Aunque será mejor no fijarnos metas. El sendero abunda en rincones que invitan al deleite y a buen seguro se encargarán de frenar nuestra marcha. En mi última visita, al final de la primavera, empleamos más de 4 horas en hacer el recorrido.
| Río Arazas. Al fondo, el Tozal del Mallo y las paredes del Gallinero. |