Más de la mitad de las cefaleas están causadas por dolor orofacial
Angeles Gómez DIADIOMEDICO.COM - agosto 2004
La interrelación muscular del cuerpo humano es enorme, de forma que un movimiento puede tener una importante repercusión. Este hecho explica que el dolor orofacial esté detrás de un buen número de cefaleas recurrentes y de difícil control a consecuencia de un diagnóstico erróneo. José Fontcuberta, de la Clínica Armstrong Internacional, de Madrid, explica las implicaciones del síndrome orofacial.
El síndrome orofacial es una
patología poco conocida, pero es la causa de un buen número de síntomas que experimenta
el enfermo y para los que no halla respuesta, a pesar de haber consultado con numerosos
especialistas. Así, "más de la mitad de las cefaleas están provocadas por dolor
orofacial, e incide especialmente en las mujeres (el 75 por ciento de los casos)
jóvenes", explica el estomatólogo José Fontcuberta, director de la Clínica
Armstrong Internacional, de Madrid, centro monográfico dedicado a la investigación y
tratamiento de esta enfermedad.
Los pilares del sistema estomatognático (masticatorio) son los músculos, dientes y las
articulaciones temporomandibulares. Cuando el sistema no está estabilizado, "el
sujeto tiende a equilibrarlo con contracturas musculares inadecuadas que provocan
cansancio muscular que, finalmente, deriva en dolor".
Fontcuberta asegura que el dolor es casi permanente, de forma que el afectado duerme mal,
se despierta por la noche con dolor de cabeza, se levanta cansado, tiene acúfenos, y
"algunos refieren graznidos y voces a sus espaldas". En definitiva, "un
abanico de síntomas que merman la calidad de vida del enfermo, y para los que no
encuentra explicación desde el punto de vista diagnóstico".
Interrelación
Lo anterior obedece a que la interrelación muscular del cuerpo humano es enorme, hasta el extremo de que "siempre que ejercemos una acción repercute en puntos opuestos al de origen del movimiento". Así, en el sistema masticatorio existe también una interacción absoluta con los músculos del cuello y la espalda, llegando hasta las lumbares.
Como
muestra de esa interrelación, Fontcuberta asegura que "estamos detectando una
relación directa entre pacientes que sufren esguinces de tobillo no curados con bloqueos
en esa articulación y el síndrome orofacial. Esos sujetos adaptan la marcha para
compensar el bloqueo y ese cambio afecta, de abajo arriba, a todo el organismo".
Subraya que "no quiere decir que el esguince sea la causa del dolor orofacial, ni
viceversa, pero es una situación que hemos observado. Aparte de esta situación,
carecemos de datos estadísticos sobre si otras patologías biomecánicas afectan al
sistema estomatognático".
En
cuanto a los factores de riesgo de padecer el síndrome, argumenta que el conservadurismo
natural de la medicina en los países desarrollados influye en su aparición, debido a que
"cada vez, razonablemente, se intentan conservar las piezas dentarías a toda costa,
de forma que cualquier alteración mínima en el equilibrio del sistema puede
desestabilizarlo. Así, una muela restaurada, una ortodoncia, puede desencadenar un dolor
orofacial".
Papel del
estrés
También
influye la hiperlaxitud ligamentosa, más habitual en las mujeres. Sobre el estrés opina
que "es un adyuvante, pero no creo que el estrés per se sea un desencadenante del
dolor orofacial. Sin embargo, sí provoca un síndrome de apretamiento y de rechinamiento
de los dientes que sí pueden originar dolor orofacial".
El
tratamiento consiste en equilibrar el sistema, "pero todo pasa por conseguir el
equilibrio dinámico del sistema, para lo que recurrimos a ajustes oclusales, ortesis,
férulas reposicionadoras y de relajación neuromuscular, entre otras medidas". Con
todo este arsenal, "entre el 70 y el 80 por ciento de los pacientes mejora
notablemente, incluso con desaparición del dolor". No obstante, algunos pueden
presentar recaídas al cabo del tiempo, por lo que deberán recibir nuevamente
tratamiento.
El
especialista destaca que "no soy partidario de la terapia farmacológica porque con
ella no solucionamos el problema, sólo paliamos los síntomas, para lo que podemos
recurrir a bloqueos del dolor".
Latigazo
vertical
José
Fontcuberta asegura que el síndrome orofacial afecta a los países desarrollados, y en
nuestro país existe poca experiencia en su estudio, lo que explica las dificultades
diagnósticas con las que se encuentra el paciente. Sin embargo, en Estados Unidos sí
existen numerosos centros dedicados a esta patología.
Explica
que, aunque el grueso de afectados se concentra en la franja de edad comprendida entre los
28 y los 45 años, "cada vez detectamos pacientes más jóvenes, incluso de 18
años", y en ello está influyendo nuestro estilo de vida. De hecho, una de las
causas más habituales que lo desencadena es el síndrome del latigazo cervical,
responsable de un porcentaje altísimo de casos, y "provoca un aumento de las
presiones de la ATM, que es muy vulnerable". Precisamente, en el síndrome del
latigazo la única articulación de la cabeza que se mueve es la temporomandibular, y
"esta situación no se estudia en los modelos empleados para medir la seguridad de
los coches", lo que supone un "aspecto que se debe mejorar".
Para
Fontcuberta, es necesario que los médicos conozcan este síndrome para poder sospecharlo
en pacientes que presentan determinadas cefaleas y dolores musculares de difícil
diagnóstico, y así remitirlo a un especialista que, de confirmar el diagnóstico,
instaurará el tratamiento adecuado.