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AMOR AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
- Estoy tan unida con mi amado Jesús, que soy con Él demasiado feliz.
- Adoratriz soy en verdad del Santísimo Sacramento, aunque no como debo y tan alta majestad merece.
- Quita el juicio pensar lo bueno que es Dios.
- Haced bien y con fervor la Adoración a Jesús Sacramentado, porque paga muy bien un solo pensamiento con indecibles consuelos y da fuerza para todos los trabajos de la vida.
- Ya no tengo corazón, se lo di a mi Amado y no se lo he de pedir.
- Que en el amor a Jesús Sacramentado nadie nos lleve ventaja jamás, hijas mías.
- Mi alma tiene hoy una gran necesidad de pasar unas horas a solas con mi Dios, con mi Amado Jesús Sacramentado.
- ¡Dios es todo mío!...Que yo sea toda suya de obra, ya que los deseos son muy grandes y vivos.
- No tengo domicilio fijo; soy como mi amado Señor, que está en todas partes y va donde le llaman y buscan.
- Si cien veces me hallara en mi opulenta casa y goces, los dejara por Dios.
- Sólo Dios es el consuelo de una Superiora Esclava de Jesús Sacramentado; no hay penas ni malos ratos en la vida.
- Ni el ser Santa, ni tener visiones ni raptos, me mueve a mí ni a sufrir ni a trabajar.
- Me mueve, primero, el deseo que tengo impreso en mi corazón de amar a Dios, no tanto por su Pasión como por haberse quedado con nosotras toda la vida en el Sacramento.
- Como yo tengo un deseo que devora mi corazón de acompañar al Santísimo, me meto en todos los Sagrarios que hallo al paso.
- Ofrecí a mi amado Jesús, cada día y muchas veces, enviarle un pensamiento de amor a todos los Sagrarios del mundo.
- Me vi tan fuertemente impedida a meterme en el Sagrario y tan recogida estuve, que se pasó la hora de meditación sin sentir.
- Es un gusto, que siempre y en todo momento se alabe al Santísimo Sacramento.
- Me gusta se repita al Señor esta alabanza: ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
SAGRADA COMUNIÓN
- Al pensar el acto de amor del Señor, deseé amarle, y este deseo me hizo feliz.
- Tú no me faltes a mí –me dijo el Señor- que yo no te faltaré jamás.
- Yo sentía un consuelo tan extraordinario en la Comunión, que por muchos años he creído lo sentían todos generalmente.
- No dejaré la Comunión mientras pueda.
- Después de la Comunión pedía yo me ayudase el Señor; sentí en mi corazón una seguridad grande.
FE Y AMOR A LA IGLESIA
- Cifro mi mayor dicha en ser hija de la Iglesia de Jesucristo.
- Aunque no existiesen los milagros y otros motivos de credibilidad, creería igualmente todas las verdades que enseña nuestra Santa Madre Iglesia.
- La reputación del Sacerdote es una cosa tan preciosa que se debe buscar el modo de conservarla, aún con riesgo de la propia vida.
ESPERANZA
- No hay más que amar a Dios, y todo sobra.
- Me fui a pedir al Señor que me lo arreglara, como hago en todas mis cosas. Con el Santísimo lo arreglo todo.
- No hay más que trabajar en la obra de Dios para que Él lleve la mitad de la carga, y aún toda si de veras si de veras nos entregamos a Él.
- Tengo al Señor con cuerda de amor atado, y no consentirá en el Colegio mal extraordinario. ¡Qué bueno es!
- No comprendo cómo una Esclava de un Rey tan poderoso tenga que temer nada que no sea ofender a su Señor.
- Si me estorban los montes, mi Señor, Superior, Amigo y Amante y Esposo, los aplanará.
- Si falta algo a una colegiala y se pierde por ello, todo lo hemos perdido y con ello un alma.
- Yo no perdonaré gastos por salvar un alma.
- No puedo decir con verdad que gobierno yo; es Él, Jesús, el que lo hace todo.
- Como Esclavas de Jesús quiero yo a mis hijas, esperando contra toda esperanza.
AMOR DE DIOS
- Quisiera tener mil corazones para agradecer al Señor tanta caridad con el que le sirve y desea amarle.
- Creen mis hijas que yo ardo en el amor divino, y es Dios el que arde y quiere que arda el mundo, y a eso vino.
- Me voy a ver si prendo fuego y enseño a mis hijitas a amar a Dios.
- Cuesta no salir a gritos por la calle publicando lo que es Dios.
- Yo sufro y me abraso porque no puedo amar a Dios.
- Ámale tú, hija mía, y no te duela nada, ni ceses de trabajar por su gloria, porque la vida es corta para alcanzar su amor.
- Hoy no escribo yo sino el fuego del corazón, que busca esta salida para que el cuerpo viva.
- Yo quisiera ser mártir para probarme a mí misma que soy capaz de amar a un Dios tan bueno.
- Yo quisiera sufrir algo. Pídale que yo derrame toda mi sangre por amor suyo.
- El celo por la gloria de Dios me devora y roba el tiempo, corazón y vida.
