SINDROME DE IRRITACION RADICULAR TRANSITORIO EN ARTROSCOPIA DE RODILLA
Herrera E, Nieto F, Rodríguez F, Bajo R, Jiménez P, Morión M
Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital del SAS de Jerez
La utilización de Anestesia Raquídea en
Cirugía mayor Ambulatoria (CMA) ha sido tradicionalmente objeto de gran
polémica. En su contra1, se señala: la posibilidad de cefaleas postpunción dural, lumbalgias,
irritación radicular transitoria, pérdida de audición, síndrome de cola de
caballo, bloqueo motor prolongado, retraso en la deambulación, dificultad para
la micción. A su favor, podemos destacar: una recuperación más rápida en el
postoperatorio inmediato, disminución de la respuesta endocrino-metabólica al
estrés preservando la respuesta inmune, menor índice de complicaciones
postoperatorias, analgesia postoperatoria eficaz y un menor coste hospitalario.
Pese a esta controversia, el Bloqueo
Subaracnoideo (BSA) se realiza cada vez más en CMA2;
en nuestro centro se viene practicando de forma sistemática basándonos en los
buenos resultados que nos avalan: más de 1.000 BSA en 10 años sin problemas
importantes secundarios a la técnica utilizada, en 1.998 publicamos3
los resultados de 116 pacientes jóvenes (menores de 40 años) intervenidos bajo
BSA con aguja 27 G de Sprotte para cirugía de artroscopia de rodilla, en
régimen ambulatorio, con muy baja incidencia de complicaciones.
Las complicaciones más temidas después de la
realización de BSA en CMA son las cefaleas y el síndrome de irritación radicular
transitorio (SIRT).
Presentamos un caso de afectación radicular
transitorio en una paciente intervenida de artroscopia de rodilla bajo
anestesia raquídea, con aguja 27 G de Sprotte y lidocaína isobárica al 2 %.
Mujer de 48 años, ASA I, sin antecedentes
personales de interés, con estudio preoperatorio normal; programada para
artroscopia de rodilla derecha en régimen ambulatorio.
Previa canalización de una vía venosa de 18º
G e hidratación con 500 ml. de Ringer Lactato, se realiza un bloqueo
subaracnoideo con aguja de Sprotte 27 G. La punción se realiza con la paciente
en sedestación, a nivel L3-L4, medial, atraumática, utilizando para el bloqueo
Lidocaína al 2 % (40 mg) y Fentanilo (25 mg).
La paciente fue colocada en decúbito supino
con manguito de isquemia sobre el muslo derecho.
La
intervención duró 45 minutos y transcurrió sin incidencias, pasando a la sala
de despertar, donde permanece durante 2 horas; pasado este tiempo, la mujer
moviliza correctamente ambas extremidades, por lo que pasa a la sala de
preevacuación, donde permanece 3 horas.
La paciente es dada de alta a su domicilio 6
horas después del inicio de la anestesia sin ninguna incidencia reseñable.
A las 16 horas postintervención, la paciente
acude al Servicio de Urgencias, por presentar intenso dolor lumbar irradiado
por la cara posterior de ambas extremidades hasta la planta del pie, dificultad
para la bipedestación y deambulación por el intenso dolor (EAV=8); la exploración neurológica fue normal; no refería ninguna otra sintomatología
acompañante. Se instaura tratamiento con AINES mejorando la sintomatología.
Se le realiza una RNM para descartar lesión
neurológica que se informa como normal.
La paciente precisa ingreso hospitalario
durante 3 días; la sintomatología desaparece por completo al 6º día, sin
ninguna secuela.
La anestesia intradural es práctica de rutina
en muchos centros de CMA; sin embargo, no es una técnica aceptada por todos,
sus detractores destacan el bloqueo motor prolongado, el riesgo de cefalea
postpunción dural y la posibilidad de desarrollar un Síndrome de Irritación
radicular Transitorio en el postoperatorio inmediato (parece más frecuente en
CMA por la deambulación precoz de estos pacientes, con el consiguiente grado de
insatisfacción que ello genera y la posibilidad de reingreso).
