AGUADO
No están de acuerdo los tratadistas que hemos consultado
respecto del origen del apellido Aguado. Algunos opinan que es muy antiguo, que
tuvo su primitivo solar en Navarra y que lo trajeron a Castilla carios
caballeros de ese linaje que sirvieron al Rey don Alfonso IX. Otros dicen que
algunos caballeros Aguado acompañaron al Rey Fernando III "el Santo" a la
conquista de Sevilla. Otros afirman, y ésta parece la versión mas aceptada, que
el apellido Aguado tuvo su origen en un suceso acaecido durante el sitio de
Sevilla por el referido Monarca, pero no antes, y lo explican de la siguiente
manera:
Tomaba parte en la citada memorable conquista, sirviendo al Rey
Santo, un caballero de Castilla, natural de Aguilar de Campoó, en la provincia
de Palencia, llamado Fortún Sáez. Este caballero, que era muy pequeño de
estatura, venía siendo blanco de la mofa de un moro arrogante y esforzado,
llamado Hamet Celín, y, cansado de tal burla, desafió al sarraceno a medir el
valor de ambos en singular pelea. Aceptó el moro lleno de regocijo, pensando que
nada más facil que derrotar al diminuto cristiano; pero éste, a quien las mofas
de su enemigo tenían indignado, salió a la pelea pletórico de rencor y rabia,
eligiendo para la lucha un terreno en el que había pequeñas lagunas. El duelo
fué largo y terrible, pero más diestro el cristiano, logró al fin matar al moro.
Cortóle la cabeza y, volviendo a su campo, acudió a presentársela a su Rey. Al
verle ésta llegar empapado de sangre, agua y barro, le dijo:
"!Fortún, cómo venís¡
A lo que contestó el caballero.
!Victorioso, señor y aguado¡
Quedándole esta palabra por mote primero y tomándolo por
apellido, después"
A este apellido perteneció Fray Pedro de Aguado. Se sabe que nació en Valdemoro (Madrid) y que fue bautizado el 23 de enero de 1513. También se sabe que perteneció a una familia de importante posición social y económica. Pero no se conoce información con respecto a cuándo se hizo sacerdote y a otros datos de su vida antes de viajar a América. Pedro de Aguado, franciscano, se fue al nuevo mundo en 1560. Formaba parte del grupo de 50 religiosos que llevó fray Luis Zapata, nombrado entonces comisario-reformador de la orden franciscana para el Perú. Arribó al Nuevo Reino de Granada, y a partir de entonces comenzó su labor como misionero, para evangelizar a los indios. Fue doctrinero de Cogua, Nemeza y Peza, durante dos años; y según está manifestado en un documento recientemente encontrado, también lo fue de Bosa. Conoció la provincia de los Panche y es probable que haya visitado la ciudad de Cartagena, pero ya como provincial de su orden. De sus demás actividades se sabe que fue, en dos ocasiones, guardián del convento en Santafé y, tal vez, en Tunja. En 1573 fue nombrado provincial de la orden de San Francisco, dos años más tarde se volvió a su país, España. Fue testigo de muchos de los acontecimientos sucedidos durante la conquista americana, por lo que escribió "Recopilación Historial", que dedicó a Felipe II. Sin embargo, su obra fue publicada luego de su muerte en dos partes. Las mismas se titularon: "Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada" (1906) e "Historia de Venezuela" (1913). En ella Pedro Aguado narró los sucesos que vivieron tanto los españoles como los indígenas. Por ser obras de validez testimonial, éstas fueron reeditadas por la Academia Española de la Historia entre 1916 y 1918. De esta manera, se logró destacar su gran labor como cronista.
Otro ilustre personaje de este apellido fue Dionisio Aguado y García, compositor y guitarrista clásico español. Nacido en la ciudad de Fuenlabrada, en Madrid (España) el 8 de abril de 1784 y muerto el 29 de diciembre de 1849, es uno de los guitarristas españoles más célebres del siglo XIX. Inició sus estudios musicales con Fray Miguel García, conocido como Padre Basilio, y más tarde con Manuel García, el famoso tenor español. Influenciado por el italiano Federico Moretti, y junto con Fernando Sor, adoptó la notación convencional para guitarra, prescindiendo de la notación por tablatura, imperante en España en esa época. La invasión de Napoleón, y lo que esto conllevó, no hizo sino ralentizar su aprendizaje. Después de un periodo de retiro que dedicó al estudio y perfeccionamiento de su técnica, se marchó a París en 1825, y atrajo la atención de músicos relevantes de la época (Rossini, Paganini, Vincenzo Bellini, Sor, Fossa, …) por su virtuosismo, y alcanzó un gran éxito con sus recitales. Con Sor hizo amistad, colaboró estrechamente e incluso vivió durante un tiempo. De hecho éste le dedicó un dueto (Op.41, Les Deux Amis, los dos amigos, una parte está marcada "Sor" y la otra "Aguado"). En 1838 regresó a Madrid, donde dedicó su vida a la enseñanza hasta que murió el 29 de diciembre de 1849. Fue un profundo estudioso, dedicando muchos años al estudio de la guitarra, tanto en el aspecto musical como en el estructural. En el primero de los aspectos destaca por ser un estudioso de la digitación. Además, gracias a este estudio, desarrolló su método de enseñanza titulado “Escuela de Guitarra”, publicado en Madrid en 1825. Este método es considerado como el antecesor de los métodos publicados en el siglo XX. También se le conoce por la invención del tripedisono. De hecho, Aguado es considerado uno de los profesores más innovadores del siglo XIX. Del segundo de los aspectos cabe destacar que los seis agujeros presentes en el puente de la guitarra fueron ideados por él en 1824.
ESCUDO DE ARMAS
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