- Porque le amen daría yo hoy mi vida, y ya que esto no es posible, doy cuanto tengo, soy y puedo.
- ¡Cómo hallo yo a mi Dios! Siempre tan amable y pronto a servirme en todo.
- Cada Casa es un prodigio en el que resplandece el amor de Dios.
- Amemos a Dios con todo nuestro corazón.
- Yo deseo amar a Dios. No quiero ser yo sola. Quiero que todas le amen conmigo.
- Dios me ayuda de un modo admirable, como Dios que es grande y generoso, y nos vence por amor.
- Yo no sé que haya en el mundo mayor dicha que servir a Dios y ser ser su Esclava.
- Yo sé decir que soy demasiado feliz.
- Estoy resuelta a ser santa, y grande santa.
- ¡Qué dicha servir a Dios! No hay placer en el mundo igual a vivir con Él y tenerle en el corazón y servirle a Él solo.
- Con Dios no hay penas, fuera de ofenderle y amarle poco.
- Servir a dos señores no puede ser: si el mundo queda servido, Dios no.
- Si hablo de las cosas de Dios, es por Él solo.
DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
- María es nuestra Madre y si la buscamos la hallaremos un día.
- Son mis amores los dolores de María.
- La Señora mira mis dolores en pago de que me duelo con el dolor de los suyos.
- ¡Ave María! Señora, haz que no me quede en el deseo y en el proponer.
CONFORMIDAD CON LA VOLUNTAD DE DIOS
- No me siento inclinada a nada más que a servir y amar a Dios, donde quiera y como quiera.
- Amémosle, hijas, amémosle de todo corazón, que bien se lo merece.
- ¡Ojalá supiera yo lo que Dios quiere de mí!; por penoso que fuera, no dudaría en hacerlo.
- No puedo conseguir lo único que deseo en el mundo, que es amarle y servirle como Él quiere.
- Es un consuelo no hacer en nada su gusto, sino el de Dios.
- Estoy tan conforme con lo que Dios quiere, que no sé desear más que lo que Él quiere.
- El dejarse llevar sin rumbo por un Dios tan bueno como el mío, es ir muy hallada y segura.
- ¡Bendito sea mil veces por bienes y males, que Él desvanece sin sentir!
- Salgo para Valencia… y voy preparada a morir o vivir, y llevo la confianza de que no he de hacer falta.
- ¡Bendito sea Dios, que permite las penas para que se le alabe en medio de ellas!
ENTREGA INCONDICIONAL
- Dios quiere que le sirva como Él quiere ser servido.
- Hice una entrega total de todo mi ser, con todas las cosas que de mi dependían.
- Soy de Dios y me hallo tan ligada a Él por mis Votos, que renuevo y renovaré cada día de mi vida.
- Todo lo he dado hoy. Ya no tengo nada que llame ya mío.
- Soy de Dios… Cuánto me dice a mí esta palabra… ¡Con qué gusto la digo y qué alto me suena!
- ¡Dios lo quiere!... Esto es para mí lo mejor.
- Mi único deseo es no desear nada más que lo que el Señor quiera y como quiera.
- Dar a Dios cuanto pueda por mi parte, es mi anhelo en esta vida.
- La conformidad con la voluntad de Dios es para mí un consuelo muy grande.
- Dios quiere que le sirva como Él quiere ser servido.
- En las penas grandes digo al Señor: Como tú quieras, Dios mío y nada más.
- Con el Señor nada temía, y sentía valor y fuerza para todo.
- Yo lo hacía todo con el Señor a la vista. Esto es un gozo inexplicable
- Señor, enséñame a hacer tu voluntad.
ESTIMA DEL SUFRIMIENTO
- Las penas son mi elemento y vivo mejor con ellas que sin ellas.
- Yo nací para mártir. ¡Bendito sea mi Dios, que me escogió para sufrir por amor suyo!
- Si me muero y me encuentran el corazón deshecho, será de penas.
- Las durezas, injusticias, calumnias, insultos y desprecios me llevan a amar a Dios.
- Las penas, cruces y trabajos me hacen meterme en el Sagrario y salgo a la fuerza de allí.
- Sufrir por Dios y padecer por su amor es demasiada dicha.
- Es tan bueno mi Jesús que me consuela en la ausencia de mis hijas.
- Qué gusto será, después de haber sufrido mucho, el ver que el
premio es ver a Dios y a la Santísima Virgen.
- Mil veces bendito mi Jesús, que las penas me dan amor al Dios que me las envía.
- El ser esclava de Jesús y de la Caridad no es un nombre vacío: es real y verdadero.
- Amémosle todas, hijas, que el enemigo ha de darnos malos ratos y nos hará sufrir mucho.
- Las penas me hacen llorar de gozo.
- No ofendiendo a Dios en nuestras Casas, lo demás lo sufro con alegría.
- Qué gusto, hijas mías, sufrir algo por Jesús.
- Tengo penas muy hondas.
- Ésta es la obra de Dios, a quien hemos sacrificado todo, hasta la vida.
- Es una cosa de mucho mérito sufrir males, porque no cabe duda que ésta es la Voluntad de Dios.
