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La
Merindad de Montija está formada por las siguientes pedanías,
de las cuales el ayuntamiento está en Villasante.
Agüera, Baranda, Bárcena de Pienza, Barcenillas del Ribero,
Bercedo, Cuestahedo, El Crucero, EL Ribero, Gayangos, Hedesa, Loma,
Montecillo, Noceco, Quintanahedo, Quintanilla de Pienza, Quintanilla Sopeña,
Revilla de Pienza, Villalázara, Villasante, San Pelayo.
Las
Merindades están a 92 Km de Burgos y 65 km de Bilbao,
abarca una extensión de 100 km2 y cuenta con una población de 850
habitantes (INE 2005).
Esta comarca limitada al oeste y noroeste por la comunidad
autónoma de Cantabria, al noreste la provincia de Vizcaya, al este la
provincia de Álava y al sur por las comarcas burgalesas de Ebro, La Bureba
y Páramos.
DATOS GENERALES DE LAS MERINDADES
http://www.lasmerindades.com/merindades/mapas.html
Las Merindades es una comarca natural claramente delimitada,
que ocupa el tercio norte de la provincia de Burgos en la Comunidad
Autónoma de Castilla y León. La componen 27 Municipios: Alfoz de Bricia,
Alfoz de Santa Gadea, Arija, Los Altos, Berberana, Cillaperlata, Espinosa de
los Monteros, Frías, Junta de Traslaloma, Junta de Villalba de Losa,
Jurisdicción de San Zadornil, Medina de Pomar, Merindad de Cuesta Urria,
Merindad de Montija, Merindad de Sotoscueva, Merindad de Valdeporres,
Merindad de Valdivielso, Oña, Partido de la Sierra en Tobalina, Trespaderne,
Valle de Losa, Valle de Manzanedo, Valle de Mena, Valle de Tobalina, Valle
de Valdebezana, Valle de Zamanzas y Villarcayo de M.C.V; Con una población
total (a uno de enero de 2005) de 24.536 habitantes lo que hace que su
densidad de población sea de 8,70 hab/km 2.
Está ubicada sobre las estribaciones meridionales de la
Cordillera Cantábrica en su sector oriental, tiene una superficie total de
2.821 km2 y dentro de la provincia limita al sur con las comarcas de
Páramos y Bureba-Ebro. De la misma forma establece los límites
autonómicos al norte y al oeste con la Comunidad Autónoma Cántabra, al
este con la provincia de Alava y al noroeste con la provincia de Vizcaya.
Las Alturas: Media de las capitales es de 671 m, la Máxima es de 1.718 m.
(Castro Valnera) y la Mínima es 198 m. (El Berrón).
En su gran extensión confluyen varios elementos
geográficos: la Meseta Castellana, el Valle del Ebro y la Cordillera
Cantábrica, esto hace que sea un espacio de transición, existiendo zonas
muy diferentes en cuanto a paisaje, vegetación, economía, habitat o
arquitectura al asociarse en un mismo entorno paisajístico rasgos de la
España húmeda cantábrica, y de la España mediterránea seca.
Se trata de una zona de montaña media accidentada en la que
se sitúan lo pasos naturales de Castilla y León al País Vasco.
Hidrográficamente, pertenece a las cuencas del Duero y del Ebro, los ríos
Ebro, Nela y Jerea, se han ido abriendo paso entre sierras y pequeñas
montañas, dando origen a numerosos y bellos desfiladeros.
En el medio natural encontramos parajes de gran interés
medioambiental y paisajístico, muy bien conservados y con una buena
variedad vegetal.
Desde el punto de vista administrativo, el área de
desarrollo está constituida por 27 municipios. La especial organización
geográfica de la comarca arrastra una tradición milenaria como espacio
agrario de hábitat disperso, que en la actualidad se mantiene. Este hecho
justifica que la citada agrupación municipal esté constituida por 425
entidades poblacionales.
A nivel socioeconómico tiene gran influencia, especialmente
en algunos valles con salida hacia el País Vasco, la proximidad de esta
Comunidad Autónoma confiriéndoles a algunos de sus núcleos urbanos
ciertas características propias.
CLIMA
La localización de Las Merindades, en la vertiente
meridional de la Cordillera Cantábrica, y su orografía particular en la
que alternan macizos montañosos con amplios valles, son dos factores que
condicionan, en gran medida, el clima de la zona.
El régimen térmico está caracterizado por sus prolongados
inviernos denotando el carácter continental en las grandes oscilaciones
térmicas, pero en general el clima es más benigno que en el resto de la
región, por su situación en las vertientes cantábrica y mediterránea,
los valores térmicos alcanzados son clara muestra de ello: la media del mes
más frío es superior a los 4ºC, mientras el más caluroso no sobrepasa
los 19ºC.
Tª media anual...........................................
entre 8 y 13º centígrados
Tª media del mes más frío......................... entre
2 y 5º centígrados
Tª media del mes más cálido..................... entre 16
y 20º centígrados
El estudio de la variable térmica anual, nos revela una
continentalidad atenuada.
La duración media del período de heladas está en torno a
los 8 meses (octubre- mayo), llegando a los 10 meses en las zonas
septentrionales.
Cabe citar la importancia de fenómenos como lloviznas,
nieblas y rocío, que adquieren un nivel excepcional durante el periodo
seco. De este modo se amortiguan los efectos de la ausencia de lluvias,
sobre todo en las áreas meridionales. El número de días de niebla anual
ronda los 50.
El régimen hídrico viene marcado por abundancia
generalizada de las precipitaciones. Se establece una precipitación media
anual en torno a los 1.000 mm, apareciendo una disminución progresiva de
los índices pluviométricos del norte a sur, máximos en la franja trazada
desde el Valle de Valdeporres al Valle de Mena y mínimas en los Altos.
El reparto de las precipitaciones a lo largo del año es un
reflejo de la situación de la comarca en la frontera entre España
Atlántica, y la España Mediterránea húmeda: En el área septentrional
dominan de las precipitaciones invernales, que unido a la inexistencia de
meses secos en el estío, son caracteres típicos atlánticos. Por el
contrario en la zona meridional el volumen máximo de precipitación se
recoge durante la primavera, apareciendo ya un periodo seco de 1 a 3 meses,
propio de las áreas mediterráneas.
Un aspecto distintivo y típico del espacio climático
considerado, es el hecho de que parte de las precipitaciones son en forma de
nieve, abriéndose el periodo de nevadas probable en el mes de Octubre y
durando hasta el mes de Abril pero concentrándose con toda claridad en los
meses centrales del invierno.
En los sectores situados a mayor altitud la frecuencia de
días de nieve es mayor y ostensible su permanencia, destacando la media
anual de 20 días con precipitaciones en la zona Espinosa de los Monteros.
El régimen eólico se manifiesta con un predominio de los
vientos del norte y noreste, sobre todo en primavera y verano. Son los del
suroeste los que dominan en otoño y sobre todo en invierno. La
cuantificación de este fenómeno, nuestra como un 40m % de los casos no
superan los 6 Km./h. Entre los vientos significativos, predominan los
moderados ( entre 6 y 20 km./h.: 57,14%), sobre los intensos.
Una valoración climática conjunta sitúa el área de
estudio dentro de la España Atlántica, con un clima predominante de
Montaña, con cierta influencia Continental. Los caracteres principales son
los inviernos largos y relativamente fríos, los veranos templados y las
precipitaciones abundantes.
GEOLOGIA
La pertenencia de la comarca de la Merindades al macizo
montañoso de la Cordillera Cantábrica, y su localización geográfica en
el mismo son factores determinantes en su configuración geológica.
En una consideración estructural, se define como una unidad
conformada por una tectónica de revestimiento, en la cobertura secundaria y
eocena, aún cuando haya actuado por cuenta propia en los detalles, ha
seguido en su conjunto las deformaciones del zócalo. Dichas deformaciones
tienen su origen en el contacto e influjo de las tensiones procedentes de
los grandes macizos situados al este y al oeste de la región Macizo
Asturiano y Pirineos, así como la masa inmóvil de la Meseta.
El contraste y la variedad de formas de relieve son el
resultado, por un lado de la tectónica que ha determinado las líneas de
plegamiento (anticlinal y sinclinal), y por otro de la existencia de
materiales de distinta naturaleza depositados en el secundario, terciario y
cuaternario sobre los que han actuado los agentes erosivos.
Todo este conjunto de acciones y reacciones da lugar a un
paisaje comarcal en el que destacan los siguientes elementos estructurales:
1.- Sinclinal Central Villarcayo- Tobalina es la pieza
ordenadora de la unidad estructural comarcal. Se extiende desde Valdeporres
hasta Tobalina, con una longitud en torno a los 50 km. Y una anchura 25 km.
Un rasgo destacable es la regularidad que presenta en los buzaminetos, que
pasan progresivamente de los 50-55º en los materiales más erguidos de los
flancos, ala práctica horizontalidad en el sector central.
2.- El flanco Septentrional del Sinclinal Central, con la
apariencia de una inmensa repisa o leve plano inclinado entre el sinclinal y
las bóvedas anticlinales de Santander y Bilbao. Esta disposición simple y
regular se ve perturbada por una serie de accidente localizados, pliegues
bruscos de breve desarrollo (Villamartin-Bedón, anticlinales Villalacre y
anticlinal de Arcena) y fenómenos de diapirismo (diapiro de mena y de
Salinas de Rosio), correspondientes a fracturas profundas del zócalo.
3.- Los Anticlinales en relevo del borde Meridional marcan
el paso a unidades estructurales distintas fuera de la comarca. Cuatro
grandes bóvedas anticlinales de disposición alargada y culminación
uniforme establecen esa separación de oeste a este: anticlinal de Leva,
Tesla, Frías y Humión.
En el aspecto litológico es de destacar la adaptación de
la cobertera sedimentaria al zócalo, factor determinante en la definitiva
conformación estructural de la región. Esta enorme cobertera que alcanza
espesores superiores a los 10.000 presenta un desarrollo alternante en
cuanto a la naturaleza litológica de los materiales que lo componen, de
modo que se observa una sucesión continua de facies duras y facies blandas,
factor de gran importancia en la conformación del peculiar estilo de los
plegamientos.
En función de la litología, la altitud la pendiente, así
como el grado de evolución puede establecerse varias secuencias de suelos
que se describen seguidamente
Sobre materiales silíceos aparecerían como suelos clímax
tierras pardas húmedas. Son suelos medianamente evolucionados, con un
perfil A/(B)/C. No tienen caliza en el solum, pero si contienen calcio en el
complejo absorbente. Su reacción es neutra
Sobre materiales calizos poco evolucionados, aparecen en
primer lugar suelos con un perfil poco diferenciado A/C, con u horizonte
superior, ceniciento oscuro de reacción neutra o ligeramente alcalina, que
descansa sobre material calizo blanco. Son los suelos rendziniformes sobre
materiales consolidados.
También sobre materiales calizos, pero ya más
evolucionados con un perfil tipo A/(B)/C, se encuentra los suelos pardo-
calizos:
Suelos con horizonte de Humus muy poco desarrollados.
Suelos con horizonte de Mull forestal muy desarrollados.
HIDROLOGIA
Desde el punto de vista hidrológico, en Las Merindades se
diferencian dos vertientes, la Cantábrica y la Mediterránea,
correspondientes a las cuencas del Cadagua y del Ebro respectivamente.
El área correspondiente a la vertiente Cantábrica apenas
suma 300 km2 y corresponde a la Cuenca Hidrográfica del Cadagua en el Valle
de Mena, el noreste de la comarca. Sus limites son claros y vienen marcados
por la Sierra de la Carbonilla, la Peña, el Cabrio y Ordunte. Los cauces de
mayor entidad en la misma son el Ordunte y Cadagua.
El resto de la comarca pertenece a la vertiente
Mediterránea. Es el Ebro el cauce principal, observado el sur de la comarca
de oeste a este recoge todas las aguas de los km2 restantes, por lo que esta
área queda englobada dentro de la cuenca Hidrográfica de Ebro. Existe toda
una serie de subcuencas subsidiarias, que se articulan en numerosos cursos,
en ocasiones subterráneos que canalizan la captación de la abundante
pluviosidad hacia el Ebro. Los cauces de importancia que caben citar son el
Trueba, Trema, Pucheruela, Nela, Jerea, Jalón, Engaña, Cerneja y Oca entre
otros
A excepción de un pequeño conjunto de lagunas en la
Merindad de Montija, las únicas masas de agua dulce de importancia son las
retenidas en los embalses. El mayor de ellos es el del Ebro al oeste de la
comarca, que se reparte su superficie con la vecina Comunidad Autónoma
Catalana y cuenta con una capacidad de embalses de torno a los Hm3 . Otros
de menor entidad son los de Sobrón, Crecedera y Cillaperlata, también en
aguas del Ebro pero en la zona suroriental, y por último el de Ordunte en
el Valle de Mena.
