| El estrecho camino resulta ser una delicia para los sentidos. Poco a poco va ascendiendo arrullado por el rumor del agua cristalina de una acequia, junto a prados donde pastan las vacas. La hierba se enseñorea de sus orillas, hay algunos nogales, boj, rocío y hasta puede verse algún que otro caracol. Tras recorrelo unos 15 ó 20 minutos, unos hitos de piedras señalan frente a nosotros la ruta a seguir, mientras el camino hace un giro a la izquierda. ¡Atención! a este punto. Los hitos señalan un estrecho paso, que da acceso al camino paralelo al río que lleva hacia el puente Tamarrius, la cascada de Espigantosa y refugio de Angel Orús. Justo al iniciarse este camino, unas marcas rojas señalan a la izquierda una senda que se adentra en la vegetación. Algo después cambiará la sombra de los árboles por una durilla pedrera que, tras superar un desnivel de 200 m. aprox., enlaza con el sendero que viene desde Guayente en dirección a la Aigüeta de la Bal.
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