- Sufrid resignadas, hijas, que la vida es corta y la paga eterna.
- Mis penas son muchas, grandes y variadas a lo infinito; pero soy feliz.
- ¡Quién me diera ser mártir de la caridad; salto de gozo en pensarlo!
- Yo soy feliz en medio de tantas penas y dolor de mi corazón.
- No se ofende a Dios en esta Casa. Éste es el gran consuelo de mi corazón.
POBREZA, OBEDIENCIA
- Como salí de caridad y por obediencia, al volver, en Madrid hallé mi Casa convertida en un cielo.
- Yo gozo en obedecer por amor a Dios.
- No siento repugnancia a la obediencia… Siento deseo de obedecer.
- Mejor hago una cosa contraria a mi deseo por obediencia, que una agradable por mi gusto.
- El ser Superiora es la mayor prueba de obediencia.
- Sólo el ser Superiora General y conformarse, es la mayor prueba de amor que le doy a Dios. Por Dios sólo, lo soy.
- La paz del alma y la tranquilidad de conciencia son un tesoro que no tiene precio.
AMOR A SUS HIJAS
- Quiero santas a todas mis hijas, y no me contento con menos.
- Deseo hacer la felicidad de todas mis hijas aquí, para que con sus oraciones me alcancen las acompañe al cielo, que las deseo a todas. Su madre Sacramento.
- Ando tan ocupada que no me queda más que la noche para decir a mis hijas que las quiere mucho su Madre Sacramento.
- Amo a mis hijas con todo mi corazón, y digo al Señor que sólo por darle mayor gloria estaría yo separada de ellas.
- Llegará un día en que Dios ha de juntarnos en la gloria para no separarnos jamás.
- Ni viva ni muerta quiero que falte nada a ninguna de mis hijas, que yo amo con todo mi corazón, como Dios sabe.
- Cada día me apego más a mis hijas, ya sea que voy siendo vieja, me duela más dejarlas.
- A mis hijas del alma, las colegialas, les aseguro que las amo de un modo inexplicable y que sin ellas no vivo.
- Las hijas del alma, las colegialas, son una necesidad de mi corazón y, si son buenas, me harán llorar de gozo.
- Dios vale mucho, y bien merece un poco de vencimiento por nuestra parte para no dejarle por nada.
- Amo a todas mis hijas de un modo que no lo pueden pensar; pero en el cielo lo conocerán y verán que sólo he vivido por Dios y para ellas.
- No hay corazón para ver el cariño de mis hijas.
- Dios me las bendiga y guarde, que sólo a Él se las doy.
- Amad a Dios y sed felices de sufrir algo por su amor, como yo hago.
CELO POR LAS ALMAS
- Es un consuelo dedicar todos los instantes de la vida a salvar jóvenes.
- Todo, a la mayor gloria de Dios y salvación de las jóvenes, que es nuestra misión en este mundo.
- Porque no se ofenda a Dios, yo daría mi vida como la doy en cierto modo.
- No ofendiendo a Dios en nuestras casas, lo demás sufrámoslo con alegría.
- El deseo de salvar jóvenes es para mí como una espuela clavada en el corazón.
- La obra de salvar jóvenes y adorarle consuela el afligido corazón de Dios.
- No es afán de que se salven las colegialas sino ambición que me devora, vengan de donde quieran; como se salven o dejen de ofender a Dios, aunque no sea más que una hora, me contento.
- Qué gusto salvar almas: Dios me da la vocación de esta obra toda suya.
- Yo no toleraba la más pequeña crítica, mirando el buen lado que todas las acciones tienen siempre que la caridad busca.
- Todo lo hacía yo en caridad: era justamente mi afán, todo en caridad y por caridad.
- Señor, si no te sirvo a Ti, ¿a quien sirvo en una vida tan amarga y tan llenas de continuos sacrificios?
- A Mí, a Mí me sirves; sentía yo en el fondo de mi alma como un bálsamo que curaba mi dolor.
- Las calumnias y ataques contra el Colegio y contra mí eran como espuelas que me animaban a trabajar con un ánimo y fortaleza invencible en lo humano.
- Guárdame Tú, Señor, que yo te guardaré a Ti a costa de mi vida, pues no tengo yo corazón donde quepan tus favores.
- Pasaba yo las noches en oración, que era mi único alivio, hasta que me dijeron no pasara de las doce.
GENEROSO DESPRENDIMIENTO
- Decidí dar parte de mis alhajas –en Bélgica– y trabajar yo misma en todo lo que pudiera servir para la gloria de Dios.
- No hallaba yo nada de que desprenderme, nada a que me hallase apegada ya, felizmente.
- Yo no me fío de mí misma jamás.
- Hice un voto formal de no pedir jamás nada a la Reina, ni para otros.
PERDÓN DE INJURIAS
- Levanté mi corazón a Dios.
- Servir y hacer grandes sacrificios por mis enemigos, que se llegó decir ya, como muy general, que yo pagaba a mis enemigos, y que es mejor insultarme.
- Yo dejo a Dios que me defienda.
- Me fío más en su defensa que en la mía.
- Qué importa que se me calumnie si Dios sabe soy inocente.

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