Es de destacar la gran cantidad de fuentes, pequeñas
lagunas y arroyos de caudales variables, propios de zonas de montaña que
vierten sus aguas a los cursos principales.
La presencia de extensos paquetes calcáreos favorece la
filtración de las aguas y la formación de circulaciones y bolsas
subterráneas ligadas al proceso de karstificación. De acuerdo con la
catalogación Nacional de sistemas acuíferos del ITGME, la comarca, a
excepción del sector nororiental, se localiza sobre el Sistema Acuífero 64
denominado Cretácico de la Lora y del Sinclinal de Villarcayo (al que
pertenecen también la cuenca cántabra del Ebro y parte de la Lora). La
cubeta sinclinal Villarcayo-Tobalina constituye el eje principal hacia el
que fluyen todas las aguas. Este sistema acuífero está caracterizado por
un valor de recarga natural subterráneo total de 400 hm3/año.
VEGETACIÓN
Monte alto, monte bajo y matorrales, se reparten la
superficie casi en igualdad, aún así se pueden establecer algunos sectores
bien definidos.
En primer lugar destaca todo el conjunto de los macizos o
cresta de la divisoria y Montes de Ordunte, que constituyen uno de los
espacios forestales de mayor valor geográfico y económico. Desde la
Merindad de Valdeporres con sus grandes montes de Matanela y Engaña, hasta
el Valle de Mena, con la masa de Ordunte, el monte alto caracteriza de
manera más o menos continuada toda la vertiente meridional, el reverso de
la cresta divisoria, del mismo modo que ocurre hacia el Norte.
Una segunda alineación forestal, mucho más degradada y
fragmentaria, se localiza sobre el conjunto de la gran cresta del Turonense,
también desde la Merindad de Valdeporres hasta el Valle de Mena y Losa,
prolongándose por tierras alavesas. Son restos más o menos amplios
separados entre si, como toda la banda de los llamados Montes de la Peña,
situados en el Valle de Mena bajo la cornisa calcárea, en el talud desde
Leciñana de Mena hasta el Valle de Angulo. Esta última característica
individualiza las masas vegetales de la Depresión de Espinosa de Los
Monteros. En esta alineación más meridional las formaciones vegetales se
restringen, de hecho al frente Menés ya apuntado, y al reverso Losino, que
cuenta con montes bien poblados; Villabasil-Relloso (Monte Redondo), los de
Gurriela, Baró, Berberana. Entre ambos y en el Valle de Mena, se conservan
algunas masas dispersas que se tratan más de monte bajo que de auténtica
formación forestal; se localizan sobre la cresta intermedia que divide la
depresión Menesa desde Irús hasta Nava.
Una tercera banda, también oeste-este, pero de más
reducida longitud, se diferencia más al sur sobre el conjunto de crestas y
depresiones de Losa, al sur del gran valle principal.
El conjunto de asociaciones vegetales hoy existentes dentro
de la formación arbórea y monte bajo presenta una gran variedad:
• Quejido (Quercus lusitania). Es la asociación más
característica de esta región de transición bioclimática, adaptándose
por igual a la abundancia de precipitaciones como a su disminución estival.
Por ello era la asociación más importante en la época medieval, pero al
encontrarse en zonas bajas fue víctima de la roza, por lo que hoy se ha
convertido en una reliquia.
• Encina (Quercus ilex). Aparece por encima del quejido en
altitud, la causa no es mayor resistencia al frío o mayor apetencia por la
humedad. La localización responde a un claro condicionamiento edáfico que
retringe en esta zona el habítat del árbol mediterráneo por excelencia y
mediatiza mejor representación del monte bajo denso. A diferencia del
quejido, la encina no ha desaparecido al localizarse en suelos no
utilizables y por su integración en las economías domésticas de los
pueblos.
• Roble (Quercus pyrenáica y Quercus sessiliflora).
Frente al quejido que también es llamado roble en la región, los robles
propiamente dichos muestran, lo mismo que la encina, una limitación a
suelos específicos, se asientan sobre suelos arenosos o areniscosos como en
el Monte de Somo en la Merindad de Sotoscueva. Es indiferente a la altitud,
pues lo mismo aparecen en el Valle de Mena que en la Depresión de Espinosa
de los Monteros. Ha sido una de las víctimas de la tala por su calidad
maderera.
• Haya (Fagus sylvática). De gran porte, de excepcionales
dimensiones, aparece como el árbol dominante en las vertientes meridionales
del Macizo de la divisoria y Montes de Ordunte, también el La Peña hacia
el norte se observa en todos el talud desde Cadagua hasta Anzo.
• Pino (Pinus pinaster, y Pinus silvestris). Las grandes
masas de pinar, los rodales reducidos, los ejemplares aislados, constituyen
uno de los más habituales paisajes de buena parte de comarca, lo mismo en
la divisoria, que en los Montes de Ordunte. De esta manera viene a acaparar
la mitad de las posibilidades madereras de la zona. Con seguridad representa
la asociación más extensa, en mejores condiciones y beneficiada además
por una sistemática política de repoblación. Estas plantaciones se
iniciaron a mediados del pasado siglo, utilizando prácticamente especies
del género Pinus: pino silvestre (Pinus sylvestris), pino monterey (Pinus
radiata), pino negral (Pinus nigra), pino resinero (Pinus pinaster). El fin
principal era la obtención de madera, aunque existían otros secundarios
como la resinación. Hoy estos aprovechamientos son reducidos.
Las áreas de repoblación se localizan principalmente en el
área meridional, en Oña y en la Sierra de la Tesla. Frente a estas, en el
área septentrional se puede trazar una franja de núcleos de repoblación,
desde el Valle de Mena hasta le Merindad de Valdeporres, con una mancha más
importante en la zonaq de Espinosa de los Monteros- Merindad de Sotoscueva.
• Matorral. Ocupa las dos terceras partes de la
vegetación natural si se incluye dentro de las áreas de monte bajo. El
brezal es el matorral típico de la comarca. Asociado al brezo encontramos
otros matorrales como madroños, tojos, enebros, y en las partes más
húmedas helechos.
FAUNA
La enorme diversidad y riqueza vegetal de Las Merindades
permite intuir también una gran riqueza faunística, cuya distribución
responde de forma directa a la estructura y distribución de los biotopos:
Bosque, matorral, roquedos, cultivos...
La riqueza ornitológica se puede observar en los diversos
ecosistemas. Desde los bosques de ribera donde destaca el ruiseñor, el
mirlo acuático (Cuiclus cuiclus), las lavanderas.., en los habitats
forestales con el pito real (Picus viridis), el pico picapinos (Dendrocopus
major), como en una banda deforestada cubierta actualmente por matorrales,
frecuentados por escribanos (Emberiza cia), bísbitas (Anthus spp.) y por
supuesto córvidos. Son de destacar las poblaciones de importancia
cinegética como perdiz roja, codorniz y becada. El aspecto ornítico se
completa con las poblaciones de aves rapaces: El águila real (Aquila
chrysaetos), el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche (Neophron
percnopterus) y el águila culebrera (Circaetus gallicus) son algunas de sus
principales representantes.
Los numerosos ríos de la zona albergan tanto ciprínidos
como salmónidos. Trucha común (Salmo trutta), barbo (Barbus bocageí),
Carpa (Ciprinus carpio), bermejuelas, entre otros. Asociadas a estas áreas
destaca la presencia de gran número de especies de anfibios, entre ellas
las comunidades de tritones tanto palmeado como alpino (Triturus spp.), así
como reptiles: Culebra viperina (Natrix maura), cuñebra de collar (Natrix
natrix), lagarto verde y ocelado..etc
Las comunidades de micromamíferos están representadas por
musarañas (Sorex spp.), ratones y topillos (Chthrionomys glareslus,
Microtus agretis) en su vertiente atlántica. Especies con un carácter más
mediterráneo como el topo común (Talpa europaea), el lirón careto, ratón
común, y el erizo (Erinaecus europeus) son comunes en todo el área.
La comunidad de carnívoros también es rica y diversa. Son
habituales especies como la marta (Martes martes), la comadreja, el zorro (Vulpes
vulpes), y otras más escasas como el gato montés (Felis sylvestris) y el
tejón. La zona también cuenta con la presencia del lobo en algunas áreas,
sobre todo del Valle de Mena y del Valle de Losa.
Entre las especies más frecuentes de ungulados, destaca el
corzo (Capreolus capreolus) siempre ligado a formaciones boscosas en
ambientes montanos, y el jabalí (Sus scrofa) presente en todas las áreas.
Por último cabe citar los complejos kársticos como
espacios de enorme singularidad faunística y con un interés científico
importante, entre los que ocupa un lugar relevante Ojo Guareña. La fauna
cavernícola es muy específica, en la que destaca especies de invertebrados
de nueva descripción.
A su vez esta compuesta por merindades que dan el nombre a
la comarca:
Valle de Mena, Merindad
de Montija, Espinosa de los Monteros,
Merindad de Valdeporres, Merindad de
Sotoscueva, Junta de Traslaloma, Valle
de Losa, Junta de Villalba de Losa, Berberana, Medina
de Pomar, Villarcayo de Merindad de Castilla la
Vieja, Valle de Valdebezana, Arija,
Santa Gadea, Alfoz de Bricia, Valle
de Manzanedo, Valle de Zamanzas, Merindad
de Cuesta Urria, San Zadornil, Valle de
Tobalina, Trespaderne, Frías,
Oña, Merindad de
Valdivielso, y Los Altos.

-
El
Valle de Mena es un
municipio de la comarca de Las Merindades (Burgos, Castilla y León,
España). Limita al sur con los municipios burgaleses de Valle de Losa,
Junta de Traslaloma y Merindad de Montija. Al norte con la comarca de
Las Encartaciones (Vizcaya). Al este con el Valle de Ayala (Álava) y al
oeste con el Valle de Soba (Cantabria).
Municipio de gran riqueza monumental y belleza natural,
está formado por más de 60 pueblos, de entre los cuales Villasana de
Mena se alza como capital del municipio. Otros pueblos son: Cadagua,
Gijano, Entrambasaguas, Mercadillo, Nava de Ordunte, Cantonad, Siones,
Vallejo de Mena, Villanueva de Mena, El Berrón, etc.
Esta atravesado por el río Cadagua, que tiene su
nacimiento en el pueblo que toma su nombre del río, y flanqueado al sur
por los montes de La Peña, y al norte por la sierra de Ordunte que da
nombre al pantano que en ella se encuentra.
Entre su inmenso patrimonio histórico artístico cabe
destacar la importante cantidad de patrimonio románico, especialmente
significativas son: la iglesia de Siones y la iglesia de Vallejo, que
son poblaciones situadas en la ladera de los montes de La Peña.
-
Merindad
de Montija
NATURALEZA EN LA MERINDAD DE MONTIJA
http://www.lasmerindades.com/merindades/natura/pamonti.html
- Un lugar geográfico: La Merindad de Montija está
rodeada por los municipios de Espinosa de los Monteros, Villarcayo,
Medina de Pomar, Junta de Traslaloma y Valle de Mena. Situada en la
parte sur de la Cordillera Cantábrica, es uno de los municipios más
septentrionales de la provincia y limita con Cantabria y Vizcaya. La
principal característica de esta depresión es su intensa explotación
agraria, que ha hecho que el paisaje esté compuesto por pastizales
alternados con pequeñas agrupaciones de robles. La depresión de
Montija, surcada por los ríos Cerneja y Trueba, tiene continuidad hacia
el sur y oeste, formando una completa depresión que va desde
Valdeporres hasta el municipio de Medina. El puerto del Cabrio es el
acceso natural hacia el Valle de Mena, el alto de Bocos hacia Villarcayo
y el de los Tornos hacia Cantabria. Es muy característico el perfil
cortado de las cretas calizas, en el que la erosión ha dejado una buena
muestra de su efecto. El municipio está lleno de lugares de gran
interés natural. Por el paso migratorio de las aves y las propiedades
de su formación, destacan las lagunas de Gayangos, que forman parte del
espacio natural de Ojo Guareña. Existen otros rincones de gran belleza
y muy bien conservados, como el hayedo de Leciñana, el desvio de la
cuenca del Cerneja (en la falda del Zalama), los Montes de la Peña, el
alto de Bedón, el nacimiento y curso alto del Cerneja, la ribera del
Trueba y el robredal de Villasante.
- Historia: Ya hay muestras de la presencia romana en la
merindad: en el puente del Cerneja (próximo a Agüera) y en la calzada
que subía por el puerto del Cabrio. El municipio es una de las primeras
y viejas Merindades de Castilla. Su desarrollo histórico ha ido siempre
ligado al del resto de la comarca, teniendo gran esplendor en la época
medieval, coincidiendo con el desarrollo y repoblación de Castilla.
Hasta hace pocos años se creyó que entre Agüera y Noceco se
localizaba el área Patriniana, que restauraron los padres del abad
Vítulo y sus foramontanos. En la zona situada entre Gayangos y
Fresnedo, conocido como Peña Horrero, podemos ver un conjunto de
enterramientos alto medievales, en una gran roca caliza y junto a ellos
los restos de un primitivo asentamiento. Esta merindad ha guardado a lo
largo de la historia un vínculo muy estrecho con la Villa de Espinosa
de los Monteros.
