YA NO QUEDAN FUTBOLISTAS EN LA CALLE DE LOS CHARCOS
 

Antonio España





Como si no pasara nada, como si el tiempo se hubiese parado, una lata de refrescos va volando por los aires. Como si no pasara nada, como si todo el mundo se hubiese largado, va pateando Carlitos, una lata por la calle de los charcos. Como si no pasara nada, pasa un cartero con su saca, pasan las nubes con ganas de lluvia, pasa Juan con los panes en su saco y pasa, sorteando los casi secos charcos, Gustavo con su muleta oxidada. Como si no pasara nada, Carlitos el mejor ariete de la calle de los charcos, ha conseguido el gol en el último minuto. A falta de un buen portero que pare esa lata, a falta de defensas que atajen esa internada, a falta de un árbitro que elimine la jugada, Carlitos ha conseguido el gol en el último minuto. Como si no pasara nada, pero pasa, Carlitos ha vuelto a ganar él solo el partido o quizás, siga perdiéndolo como siempre.


© Antonio España
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Accésit Especial del Premio 2000 de Relato Hiperbreve del Círculo Cultural Faroni.


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