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El referendum andaluz se cierra con una bajísima participación apenas superior al 35%. Esto viene a demostrar el alejamiento de los problemas reales de los ciudadanos que tiene la clase política de este país. A la izquierda se le puede criticar ese amplio afecto al nacionalismo (a mi juicio incompatible con un verdadero ser de izquierdas) y a la derecha la increible cerrazón en no admitir su derrota electoral e ir hacia una oposición del no a todo. Este pais tiene problemas más allá de su configuración autonómica. Con la vivienda por las nubes, un cambio climático que amenaza con convertirnos en un desierto, un crecimiento de la población inmigrante que plantea nuevos retos y una economía en la que los mil euristas sobreviven a duras penas, reformar los estatutos por el mero hecho de reformarlos no parece que cubra las verdaderas necesidades de la mayoría de los españoles. Zapatero y Rajoy (y sus respectivos partidos) deberían aplicarse el cuento y ponerse a trabajar en las verdaderas soluciones para los ciudadanos y dejar de preocuparse por el número de asientos que tendrán en 2008. De seguir así corremos el riesgo de que algún tercer partido populista o alternativo arrastre una mayoría de decepcionados y coloque a algún Mario Conde, Gil y Gil o similar en el poder.
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