- Arte: En líneas generales el municipio conserva pocos
restos de su pasado histórico. La arquitectura tradicional de la zona
guarda mucha relación y tiene presente en sus construcciones muchas de
las características de la casa montañesa; se trata generalmente de
casas de dos alturas y planta baja, con tejado a dos aguas, gruesos
muros de mampostería con piedra en los vanos y esquinas, solana en la
planta alta y con cortafuegos lateral. Como elementos artísticos más
destacados del municipio podemos citar la necrópolis de Peña Horrero,
el puente romano de Agüera, la Iglesia románica de Bercedo y la torre
de El Ribero. En el municipio existen numerosos elementos civiles que
pertenecen a la arquitectura popular, como boleras, fuente y puente.
Agüera: Puente romano de dos ojos de medio punto y un
tramo de calzada.
Barcenillas del Ribero: Iglesia barroca del siglo XVIII,
de una sola nave, con torre adosada y de planta rectangular.
Baranda: Iglesia popular de una sola nave.
Bárcena de Pienza: La iglesia de San Vítores es de
estilo popular con algunos restos románicos.
Bercedo: La iglesia de San Miguel es una de las más
importantes dentro del románico de la comarca. Construida en el siglo
XI, es de una sola nave con ábside semicircular con ventanas
(arquivolta, columna y capiteles). Canecillos con temas vegetales y
humanos. La portada, también románica, tiene tres arquivoltas con
columnas y capiteles. El puente sobre el río Cernaja es barroco y tiene
tres ojos de medio punto.
Gayangos: La iglesia de San Justo y San Pastor es de
estilo popular con una sola nave y con ventanas góticas. La fuente
abrevadero es de estilo popular. En la localidad, en la última casa de
la izquierda en dirección al alto de Bocos, se localiza un balneario
construido a principios de siglo, y hoy en día sin uso.
Hedesa: La Iglesia de San Blas es de estilo popular con
cabecera semicircular románica.
Loma de Montija: La iglesia parroquial es de estilo
popular y carece de interés artístico. La casona-chalet de Miraltrueba,
de estilo historicista de principios de siglo XX; tiene dos alturas y un
torreón en la fachada principal de tres alturas con escudo y cubiertas
de gran pendiente.
Montecillo: La iglesia de San Esteban es de estilo
popular.
Noceco: La Iglesia de la Virgen del Rosario, de estilo
historicista del siglo XIX, es de una sola nave, con crucero y ábside
poligonal con contrafuertes y torre a los pies con pórtico adosado.
Quintanilla de Pienza: La iglesia de Santiago es gótica
de una nave rectangular con sacristía y pórtico adosado en el lateral.
Quintanilla de Pienza: El puente sobre el río Trueba es del siglo XVI y
tiene seis ojos de medio punto.
Quintanilla Sopeña: La Iglesia de Santiago es de estilo
popular. También hay una fuente con un manantial, bajo el nivel del
suelo.
Revilla de Pienza: La Iglesia parroquial es gótica de
una nave y tiene contrafuertes en el lateral y en la cabecera. En la
localidad hay una casona del siglo XVII que conserva un escudo y una
ventana fachada.
El Ribero: La torre-palacio de los Ribaherrera o del
Señor de Alvarado, tiene planta en forma de "L", con un
torreón de planta rectangular en la esquina. La torre tiene cubos en
las esquinas, escudos y cuatro alturas; en una de ellas hay un arco
demedio punto a modo de balcón. En la planta baja hay un humilladero
con arco rebajado y reja. La torre tiene muros de sillar y mampostería
y una cerca almenada.
San Pelayo: Iglesia con partes románicas como el
ábside y portada en el lateral, que conservan diferentes elementos:
arquivoltas, columnas, capiteles, canecillos, tímpano y decoración.
Tres casonas, una de ellas de gran tamaño y con canes de madera y forja
barroca. También tiene bolera y abrevadero.
Villaláraza: la Iglesia Neoclásica de San Juan tiene
planta de cruz latina, con crucero y capillas y sacristía adosadas.
También hay una casona-torre con planta rectangular, tres alturas,
escudo y remates cilíndricos en las esquinas. Hay otras casonas que
conservan elementos cultos arcos, pilastras y escudos. El puente sobre
el río Trueba es barroco, con tres ojos sobres basas redondeadas.
Villasante: La Iglesia de San Isidoro es de estilo
popular. También hay una casona del siglo XVII, de dos alturas y planta
rectangular.
- Tradiciones y fiestas populares: En este capítulo
sólo destacan las fiestas patronales de los pueblos del municipio, que
son animadas y se celebran en los meses estivales. Bercedo celebra sus
fiestas patronales en Santa Marina y San Miguel; Agüera en San Martín;
San Pelayo en San Bartolomé; Gayangos en los Santos Justo y Pastor;
Quintanilla Sopeña en Santiago; Villalázara en San Juan; Villasante en
San Roque.
- Deportes y ocio: En la mayoría de las localidades
existen boleras de pasabolo; en San Pelayo la bolera está cubierta.
Gayangos cuenta con un campo de fútbol. También en Villasante, en el
complejo de Los Robles, hay un campo de fútbol y modernas pistas
deportivas, de carácter privado. El río Trueba tiene varias zonas de
baño en Loma, Villalázara, El Ribero y Bárcena-Quintanilla de Pienza.
Las prácticas deportivas son las típicas del medio natural:
senderismo-montañismo, bici de montaña, caza y pesca. En el Ribero,
junto al río Trueba, se ha acondicionado una zona con merenderos. En
Loma de Montija cada año se celebra la mayor concentración, travesía
y fiesta de la moto verde en España.
- Gastronomía: Los productos gastronómicos son los
típicos del medio rural, como los derivados de la matanza, los lácteos
y la miel. En este apartado destaca por su buena fama el Pan casero de
Bercedo y de Agüera.
- Teléfonos y servicios de interés: Ayuntamiento:
947-140001 / Centro médico: 947-140094 / Farmacia: 947-140100 / Centro
Cultural: 947-140.008
-
LA MERINDAD DE MONTIJA NO NECESITA MAS CANTERAS
http://www.villasante.org/noti-montija/CANTERA.htm
La Asociación Amigos de Villasante se ha decidido a
intervenir en la pólemica de la futura cantera de Quintanilla de
Sopeña que está generando cada vez una mayor crispación y alarma
social.
La noticia de la futura instalación de una cantera o
planta de triturado ( o simple extración de caliza, como algunos
pretenden llamarlo) en la peña situada entre Bercedo y Villasante, en
el término de Quintanilla de Sopeña está levantando una polvareda de
opiniones, eso sí, polvareda no mayor a la que dicha cantera producirá
en la extracción de piedra.
Se da la circunstancia que en la propia Merindad de
Montija contamos en El Ribero ( a 1´5 km al sur de Villasante) de una
planta de estas características (Cantera El Ribero) y a otros 3 km en
Quintanilla de Pienza esiste otra planta similar (Hormigones Granosa).
Con el nuevo proyecto en Quintanilla Sopeña serían tres, quedando
Villasante entre dos canteras siendo ésta por tanto , la localidad más
perjudicada.
IMPACTO MEDIOAMBIENTAL Y PERJUICIO PARA LA SALUD
Desde Vivanco de Mena donde hay otra cantera, hasta
Villasante, está la ladera de la peña, que es una zona de vegetación
digna de admiración y conservación , siendo una de las mas bellas de
la comarca, como lo pueden atestiguar todas las personas que conocen
estos parajes.
La instalación de esta nueva planta en Quintanilla
Sopeña supone un grandísimo deterioro medioambiental y de calidad de
vida y salud para las personas de la zona. Actualmente Villasante (a 1
km al sur de Quintanilla) se encuentra en ocasiones con problemas de
ruido y polvo procedente de la planta de El Ribero. Con lo que la nueva
planta de Quintanilla Sopeña, a menos distancia multiplicaría estos
efectos negativos y las consecuencias podrian ser insoportables.
NO SE NECESITA
En un radio de 5 ó 6 km actualmente hay 3 plantas de
estas caractrísticas en la zona: El Ribero, Quintanilla de Pienza y
Vivanco de Mena, por lo que no se entiende que se ponga otra más, salvo
que el asunto se mire desde el prisma de los intereses económicos
personales y del oscurantismo institucional de la zona, no pudiendo de
ningun modo, primar estos intereses sobre el medio ambiente, la salud de
las personas y su calidad de vida, pues resulta inconcebible que en los
tiempos actuales, se pueda plantear algo así, y además , desde una
falta de transparencia total. Quizá quien lo promueve o quien lo
autoriza lo presenta como un proyecto maravilloso, carente de todo tipo
de peligro, pero la experiencia y las evidencias son bien distintas y
por eso no debe promoverse ni apoyarse.
En definitiva, no sacrifiquemos algo que nos ha sido
"dado" para disfrutar y conservar y no para
"explotar", no sacrifiquemos nuestra zona en beneficio
particular de nadie, bajo excusas de prosperidad, pues son precisamente
otro tipo de proyectos los que se necesitan en las Merindades, y no
proyectos que "degraden" la comarca y perjudiquen a las
personas, su salud y su calidad de vida, pues proyectos como éste sólo
se hacen desde la falta de escrúpulos.
Apostemos por el progreso, pero siempre desde la
preservación del Medio Ambiente, piedra ángular sobre la que debe
girar nuestra mejora constante de la calidad de vida. Hágamos atractiva
la Merindad de Montija, pero no con proyectos transgesores, sino para
vivir, para descansar, para disfrutar de la vida, fomentando la
creación de empresas (no contaminantes), promocionando el turismo,...
Tenemos, por tanto, muchos frentes para trabajar, así
que confiamos en el sentido común para que lo que puede suponer una
herida de muerte para Quintanilla Sopeña, para Villasante y para la
zona, sea al final sólo un mal sueño.
NO MAS CANTERAS
-
Espinosa
de los Monteros
HISTORIA. La fundación de Espinosa data del año
800 A.C. por los primeros moradores cántabros. A los que los romanos
tardaron tanto en conquistar por ser pueblos dedicados a la guerra.
Acogió la denominación de Velliga hasta que los
Romanos tras siglos de guerras en la Península Ibérica finalmente
derrotaron a los Cántabros construyendo sobre sus ruinas una fortaleza
amurallada pasando a llamarse Barrutha o Barrustha.
Son oriundos de la localidad los Guardias de Cámara
Real, Monteros de Espinosa. Parecida a la Guardia de Gentilhombre en
Inglaterra; pero, debido al periodo más antiguo en que fue creada, lo
más probable es que sea una reliquia de las antiguas escoltas
personales de príncipes al estilo de "Housecarls" and "Berserkers"
en reinos germánicos medievales(incluidos Visigodos; Pelayo era
también al parecer uno y cantabro). Al igual que otras parecidas eran
exclusivas a un grupo étnico o comunidad reducida-Guardia mora,
reciente, Guardia suiza, en activo, Guardia galesa, en activo,
escoceses, Gurkhas, e históricos, como Varengos(escandinavos)
Bizantinos o eslavos cordobeses etc.
Compañía "Monteros de Espinosa" actual es
una sección de la Guardia Real, compuesta por soldados provenientes no
de Espinosa sino del Ejército, y en nada parecida a esta tradición
castellana. Previa a los reinos germánicos medievales, es curiosa la
referencia romana a escoltas celtibericas parecidas en que los
componentes estaban entregados hasta la muerte con sus príncipes, y
también protegían hasta en la pira junto a otros ritos como los
Monteros. En la vecina Cantabria, territorio que cubría también
Espinosa, estelas funerarias muestran guerreros cubiertos en pieles de
lobo, cual guardias europeas de ayer y hoy(pieles de Oso o lobo) Camisa
o pelliza de Montería.
PREHISTORIA Esta tierra contiene pruebas
arqueológicas que atestiguan la presencia humana continuada desde el
paleolítico hasta la actualidad. El yacimiento principal es la cueva de
Ojo Güareña, ubicada en un amplio y denso complejo kárstico en la
zona meridional de la Cordillera Cantábrica. Ojo Güareña presenta una
secuencia ocupacional muy extensa, abarcando arte rupestre, y restos
arqueológicos del paleolítico superior pero también del mesolítico,
así como hachas de la edad de bronce, restos humanos de la edad de
hierro (el hombre de Ojo Güareña) etc. Esto se encuentra a escasos
kilómetros de Espinosa, en la Merindad de Sotoscueva. Según algunos
autores clásicos, en el lugar en el que se encuentra Espinosa estaba
“Monega”, nombre que, interpretado más tarde por los griegos quiere
decir algo así como “avanzada de tierra”. Pero esto no es
obstáculo para que Paulo Osorio y Sidonio hablen de una ciudad llamada
“Tumorgo” situada en la misma posición en que hoy esta la villa de
Espinosa de los Monteros y habría sido fundada por un rey o emperador
romano. Otros autores la designan bajo el nombre de “Vellica” o “Velliga”,
que según el cronista Juliano significa “victoria”. De todos estos
nombres el más probable es este último ya que dispone de más
argumentos para ello. Este es el nombre antiguo de Espinosa. Aunque no
se sabe a ciencia cierta el porqué de este nombre hay quien opina que
se debió a la valerosa energía que tuvieron los nativos de aquí para
rechazar las invasiones de otros pueblos. Ya se llame “Monega”,
“Tumorgo” o “Velliga” parece fuera de toda duda que su
fundación pertenece a los primitivos pobladores Cántabros de la
península, que eran de origen celta o ibero, 800 años a. C. El origen
de la Espinosa actual se atribuye a los godos hace más de 1400 años.
