APARICIO 

El apellido Aparicio viene del latín "Apparitio", nombre que en la edad media se le daba a la fiesta de la Epifanía. Se le ponía este nombre a los niños nacidos el día de la dicha fiesta (6 de enero). Los derivados de Aparicio en catalán son Aparici, Aparisi, Parici, Parisi. Estos apellidos comparten origen, linaje, historia y escudo heráldico.

    Linaje de hijosdalgo que tuvo su primitivo solar en el lugar de Barruelo, del Ayuntamiento del valle de Ruesga y partido judicial actual de Laredo, en Cantabria. Ramas ilustres de ese solar pasaron a León, Salamanca, Toledo, Almagro, Murcia, Aragón, Cataluña, Valencia, Andalucía, Extremadura y América.

    Por su parte Francisco Piferrer, recogiendo este apellido dice: "Su primitivo solar y casa fuerte fue edificada para defensa de la invasión de los moros, que dominaron estos reinos desde el año 714, en la entrada de las Encartaciones del Señorío de Vizcaya, Montañas desde las cuales sus fundadores salieron a defender a Don Pelayo y sucesores, hallándose miembros de este casa en la toma de la ciudad de León".

        Eso mismo dicen otros tratadistas añadiendo que los primitivos solares de este linaje estuvieron asentados en las Encartaciones del Señorío de Vizcaya. Se trató de casas fuertemente amuralladas, casi auténticas fortalezas, preparadas para resistir el ataque de los moros, si estos llegaban a producirse. De estas encartaciones vizcaínas, sus moradores partieron hacia las montañas asturianas, al enterarse de que el caudillo D. Pelayo se había refugiado en Covadonga, a fin de reorganizar sus huestes y poder pasar a la ofensiva contra los musulmanes invasores de la Península Ibérica. Lucharon, pues, los Aparicio vizcaínos junto a las huestes de D. Pelayo en cuantas batallas sostuvo contra los moros, y sus descendientes continuaron la misma política de manera que se hallaban presentes en la toma de la ciudad de León.

    De la rama de León fueron Jerónimo, Melchor, Baltasar, Manuel, Gaspar y José Aparicio, hermanos. Melchor casó con Juana López, y fueron padres de Juan Aparicio, Jerónimo Aparicio y Jerónima Aparicio. Esta contrajo matrimonio con Juan López Albuín y Aparicio, avecindándose en Madrid. Ante las Justicias de la villa y Corte y de Alcalá de Henares hicieron información de nobleza para su hijo Juan Aparicio el 21 de agosto de 1667. De dicho Melchor procedió también la línea de Aparicio que hizo asiento en La Habana (Cuba), y de la que fueron Miguel Aparicio, vecino de dicha capital, que volveremos a citar mas adelante, y su primo hermano Esteban Aparicio, que probó su nobleza para ingresar en la Orden de Santiago. También pertenecieron a la rama de León los siguientes individuos que ganaron provisión de hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican: Juan de Aparicio Navarro González, natural de Berlanga del Bierzo y vecino de Fresno, en 1687; Francisco Aparicio Navarro y Núñez, natural de Azadón (León) y vecino de Quintanilla de Sollamas (León), en 1784.

    En el año 1000 floreció el Capitán Pando Aparicio, y por los años de 1320 Alvar Aparicio, Sancho Aparicio y Rodrigo Aparicio, hermanos; el primero en Castilla, el segundo en Extremadura y el tercero en Andalucía. De Rodrigo provino una rama, que pasó a América por los años de 1589. Otra rama de América, la que se estableció en La Habana (Cuba), procedió, como ya se ha dicho, de Melchor Aparicio, perteneciente a la rama de León.

    La rama de Salamanca procede de Juan Manuel Aparicio, que floreció en el reinado de Emperador Carlos V. Una de sus líneas radicó en Ciudad Rodrigo y otra en Madrid.

    De la rama de Toledo fue progenitor Miguel de Aparicio, por los años 1490.

    Hay una rama que pasó a Cataluña, como se expresa en una certificación extendida por D. Francisco Gómez de Arévalo, Caballero de la Orden de Santiago y Rey de Armas de Carlos II y Felipe V, a petición de D. Inocencio Aparicio, Secretario de S.M. y de su Consejo y Contador de la Real Hacienda del Infante D. Luis. El peticionario hace constar que es hijo legítimo de D. José Aparicio y de Dña. María de Font, naturales de la villa de Caldas de Mombuy y de Tarrasa, respectivamente, y que tenían su primitiva casa solariega en las montañas de Burgos, lugar de Berruel y Montera, en el valle de Huesgos, que se llamó de Aparicio, una de las más antiguas de aquellos lugares. Incidiendo en la rama que se estableció en el Principado de Cataluña, en la citada villa de Caldas de Mombuy, de ella fue el beato padre Sebastián Aparicio.

