La idea de desarrollar actividades de recreación histórica de la Guerra Civil puede suscitar ciertas suspicacias ante el temor a que una puesta en escena evocadora de un conflicto que mantiene abiertas heridas en algunos, produzca consecuencias no queridas. Pero creemos que tal cosa no debe convertirse en una barrera de autocensura para quienes pensamos que es perfectamente posible, además de muy necesario, contemplar la guerra civil en su dimensión de hecho histórico, como cualquier guerra de pasado remoto o del más cercano, sin intentar apropiarnos de las emociones de los que la vivieron y la padecieron, por más que no resulten tan próximas que casi las consideramos como nuestras. Por eso entendemos que la condición imprescindible para que la recreación histórica de la Guerra Civil tenga viabilidad en nuestro país es que los participantes excluyamos expresa y tajantemente la tentación de utilizarla  para cualquier clase de propaganda política o acción reivindicativa de las posiciones ideológicas de un signo u otro y nos esmeremos en actuar con el máximo respeto y consideración para no lastimar las emociones, sentimientos o recuerdos de quienes vivieron la Guerra Civil o padecieron sus consecuencias. Entendemos que la simple aparición ante el público como un grupo que represente a una unidad “republicana”  o “nacional” (las comillas indican que se trata de denominaciones convencionales, sin entrar en la discusión sobre si son las adecuadas o no)  es ya una forma de expresar una simpatía por esa causa, por las personas que la encarnaron o por ambas cosas a la vez. Pero estará absolutamente vedado  cualquier intento de mezclar el debate político o ideológico con la recreación histórica.

Entendemos que existen otros espacios en los que puede expresarse la disidencia y el rechazo a un determinado orden político y que, por tanto, debe reservarse a la recreación histórica el recuerdo de las personas que participaron en la Guerra Civil, al margen de sus ideas. ¡Ay Carmela! no nace para atacar a nadie ni para transmitir una  visión partidista de la Guerra Civil  sino como un instrumento educacional que quiere contribuir a contar aquella época haciendo visibles a las personas que la protagonizaron.

En este sentido,  la exhibición de signos distintivos y banderas de la época, de cualquier clase, no tendrá otra finalidad que la representación histórica, y el uso indebido de los mismos que pueda hacer algún participante será de su exclusiva responsabilidad, si bien la participación en este tipo de eventos implicará asumir la obligación de respetar escrupulosamente las reglas que a este efecto se señalen.

 

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