Las siguientes denominaciones fueron adquiriéndose con el paso de los
siglos: “Barrutha”, “Val de Espino”, “Val de Espinosa” y
“Espinosa de los Monteros”.
EDAD ANTIGUA El norte de la actual
provincia de Burgos no se vio sometido al control de los invasores hasta
fines del siglo I a. C. Desde ese momento y en adelante, diferentes
autores, como Strabon, Plinio, Ptolomeo han dejado descripciones más o
menos pormenorizadas de los territorios conquistados y de la guerra de
conquista. El territorio que nos ocupa parece haber correspondido a los
antiguos Cantabros. En ocasiones, los restos de su organización social
prerromana se proyectan sobre las épocas visigodas y altomedieval.
Época romana Las gentes de esta tierra asimilaran las
costumbres muy lentamente y de una forma muy superficial. En esta zona,
existe el indicio de la importancia de la línea en la articulación en
los lazos de parentesco. Se puede afirmar también que el sistema
patrilineal romano modificó en parte las tradiciones pero no las
eliminó. Durante el Alto Imperio este territorio quedará incorporado a
la provincia Tarraconense, y en un nivel inferior al conventus jurídico
de Clunia Sulpicia. Será una zona de paso entre las vías que enlazaban
la meseta con el Cantábrico. La conquista que los romanos hicieron de
la Península Ibérica encontró fuerte resistencia en un pueblo: los
Cántabros. Estos, guerreros y rudos, no aceptaron el dominio de Roma y
presentaron batalla durante tres siglos.
Batalla de Velliga Bajo las murallas de “Velliga”
tuvo lugar una de las últimas batallas que libraron los romanos contra
los Cántabros, para hacerse con el dominio de toda Hispania. Al no
poder Roma sujetar a los Cántabros, obligó al mismo emperador Octavio
Cesar Augusto, a venir en persona y dirigir las operaciones. Parece ser
que durante esa estancia hicieron los romanos encima de las ruinas de
“Velliga” un fuerte pueblo o fortaleza muy bien amurallado a cuya
población se llamó “Barrutha” o “Barrustha”: lugar todo
cercado. Entre los hechos más importantes que ocurrieron durante esta
ocupación romana, cabe destacar, lo dicho por algunos escritores:
“... que esta fue ciudad episcopal con diversos obispos y el martirio
de tres de ellos: San Felix, San Martín y San Urbilio, este último en
el año 97 de nuestra era. Dedicando la iglesia-catedral a la Virgen
María, como era costumbre en aquellos tiempos dedicar los templos a
esta y a su hijo, y estaría donde hoy esta la iglesia de Santa María
de Berrueza. Varios autores señalan que en el año 139 fue martirizada
Santa Cecilia o Santa Celia Virgen, en “Velliga” de donde era
natural. Esta devoción se perdió con el paso del tiempo y cuando se
recuperó solo se pensó en la Santa Romana llamada Santa Cecilia.
EDAD MEDIA El área que nos ocupa no poseía
demasiado interés estratégico ni para los romanos ni para los
visigodos y, por tanto, se puede afirmar que va a permanecer
prácticamente al margen de los grandes procesos políticos y militares
a lo largo de los siglos V y VI. Al principio de la Edad Media ejercía
un gran poder sobre este territorio el monasterio de San Millán de la
Cogolla pasando más tarde al monasterio de San Salvador de Oña.
Durante el Medioevo y hasta la época de las desamortizaciones la villa
de Espinosa de los Monteros fue de realengo y tenían en ella un peso
notable los componentes del cuerpo de los Monteros. La leyenda y la
tradición quieren ver que el lugar fue destruido por las tropas de Abd
Al Rahman III (912-961) sin que sepamos la fecha exacta. La
restauración de Espinosa se hizo por un caballero navarro llamado
Martín Ruiz de Berrueza que no era bien visto por el Rey de Navarra, y
para salvar estas diferencias decidió irse a León y su rey le
prometió seguridad en aquella tierra. Pero se enteró de la buena vida
de Martín Ruiz su antiguo rey por medio de sus contactos le pidió al
Rey de León que le entregara a su vasallo, pero como le había
prometido seguridad en sus reinos, por medio de mensajeros le avisó
secretamente de lo que pasaba y decidió marcharse a un lugar donde no
pudieran encontrarle, escondiéndose en alguna parte de Asturias o en
las montañas, para poder vivir seguro. Y llegando al sitio donde estaba
“Velliga” y la mal figurada Espinosa comenzó a poblar el barrio
superior donde estaba la iglesia-catedral y monasterio de Santa María
llamándole Berrueza. Este hombre que era, sin duda, poderoso, rico y
emparentado en Navarra avisó secretamente a un hermano suyo para que
viniese a vivir con él, y así lo hizo, pero este comenzó a poblar el
barrio de abajo y más cercano al río al que dio el nombre de
Quintanilla, porque en esta parte de Castilla, las casas de placer y de
recreo se llaman “quintas”. El nombre de Espinosa ya lo tenía en
tiempo de los árabes. Poco más tarde la mayor parte de las iglesias de
Espinosa pertenecieron, como patronos que eran de ellas, a los Condes
Castellanos siendo el primero de ellos Don Fernán González. A partir
del siglo XII, pero más intensamente en el siglo XIII, la nueva
coyuntura económica abre unas expectativas mejores para estas tierras.
Las rutas mercantiles que, partiendo de Burgos u otros lugares se
dirigen hacia los puertos cantábricos, verán llenar los caminos de
esta tierra de “recuas de caballerías mayores o menores”. Es un
camino de ida y vuelta. Ello supone una nueva fuente de ingresos y
apertura hacia el exterior: sur o Países Bajos. Esto tendrá una
influencia notable en la arquitectura.
Uno de los hechos más importantes que han tenido lugar
en esta distinguida villa del norte burgalés ha sido la creación del
cuerpo de Monteros del rey por el Conde Sancho García. Cuenta la
tradición que en el año 1.006, cinco años antes de la fundación del
Monasterio de Oña por el mismo Conde, muerto el Conde García
Fernández a consecuencia de las heridas que recibió luchando contra
los sarracenos frente a Alcocer. Le sucedió su hijo Sancho García, que
gobernó Castilla como Conde Soberano. La viuda de García Fernández y
madre de Don Sancho, Doña Aba, era todavía joven y muy bella. Según
las caballerescas y de guerra de aquellos tiempos, el Conde Sancho
García hacía treguas de paz con su adversario el rey moro de Córdoba
Mahomad Almohadio, que había llegado con sus huestes hasta la localidad
de Gormaz, estando los castellanos en San Esteban (Soria). Comieron
juntos una vez el caudillo cristiano y el musulmán, con sus séquitos,
y durante esta comida un amor loco prendió en la madre del Conde, allí
presente, y en el rey de Córdoba. Desesperados por aquel amor
imposible, Mahomad pidió a Doña Aba que matase a su hijo y así se
podrían querer sin que nadie lo estorbase. Y ella obedeció, dando al
moro la señal de que, cuando el río llevase gran cantidad de paja,
podía venir a buscarla, pues su hijo habría muerto. Una dama cobijera
de Doña Aba, que escuchó la trama, contó los planes de su señora a
su marido que era el escudero y mayordomo real del Conde, llamado Sancho
Pelaez, natural de Espinosa el cual avisó secretamente a su Señor. No
mostró sorpresa el Conde cuando días más tarde después de venir de
una cacería y estar cansado, su madre le trajo algo de beber y este
advertido del peligro, hizo que bebiera primero su madre, sopena de
atravesarla con su espada sino lo hacía. No tuvo más remedio que beber
y en ese instante cayo como un rayo la muerte sobre ella. Se echó la
paja al río, según la señal convenida y el rey moro avanzó con sus
tropas, siendo aniquiladas por los castellanos que les estaban esperando
y que hicieron huir hasta Córdoba a Mahomad Almohadio. Según la
leyenda, dicen que el Conde se volvió a su escudero y le dijo: “Leal
me fuiste, Sancho Peláez. Desde ahora tu guardarás mi sueño. Y que
guarden también los hijos de Espinosa en los siglos venideros el sueño
de todos los monarcas que Castilla tenga”. Desde entonces el
privilegio se mantuvo en vigor. Y se les llamó a estos leales
espinosiegos Monteros de Espinosa, tomando la villa el nombre de
Espinosa de los Monteros. A los Monteros se les concedieron privilegios,
solares y blasones, distinguiéndose cumplidamente en toda hazaña y
hecho de armas. Muchos escudos de apellidos de aquí ostentan leyendas,
como los blasones del Montero Santayana, que muestran que fueron ganados
por lealtad.
En el servicio de España, venciendo contraria ley, los
ganó el de Santayana en defensa de su Rey Para ser Montero sólo se les
exigía ser hijos de Espinosa, tener limpieza de sangre y honradez y no
pertenecer a oficios serviles o de delantal. Por ejemplo podían ser
Monteros del Rey un hombre que labrara el campo, pero no un carnicero o
un zapatero. En las crónicas se habla de los Monteros diciendo “que
pocos se podían gloriar de ser tan leales y bien nacidos”. Y en otro
documento se afirma que si los monarcas de otros países morían a veces
asesinados en sus propios palacios, era porque no tenían para su
guarda, como el Rey de Castilla, a los cachorros de Espinosa, siempre
dispuestos a defender con sus armas y su vida la de su Rey. A los
Monteros de Espinosa se les definió desde siglos:
Valientes y leales castellanos que velan por el Rey de
las Castillas. Este privilegio de guardar la real persona durante el
sueño fue concedido solo a los hijos de Espinosa y data desde el año
1006, sin que jamás fuera derogado hasta la primera republica,
volviendo a su servicio con la Restaruración. La Reina Católica
dividió los turnos de guardia en tres: la hora de prima, que terminaba
a las doce de la noche; la modorra, que duraba de doce a cuatro de la
madrugada, y la del alba, o sea de cuatro a seis. Cuando Carlos V llegó
a España traía para su particular custodia de unos nobles servidores
que titulaba “archeros de Borgoña”; pero los espinosiegos se
opusieron a que guardasen al Rey otros que no fueran ellos. Sostuvieron
ahincadamente su exclusivo y privativo derecho, al fin el Emperador tuvo
que acceder. Es más, vencido por la lealtad de los Monteros, les
concedió el derecho de que llevasen sus armas en la charretera, que
desde entonces lucieron en el hombro del uniforme. Felipe II les
distinguía de tal manera, que durante su enfermedad en el Escorial
quiso que, aun en contra del reglamento, que prescribe sólo la guardia
de noche, estuviesen también de día los Monteros a su guardia y
servicio. El Conde Sancho García nombró cinco Monteros, Alfonso VIII
aumento sus efectivos hasta 23. Los Reyes Católicos elevaron su número
hasta 76 y disponen que los Monteros que no prestasen servicio activo en
la corte, estaban obligados a residir en la villa de Espinosa. Carlos I
los redujo hasta 48. El servicio se suspendió en la revolución del 68
del siglo pasado y con Alfonso XII se vuelve a reanudar hasta que en
1931 con la salida de España de Alfonso XIII se suspendió su servicio.
Actualmente, la Compañía de Monteros de la Guardia Real, la forman
más de 120 miembros. Gracias a los Monteros durante la edad media
Espinosa fue zona de realengo y en la villa no podían permanecer ni
judíos, ni moros, ni gitanos más de un día “natural” para no
mezclar su sangre con los de Espinosa, también se les concedieron
muchos privilegios entre los que destacan, poder llevar su ganado hasta
la costa del mar Cantábrico sin tener que pagar tributos en ninguna
zona. También en la edad media se creó el mercado de Espinosa. Las
primeras noticias que tenemos son de época del rey Don Enrique III
(1396) en el que se concede celebrar un mercado a espaldas de la iglesia
de Santa Cecilia todos los martes. Solo se confirmó una costumbre se
venia realizando desde antiguo. Este privilegio fue confirmado por los
Reyes Católicos y posteriormente por todos los demás reyes.
