DOLOR DE CABEZA, ACUFENOS Y STRESS
Hay enfermedades y padecimientos que en la actualidad han incrementado su incidencia (casos nuevos) y su prevalencia (cantidad de casos acumulados)
Probablemente una de esas dolencias es el SINDROME TENSIONAL causado por stress.
Si bien el dolor de cabeza es un síntoma importante, no es el único en éste conjunto de síntomas.
Los pacientes concurren por presentar zumbidos en los oídos que no les permiten descansar de noche y tampoco concentrarse en sus tareas habituales.
Los zumbidos (acúfenos) son como silbidos permanentes que en general (no siempre) cambian de intensidad. En ocasiones el paciente en medio de un fuerte zumbido siente que se le tapona el oído, como si estuviera escuchando desde lejos.
Al investigar estos casos, se descubre que el zumbido está asociado a otros síntomas:
dolor de nuca: el paciente siente una fuerte molestia, o dolor o simplemente contractura en la parte alta de la nuca, donde ésta se une a la cabeza. A la vez, expresa que cuando gira la cabeza siente ruidos de huesos a ese nivel.
dolor de cabeza : muchos pacientes sienten dolor de cabeza (cefalea) en la frente pensando que tienen sinusitis o un tumor de cabeza. En general quienes padecen dolor de cabeza lo hacen frecuentemente, esto es varias veces a la semana o todos los días. Lamentablemente en ocasiones son tratados como si tuvieran sinusitis. La causa del dolor de cabeza en estos casos es la compresión del nervio suboccipital de Arnold que emerge de entre la primera vértebra cervical y el occipital y luego recorre la cabeza de atrás hacia adelante llegando a la frente. Por ello cuando el nervio es comprimido atrás produce un dolor neurálgico en la frente donde determina su recorrido.
Ante un paciente con estos síntomas el médico debe investigar la presencia de un síndrome tensional, cuya importancia es tal que su diagnóstico y ulterior solución brindará un alivio importantísimo en la vida del paciente.
Si un paciente tiene acúfenos tipo silbidos, dolor de nuca, dolor de cabeza en la frente, 'ruidos de huesos' en la nuca al girar la cabeza, se está casi con seguridad ante un síndrome tensional.
Se debe preguntar por otros síntomas que no siempre están presentes, pero que de estarlo indican un estado avanzado del síndrome:
Acroparestesias: son parestesias (hormigueos) en las extremidades, frecuentemente en las manos. Se presentan habitualmente al estar acostado en la cama y no son muy frecuentes, pero orientan al médico para completar el diagnostico del síndrome tensional y evaluar su grado de avance.
Mareos: se trata de sensación de inestabilidad que al paciente le cuesta explicar definidamente. No es como el vértigo, que es una sensación rotatoria, sino que es una sensación de estar caminando sobre algodones o una sensación extraña poco definida.
Vértigos: en casos extremos, los pacientes acuden con fuertes episodios de vértigo, que dominan la escena. Incluso en éstos casos el dolor de cabeza y los acúfenos pasan a un segundo o tercer plano. Pero si preguntamos al paciente como estaba unos días antes del episodio de vértigo nos dirá que se hallaba con cefalea, acúfenos, mareos, contractura de nuca, etc.
El descartar una patología de oído que produzca acúfenos e hipoacusia es importante en el diagnóstico diferencial del síndrome tensional, ya que excluye patologías óticas. sin embargo, un síndrome tensional puede hallarse concomitantemente a una patología de oído. Es decir que un paciente puede enfermarse del oído y también hacer un síndrome tensional.
Con esos elementos, ya caracterizados, estamos en condiciones de afirmar si una persona padece o no de síndrome tensional. Naturalmente el leer éstas líneas ayuda a ello, pero nada suplanta a la experiencia vivida al lado de un médico que conoce en profundidad esta enfermedad y le enseña a otros la forma de investigarlo en presencia de pacientes.
Ahora es hora de averiguar cual es la causal del síndrome tensional. Para ello hay preguntas simples que desnudan causas también simples:
Colchón de resortes: Se le pregunta si está durmiendo en colchón de resortes, en caso afirmativo, se le pregunta si lo hace desde hace 6 o menos meses. Si la respuesta es afirmativa, estamos ante una de las causas del síndrome tensional. Hay personas que por características físicas que exceden este artículo son proclives a sufrir los efectos nocivos de un colchón de resortes. El colchón de resortes tiene por característica que empuja al cuerpo hacia arriba en las partes mas livianas del tórax. Los pacientes sienten que les duele la zona baja del tórax en su unión con la cintura por la parte de atrás mientras están en cama. Al levantarse y caminar por espacio de diez minutos se les va el dolor. Sin embargo, esto, día tras día va generando alteraciones osteomusculares importantes y entre los 3 y 6 meses hace eclosión, generando un síndrome tensional o vértigo asociado al mismo.
Colchón de alta densidad: un cuadro similar sucede cuando el paciente duerme en colchones de 18 o más cm. de altura y de espuma de alta densidad. El cuadro no es tan importante como en el caso del de resortes pero también genera trastornos. Son colchones sumamente duros, que con el uso no se ablandan en forma uniforme, sino que tienden a producir deformidades como molde del cuerpo, obligando al sujeto a dormir en ese 'nicho'. Esta forma de dormir en un 'nicho' impide al cuerpo movilizarse y repartir los efectos perjudiciales de la cama. Este tipo de perjuicios se produce a los tres meses de uso de un producto nuevo, pero no alcanza la intensidad de los trastornos que producen los de resortes.