El STIR presenta una incidencia muy variable
en las diferentes series (10-37 % según la posición de los pacientes durante la
cirugía, decúbito supino o litotomía); se caracteriza4
por dolor intenso radicular en ambas extremidades (asociado o no a dolor en
glúteos), con afectación de varios dermatomas (L4-S1), inicio del proceso en
las primeras 24 horas posteriores a la cirugía, duración del cuadro superior a
las 24 horas, ausencia de historia previa de lumbalgias o radiculopatias,
ausencia de déficit sensitivomotores y de alteración en los reflejos
osteotendinosos y evolución satisfactoria del cuadro con reposo y AINES.
Los primeros casos de este tipo de síndrome
fueron descritos relacionados con la posición de la paciente (intervenciones
ginecológicas y urológicas en posición de litotomía)5, 6,
el empleo de Lidocaína 5 % hiperbárica y la cirugía mayor ambulatoria;
posteriormente, también se relacionaron con otros tipos de posiciones del
paciente (decúbito supino y prono)7, 8 y
con el uso de otras concentraciones de lidocaína.
La frecuencia de esta afectación es muy baja,
pero se ha venido relacionando con múltiples factores: se asocia con el uso de
agujas espinales de pequeño calibre9 que motivan gran
resistencia en el momento de la inyección del anestésico, ocasionando
depósitos de anestésicos locales
altamente concentrados próximos a las raíces nerviosas10
(estaría más en relación con el empleo de Lidocaína hiperbárica al 5 %)5, 6;
se relaciona también con la utilización de agujas con “punta de lápiz”11
que motivaría una distribución irregular del anestésico.
Con el objeto de disminuir la incidencia de
esta complicación se realizan diversos estudios: se postula diluir la lidocaína
al 5 % con líquido cefalorraquídeo y utilizar siempre bajas dosis12
(50-80 mg); una mezcla de lidocaína 5 % y glucosa13
al 7,5 %; uso de lidocaína a bajas concentraciones (2, 1, 0,5 %)14; pero aún en estos supuestos siguen
apareciendo algunos casos de afectación Radicular Transitoria, lo que parece
indicar que la lidocaína por sí sola posee un potencial neurotóxico.
Hoy en día, las tendencias actuales tienden a
utilizar concentraciones menores de lidocaína y en su forma isobárica: se ha
comprobado que a igual volumen y dosificación las soluciones isobáricas son
menos neurotóxicas que las hiperbáricas9, 15.
Todo esto evidencia que la etiología del
Síndrome de Irritación Radicular Transitorio es multifactorial, estando
implicados múltiples hechos: posición de litotomía; movilización precoz;
punción difícil; agujas de pequeño calibre y con “punta de lápiz”; espasmos
musculares; puntos Trigger miofasciales16; irritación del
ganglio dorsal14; concentración y osmolaridad del anestésico local empleado.
En el caso que presentamos podemos considerar
diversos factores: empleo de Lidocaína 2 % (40 mg), aguja “Punta de Lápiz” 27
G, deambulación temprana, relajación excesiva de la musculatura paravertebral.
En este caso, el paciente precisó reingreso
hospitalario. Durante el año 2.000 de 1.836 intervenciones realizadas en
régimen ambulatorio, sólo 3 (0,14 %)
precisaron reingreso, y una de ellas fue por este cuadro de afectación
neurológica (33 % de los reingresos de nuestra unidad)
No existe prácticamente, ningún caso
descrito, en el que se pueda atribuir a un solo factor, la etiología del cuadro
de Irritación Radicular Transitorio; pero debemos considerar, que el principal
factor asociado es el uso de Lidocaína (por su potencial neurotóxico)17.
La utilización de técnicas de anestesia
regional en CMA está basada en las ventajas que ofrece: analgesia en el
postoperatorio inmediato, menor riesgo de complicaciones respiratorias y
postoperatorias, posibilita la comunicación temprana con el paciente,
movilización precoz, menor coste hospitalario y, en general gran aceptación de
estas técnicas anestésicas por parte de los pacientes.
La posibilidad de aparición de este síndrome
en CMA que ocasionaría gran incomodidad para el paciente por la posibilidad de
reingreso en las unidades hospitalarias, nos hace reconsiderar el uso de la
lidocaína en BSA, a favor de otros anestésicos como la mepivacaína y prilocaína18, 19, 20,21
considerados como menos neurotóxicos.
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