EDAD MODERNA La Edad Moderna fue para Espinosa
una época de esplendor en la que la arquitectura civil y religiosa
tomó un gran impulso con la construcción de grandes y suntuosos
palacios, fábricas, iglesias, etc. También la arquitectura popular
sintió un gran auge. Por un documento del siglo XVI sabemos de la
presencia de los judíos y del notable patrimonio en bienes muebles,
nacida seguramente en torno al mundo mercantil. El año 1511 son
expulsados de la villa los judíos conversos, hecho logrado por los
Monteros de Espinosa con el pretexto de evitar contaminar la sangre de
los linajes locales. Con la conquista de América partieron hacia el
nuevo continente muchos espinosiegos. Entre todos ellos cabe destacar
Juan Salazar de Espinosa, el fundador de Asunción, capital de Paraguay.
Juan Salazar de Espinosa nació en Espinosa de los Monteros en 1508. Sus
padres de distinguida nobleza lo mandaron a Salamanca para que estudiase
leyes y obtuvo el título y además una encomienda de Santiago. Pero
Salazar de Espinosa de los Monteros, como a él le gustaba repetir, que
era su apellido completo, prefirió partir hacia América. En 1535 tomó
parte en una expedición al Río de la Plata por Pedro de Mendoza. Una
vez allí Mendoza mandó a dos de sus capitanes, Juan de Ayolas y
Martínez de Irala, en misiones exploratorias para buscar los dominios
del fantástico Rey Blanco por el Río de la Plata. Como estos no
llegaron en el tiempo acordado Mendoza mandó a nuestro ilustre
Capitán, Juan Salazar de Espinosa, en su busca. En su camino tuvo que
padecer numerosas dificultades y cumpliendo la promesa que le había
hecho a un cacique indio, fundó con 57 hombres, en un excelente puerto
junto a la desembocadura del Picolmayo en el Paraguay, un fuerte al que
llamó “Nuestra Señora Santa María de la Asunción”, que con el
tiempo se quedaría en “Asunción” por colocarse la primera piedra
el 15 de agosto de 1537, para que fuera según sus propias palabras
“amparo y reparo de la conquista”, por entender que Buenos Aires
quedaba muy lejos para gobernar esas tierras. De todas las tribus que
poblaban la región la más numerosa y de cultura más avanzada era la
de los guaraníes. El fuerte era de forma cuadrangular, con dos
torreones elevados a cierta altura desde donde se divisaban fácilmente
las tolderías de los guaraníes. Asunción se convirtió pronto en el
centro material de la conquista del Río de la Plata y posteriormente en
la capital de Paraguay. Más tarde fue desterrado a España por las
disputas entre los gobernantes de Asunción. Una vez aquí el Emperador
Carlos I en 1547 le concedió la tesorería real del Río de la Plata y
nuevos carteles para su escudo de armas. En 1550 partió de nuevo hacia
América y llegó 5 años después tras una larga travesía novelesca, y
5 años más tarde, 1560, murió en Asunción, la ciudad que fundó
años atrás. La mayoría de los autores contemporáneos a Juan Salazar
de Espinosa y modernos ubican el nacimiento del conquistador en Espinosa
de los Monteros. Pero existe algún autor de escasa solvencia histórica
que le considera hijo de la villa de Pomar, y algún otro que sin
distinguir entre Pomar y Medina de Pomar le sitúa en esta última. Pero
los historiadores de Medina de Pomar no le incluyen en la galería de
medineses ilustres.
También sabemos que durante la Edad Media y gran parte
de la Edad Moderna los pasiegos de estos montes debían bajar a Espinosa
de los Monteros a casarse, ser enterrados y otras muchas cosas porque
ellos no tenían iglesias. Pero eso ya lo trataremos en el capítulo
dedicado a los pasiegos.
EDAD CONTEMPORANEA La Edad Contemporánea empezó
en Espinosa con la Guerra de la Independencia. En la ilustre villa de
Espinosa de los Monteros tuvo lugar una de las grandes batallas que se
libraron contra el ejército francés. Esta tuvo lugar el 10 y 11 de
noviembre de 1808. Los oficiales y generales españoles a medida que
llegaban a Espinosa iban animando a sus habitantes diciéndoles que los
franceses no entrarían en la villa y esto hizo que la gente no
escondiera las cosas de valor. A las doce del mediodía del 10 de
noviembre le entregaron al general Acevedo una carta en la que se le
indicaba que el ejército enemigo estaba ya cerca. Pero minutos más
tarde otro vecino anunciaba otro mensaje mucho más dramático: “Los
enemigos están ya por dos puntos en las inmediaciones de esta villa y
se siente el tiroteo del Conde San Román y los franceses... Son pocos
con respecto a nuestro ejército y es preciso presentarles batalla;
parece que no traen artillería... la victoria está en nuestras
manos”. El campo de batalla se formó entre la orilla izquierda y a la
altura de los Corrales en el monte Edilla, sierra arriba y a la altura
de la Riba. La división Tionia del Norte formó la derecha apoyada
sobre el Trueba en la entrada del monte Edilla y subía por la ermita de
San Miguel por detrás de las cercas que van al campo Carrales; el
centro unido a esta por el campo Pedralva; y la izquierda que la
componía la división de Asturias. Tenia su posición sierra arriba
hasta el alto llamado de los corrales sobre la derecha española, al
otro lado del Trueba a la altura de la ermita de Nuestra Señora de
Afuera había una columna del ejército español tanto para impedir a
los enemigos el paso del río por esta parte, como por si intentaban
franquear la derecha española, viniendo por Loma y el Ribero, por
debajo de Cuestaedo para interponerse entre nuestro ejército y el
camino de Reinosa. Otro había en el Cueto de Porneda, otra en el de San
Jorge y otro en lo que llaman los Cuetos, Espinosa quedaba sitiada
detrás del centro del ejército español. Nuestro ejército en Espinosa
estaba reforzado por seis cañones que se colocaron en la Riba y de cuyo
manejo se distinguía el Capitán Roselló. Ambos ejércitos carecían
de caballos. Un poco más tarde de las dos de la tarde comenzaron las
escaramuzas de los dos ejércitos. A las tres y media el ejército
francés cargó con tal furia contra el español que le hizo perder
terreno. Los heridos que volvían a Espinosa empezaban a hablar de
retirada. La fatalidad hizo que cayeran mortalmente heridos el Conde de
San Román, que murió camino de Reinosa, y el Comandante Francisco
Requelme. También murió un Coronel de la división de Asturias a quien
esa misma noche se enterró en la iglesia de Santa Cecilia. Un poco
antes de terminar este duro y sangriento día de batalla llegó el
Mariscal Víctor con su numeroso ejército (25.000 hombres) y se
incorporó a la lucha. Esa noche el ejército español padeció hambre
por no haber en Espinosa alimentos suficientes. El General Blake envió
mensajeros durante la noche al Marques de Malaspina, que se encontraba
en Villarcayo, para que se presentara con los 2500 infantes, 400 jinetes
y una compañía de artillería. Pero a pesar de que éste se puso en
camino se encontró con que parte del ejército del mariscal francés
Lefevre estaba situado entre Villarcayo y Espinosa por lo cual tuvieron
que retroceder y dirigirse en otra dirección. Los refuerzos españoles,
por lo tanto, no llegaron debido al temor que ocasionó el ejército
francés; en cambio sí llegaron para los franceses la brigada de Raffin
y la división de Lapisse y se colocaron sin ser vistos, antes del
amanecer y a causa de la densa niebla, en situaciones estratégicas como
son Edesa y Quintana de los Prados. A las siete de la mañana del 11 de
noviembre se reanuda de nuevo la batalla. El General español Blake se
había dedicado a reforzar la derecha del ejército porque había sido
la más castigada el día anterior, donde se habían perdido más
hombres y por donde el suponía que iban a atacar de nuevo los
franceses... pero se equivocó. El mariscal francés Víctor fue mucho
más hábil. Estaba convencido de que el general español habría
reforzado su derecha y habría desguarnecido todo el ala izquierda... y
no se equivocó. Las tropas de la izquierda española (asturianos y
gallegos) se habían quedado desprotegidos y con soldados inexpertos; y,
sin experiencia, se defendían con bravura ante la envestida del invasor
francés, que en esta ocasión ataco con una parte de la división de
Lapisse, al frente de la cual estaba el General Maisón. Los jefes
españoles recorrían las filas del ejército a caballo dando animo y
ejemplo. De esto se dieron cuenta los franceses que dieron orden de
colocar tiradores para abatir a nuestros capitanes y al poco tiempo
consiguieron sus propósitos: matando al General Gregorio Quirós, que
iba sobre un caballo blanco, muriendo de dos balazos; el Comandante
General de la división, Acebedo, y el General Cayetano Valdés caían
gravemente heridos; y los sobresalientes oficiales Joquín Escario y
José Peón también eran heridos. Con la caída de estos empezó a
reinar el desorden y el caos y los franceses ocuparon la posición de
los asturianos y una vez allí el centro y la derecha española quedó a
merced del enemigo que pronto nos obligó a retirarnos. La retirada no
cesó hasta Reinosa donde llegó el 12 de noviembre. De 23.000 hombres
que habían entrado en Espinosa solo aparecieron 12.000 soldados en esta
villa... semidesfallecidos, hambrientos, enfermos y heridos. La batalla
de Espinosa se considera una de las más funestas de la Guerra de la
Independencia. El balance final en la batalla de Espinosa fue desolador:
5.333 hombres perdidos, 252 muertos, 507 heridos, 83 contusionados, 111
prisioneros y 4.400 desaparecidos. La entrada de los franceses en la
villa vino acompañada de fuego, destrucción y muerte. El 11 de
noviembre, viernes, a las doce del mediodía y con ruido de tambores
entró el grueso del ejército francés. Entraron y desvalijaron todas
las casas, de tal manera que pasadas un par de horas solo quedaban en
las viviendas los muebles y las paredes. El 12 de noviembre, sábado,
hacia las dos de la tarde prendieron fuego al mesón en el que estaban
convalecientes 12 españoles heridos. Este día también mataron a otros
muchos lugareños que no habían huido y que fueron enterrados en la
iglesia de Santa Cecilia después de marchar los franceses. El 13 de
noviembre, domingo, amaneció con los franceses cargados de vigas,
arcas, baúles, mesas, archivos, escritorios y cuanta madera útil para
el fuego hallaron en las casas y en dirección a su campamento. Echaron
abajo lo que quedaba del tejado de la capilla de Santa Cruz. Y mientras
los franceses mataban todos los días vacas, bueyes, carneros, ovejas,
cabras y cerdos que traían de las sierras porque los dueños habían
huido, los habitantes que había en Espinosa pasaban auténtico hambre.
El 14 de noviembre, lunes, a las dos de la tarde llegó un soldado a
caballo, proveniente de Villarcayo, con un mensaje que comunicó al
mariscal Víctor. Media hora más tarde empezaron los tambores a tocar a
llamada general y en pocos minutos, se juntó toda la tropa que estaba
en la villa. La dirección que tomaron era la misma que había tomado
unos días antes el ejército español. A las cuatro de la tarde todo el
ejército francés había salido de Espinosa de los Monteros. Sin
embargo, ni esa tarde ni al día siguiente se atrevió nadie a salir de
casa. El 16 de noviembre, miércoles, se presentaron en Espinosa en
general de brigada Schaffert y un comisario con 200 carros y más de 400
infantes. Robaron lo que los demás habían dejado y se marcharon al
día siguiente. El 17 de noviembre, jueves, poco después de marcharse
los anteriores llegaron 40 a caballo y a pie con algunos carros y se
quedaron en el interior del templo de Santa Cecilia donde metieron
también los caballos. Destrozaron alguna imagen y ropas de la iglesia y
se marcharon. El 25 de noviembre, cuando empezaban a volver muchos
vecinos de Espinosa, volvieron a huir al hacer acto de presencia la
caballería francesa en número bastante apreciable. Estos quemaron la
Torre de Pumarejo y un telar del siglo XV, en el que se hacían las
lonas para la armada española.
Arte y cultura La cultura local es del ámbito cantábrico,
y en parte relacionada (algunos creen que dio origen) a la pasiega,
ganadera también, aunque no tan trashumante. En tiempos antiguos y dada
la relación con la Corte y sus viajes itinerantes, los Espinosiegos y
vecinos estaban muy desenvueltos en todo lo relacionado a transportes y
aduanas de altos puertos.
Edificios y monumentos La ilustre Villa de
Espinosa de los Monteros es muy rica, gracias a su dilatada historia, en
torres, palacios, iglesias y casonas. Dentro de la provincia de Burgos,
y después de la capital es la población con más monumentos
catalogados, así que vamos a hacer un breve resumen de algunas de
ellas:
La iglesia de Santa Eulalia:
Se encuentra en Santa Olalla y es una iglesia, con
importantes relaciones con el arte prerrománico (asturiano, mozárabe).
El templo es de una sola nave, planta de salón, muros de tosco
sillarejo más próximo a la mampostería y cubierta a dos aguas.