Almohadas duras y/o altas: las almohadas de espuma altas, anchas y duras son también causales de contracturas cervicales.
Tanto en el caso de los colchones como en el de las almohadas, la musculatura cerviconucal, la de los músculos masticatorios, la de los hombros y la musculatura de la espalda en general se contractura lo cual se traduce en compresión de la columna vertebral cervical y dorsal. Esto produce un atrapamiento de los nervios que salen entre las vértebras lo cual como vimos determina neuralgias. Pero la contractura por si mismo genera dolor de una magnitud e importancia muy grandes.
Además, los músculos masticatorios producen disfunción de la articulación temporomandibular, que se expresa por clic mandibular cuando se abre y cierra la boca, y también por dolor de la musculatura de la mandíbula. Muchos pacientes se 'enteran' de la disfunción cuando en el consultorio le hacemos abrir la boca y detectamos el clic mandibular. Posteriormente si se ignora ese padecimiento el paciente puede sufrir luxación de mandíbula al bostezar o fuertes dolores de oído (reflejos por contractura muscular mandibular) o algias faciales que se extienden más allá de la mandíbula y el oído confundiendo a los poco avezados.
Todos estos síntomas van asociados a una disminución de la memoria, de la concentración, de la sociabilidad y a una adinamia (falta de ganas para hacer las cosas).
Pero continuemos con las causas. Otra gran causa que se reconoce en éstos pacientes es la falta de ejercicio. La gran mayoría de ellos son oficinistas, caminan poco en su lugar de trabajo, permanecen sentados mucho tiempo y hacen una vida sedentaria.
La falta de ejercicio y el trabajo de oficina lleva a un desentrenamiento de ciertas masas musculares por lo cual otros grupos musculares se ven afectados al faltar la armonía necesaria. También repercute en la postura lo cual contribuye más aun a incrementar la contractura muscular. El final de todo es una contractura que se retroalimenta permanentemente por diversas causas.
Finalmente, unas palabras sobre el tratamiento:
Ante todo, si se trata de cambiar el colchón, se debe proceder de inmediato, eso es la misma noche en que el paciente es diagnosticado, debe recurrir a dormir sobre otro colchón, e incluso si duerme en pareja en una cama matrimonial puede ser necesario esa noche y hasta tanto se resuelva el problema del colchón, dormir en una cama para una persona. En general las camas individuales son más saludables que las matrimoniales porque permiten a las personas mayor movilidad y por lo tanto producen menos contracturas.
Un colchón de espuma de poliuretano viejo es muchas veces mucho más saludable que los otros que hemos visto anteriormente. Claro está que lo recomendable es un colchón adecuado nuevo y que se renueve anualmente por otro.
También deberá cambiar la almohada por una baja, blanda (que no sea de espuma de poliuretano). Debe ser de pluma o de guata.
La almohada no debe ser ancha ni alta, y debe ser muy blanda. Si no consigue, de momento es mejor dormir con un toallón doblado varias veces para dar una altura igual a la mitad que existe entre la cabeza y la cama en posición de costado.
Caminatas: debe al menos caminar tres veces por semana durante espacio de media hora por vez, a paso ágil pero no exigido. Posterior a la caminata hará estrictamente e inevitablemente elongaciones de piernas (de pantorrillas, de abductores, de cuadriceps, musculatura posterior de muslo), de espinales y de abdominales. También complementará con elongaciones de cuello en extensión y rotación.
No cenará de noche o lo hará muy temprano y muy liviano, de modo de tener un sueño reparador no influenciado por una comida copiosa y cercana a la hora de acostarse. Tampoco beberá bebidas alcohólicas de noche. Sólo beberá agua.
A nivel de mandíbula, primero calentará los músculos para ablandarlos colocándose en la cavidad oral agua lo mas caliente posible (sin quemarse), procediendo a hacer buches durante unos minutos. Posteriormente con el dedo índice de una mano se masajeará los músculos masticatorios suavemente. Para ello lo deslizará rozando los dientes superiores o inferiores de un lado hasta tocar el hueso mandibular. Posterior a ello, hacia adentro del hueso y hacia afuera encontrará músculos que deberá masajear con suaves movimientos y con una leve presión sobre ellos. Estos músculos en pacientes muy afectados dolerán al tacto las primeras veces. Esto es signo de afección y contractura muscular.
Almohadilla térmica: el uso de almohadillas térmicas conectadas a energía eléctrica son de utilidad para combatir las contracturas y disminuyen el consumo de medicamentos.
Elongaciones periódicas: cada media hora en el trabajo, en la oficina o cuando está en posturas sedentarias, elongará los hombros y el cuello.
Ejercicios tonificadores: mediante el uso de una mancuerna liviana, hará ejercicios de brazos y hombros, con su correspondiente elongación ulterior.
Miorrelajantes: en los primeros días el uso de miorrelajantes es de utilidad para ayudar a tener un bienestar inmediato.
ESTAS RECOMENDACIONES DEBE LLEVARLAS A CABO BAJO LA SUPERVISION DE UN MEDICO Y DE LOS PROFESIONALES QUE ÉSTE CREA NECESARIO. NO DEBEN LLEVARSE A CABO EN FORMA UNILATERAL SIN SUPERVISION. EL OBJETIVO DE ESTE ARTICULO ES OTORGAR INFORMACVION PARA UNA MAYOR COMPRENSION DEL TEMA Y NO BUSCA REEMPLAZAR AL MEDICO. SE DESACONSEJA TOTALMENTE COMENZAR UN TRATAMIENTO SIN SUPERVISION.
Dr. Leandro Loiácono