UTILIZA MI CAPUCHA
Durante cinco años, el abad Juan había enseñado al novicio todo lo que sabía. Un tiempo después, el novicio regresó a su cueva del desierto, y ambos decidieron tomar té juntos, apreciando la puesta de Sol. Juan estaba contento, pero el discípulo parecía triste.
"Hice todo lo que me pediste, y no consigo ser como tú. No aprendí nada."
Juan fue a su celda y volvió con una capucha parecida a las que usaban los beduinos.
"Ponte esto."
"No puedo. Es demasiado pequeño para mí."
"Entonces reduce tu cabeza."
"¡Eso es imposible!"
"Más imposible es querer actuar como yo. Cada sombrero sirve sólo para quien lo compra, cada camino sirve sólo para quien lo recorre."
SOBRE LAS PEQUEÑAS FALTAS
Uno de los monjes de Sceta dijo al abad
Mateo:
"Mi lengua no deja de causarme problemas. Cuando estoy entre los fieles, no me puedo controlar, y termino condenando sus acciones erradas."
El viejo abad respondió al afligido hermano:
"Si piensas que no eres capaz de controlarte, deja la enseñanza y vuelve al desierto. Pero no te engañes: escoger la soledad es una debilidad."
"¿Qué debo hacer?", insistió el hermano.
"Admite algunos errores, para así evitar la perniciosa sensación de superioridad. Fuerte es aquel que conoce sus limites y a pesar de ello sigue adelante."
SOBRE LA VENGANZA
El monasterio de Sceta vio, una tarde, cómo un monje ofendía a otro. El superior del monasterio, el abad Sisois, pidió al monje ofendido que perdonase a su agresor.
"De ninguna manera, -Tendrá que pagar por lo que ha hecho."
En ese mismo momento, el abad Sisois levantó los brazos hacia el cielo y comenzó a rezar:
"Jesús, ya no te necesitamos más. Somos capaces de hacer que los agresores paguen por sus ofensas. Ya somos capaces de tomarnos la venganza por nuestra mano y cuidar del Bien y del Mal. Por lo tanto, Señor, puedes apartarte de nosotros sin problemas".
Avergonzado, el monje perdonó inmediatamente a su hermano .
LEYENDA PERSONAL , POR PAULO COELHO, SEMANAL 20 DE MAYO DE 2007