VARGAS
Hace ya cerca de 800 años que brilla en los anales de España el apellido Vargas, y mas de seiscientos que se le ve unido con el honorifico apodo o acuña de Machueca, que adquirio el insigne guerrero Diego de Vargas por el admirable denuedo y rara valentia, con que machucaba a los moros en la batalla de Jerez, en el año 1232. Desde aquellos remotos tiempos, sus descendientes han enaltecido el renombre de su antecesor, brillando en las Ordenes Militares, señalandose en las batallas con proezas y nobles hazañas y desempeñando con aplauso y acierto, importantes cargos y elevadas dignidades, siendo muchos los que hasta en nuestros dias, sostienen en Madrid, en Extremadura, en Andalucia y otras partes, el esplendor de su esclarecida estirpe, de modo que entre los mas antiguos y frondosos arboles genealogicos de España, ocupa su lugar, el de la casa de Vargas Machuca. Una de las ramas se establecio desde muy antigua, en Sevilla, donde sus ilustres hijos han sido siempre tenidos por hijosdalgo notorios, gozando de todos los honores, preeminencias y distinciones correspondientes a su clase y esclarecida estirpe. El cronista Gonzalo Argote de Molina, señala que los de este linaje y apellido Vargas son naturales de las montañas de Cantabria, donde tambien tienen su casa y solar antigua, de hijosdalgo y caballeros, sita en el lugar de su nombre, en el Ayuntamiento de Puente Viesgo (Cantabria). Una de las ramas, paso a Belchite (Zaragoza).
La antigua casa y solar del linaje de los Vargas, según algunos autores, tiene su origen en el lugar de Villasevil, en el valle de Toranzo (Cantabria), y según otros el origen más antiguo de este apellido viene de la ciudad de Toledo.
En la conquista de Andalucía, en el reinado de D. Fernando III "el Santo", fueron muchos los caballeros toledanos que se distinguieron; pero principalmente en la batalla de Jerez, dos hermanos, hijos de Pedro de Vargas, llamados Garci y Diego Pérez de Vargas, y su cuñado Pedro Miguel, que en unión de treinta y siete caballeros más, todos naturales de Toledo, y de D. Alonso, hijo del Rey D. Fernando, y D. Alvar Pérez de Castro, ganaron tan gran batalla. Según cuentan las crónicas, Diego Pérez de Vargas, habiendo quebrado su lanza y espada destrozando moros y no teniendo armas con que continuar peleando, arrancó de un olivo una gruesa rama, y arremetiendo con ella contra los sarracenos sembró la muerte y el espanto en torno suyo, siendo la admiración de cuantos lo presenciaban, incluso de D. Alvar Pérez de Castro, los cuales dejaron de pelear para ver á tan esforzado campeón, afirmando éstos le oían decir á cada golpe que daba: «así Diego Machuca», por lo cual se le llamó Diego Pérez Vargas Machuca, concediéndole el derecho para usarlo como apellido él y sus descendientes, tomando él, por orla de su escudo, aquella rama de olivo con que había realizado su hazaña, cubriéndose de gloria.
Su hermano Garci Pérez de Vargas, armado caballero aquel día por D. Alvar Pérez de Castro, también se distinguió notablemente, apoderándose del Pendón Real de los moros, matando para conseguirlo á quien lo llevaba, y destrozando á cuantos intentaban quitárselo, figurando entre éstos el Rey que llamaban de los Gazules, que á pesar de su valor indomable no pudo resistir los recios y repetidos golpes, muriendo á manos de su vencedor, á pesar de haber intentado socorrerlo y librarlo los suyos.
Según afirma la tradición, estando muy viejo Garci Pérez de Vargas, se retiró á una aldea, llamada Mazarambroz, á tres leguas de Toledo, donde tenía muy buena hacienda. Cazando por aquellos lugares el Rey D. Fernando, preguntó en su casa por él, respondiendo los suyos que estaba podando la viña por pasatiempo; fuese a su encuentro el Rey, y sin que le viese Garci Pérez, empezó a recoger los sarmientos que estaban cortados por el suelo, aproximándose con gran cautela; al ruido, volvió la cabeza el buen Garci Pérez, y al encontrarse con el Rey fuese a él, e hincando rodilla en tierra besóle la mano, diciéndole: «aquí como vedes, y allá como sabedes»; respondiéndole el Rey: «a tal poblador, tal sermentador»; y abrazándole, le levantó del suelo. A pesar de los muchos servicios que al Rey prestó, sólo consta que fue suya la villa de Higuera, la cual heredaron sus descendientes. Hernán Pérez de Vargas, su hijo, acompañó al Rey D. Alonso XI a muchas batallas contra los moros, y su nieto, Alonso Pérez de Vargas, fue Señor de las Villas de Burguillo y la Higuera.
ESCUDO DE ARMAS
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