    De la rama valenciana destacó fray Juan Aparicio, religioso mercedario y un distinguido literato como así lo atestiguan las numerosas obras que dejó. Una rama de los de Valencia pasó a La Habana en la persona de Miguel de Aparicio y Marín, a quien le fue expedido certificado de blasones e hidalguía por el Cronista Juan Alfonso de Guerra el 5 de noviembre de 1734.

    La rama que hizo asiento en Almagro pasó después a tierra de Murcia, estableciéndose cerca de Caravaca.

    Este linaje tuvo también casa solar llamada "Aparicio de Uribe", sita en Arrieta (Vizcaya), que era infanzona y de las mas antiguas y principales de Vizcaya, según reconoció este Señorío en carta fechada en Bilbao el 23 de noviembre de 1693, dirigida al Obispo de León, Juan Aparicio Navarro, que se inserta en la obra "Los Aparicio", de Valentín Dávila Jalón. Al mismo perteneció Aparicio de Uribe, secretario durante veintisiete años del Despacho Universal de Italia, quien donó dos mil ducados para la construcción del altar mayor del Santuario de Nuestra Señora de Begoña, en Bilbao, y fundó un importante mayorazgo de cinco mil ducados de renta, por su testamento otorgado en 1633.

    El Cronista Juan de Mendoza, en su manuscrito conservado en la biblioteca Nacional, recoge este linaje como originario del Señorío de Vizcaya, donde encontramos una casa solar sita en las Encartaciones.

    Diego de Aparicio de Uribe y Uribarri fue Caballero de la Orden de Santiago, en la que se cruzó en 16 de abril de 1666.

    Diego y Juan Aparicio de Uribe y de Cetina, naturales de Madrid, ingresaron el la Orden de San Juan de Jerusalén en 1668 y 1674, respectivamente, y Ramón Aparicio Noney, natural de Embid, como religioso, en 1753.

    Juan de Aparicio Navarro, natural de Brias (Soria) y originario de Arrieta, Obispo de Lugo y de León, Presidente electo del Consejo Real y Supremo de Castilla, en 1695, Rector de la Universidad de Santiago de Compostela, su catedrático y de la de Valladolid, etc., que edificó, de plata, la iglesia parroquial de Brias.

    José de Aparicio Navarro y Núñez de Escobar, Obispo de Astorga, del Consejo de Estado de S. M., muy limosnero, reedificó el Santuario de Nuestra Señora de las Ermitas, en Orense, y el convento de Espíritu Santo, en Astorga, en la que yace, y falleció el 30 de enero de 1723. Fue sobrino del anterior.

    José Aparicio y Ordóñez, Consejero y Fiscal del Consejo Real Supremo de Castilla, muy alabado por el Marqués de Alventos en su Historia del Colegio Viejo de San Bartolomé, de la Universidad de Salamanca, del que fue colegial y catedrático, etc., fallecido el 22 de mayo de 1766.

    José Antonio y Francisco Aparicio y Servino, naturales de Algeciras, ingresaron el la Real Compañía de Guardias Marinas, en 1861 y 1865, respectivamente.

    Gonzalo Aparicio, vecino de Burguillos, obtuvo confirmación de Caballero por servicios prestados en la guerra contra los moros, en 1490.

    Ascendiente de la rama de Aragón fue Pedro de Aparicio, que casó con Teresa de Villegas, en la que procreó a Catalina de Aparicio, llamada de Valladolid, por las haciendas que en esta ciudad tenía. Catalina contrajo matrimonio con Alonso de Santo Domingo, caballero muy poderoso de Burgos, y tuvieron por hijos a Juan de Santo Domingo, de quien vienen los de este linaje, y Pedro de Aparicio, que sigue la línea, casó con María Martínez, y fueron padres de Juan Aparicio, que contrajo matrimonio en Villamizar (León), con Ángela Escobar, de la que tuvo a Diego Aparicio, que casó con María Hurtado, naciendo de esta unión: Francisco Aparicio Cojeces, y Diego Aparicio Cojeces, ambos dejaron sucesores en Aragón.

    La rama de Cataluña y Valencia tuvo casas muy principales en estas regiones, y sus individuos se apellidaron Aparici y Aparisi.

    En Andalucía se establecieron dos ramas de Aparicio. Una procedía de Pedro Aparicio, y la otra de Hernando Aparicio. Ambos se hallaron en la toma de Sevilla, como consta de los repartimientos de esta ciudad. También asistieron a la conquista de Baeza, como lo afirma el Cronista Alonso de Santa Cruz.

