Queda inaugurao otro charco. Desde hace
tiempo se habla |
talk sin parar de un@s cuant@s personajes perfectamente intercambiables entrell@s que sin hacer na que se sepa, pero es que na de na que no sea precisamente dar que hablar sin parar ocupan hasta las marquesinas de los transportes públicos prohibidos pa la lencería púbica. Con
tiempo también, paciencia y tranquilizantes tan poderosos como instantáneos, to el cuerpo como diana pa inmovilizar a quien ose ponerse nervios@ que hasta l@s sospechos@s lo saben: gafas reglamentarias obligatorias pa dar pistas a la
policiae periodistae que dispara sus narcóticos, estabiliza al inmovilizao y si ven que algo puede complicarse le calzan el
chándal al momento, que si aguanta el castigo a guardarlo a ver qué película se le monta por si intenta defenderse cuando despierte. De su presencia apabullante, ensordecedora, aunque bien pensao eso es lo de menos en los
corros de grillos se deduce fácilmente que son algo nuevo, que no, efímero, quel fenómeno seguro que tampoco y perfectamente inútiles como personajes o personajill@s insustanciales en su mismididad pero no el
hueco que ocupan. También te l@s perdistes y sin probablemente pero tanta gente ociosa por las calles y en las plazas transitadas a todas horas obligó a extremar las medidas de seguridad y cuando pareció to controlao como la seda, demasiao, la gente quería movidas o al menos, pasatiempos pa matar el rato aunque fuera.
Modelos de comportamiento social siempre han existido como las
niñas esclavas, 1 dellas manca porque se la estaban comiendo cuando las rescataron de la película
El busca del fuego sobre la guerra civil española, esa que luego enseñan la risa a la tribu fallera valenciana que da título a la película. Los medios de comunicación del éxito trasladaron sus platós a las plazas públicas y se dijo que sus neuras particulares & gritos contagiosos que enloquecían a l@s fan que pasaban cerca como las
toras a las que se les cortaba la leche con los trenes, que l@s de los gritos estaban sobradamente acreditados como tales, escenarios que llamaban socialistas por su parecido con el cartel de
Novecento en movimiento. Otro charco pa refocilarse, que no es ya que venimos del mono sino lo que paraece es que volvemos sabiendo también que lo que menos moló de la novela de ciencia ficción
La naranja mecánica de Anthony
Burguess después de la película del mismo título de Stanley
Kubrick, quien suprimió el último capítulo enel quel malvado Álex de la pandilla era reeducao, o sea el final ejemplarizante obligao del pasao, es que salieron imitadores como
setas de la ficción inventada por tos laos. Hoy la retransmisión de imágenes y sonidos en tiempo real desas características la podría montar y editar 1 niñ@ de 11 años enel
recreo de su cole mientras se comel
sandwich mixto. La nota de calidad a la que nunca llegarían l@s menores ni mucha gente aficionada era el servicio de grabación que se unificó en una gran agencia también llamada ente y dotada de las últimas versiones de editores de imágenes, sonidos y efectos especiales que sólo necesitaban buenos guiones. Los literatos e intelectualillos censores de los regímenes tiránicos de otros tiempos se tornaron en novelistas al servicio de tribunales de justicia y organismos oficiales como
policiae periodistae de ayuntamientos pa arriba, filtraciones a medios de comunicación vecinales, en fin, con que la gente siguiera creyéndose lo que hiciera falta en cada momento y también recambios por si había que cambiar las versiones, dobles veredictos en todo caso porque pruebas falsas eran todas las que se generaban en esas instalaciones secretas. Lo malo es que los malos como los malos del
Padrino épico escrito por Mario
Puzzo y puesto en cine eterno por Francis Ford
Coppola, de
Pulp Fiction, 1994 de Quentin
Tarantino, del
Cabo del Miedo gustaban como ya veníamos sospechando los aficionaos a los Western y a los videojuegos de disparos, carreras y explosiones. Con otra característica distintiva de l@s
modelos sociales de ser muy mírame y no me toques, lo que no deje de ser placer con algun@s que se pretenden capaces de llenar a rebosar las plazas de
toros en sus facetas antitaurinas recién descubiertas. O sea que no sólo gustan los malos sino con frecuencia también justo lo contrario de lo que se pretende. Como se aprende pero mal también gusta mucho por necesidad el escondite, el escondido o la especie de
juego que jugaban algunos inconscientes en condiciones en las que hay
cámaras, algunas controladas aleatoriamente en directo o realizando grabaciones aleatorias, pues no había l€s pa pagar a tantos mirones como se necesitaban por todos lados ni menos pa soportes informáticos de almacenamiento gravaos con to tipo de impuestos, innecesarios además con el excelente parque de software de edición de imagen, sonidos y efectos especiales del disponían las autoridades desde el jefe del gobierno al cartero y a la vez
policiae periodistae del pueblo más aislado con tal de que supiera hacer guiones, abrir el correo electrónico y enviar SMS. Con la credibilidad que dan las grabaciones deficientes y sobre todo las posibilidades de manipulación que permiten precisamente por lo mismo, con un extra grabao en un croma con aspecto de menor que ahora con lo grandes que son los menores es fácil, se les montaba un encuentro sexual o una charla amigable con una policía en una cafetería o lo que hiciera falta o que no se hubiera escondido. El género más escatológico, el porno más duro se generaba obligatoriamente cuando una mujer de las
policiae periodistae se liaba o se la liaba con un delincuente, que al contrario no, es decir, la mujer delincuente que se ligaba a 1 miembro de las
policiae periodistae gustaba como Julia Roberts en
Pretty woman.
Proxenetas, o sea, quienes manejan los hilos de otr@s también llamaos mánagers, apoderaos, representantes, en algunos casos los propios maridos, agentes, guardaespaldas, porteros de discotecas de moda, en otros casos madres incluso de las criaturas siempre duch@s en beneficarse de l@s otr@s y con frecuencia también beneficiársel@s propiamente dicho es otra palabra inalterada desde la antigüedad clásica griega y latina, lo que viene a redundar en ilustraciones anteriores. Vivir pa ver quenel
Lazarillo Tormes una madre vende 1 menor a 1 mendigo ciego, lo normal hasta que acaba la novela picaresca que algunos creen fundacional del también llamao género negro, qué va ya hubo árbitros de la elegancia, dandys y chaperos entre los romanos y los griegos clásicos. Realismo socialista es también cambiarlo to para que na cambie, el
cambio, ya se sabe, que nos quitan las ventanas de los anuncios, pues un buen sistema de edición de imágenes, sonidos y efectos especiales, to grabado y si hay que cambiar el cuento que se tiene que contar se cambia, el
cambio por el
cambio y que la mayoría conforme y tranquila se siga creyendo to.
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