Adosada al muro oeste, pero totalmente independencia del, encontramos
una espadaña de formas románicas. En una de las pilastras leemos
“tellu aba” seguramente una referencia a la condición del
monasterio de la misma.
Torre Ilustre:
También llamada, torre de los Velascos, pertenece a la
arquitectura del mundo gótico. Con una estructura claramente defensiva,
esta situada en un altozano a orillas del río Trueba. Es un edificio de
alzado trapezoidal de las caras, muros de piedra de sillería de aparejo
regular y con un deseo manifiesto de expresar masa y volumen, esta
construcción militar, aunque realizada en sus comienzos, posiblemente
en el siglo XIII, tiene añadidos posteriores. Son dignos de mención
los cinco escudos de la familia de los Velasco que son de los más
antiguos de toda la zona.
Iglesia de Santa Cecilia:
Es un edificio del estilo renacentista español. Se
trata de un templo de tres naves, planta de salón, muros de piedra de
sillería, de aparejo regular y cubierta de bóveda de crucería
estrellada, de nervios combados y recuerdos góticos. La estructura se
apea sobre gruesos muros, cuatro pilares y seis pilastras de las que
arranca la tupida red de nervios que ornamenta la cubierta. El ábside,
componente muy señalado y significando en el conjunto del templo, tiene
la particularidad de presentar planta cuadrada en el arranque para luego
desarrollarse en un polígono de cinco lados. Destaca la cubierta
avenerada , de estilo renacentista, que remata el conjunto, y esta
apoyada sobre dos pechinas para conseguir la forma pentagonal en su
parte superior. Esta iglesia fue saqueada por los franceses en la
batalla de espinosa, la iglesia se sitúa sobre los cimientos de una
anterior, que era románica y que estaba situada en el mismo lugar, de
esta iglesia se conserva una columna adosada al muro Sur el edificio
actual se empezó a construir en 1.527.
Palacio de los Fernández-Villa:
También llamado de carrillo del hoyo, este palacio
renacentista empezó a construirse a mediados del siglo XVI. Se adosa a
una casa-fortaleza anterior, el conjunto del edificio se organiza en
torno a dos grandes torres y una inflexión en la parte central. El
elemento mas señalado por lo cuidado de las formas, es el cubo
occidental, el adosado a la construcción gótica que abre al interior
una portada adintelada, franqueada por columnas estriadas, apeadas sobre
elevado podium y rematadas en capitel, que sustenta el entablamento.
Sendas ménsulas, con forma de zapatas molduradas, sustentan el dintel
en cuyo centro se ubica el escudo familiar.
Torre de los Azulejos:
Situada en la calle de los “Monteros”. Pertenece al
renacimiento español. Datando del siglo XVI. Es llamada de los
azulejos, por poseer en sus ventanas dichos materiales de forma
decorativa. El edificio corresponde en su estructura y concepción al
tipo de casa fortaleza. Tiene planta cuadrada, formas cúbicas, piedra
de sillería, sillarejo en ocasiones y formas robustas y rotundas. La
puerta de acceso se practica en el muro sur, pero queda reducida a un
sencillo arco de medio punto con pequeña moldura y rosca muy
significada. A media altura destaca él enmarque de la ventana
adelantada.
Iglesia de Nuestra Señora de Berrueza:
Asentada en el barrio de Berrueza, sobre otra anterior
que fue monasterio. Es una construcción que presenta unas formas más
académicas en el podium del ábside, en la limpieza de los
contrafuertes angulares y en la traza de las ventanas. Aunque tiene
elementos del siglo XVIII, su estructura es plenamente barroca, porque
se empezó la construcción a mediados del siglo XVII. Hasta hace poco
se le dio él título de priorato, en el que había monjes y dependía
del monasterio de Oña, y tiene en el altar mayor un precioso camarín.
Iglesia de San Nicolás:
En el barrio de Quintanilla, se encuentra dicha iglesia
que fue consagrada en el siglo XII, pero en el siglo XVII, se volvió a
reconstruir. Es un edificio de una sola nave, planta salón, cubierta a
dos aguas y muros de mampostería. En su interior destaca un
hermosísimo retablo gótico del siglo XV. El primer elemento destacable
de esta obra es, la estructura o arquitectura. Se apea sobre un sencillo
banco o predela, dividido en cinco espacios, sobre la descarga el cuerpo
principal de la obra, divido en tres calles y rematado en un pequeño
saliente, una cenefa, guardapolvo, lo recorre en todo su perímetro, en
una acertado enmarque, este marco sirve de soporte a un conjunto de
pinturas, sobre tabla, tres tablas de gran tamaño en el cuerpo
principal y otras siete de menor volumen, es una obra realizada con la
técnica del óleo y dentro de las pautas establecidas por los pintores
flamencos de la primera mitad del siglo XV. Se atribuye a Fray Alonso de
Zamora, monje de Oña y en su representación, se aprecia una de las
pocas representaciones del espíritu santo en forma de mujer, que hay en
España.
Palacio de Chiloeches:
Situado en la plaza de Sancho García, es una
construcción que organiza la fachada entre dos grandes y voluminosas
torres rematadas en pequeños pináculos. Es aun de claras raíces
renacentistas, aunque luego su desarrollo y ejecución, muestran algunos
tintes claramente barrocos. Estas torres, macizas y de cuidada factura,
ven rota su rotundidez por ventanas rematadas en frontón renacentista
apeado sobre ménsulas. Los dos grandes cubos sirven de marco y punto de
máxima atención del cuerpo central, este se encuentra ligeramente
retranqueado, respecto a la alineación de aquellos y se remata en un
arco escarzano que cobija el monumental escudo y la cuidada portada.
Este palacio fue mandado construir por el Marques de la Gandara Real, en
el año 1.600, y sirvió de cuartel a las tropas de Napoleón después
de la batalla de Espinosa, y a su partida lo quemaron.
Palacio de las Cuevas de Velasco:
Situado en el barrio de Quintanilla, fue mandado
construir por Felipe IV, y se lo cedió a don Pedro Velasco Bracamonte,
que era montero de su guardia, para la custodia de don Juan de Austria,
hijo bastardo de Felipe IV y la Calderona. El edificio constituye una
muestra única de estilo manierista en el norte de la provincia de
Burgos. Estructuralmente es un gran cubo, de planta básicamente
cuadrada, de formas macizas y pesadas, organizado en tres cuerpos,
separados exteriormente por una cornisa y rematado en los ángulos, con
los característicos pináculos de formas escurialenses. Adosada a la
pared norte, se encuentra la capilla de Santiago, cuya estatua, podemos
admirar encima de la puerta de acceso a la capilla.
Palacio del Marques de Legarda:
También llamado torre de los Monteros, o torre de los
Velascos, en el barrio de Berrueza, esta hoy en día bastante
deteriorada. Sus formas son las de una casa-torre, plenamente cúbicas,
muros de sillarejo y remate en almenas y garitones, en los angulos. Se
accede a ella desde una espectacular portada de estructura adelantada,
flanqueada por dos gruesos y voluminosos torreones. Dos columnas de
fuste liso, sobre elevados plintos, sustentan el dintel rematado en una
estructura piramidal y frontón con escudo.
Otros edificios:
Aun hoy en día en la villa existe, una casa fábrica,
que entre los siglos XV y XIX, hizo las lonas (Velas) para la escuadra
española. También existen otras torres y edificios importantes, como
la torre de los Herradores, torre de Pumarejo y varias casonas.
Arquitectura popular:
En Espinosa de los Monteros, la casa tradicional es la
que corresponde a la casa montañesa. Esta posee abundantes rasgos de
influencia cántabra. No se conservan restos de la edad moderna. Existen
dos tipos de casas de esta arquitectura, una más antigua, que posee un
balcón corrido, llamado solana, que es de madera en la que
habitualmente cuelgan flores, para deleite de los que la contemplan.
Otra, la más moderna, presenta galerías cerradas, haciendo el
habitáculo más acogedor en su interior, buen ejemplo de esto, lo
encontramos en la plaza de Sancho García, rodeando a la iglesia.
Además encontramos abundantes casas solariegas con escudo,
representando la hidalguía de la familia.
Existen muchos monumentos más, que es necesario conocer
insitu.
Gastronomía Casi todas las naciones europeas han
conservado una tradición en la elaboración de sus quesos. Normas
heredadas y perfeccionadas a lo largo de Generaciones. Por lo que
respecta a España, se ha conservado esta costumbre en muy contados
lugares, entre los que sobresale el denominado tipo de queso manchego.
Este queso se va modernizando consiguiendo cada día productos más
acabados. Desgraciadamente, en pocas regiones más de España de han
procurado seguir los procedimientos antiguos y por el contrario se ha
dado paso a la fabricación de quesos de imitación de los otros
países, como son los muy extendidos de bola, roquefort, rugiere ......
Hay muy buenos quesos típicos españoles, tanto de leche de vaca como
de oveja, cabra, o mezclas de estas.
CUADROS DE QUESOS TÍPICOS:
El queso pasiego es de los más antiguos. Su fama se
remonta a tiempos lejanos, en que ocupaba sitio junto a la mantequilla
de esta región, hasta en la mesa de los reyes y se vendía en multitud
de mercados de villas y ciudades. Proporcionalmente a su antigua
importancia ha sido el queso más abandonado de España. En los tiempos
actuales, que se califican a los pueblos en su civilización por el
consumo de leche que hacen, ninguna región histórica de la península
Ibérica sobrepasaba seguramente al gasto de los antiguos pasiegos.
MANTEQUILLA:
La leche entera se llama “Mozaizu”, y “Moocizu”
a la desnatada. Esta última solo la consumían los niños y los
ancianos. Para elaborar la renombrada mantequilla pasiega, que tanto
éxito y fama tuvo y aun tiene en la época actual, se desnataba la
leche con una olla de barro que en su parte inferior tenía una espita.
Bastaba abrir la espita y recoger el “Mozaizu”, quedando al final
decantadas las natas. Estas natas se echaban en el odre, construido por
piel de cabra, y este transmitía un sabor especial a la mantequilla. En
ocasiones el odre iba a la espalda del vaquero quien al final de tanto
saltar risco en risco con su palo, ya tenia fabricada la mantequilla y
separados los “Trabejos” y macedos que degustaban como manjar
sabroso. Aun se conserva la frase de “Zurcir el pellejo”, que alude
a lo que en otras ocasiones había que realizar para la maceración de
las natas. Como cada familia solía tener un cualidades y es de desear
que los trabajos sobre ellos despierten el interés de los productores
para poder aún salvar lo poco que de ellos nos gran número de vacas,
hacían diariamente la mantequilla.
PRODUCTOS ELABORADOS CON EL QUESO Y LA MANTEQUILLA
PASIEGA:
Destacan dos productos típicos, la quesada y los sobaos,
que se cocinan no solo para as necesidades de la región, sino que son
fruto de comercio como platos típicos. Generalmente el que los toma le
gustan y desearía que su elaboración y comercio se incrementaran,
extendiéndose cada día más, muy especialmente para vender a tantos
turistas como recorren la montaña ansiosos de contemplar las bellezas
naturales del paisaje, los monumentos y el folclore de nuestras
antiquísimas costumbres.
QUESADA:
Se prepara partiendo de un queso fresco, del que estén
bien extraídas las biras (suero). Es decir, se coge leche entera, se
calienta a unos 30º y se cuaja. Después se deja reposar esta cuajada
cerca de la lumbre para que conserve el calor durante unas dos horas y
se corta con una “Gusta” para que desuere por igual. Y se corta la
cuajada en un molde de barro para que escurra durante unas horas sobre
una lastra de piedra inclinada.
LOS SOBAOS:
Reciben este nombre debido a la necesidad de sobar la
masa. El antiguo sobao pasiego se fabrica a partir de la masa de pan, a
la que se añadían huevos, azúcar y mantequilla. Actualmente se
fabrica con los mismos componentes, pero en lugar de la masa de
fabricación de pan se pone harina. Se hace en la actualidad una cajita
recogiendo cuatro esquinas de una cuartilla de papel blanco y se coloca
la masa “bien sobada” en el horno.
En cuando al queso y la mantequilla ha ocurrido lo que
en otras zonas de España con productos análogos un completo abandono
para fijarse en tipos de origen extranjero. Uno de los quesos en que
menos se ha fijado la bibliografía española de esta especialidad, es
el queso pasiego, a pesar de la brillante actuación que tuvo. Las
causas son muy variadas y tal vez la principal es la fuerte
industrialización de Cantabria en la elaboración de productos
lácteos, que como consecuencia del poco precio que se pagan los quesos
ha desviado más la atención sobre las industrias que rinden más, o
sea, las productoras de leche concentrada y condensada, polvo y
productos farmacéuticos e incluso los quesos de imitación de tipos
extranjeros que acostumbraron a la gente al haber sufrido la
importación que los mismos se hizo por nuestro país deficitario y
poderlos ellos ofrecer a mejores precios al tener más abundante
ganadería productora de leche. Los quesos regionales en todas partes
del mundo, han sido mejorados y son la base de los tipos actuales, a los
que se ha llegado por perfeccionamiento de los que anteriormente se
producen en las regiones y por esto las denominaciones de origen, tan
celosamente defendidas en muchas naciones. Por desgracia, en España
hemos abandonado muchos de nuestros primitivos tipos, algunos de
magníficas queda.