    La rama de Extremadura tuvo casa muy principal en la villa de Alburquerque (Badajoz). De este casa fue: Pedro Aparicio del Manzano, Alcalde de Alburquerque, Familiar del Santo Oficio, que contrajo matrimonio con Mencía Durán, de la que tuvo a Esteban Aparicio del Manzano y Durán, bautizado en Alburquerque el 14 de abril de 1609, donde casó el 26 de septiembre de 1648 con María Yáñez Doncel, natural de Alburquerque, y fueron padres de Juan Aparicio del Manzano y Yáñez, bautizado en Alburquerque el 7 de marzo de 1651, que contrajo matrimonio en Talavera la Real, naciendo de esta unión: Juan Aparicio del Manzano, nacido en Alburquerque el 9 de mayo de 1688, Capitán y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 27 de abril de 1717.

    Entre los que pasaron a las Indias, en los primeros tiempos de su descubrimiento y conquista, se encuentra el Capitán D. Diego de Aparicio que primero estuvo bajo las órdenes del gobernador Velázquez y después pasó con Hernán Cortés a Méjico. Con ocasión de la ausencia de éste de la capital mejicana para enfrentarse a las tropas enviadas por Velázquez contra él, acusado de desobediencia y desconocimiento a su autoridad, Diego de Aparicio permaneció en la ciudad de Tenochtitlán, a las órdenes de Alvarado. Como sea que este cometió diversas torpezas en su trato con los aztecas, torpezas que provocaron el descontento popular, Aparicio, creyó oportuno advertirle, pero sus consejos no fueron oídos por Alvarado, lo que provocó la rebelión con la que se encontró Cortés a su regreso a la capital mejicana. Diego de Aparicio fue uno de los que quedaron encargados de organizar la retaguardia de los soldados españoles, en tanto éstos se retiraban en la infausta jornada conocida como "la Noche Triste". Pudo ponerse a salvo y, aún herido participar en la batalla de Otumba. Una vez pacificado el país, fundó casa en él, contrayendo matrimonio y teniendo sucesores que fueron los encargados de la extensión del apellido Aparicio en Méjico, donde se encuentra bastante generalizado.

    Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada, en los años que se indican: Bartolomé de Aparicio Alvarez y Nuncibai, natural de Hormilleja (La Rioja), en 1693; Bartolomé Aparicio de Manzano, natural de Moguer (Huelva), en 1733, y Esteban Aparicio de Manzano y otros, naturales de Badajoz, en 1725.

    Ingresaron en la Orden de Montesa: Sebastián Aparicio, en 1350; Antonio Aparicio Polop, natural de Ayora (Valencia), como religioso, Rector de las Cuevas en 1667, Prior de Cervera en 1679 y de Vallada, en 1685, en 1662, y Francisco Aparicio Polop, natural de Enguera, como religioso, en 1673.

    Probaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición, en los años que se indican: Josefa Aparicio Arce, natural de Valencia, en Valencia, en 1787, y su marido Manuel Salelles, portero de Cámara del Santo Oficio; Juan de Aparicio Ramírez, para Familiar, en Cartagena de Indias, en 1653, y su mujer Catalina Mesa; Pedro Luis Aparicio y Alvarez, natural de Madrid, para Familiar, en la Corte, en 1778; Tomás Aparicio Santín, natural de Ciudad Rodrigo (Salamanca), para Oficial, en Galicia, en 1805; Tomás Aparicio Santín, natural de Ciudad Rodrigo, para Oficial, en Llerena, en 1805; Fray Francisco de Paula Aparicio, en Méjico, en 1642; Luis de Aparicio, natural de Cuenca, Doctor, Comendador del Convento de la Merced, de Toledo, para Calificador, en Toledo, en 1630; Catalina de Aparicio y Juan Magano Rodríguez, ambos naturales y vecinos de Fuencarral, para Familiar, en Toledo, en 1604; María de Aparicio y Francisco Guerra, vecinos de Almagro, para Familiar, en Toledo, en 1754; Bartolomé de Aparicio Alcaide Tahuengo y Asensio, natural de Bejís (Castellón), para Familiar, en Valencia, en 1611, y su mujer Juana Pérez Macián, natural de Bejís; Fray José de Rafelbuñol Aparicio Cavota Esparza y Carbonell, natural de Rafelbuñol (Valencia), religioso capuchino en su convento extramuros de Valencia, para Calificador, en Valencia, en 1765; Matilde Aparicio Cervera Herrándiz y Catalán, natural de Cortes de Arenoso (Castellón), para casar con José Pintado, Familiar de Candiel, en Valencia, en 1728; Jaime Aparicio Monzonis Bernarda y Despeyto, natural de Villamalur; Francisco Aparicio Rubio Rodríguez y López, presbítero, rector de la parroquia de Ademuz, para Notario, en Valencia, en 1733, y Bartolomé Aparicio Sorio Palomar y Taragó, natural de El Toro (Castellón), para Familiar, en Valencia, en 1597, y su mujer Catalina Bolos y Marín, natural de El Toro.

