Senza buccia (Vacaciones al desnudo)31 de agosto de 2007 - 22:09
Como la vieja película en la que los protagonistas vivían unas vacaciones completamente nudistas, así han sido mis vacaciones este año: del apartamento a la playa y a la piscina con solo un pareo para los tramos más habitados por textiles, pero de mi colección de camisetas creo que he usado como mucho 4 en 15 días. El lunes, al trabajo.
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Mis coches (IV)14 de agosto de 2007 - 15:22
Corría el verano de 2001 cuando decidí cambiar de coche. Con 40º a la sombra y el viejo Clio sin aire acondicionado la mejor opción era buscar algún coche con refrigerio incluido. Mientras miraba varios modelos sorprendí en una calle a una pareja de amantes que se daban el lote dentro de un León. Fue como una premonición, yo iba a darme el lote dentro de un coche de esos: un Seat León. Así que me lancé a por mi nuevo coche, endeudándome aún más, porque ya pagaba mi casa aparte. La deuda mereció la pena: con mi felino de cuatro ruedas conocí lo que es morrearse en un semáforo, en un parking y revolcarse de pasión en tu propia casa. Toda una novedad para mi, en aquel entonces. Con este coche las cosas me han ido muy bien, a pesar de acumular varias averías eléctricas de esas que no comprende ni quien las arregla. El primer viaje inaugural: a Vera, de camping, a ponerse moreno, y lo mismo será su viaje de jubilación, porque me voy a Vera de nuevo a pasar unos días. Durante estos años me llevó a la primera cita con mi chico, y nos ha llevado de viaje muchas veces a ambos, y aún lo debe seguir haciendo, al menos hasta el mes de octubre, en el que será sustituido por mi quinto coche; dicen que no hay quinto malo, ya lo contaré, pero eso será otra historia, a la vuelta de las vacaciones.
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Mis coches (III)12 de agosto de 2007 - 21:50
Y por fin llegó la hora de comprarme mi primer coche. Llevaba trabajando poco menos de un año cuando decidí jubilar el cascarón amarillo. Al principio empecé a mirar tímidamente coches de segunda mano, pero la insistencia de mi familia y una buena oferta me llevó a comprar un Clio rojo en la primavera de 1996. Aquel coche hizo su viaje inaugural llevándome hasta un pueblecito malagueño a pasar la Semana Santa. El Clio y yo íbamos a vivir variadas aventuras, en mi época más viajera: Asturias, Santander, Alicante, Almería... la pequeña bola roja y yo hicimos muchos kilómetros juntos, hasta lo conduje desnudo en el camping almeriense al que tantas veces fui con él. Me llevó muchas veces a trabajar y se lo llevó una vez la grúa cuando lo dejé aparcado en una esquina. A diferencia de todos los demás coches que he tenido nunca me dejó tirado, aunque alguna pequeña avería si sufrió, pero aguantaba y era capaz de llegar al taller por sus propios medios. Pero era un coche comprado cuando mi economía no había hecho más que arrancar, y carecía de muchas comodidades que otros de su época tenían. Solo sacó de serie la radio, el resto era manual: ni elevalunas, ni dirección asistida, ni mucho menos aire acondicionado ni ABS ni nada parecido... quizá por eso no se averiaba. Pero un día de mucho calor de julio de 2001 decidí que había que modernizarse e ir fresquito, regalé el coche a mi padre (que lo conserva y le sigue dando su uso) y me enfrasqué en la compra de un modelo más moderno y equipado, esa es otra historia.
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Mis coches (II)10 de agosto de 2007 - 22:03
A finales de 1991 mi tío decidió cambiar de coche y me regaló su 127 amarillo. Con respecto al viejo ocho y medio el salto era cualitativo: cinco puertas, más comodidad, luces de marcha atrás, intermitentes de emergencia, cinturones inerciales, reposacabezas delanteros... todo un lujo para mis 23 años. Aquel coche había hecho muchos kilómetros, había sufrido algún pequeño golpe pero andaba bien. Mi radio de acción se ampliaba y ya podía irme a la sierra o a algún camping cercano a pasar un fin de semana con amigos. Fue un coche con el que me divertí mucho, aunque también tuve mis decepciones en él. Pero el coche era viejecillo y eso se paga, fue bastante propenso a dejarme tirado, como aquella vez en la que la palanca de cambios se quedó en mi mano al intentar meter tercera. Fue una de sus últimas averías la que me decidió a cambiarlo: al final del invierno de 1996 se paró delante de la sede del PP en la calle Génova, y al poco tiempo fue sustituido por mi tercer coche, aunque como era un regalo no lo liquidé y decidí regalarlo a una amiga, que lo usó durante algún año más y a su vez se lo regaló a otro amigo, con lo cual el viejo cascarón amarillo tuvo todavía varios años de servicio. Pero en aquel año en el que el PP iba a ganar las elecciones y en el que tantas cosas buenas y malas me pasaron me hice con mi tercer coche, aunque eso es otra historia.
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Mis coches (I)09 de agosto de 2007 - 21:55
En el verano de 1989 me saqué el carnet de conducir. Entonces heredé el que años antes había sido el coche familiar: un Seat 850. Aquel coche pequeño y azul, matriculado en el año 73, había transportado a toda la familia durante muchos años en los viajes a la playa, y mis hermanos habían aprendido a conducir en él, pero llegaba mi turno y a partir de ese momento sería mi coche. Tenía aquel coche doble carburador y se notaba en el acelerador un punto en el cual entraba el segundo cuerpo y el coche "corría" más: a duras penas alcanzaba los 110. Jamás he pasado más frío en un coche que en aquél, la calefacción comenzaba a hacer efecto cuando ya casi llegaba a la facultad, y había más de 6 kilómetros de recorrido entre mi casa y el campus; el volante era de hierro y las manos se pegaban al tocarlo cuando estaba frío, ¡aprendí a conducir con guantes!. Aún así el viejo coche dio su rendimiento y consiguió con éxito llevarme y traerme a la facultad hasta finales del año 1991, cuando llegó su sustituto, pero esa es otra historia.
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Me pone to warro05 de agosto de 2007 - 16:35
Este Ricky Martin... me pone to warro.
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El primero de agosto o un Ramito de Violetas01 de agosto de 2007 - 22:38
El primer día de agosto está siempre en mi memoria, aparte de por ser mi santo, por los recuerdos de los viajes a Alicante. Cada primero de agosto montábamos mis padres y mis hermanos en aquel viejo trasto que años después sería mi primer coche y nos encáminabamos a Alicante. Viajes de 8 horas en los que llegábamos cansados pero con la enorme ilusión de disfrutar de casi un mes de sol y playa. Eran tiempos en los que era fácil ser feliz.
Un año, hace ya 31, recuerdo vagamente a mi hermana entristecerse en aquellos primeros de agosto por la muerte de Cecilia. Quizá esta canción sería más propia para el 9 de noviembre, cuando llegan los ramos de violetas, pero a mi me sabe más a aquellos viajes interminables y felices.
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Argón: Símbolo: Ar / Clasificación: Gas Noble / Etimología : del griego argon (inerte, inactivo)
Hecho por argo.argon en gmail.com - v13.0 - septiembre 2009