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Aquí va una vez más Antonio Forcada, intenso y apasionado como él
solo.
LOS CANTOS DE GESTAS Y CANSOS DE LA RECONQUISTA
Con
los nuevos vientos de lo políticamente correcto, que últimamente
soplan por nuestro país o países, o como a fecha de hoy se le quiera
llamar a lo que nuestros antepasados denominaban España, asistimos a un
continuo y progresivo arrinconamiento en lo más profundo de nuestro
cerebelo colectivo de lo que supuso para nuestra Historia la
RECONQUISTA, como si esta nunca hubiera tenido lugar. Quizás porque a los
nuevos heraldos de lo políticamente correcto les moleste que desde
aquellos legendarios Pelayo, Fruela, Mauregato,Vermudo, Aznar Galíndez y
tantos otros, hasta finalizar con Fernando de Aragón, no creyeran
lo más mínimo en la Alianza de las Civilizaciones...
En las presentes líneas vamos a detenernos por unos momentos en un
aspecto muy poco conocido de la reconquista: las cansó que hacen mención
a hechos acaecidos durante aquella época.
Antes
de adentrarnos en estas y en las cantigas propiamente dichas, nos
detendremos brevemente en los Cantos de Gesta. Según el musicólogo
Higinio Anglés, hace más de mil años que nuestros antepasados
probablemente interpretaran canciones de gesta, coincidiendo socialmente
con una emergente sociedad feudal, donde los santos eran sustituidos por
los héroes y el ascetismo por la cruz y la espada . Bien es verdad
que en España debemos hacer la salvedad de la tradición del santo
Santiago Matamoros. Dicha tradición se remonta al reinado de Ramiro I de
Asturias y Leon ( - 850 ). Los moros le reclamaron el tributo de las cien
doncellas. Al negarse el rey,
rápidamente se vio frente a los sarracenos en la batalla de Clavijo.
En la víspera de dicha batalla, Ramiro I tuvo un sueño en el que
se
le aparece el santo comunicándole que ha sido designado por Dios
Patrón de España . Al día siguiente, los cristianos vencieron a
los
moros al grito de “¡Dios ayuda a Santiago!” Otra versión sitúa al
propio apóstol Santiago participando en la batalla. Posteriormente,
en vísperas de la batalla de Hocinas, de forma similar, el conde
Fernán Gonzalez (-970 ) tuvo la visión de la aparición de
Santiago
Matamoros vaticinándole la victoria sobre la morisma de
Almanzor al grito de “¡Santiago Cierra España!”.

El
cantar de gesta arranca de una realidad histórica más o menos
fantaseada, en la que la oralidad originó deformaciones y
contradiciones históricas, jugando el juglar un papel fundamental a la
hora de
la dramatización y ejecución del texto. Como muy bien
apostilla
Francisco Rico, el llamado juglar de gesta, en lugar de recorrer
de
forma errante villas y concejos como otros juglares ( Para profundizar
en la juglaresca , resulta imprescindible el libro de Ramón Menéndez
Pidal : “ Poesía juglaresca y juglares “ . Colección Austral ),
poseía
un status que le permitía una mayor accesibilidad a monarcas,
nobles y altos prelados. Esto no quiere decir que los auditorios
de
los cantares de gesta no fueran diversos, pero sí era la nobleza
la más íntimamente identificada con la épica. La ejecución de
la narración del cantar de gesta que realizaba el juglar era una
acción suya donde debía buscar la complicidad del público
implicándole en la narración. Estas recitaciones de las gestas épicas
contenían, como menciona el musicólogo José Subira, unas melodías
rudimentarias que alternaban con los recitados, en la que una
frase
melódica era común a todos los versos. De vez en cuando, el
juglar
recurría a unos ritornelos con el rabel u otros instrumentos
musicales
como la vihuela, citola, ledra, cinfonía,etc... ( una de las
mejores recopilaciones de instrumentos musicales se encuentra en el libro
del
Arcipreste de Hita “ El Libro de Buen Amor “ ), para
hacer un alto
en la recitación del texto. Todo este acervo musical ha
desaparecido
casi sin dejar huella. Sin embargo, el también musicólogo
Higinio
Anglés ha matizado que en algunas cantigas de Alfonso X el Sabio
es posible encontrar reminiscencias de este tipo de canciones, ofreciéndonos
un lejano recuerdo que rezuma antigüedad.
La
épica
castellana se nos presenta con una enorme pobreza en cuanto a
textos conservados, los cuales nos han llegado en manuscritos
posteriores a su composición y todos ellos incompletos. El
texto
más antiguo y a la vez más conocido por todos nosotros es
el
"Poema de Mio Cid". La copia más antigua data del siglo
XIV, probablemente hacia el 1307. Fue realizada por un tal Per Abbat
en
piel de cabra y de una forma algo tosca y poco elaborada, lo que
nos hace suponer que no salió del scriptorium de ningún
monasterio.
Tal vez fuera un encargo del concejo de Vivar,con el objeto de
preservar la memoria del Cid. A dicho códice le faltan las páginas
iniciales, a la vez que presenta un par de lagunas en su interior.
Del
"Poema de Roncesvalles", cuya datación hay que
fijar hacia el 1310
solo nos han llegado cien versos recogidos en dos folios. De las
"Mocedades de Rodrigo" conservamos en un
manuscristo del S.XV
1200 versos y por último, del "Poema de Fernán González"
en una
copia también del S. XV conservamos 3000 versos. Si bien ,en 1960
se hallaron en el pueblo de Villamartín de Sotollena bajo una
teja (¿¡?) unos fragmentos más antiguos de este poema épico.
La autoría del "Poema de Fernán González" problablemente
corresponda a un monje del monasterio de San Pedro de Arlanza, que
lo debió escribir hacia el 1250-60: de él extractamos los
siguientes versos:
En el nombre del Padre que fizo toda cosa
del que quiso nasçer de la Virgen preçiosa
e del Spiritu Santo que ygual dellos posa
del conde de Castyella quiero fer vna prosa.
Ovo nonbre Fernando esse conde prymero,
nunca fué en el otrro tal cavallero
este fue de los moros vn mortal emiçero
dizien le por sus lides el vueytrre cariçero
Fyzo grrades batallas con la gent descryda
e les fyzo laznar a la mayor medida;
ensancho en Castyella vna muy grrand partyda,
ouo en el su tiempo mucha sangrue uertyda

Nos
cabe, no obstante, el pobre consuelo de la existencia
de otros poemas épicos hispanos en parte reconstruidos, como: "Los
Siete Infantes de Lara", "El Cantar de Sancho II"
y
el "Cantar de la Campana de Huesca". También están los que se
han perdido por completo, como el "Poema
de Bernardo del Carpio" o el de "la Condesa Traidora",
de los que
conocemos
su existencia gracias a que se los cita en la crónica Najerense y
en la cronica General. ( Para profundizar sobre la épica hispana es
recomendable el libro editado por
Cátedra
Cátedra “ Epica Medieval
Española “ de Carlos y Manuel Alvar ).
Continuará.....
Antonio
Forcada.
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