    De los tiempos cercanos, cabe citar a Julio Aparicio, un notable pintor español, nacido en Alicante en 1773, y fallecido en el año 1830; fue discípulo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y pensionado en París y Roma. Influyó mucho en su estilo la llamada "Escuela de David", acabando por ser uno de los mas destacados representantes de la escuela neoclásica española.

ESCUDO DE ARMAS

  "En campo de azur un castillo de plata aclarado de azur sobre una roca de su color natural. Cortado de plata con una banda de sinople engolada de cabezas de dragones del mismo color salpicadas de oro y lampasadas de gules. Bordura de azur con ocho veneras de plata". 

Los de Castilla, traen: En campo de oro, una faja de gules, cargada de tres bezantes de plata y acompañada de dos lebreles de sable, pasantes en direcciones opuestas.

Los de Aragon traen escudo terciado en palo: 1º y 3º, en campo de plata, armiños de sable, puestos en sotuer; y 2º, en campo de gules, un leon de oro que sale del agua y trepa por una roca de su color natural.

Otros de Castilla, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de plata, una campana de oro, batallada de azur. Los de las villas de Brías (Soria) y Gumiel de Hizán (Burgos), usan: En campo de plata, cinco hojas de parra, de sinople con nervios y contornadas de oro, colocadas en aspa, bordura de gules sin figuras. El Marqués de Ciadoncha para los Aparicio de Uribe recoge este otro: En campo de gules, dos torres de plata, unidas por un lienzo de muralla, y en medio de las torres, una estrella de oro; bordura de plata, con diez panelas de sable
Los Aparicio, de Vizcaya, traen: En campo de plata, cinco panelas de sinople Los Aparicio de Uribe, de la anteiglesia de Abando, según Gonzalo Argote de Molina, traen: Escudo cortado por una faja de oro: 1º, en campo de gules, dos castillos de oro y en medio de ellos una estrella de oro, y 2º, en campo de gules, trece estrellas de oro. Otros Aparicio de Uribe, traen: En campo de sinople, dos castillos de oro, uno sobre otro, y doce estrellas, también de oro, colocadas de dos en dos, seis a la izquierda y seis a la derecha.

 

Otros de Torralba de Ribota (Zaragoza), traen: En campo de plata, cinco armiños, de sable, puestos en sotuer. Otros de Castilla, traen: En campo de plata, una banda jaquelada de oro y gules, acompañada en lo alto de un lucero de azur. Otros, traen: En campo de gules, un cardo al natural, con sus alcachofas, acostado de dos flores de lis de sable; bordura de oro, con cinco flores de lis de azur
Los de Laredo (Cantabria), según Francisco Lozano, traen: Escudo partido: 1º, en campo de azur, cinco estrellas de oro, y 2º, en campo de sinople, sobre ondas de agua de azur y plata, unas peñas y sobre ellas una torre almenada con su homenaje; bordura de oro. Los radicados en León y Valladolid, usan: En campo de oro, doce cabezas de águila de sable, arrancadas y goteando sangre, con el pico y ojos de oro. Los radicados en León, usan: En campo de sinople, dos cabezas de mujer, al natural, puestas en faja.

Los de Extremadura traen escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de gules, una estrella de oro; y 2º y 3º, en campo de oro, una cruz floreteada de gules.

Los de Cuba traen escudo cuartelado: 1º, en campo de oro, un castillo de gules, aclarado de azur; 2º, en campo de azur, una estrella de oro; 3º, en campo de plata, una cruz floreteada, de gules; y 4º, en campo de oro, un leon de purpura colocado sobre una roca parda. Sobre el todo, escusón partido: 1º, de azur, con una banda de oro, acompañada de dos aspas de plata; y 2º, de sinople, con una caldera de plata. Bordura general cortada: la mitad superior, de plata, con ocho armiños de sable, y la mitad inferior de gules, con ocho veneras de plata.

Los de Cataluña y Valencia (Aparisi): Escudo partido. 1º de azur, una estrella de ocho puntas en oro. 2º de gules, tres flores de lys en oro puestas dos y una.

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