapuchaos la pierden si alguna vez tuvieron alguna. Sin caretas y si capuchas se habla mucho mejor, son las palabras que valen, las de los
encapuchaos menos que na. Ellos mismos se derrotan si la ejecución de cualquier pena de muerte no es ya de por sí una gran derrota.
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