Pero si de algo tiene que enorgullecerse, es de la más
amplia gama de derivados lácteos: quesos, mantequilla, cuajadas, etc.,
que dan a nuestra villa las mejores razones para convertirla en un
ejemplo turístico a cualquier nivel. Todavía gozan de gran fama el pan
de horno de leña, la morcilla, las anchoas saladas y la miel de brezo,
ya que en estos montes existe gran variedad de brezo y la escasa
contaminación hace que se produzca una muy buena miel. Entre las
morcillas son famosas las de la provincia de Burgos. Y Espinosa es uno
de esos lugares en los que se elabora una morcilla deliciosa ya que en
invierno es tradicional la matanza del cerdo que nos proporciona
diversos alimentos, desde las famosas morcillas hasta los jamones y los
sabrosos chorizos curados en las cocinas bajas y al aire. Mientras dura
la matanza se celebra “la comida del Panzo”, que sigue reuniendo
año tras año a la familia.
Además de esto en el tradicional mercado de los martes
se pueden comprar toda clase de alimentos, frutas, verduras y dulces de
los que se abastece la población de Espinosa e incluso de la comarca
hasta el próximo martes. La oferta gastronómica de los restaurantes de
Espinosa es muy amplia y variada, pero se basa en una cocina casera que
emplea materias primas de calidad. En sus cartas es frecuente encontrar
platos de la cocina castellana, cántabra y vasca.
En la villa hay muchos árboles frutales entre los que
se encuentran perales, manzanas, guindos, cerezos, nogales, avellanos y
otras muchas especies. En sus fértiles prados se crían ganaderos de
todas las clases, sobresaliendo el vacuno que proporciona sabrosa leche,
además del de cerda, cabrío, caballar, y bovino y en sus ríos abundan
truchas de montaña. Existen además diversas empresas que se dedican a
la producción de miel de Brezo casera, de gran fama en la región.
Fiestas locales Comenzando las fiestas con el
inicio del año. En noche vieja encontramos un gran ambiente para todas
aquellas personas que busquen un lugar agradable y mucha diversión.
Poco después el día 6 por la tarde nos encontramos con una bonita
cabalgata de Reyes. Que se celebra en la Plaza de Sancho García con el
incomparable escenario del Palacio de los Marqueses de Chiloeches
(Castillo de Herodes) y el ayuntamiento (Portal de Belén y recepción
de los Reyes Magos). Ya en el mes de febrero podemos divertirnos el
martes de carnaval. Siento este el más importante de la comarca al que
acuden personas desde las provincias limítrofes. Esta fiesta cobra
mayor auge año tras año ya que vienen autobuses de toda la provincia
de Burgos.
Durante la Semana Santa las procesiones salen de las
diferentes iglesias: San Nicolás, Santa María de Berrueza y de Santa
Cecilia. La cofradía que acompaña los paso es la del Santo Cristo.
Entre los diversos pasos cabe destacar un Cristo muy bueno de madera
policromada del siglo XVIII y una talla del famosísimo escultor
Quintín-Torres que fue vecino de la villa y tenia su estudio en el
palacio de los Cuevas de Velasco. Esta talla es una dolorosa, y se
encuentra entre las primeras obras del artista. La expresión del rostro
y su mirada la hacen muy especial. En estas fiestas la Cofradía del
Santo Cristo custodia sus pasos y alguno de sus integrantes los saca.
Esos días se engalanan los balcones con banderas y adornos. El Grupo de
Danzas El Cuevano, es otro de los espectacuos habituales de las fiestas.
A lo largo de todo el año El Club Automovilístico de
Espinosa organiza diversas competiciones a nivel autonómico y nacional,
en las que viene mucha gente de todas las provincias cercanas, e incluso
vienen desde muy lejos. En Navidad junto con otros grupos organizan en
Espinosa el PIN (Parque Infantil de Navidad)
En el mes de Mayo se celebra San Isidro, el día 15, y
el día 31 de Julio se celebra San Ignacio de Loyola. Fiesta que se
lleva celebrando en Espinosa desde hace pocos años por iniciativa de
los veraneantes vizcaínos.
La festividad del barrio de Berrueza en Nuestra Señora
de agosto es el día 15 y aun siendo fiesta en gran parte de los pueblos
españoles las calles de nuestra villa son un constante ir y venir de
personas. Pero las fiestas más conocidas y extendidas por el mundo de
Espinosa son sin duda las fiestas de septiembre. Estas fiestas
patronales se celebran el 8 de este mes, festividad de Nuestra Señora
de septiembre y son propias del Barrio de Quintanilla. Las distintas
jornadas festivas cuentan con: concurso de carrozas, en la que los
participantes, se pasan todo el verano construyendo las diferentes
piezas que tras un largo y laborioso trabajo formarán parte de las
maravillosas carrozas que se exponen el 1º de semana de fiestas;
todavía cuentan estas fiestas con un concurso de trajes típicos,
exposición y concurso nacional de pintura. Entre las pruebas deportivas
destacamos los bolos como una variedad que solo se juega en esta zona,
todavía existen campeonatos de fútbol sala, maratón y cross, y con
respecto a juegos de mesa: mús, tute y brisca. El segundo domingo de
fiestas se celebra el magnífico autocross villa de Espinosa puntuable
para el campeonato nacional y de Euskadi. Todavía se celebra en la
villa un Rally de coches clásicos en los que participan más de 45
coches encontrándose multitud de coches de principios de siglo y de las
provincias más dispares como Alicante, Barcelona, Madrid, Burgos,
Santander, etc..
Otro gran atractivo de las fiestas de Espinosa es la
celebración del Día de los Monteros celebrándose alternativamente en
Espinosa y Madrid y destaca la presencia de la Guardia Real con diversas
actuaciones y maniobras que atraen a multitud de personas y la banda de
música del Rey privilegiando a Espinosa con su música puesto que solo
tocan ante el Rey. Durante todas las fiestas existen otros muchos actos
para todos los públicos amenizados por las típicas verbenas. Entre las
peñas que abren los locales para amenizar las fiestas se encuentran: El
Pajar, El Guerto, La Botica, El Colo-cao, El Chiringuito, La Charanga y
muchas más. Y la Guasa, los Monteros, el chiringuito y los que faltaban
realizan entretenidos pasacalles.
El día del Pilar todavía se vive un ambiente festivo
por ser fiesta nacional y de la Guardia Civil. En noviembre el día 22
se celebra Santa Cecilia que es patrona de Espinosa. En su origen era
Santa Celia que fue martirizada en Velliga, pero con el paso del tiempo
se corrompió y se transformó en Santa Cecilia. Este día se celebran
diferentes actos musicales en la Iglesia de su advocación.
Las fiestas de los diferentes pueblos del municipio al
que acuden los habitantes de Espinosa son:
Santa Olalla: el fin de semana de Pentecostés
(principios de junio)
Para: el día 30 de junio
Barcenas: el día 22 de julio
Quintana de los Prados: el día 7 de septiembre
Las Machorras: el día 5 de agosto
La Virgen de las Nieves es una vocación muy propia para
una tierra a la que las nieves cubren varios meses de cada año y en que
los deportes derivados de tal fenómeno tienen una preferencia notoria.
La gran romería, se celebra el día 5 de Agosto –fiesta litúrgica de
la advocación– y la concurrencia de romeros es muy alta, no solo en
los valles pasiegos, sino de las merindades, vizcaínos, y aquellos
emigrantes de toda España que vienen ese día.
Esta romería se celebra porque antiguamente en estos
montes, debido a las intensas nevadas de invierno y a la dispersión de
sus habitantes, solo se podían reunir todos sus habitantes un día al
año -5 de agosto- y en este día aprovechaban para contarse, mediante
lo que se llama “echar el verso”, las noticias que habían ocurrido
durante todo el año. La Virgen actual procede de la abadía
cisterciense de Rioseco, ya que la antigua se quemó a mediados de este
siglo, por un descuido..., siendo cura el párroco Don Pedro Fernández.
Una de las piezas más importantes de la imagen de Nuestra Señora de
Las Nieves, que aquí se venera, fue el manto, parece ser que era de
terciopelo rojo bordado con hilos de oro y se lo regaló Isabel II en
1859. Pasemos a relatar ahora brevemente en que consiste la romería.
Antes de la misa mayor y del sermón se pasea a nuestra señora en
solemne procesión. Es costumbre que el día de las Nieves los danzantes
oigan la primera misa, dirigiéndose después a la carretera donde
obsequian con sus bailes a romeros y forasteros según van llegando,
correspondiendo estos con sus aplausos y donativos a tan simpática
gentileza. Esta romería figura por derecho propio en los anales de
nuestro folclore. Se bailan unas danzas típicas dignas de estudio, por
su tipismo y por el interés que despiertan los que las contemplan. La
cuadrilla de danzantes se compone de ocho danzantes, El Mayoral
(pastor), El Rabadán (zagal o perro) y El Bobo (animal dañino).
Son danzas eminentemente pastoriles, que se adecúan
perfectamente con el estilo de vida de los lugareños. Trata de destacar
las virtudes y cualidades de los buenos pastores. Las danzas que se
bailan son: El Ahorcado, que es quizás la más antigua recogida en el
folclore castellano, El Caracol y La Danza de las Nieves o Pasacalle. El
papel del Rabadán lo interpreta un niño de 6 o 7 años y los danzantes
son muchachillos de entre 12 y 16 años y para el papel del bobo hay una
persona adulta. Terminado el baile, previo permiso del alcalde, el
mayoral recita unos versos en honor a la Virgen, terminando con la
siguiente copla:
Virgen santa de Las Nieves Reina y madre soberana Te
venimos a cantar Los hijos de estas montañas.
A continuación cada danzante explica en versos los
acontecimientos más importantes acaecidos en la zona en la que habita.
Termina El Rabadán burlándose e insultando al Bobo. El Bobo subido a
un dujo (colmena) recita todos los acontecimientos más solemnes
ocurridos en el año, desea venturas a los presentes y les cita para la
próxima celebración.
Los romeros celebran con una comida, en los extensos
prados y cajigales la reunión de parientes y amigos venidos a la
romería y esperan los juegos del tejo y los bailes populares. Respecto
a la composición de los trajes diremos que El Bobo lleva un traje de
muy diverso colorido; en la cara lleva una careta, que solo se quita
ante la Virgen; las medias y las zapatillas también son de diverso
color generalmente una de cada. Como instrumento lleva unas grandes
tijeras de madera. Los Danzantes: llevan unas faldas blancas con
puntillas, debajo de ellas llevan otra, que normalmente es de color
azul. Visten medias de algodón, altas, y para los pies zapatillas
blancas de cáñamo. Llevan camisa o blusa blanca, con una banda roja,
del hombro a la cintura contraria. A un lado de la cintura llevan una
bolsa (para meter las propinas que los romeros les dan el día de la
fiesta). También llevan un lazo a cada brazo, uno amarillo y el otro
rojo y en la cabeza llevan una boina negra castellana. El Rabadán viste
un traje muy parecido a los danzantes y El Mayoral se distingue de los
demás porque no lleva faldas sino pantalones.
Deportes Montañismo.
Durante todo el año la villa de Espinosa de los
Monteros es punto obligado de una serie de excursiones que atraviesan
bosques frondosos de hayas o de robles, llevan a collados, gargantas
valles y cumbres desde las que podremos ver en un día soleado las aguas
del Mar Cantábrico y las provincias de Burgos, Vizcaya. Para los más
expertos, picos como Castro Valnera, Mingo Pájaro, El Caballo o el Pico
de la Miel. Se recomienda no realizar estas rutas con nieve o niebla.
Otras ruta más suave es la Peña y para aquellos que solo quieran
pasear encontrarán una ruta muy agradable en El Robledal, en el
campamento a orillas del río Trueba. En relación con la escalada,
podemos encontrar en el interior del polideportivo de La Riva un "Rocodromo"
para todos aquellos amantes de dicho deporte con varios niveles de
dificultad, para introducirnos en este deporte, tradicionalmente
practicado al aire libre. (Más información en el polideportivo
municipal de La Riva).
Deportes relacionados con la naturaleza
En Espinosa se pueden realizar todo tipo de deportes
relacionados con la naturaleza desde senderismo, bici de montaña,
equitación y piragüismo hasta parapente, puenting, espeleología,
escalada y deportes de invierno. En la villa disponemos de diferentes
instalaciones para la práctica deportiva como son: las piscinas
municipales, las piscinas naturales, el circuito de autocros, el
frontón escolar, el campo de fútbol y el polideportivo de La Riva con
canchas de baloncesto, futbito, tenis y balonmano, disponiendo también
de unas mesas de pinpón y en la parte de arriba un pequeño gimnasio.
