ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LA OLIVA
(584-I-B)

    1. DESCRIPCION
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    Aproximadamente a un kilómetro al sur de Zorita, sobre una pequeña elevación del terreno que se alza en la orilla izquierda del río Tajo, se encuentran las ruinas de la ciudad visigoda de Recópolis.

    Entre los restos de cimientos y muros a medio caer, encontramos vestigios de la ermita románica de Nuestra Señora de la Oliva, sus constructores aprovecharon buena parte de los elementos del anterior edificio prerománico. Es muy probable que la forma de la iglesia visigoda fuera de cruz latina, transepto y un narthex que rodeaba los tres muros de la nave.

    La fundación del primitivo edificio se puede situar entorno a la época de Leovigildo, ya que los arqueólogos descubrieron en el extremo noroeste del narthex, dentro de una pequeña habitación que podría haber tenido la función de baptisterio, un importante tesoro de monedas visigodas del siglo VI, formado por treinta trientes de oro acuñados con la ceca de Toledo-Recópolis en el año 580 bajo el reinado de éste monarca (1).

    La parte conservada de la posterior construcción románica, se centra en la cabecera que al exterior presenta en la base, una plataforma rectangular construida con sillares bien labrados, sobre la que se alza el muro semiderruído del ábside. Algunos investigadores han querido ver en esta plataforma, los restos de una cabecera rectangular por fuera, que ofrecía al interior la forma semicilíndrica característica del estilo románico (2).
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    Por dentro sólo quedan en pie el arco triunfal y el arco que precede al ábside. El arco triunfal es apuntado y doblado. Las dovelas apoyan sobre cimacio de caveto simple. Los capiteles son lisos con una decoración en forma de bola en cada vértice. Las columnas son exentas, monolíticas y terminan apoyadas en una basa muy estropeada que a su vez descansa sobre un poyete.

    El suelo del altar se encuentra elevado con respecto al del presbiterio, mediando entre ambos tres escalones.

    El vano del transepto que comunicaba con la primitiva nave, se cerró con un muro que todavía se mantiene en pie con una puerta de arco de medio punto, sin ningún tipo de decoración. Las dovelas descasan directamente sobre las jambas.

    Ambos brazos de la cruz quedaron separados del resto por tabiques generando una serie de pequeñas habitaciones. Todo ello debió ser obra muy posterior, así lo atestigua una puerta de arco ojival muy pronunciado que da al muro norte.

    2. BREVE COMENTARIO HISTORICO

    En la España Sagrada tomo VI, conmemorando San Isidoro los hechos de Leovigildo, recuerda que en el año 578 fundó en la Celtiberia una ciudad a la que dio el nombre de Recaredo, hijo glorioso de aquel monarca, llamándose por esto la nueva población Recópolis, dándole privilegios y adornándola con obras admirables (3):

    Civitatem in Celtiberia ex nomine filii condidit quae Reccopolis nuncupatur, quam miro opere et maenibus et suburbanis adornans, privilegia populo novae urbis instituit.

    En el siglo X el historiador musulmán Rasis da por existente a Recópolis y dice (4):

    ... et poblola Laubidel para su fijo, que habia nombre Racupel ... et la cibdat de Racupel es muy fermosa et mui buena et mui viciosa de todas las cosas porque los omens se an de mantener. Parte el término de Racupel con el de Çorita, et Çorita yaze contra el sol levante de Córdoba, un poco desviado contra el Septentrión, et yaze en buena tierra et sabrosa, et ay muchas buenas cosas, et ay muchos buenos árboles que dan muchas especies et buenas.

    En las contestaciones a las relaciones mandadas hacer por el rey Felipe II en el año de 1576, encontramos en la correspondiente a Zorita de los Canes la descripción de la ermita de Nuestra Señora de la Oliva (5):

    56.   A los cinquenta y seis capitulos se responde:que
    en el término de esta Villa no ay despoblado ninguno, sino
    es un despoblado que está como un quarto de legua de la
    dicha Villa, y que allí se hallan grandes edificios de mu-
    rallas, y de casas, y de Torres, y otros muchos edificios
    de diferentes maneras, y estos todos están asolados, es-
    cepto que donde quiera que en el dicho despoblado se
    cava, se hallan grandes lavores de edificios mui anti-
    guos, y este despoblado, á lo que se ha oido decir á los
    ancianos, se llama de su propio nombre la ciudad de Ro-
    cha-frida, y en el contorno de este poblado en lo
    más alto de él, ay una hermita á lo que parece en el edi-
    ficio es mui antigua, y en ella ay una Capilla donde está
    el Altar mayor; ay otras dos naves que están atravesa-
    das de como agora se usa en las Yglesias que se hacen,
    porque las que agora se hacen van de alto á baxo, y es-
    tas dos estan al través, y todos los días de la víspera de
    la Ascensión de Nuestro Señor, van en procesión desde
    esta Villa y la Villa de Almonacir, y allí se dice misa, y
    de que han acabado la misa se dice un responso afuera
    de la hermita, y se dice por el Rey pepino, y esto
    que no se acuerdan decir en contrario, y donde se jun-
    tan estas dos procesiones en la dicha hermita, se llama
    Nuestra Señora de la Oliva, y por la falda del Cerro don-
    de están los dichos edificios, pasa el rio de Tajo por gran
    parte del dicho Cerro, y por junto al dicho rio van las
    dichas murallas que son mui antiguas de Cal, y de are-
    na y de piedra Toviza.

    Juan Catalina García visitó el cerro de la Oliva en el año 1893 encontrándose un extenso conjunto de ruinas que consideró formaban parte de la antigua ciudad de Recópolis. Cita la existencia de una ermita arruinada (6):

    Ya he dicho que a un kilómetro más abajo del pueblo, junto al río, y en la parte más alta del cerro que llaman de la Oliva, y también de Rochafrida, se encuentran las ruinas de una ermita, donde estuvo la población que, según entiendo, fue Recópolis. De lo que debió pertenecerla sólo quedan aun visibles cimientos de sus murallas y un trozo de fuerte muro en que se incrustó el ábside de la susodicha ermita. Esta, que quizá se construyó sobre las ruinas de un iglesia visigoda en el siglo XIII, muestra los caracteres de la arquitectura románica, con algún elemento ojival; tuvo una sola nave, cuyo eje mayor va de Oriente a Occidente, y ábside semicircular, separando ambas partes un arco de dovelas y ligeramente apuntado, cuyos arranques parten de dos medias columnas adosadas a los muros de capitel sencillo; este arco y otro de medio punto, ambos sostenidos ahora en milagroso equilibrio, es lo único que queda de la techumbre. La ermita está como enclavada en otras construcciones, de que no subsisten más que trozos de muros exteriores y de los compartimientos del interior: en uno de ellos, que mira al Norte, permanece una puerta de arco ojivo muy agudo.


    (1) PAVON MALDONADO, Basilio. "Guadalajara medieval ..." p.187.
    (2) FONTAINE, Jacques. "El Prerománico." pp.464.
    (3) FLOREZ, E. "España Sagrada" Tomo VI.
    (4) CATALAN, Diego. "Crónica del moro Rasis.".
    (5) CATALINA GARCIA, Juan. "Relaciones ..." Tomo III pp.125-126.
    (6) CATALINA GARCIA, Juan. "Relaciones ..." Tomo III pp.163-164.



(Última actualización : 01/01/04) Copyright © 2004 Ángel-Félix Álvarez Pérez     afelixalvarez@telefonica.net