LA SUPERFICIE ERA LISA
 

Alberto Álvarez





Mañana tendré que llevar la declaración. Pasarme por el banco. Luego esta la fiesta, la inauguración. Tendré que llevar a Lisa a la peluquería y a los niños al colegio. ¿Por qué me diría Julian lo de la cuenta? Si espera que me lo crea va listo. Aunque... anda últimamente la mar de raro, parece que no da la tabarra con sus queridos proyectos. Tengo que dar de alta la sociedad de nuevo, quizás ahora sea el momento. Es mi última oportunidad, el último tren. ¿Ya no queda nadie en la estación? Otra vuelta. Las dos y veinte. Lisa duerme. Yo sigo despierto dando vueltas sin parar. Un perro que da vueltas a una farola. La farola se apaga. Triángulos rojos. Neones distorsionados en el asfalto. Llueve. ¿Qué será de Luis? No ha llamado desde Miami platja. Curioso nombre. Ascó. Mar radiactivo. El niño y ahora la niña. El fondo del océano del deseo se ha enfriado siete grados. La atmósfera se perturba. ¿Cuánto hace que no jodemos? Vivimos juntos y no nos encontramos. Antes al revés. Sólo nos encontrábamos y estando solos vivíamos juntos. ¿Por qué todo se gasta? ¿Por qué todo se vuelve usado y se pierden las ganas? Ganas lo que ganas. Gastas y te gastas. Sagasta 44. Otra dirección para mañana. Portal polvoriento de sombra helada. Techos de escayola, altos techos. Otra vuelta. Las dos y veintitrés. El tiempo respira. Noche silenciosa. Los padres de Lisa vienen el domingo. Sunday bloody sunday. U2 Huy dios. Shandy bloody mary en el local de Nick. Mi nick es Nick. Bond, James Bond. Black is black. Back is back. Anastasio es Ana y Tasio sin anestesia. Poco a poco. Mestoy volviendo loco poco a poco. Mestoy Alfredo alfrodo albilbo bolsón bilbao colgante bilbao espeso andas co carallo teso ongui etorricheli luisyana usa piel paraguayo melocotón ton ton macut...curtis estrén estrés es tres en la carretera y vienen con tres antenas. Hago señas. No paran. Me miran tristes al pasar, los motoristas con sus harleys refulgentes... hal hartley... paz en la tierra ¿Qué tierra? El terreno es elástico, mi pequeña huella no vuelve más, se borra como el rastro de Alfonsina. Cilindros negros, duros y flexibles de aspecto coriáceo se erigen equidistantes. Nacen de las grietas de la superficie que está como resquebrajada por la sequía pero no está seca. El mundo se mueve, la superficie se mueve rítmicamente. Difícil andar. Me he sentado en una elevación ligera del terreno, es una mancha negra y redonda en este universo ocre y oscuro. Parece un desierto, el terreno está caliente. Pego mi mejilla al suelo y escucho un retumbar lejano, rítmico como una enorme maquinaria. Es un sonido potente y sordo como un latido. Me acabo de fijar en que todo el territorio parece perforado por multitud de agujeros pequeños que rezuman humedad. Debe ser un sueño. No existe un desierto tan raro como este, parece lleno de vida subterránea. Sigo caminando, a lo lejos me parece distinguir dos enormes montañas. El cielo parece sólido, el calor es asfixiante. Me he desnudado por completo. Miro hacia atrás. Está más oscuro. Todo es extraño y familiar. Demasiado extraño y demasiado familiar. Voy a intentar arrancar un cilindro del suelo. Imposible, el terreno permite que el cilindro se mueva pero la sujeción es muy firme, es como si fuera de goma. Voy a intentarlo con todas mis fuerzas otra vez. Quizás averigüe algo más.

Poco antes de morir aplastado lo supo. La superficie era Lisa.


© Agustín Álvarez
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