Espeleología
Para practicar espeleología existen en el municipio de
Espinosa numerosas cuevas aún sin explorar. Pero tal vez las más
significativas las encontraremos a 12 km. de Espinosa. El complejo
kárstico de Ojo Guareña forma, con más de 100 km. topografiados,
desconociendo aún el final, las cuevas más largas de España y se
encuentran entre las más largas de todo el mundo.
Deportes de invierno.
Respecto a los deportes de invierno diremos que a 10 km.
de Espinosa se encuentra la estación de esquí de Lunada en un lugar
conocido como el “Circo de Lunada”. Sus cumbres oscilan entre los
1500 y 1700 m. Posee la estación remontes mecánicos con pistas
relativamente fáciles que son ideales para la práctica del deporte
blanco. El terreno suavemente ondulado, próximo al centro, ofrece así
mismo, la posibilidad de practicar el esquí de fondo y el de travesía,
en excelentes condiciones. Esta estación de esquí es muy importante
por ser la más próxima a Bilbao. Cuenta con bar-cafetería, alquiler
de material del deporte, escuela de esquí, servicio de guarda esquíes
y primeros auxilios. De estas pistas han salido muy buenos esquiadores
que han competido a nivel nacional quedando entre los mejores.
-
Merindad
de Valdeporres
Al norte de la provincia de Burgos y ocupando la zona
mas septentrional de las merindades se ubica la de Valdeporres cuya
capitalidad ostenta Pedrosa y que agrupa además a los siguientes
pueblos:
Ahedo, Brizuela, Busnela, Cidad, Dosante, Leva, Pedrosa,
Puentedey, Quintanabaldo, Robledo, Rozas, San Martín de las Ollas, San
Martín de Porres, Santelices y Villaves.
Limita al norte con Cantabria, al este con la Merindad
de Sotoscueva, al sur con Villarcayo y valle de Manzanedo y a oeste con
el valle de Valdebezana.
Posee una superficie de 107.6 km. cuadrados, con una
población en el año 1991 de 550 habitantes pasando en el año 1.998 a
541 habitantes (275 varones / 266 mujeres), habitantes que se
multiplican por 10 en los meses de verano al reclamo de los atractivos
turísticos que posee la zona..
La altura de la capital Pedrosa es de 644 m, teniendo la
altura máxima Leva con 839 m. y la mínima Rozas con 644 m.
Riegan sus tierras los ríos Nela y Engaña.
Los antecedentes históricos de la Merindad de
Valdeporres se pierden en la noche de los tiempos como lo demuestran las
antiquísimas edificaciones que aquí dejaron los primitivos habitantes.
El dolmen Megalítico de Busnela data de hace 5000 años dentro del
periodo Neolítico. Tambien podra contemplar el viajero otros dólmenes
en Haedo y Robledo.
La Merindad de Valdeporres debió de ser una zona
fronteriza entre los Cantabros y la tribu Celta de los Autrigones que
tenían su asentamiento en Seguencia Paramica la actual Ciguenza hace
3000 años.
Los Cantabros eran fuertes, austeros y aguerridos y
consideraban la libertad su mayor riqueza su tierra les daba avaramente
el sustento pero no tenían muchas necesidades. El historiador Estrabón
habla maravillado de su sobriedad y de su fiereza, en cierta época del
año dice se alimentan de bellota secándola, moliéndola y haciendo pan
de harina. Fabrican bebida de cerveza pues apenas tienen vino, utilizan
manteca en lugar de aceite, lavándose con olines que dejan pudrir en
cisternas y todo lo visten de negro con sayos con los que forman la cama
echándolos sobre el jergon de hierva.
La fiereza y bravura de este pueblo unido lo escarpado
del terreno hace que las legiones del imperio de Roma fracase en su
tentativa de someter al pueblo cantabro.
Fue necesario un decenio del 29 al 19 a.c. y la
presencia del propio emperador Augusto para que este mítico pueblo
doblase la cabeza ante Roma no sin antes suicidarse familias enteras
bebiendo la flor del tejo, pagando así un alto precio por su libertad.
En cuanto a un posible emplazamiento de calzadas romanas
en la zona hay ausencia absoluta de testimonios en cuanto a calzadas
importantes se refiere. La autentica calzada romana mas cercana y mas
próxima puede ser la que desde Herrera de Pisuerga a Pisuergica y a
través de Mena iba a Castro Urdiales (Flabioliga). El historiador
Valparda hace pasar esta calzada por Puentedey camino de Ciguenza.
En cuanto a la invasión Visigoda se refiere al
principio no afecta a nuestra región pues es en el año 575 cuando el
rey de Toledo Leofigildo penetra en Cantabria, tomo Amaya y asienta sus
dominios aquí.
Con este echo llega a nuestra comarca la abolición de
ancestrales costumbres, la cristianización y nuevas disciplinas
jurídicas y políticas.
La invasión mulsumana tampoco llega hasta aquí, sin
embargo, si estuvieron cerca de nuestra zona las tropas del general
musulmán Tarif en su intento de atacar a Amaya. Pero es con la
repoblación del rey Alfonso I y la llegada de los primeros
fueramontanos cuando realmente va tomando cuerpo la historia de la
Merindad de Valdeporres.
El territorio de Castilla fue al principio muy exiguo,
después se va agrandando y se hace necesario para su gobierno la
subdivisión en territorios mas pequeños de aquí surgen las merindades
a cuyo frente estaba el Merino.
Fernán González fue el primero de quien consta
dividiese el país castellano en Merindades creándose las de
Valdivielso, Tobalina, Manzanedo, Valdeporres, Losa, Montija y castilla
la Vieja.
Los Velascos, Condestables de Castilla, señores de
Medina y Duques de Frias ejercen un control absoluto sobre la comarca de
las merindades y en su lucha contra los Salazar que tambien optan a
controlar las Merindades son ayudados por los Fernández de Brizuela y
la familia Porres cuya recompensa por esta ayuda va a ser el señorío
de la Merindad de Valdeporres hasta el siglo XIX en que aquellos son
abolidos.
Heráldica
El escudo
En campo de gules, castillo de oro, almenado contres
torres; la central más elevada que las laterales; mamposteado o
mazonado de sable (negro) y aclarado de zaur. Como timbre, la corona de
nuestros antiguos reyes.
El campo rojo significa ardor, sacrificio, esfuerzo,
entrega apasionada a los ideales; es amor y sangre. El color rojo fue el
de las mesnadas que recuperaban a España de la ocupación árabe; el de
los pendones que tremolaran sobre victoriosos campos de batalla; es el
color de la mayorìa de los estandartes que las parroquias y concejos
castellanos pasean aún por los campos de romerías y esperanzas.
El castillo dio nombre a Castilla. El castillo significa
agrupación y defensa, vigilancia y custodia. Y todas estas funciones
prestó desde el nacimiento mismo de Castilla, en el lejano año 800. Es
castillo de oro, el más noble de los metales, para manifestar que
Castilla posee y goza la nobleza intrínseca de los pueblos soberanos,
justicieros y laboriosos, creadores de cultura, misioneros de verdades.
Castillo de oro, aclarado de azur, en su puerta y ventanales. El azur es
apertura, fraternidad igualdad y limpieza espiritual.
Este castillo de Castilla es, quizá, una de las piezas
más usadas en la Heráldica española. Su aparición fue muy temprana y
nos emociona verlo aún grabado en piedra, cuya policromía ha
amortiguado el tiempo, en cera, en hierro y en metales preciosos. No es
extraño que sea, después del Nacional, el escudo más usado por
nuestros concejos.
El apellido PORRAS
Porras y Porres es el mismo apellido. Este linaje, uno
de los primeros de Castilla, tuvo su solar y propiedades al Norte de la
provincia de Burgos. A falta de documentación los genealogistas han
acudido a una explicación fabulosa haciéndoles originarios de Francia
y remontándoles, nada menos, que a tiempos de Clodoveo. Allí debido a
cierta hazaña, ganaron las porras de su escudo. Este origen les venia
además muy bien para explicar el empleo como motivo heráldico de las
cinco flores de lis.
Según un descendiente, al casar D.ª Blanca con Sancho
el Deseado trajo de mayordomo a Castilla a Pedro de Porras «el qual se
quedó a vivir en Castilla y pobló un valle que llamó de su apellido
que es el valle de Porres, en las montañas de Burgos». Desde aquí se
extendería el linaje a otras partes de España, sobre todo Andalucía,
Zamora y Segovia. La rama de América también existió. Un famoso
descendiente sería San Martín de Porres «Fray Escoba».
Las crónicas nos hablan a menudo de sus intervenciones
políticas, algunas tan apasionadas y desgraciadas como en las
Comunidades. En las pruebas de las órdenes militares se les consideró
siempre «como la primera nobleza de esta tierra».
Los más antiguos documentos dan a entender que fue el
valle de Valdeporres y no la familia quien dio nombre a la zona, puesto
que ya aparece con esta denominación en 1133. Según el Becerro de las
Behetrías el pueblo de Porres no les pertenecía. Cidad, en cambio,
aunque era behetría tenía por señor a Rui López de Porres.
En un primer momento estuvieron al servicio de don Juan
de Lara, como también lo harían otros linajes de la región, por
ejemplo los Salazar. Después seguirían a don Tello quien además de
señor de Vizcaya, poseía abundantes bienes en la cabecera del Ebro. De
las cenizas de las rancias y prestigiosas familias de Laras y Haros
surgirían los Velasco, a quienes seguirían los Porras desertando de
Pedro I, a pesar de que le debían casi todo su patrimonio.
En 1421 Lope García de Porras, primer gran señor de la
Casa, se puso al frente de las Merindades que pretendían ser realengas
y, junto con el hijo de Garci Sánchez de Arce, señor de Villarias, era
«mayor desta defensa»; todo ello aprovechándose de que Juan de
Velasco había dejado sólo hijos pequeños y las behetrias no querían
estar bajo su sujeción. Cuando Pedro Fernández de Velasco llega a
mayor de edad se habían agriado de tal forma las cosas que los
contrincantes estuvieron a punto de llegar a las manos frente a los
muros de Medina de Pomar. Resultado: «quedó la tierra robada de mala
manera pero después quedóse la casa de Velasco con todo el señorío e
Merindades, segund se lo auja dexado el dicho Juan de Velasco, e aun con
más». A mediados del s. xv Juan López de Porres hablaba por el
contrario del «Conde de Haro, mi señor». Varios Porras fueron
alcaldes de las torres de Medina de Pomar.
Condicionados por la feroz competencia de la numerosa
nobleza de las Montañas. por la creación de poderosos patrimonios
monasteriales, como es el caso de Oña y San Millán. La abundancia de
lugares de behetría, la alta densidad demográfica, así como el
acaparamiento de los Velasco, no consiguieron los Porras un patrimonio
tan fuerte como para obtener prontamente un titulo nobiliario. Sus
enlaces matrimoniales tampoco fueron brillantes.
Como en todas las grandes casas advenedizas los
iniciadores de la lista genealógica son inseguros debido,
especialmente, a las deformaciones legendarias motivadas por la falta de
un origen prestigioso. Se duda, incluso, de los inmediatos ascendientes
del fundador del mayorazgo.
El primero que para el presente estudio tiene interés
es Pedro Gómez de Porras «el Viejo», también llamado «el
Caballero», documentado con toda seguridad. La formación de su
patrimonio dependió casi exclusivamente de las donaciones reales. En
recompensa de su participación en la batalla de Alarcos recibió de
Alfonso XI los Carabeos con sus tercias, que permanecieron en la Casa
hasta tiempos de Felipe II que no quiso confirmarlas. Privado de Pedro I,
por parentesco con Maria de Padilla, el rey le dio, además, el priorato
de San Juan y otros bienes en Valdebodres. todo el valle de Valdebezana,
la honor de Montoto y San Román en 1355. En 1371 lo confirmaría
Enrique II. añadiendo Herbosa y todo lo que al rey «pertenese e
pertenesqio al señorío de Vizcaya».
Al morir este Pedro, en 1376, mandaba en «donadio e
mayorazgo» para su hijo del mismo nombre, apodado «El Mozo», Virtus,
Santa Marina, Castrillo, Herbosa, la renta de los Carabeos... A este
mayorazgo se le denominaría, para diferenciarlo del de Cidad,
«mayorazgo real hecho por merced de los reyes pasados».
Al proclamarse rey Enrique II, en 1366, daba a Dia
Sánchez de Porras y a su hermano Pedro las rentas de la Puente de
Brizuela, Leva, Castrobarto y Muga, los derechos del alfoz de Tedeja y
de Villatomil por su ayuda en momentos de apuros. Al mismo tiempo le
entregaba lo que había pertenecido a su primo Gonzalo, muerto en la
batalla de Najera. En adelante quedarían exentos de pagar alcabalas.
Juan I dio a Pedro los lugares de Bocos y Rozas «que se
perderìan» además de facultarle para poder traer merinos en los
reinos de Castilla y León que cobrasen sus rentas. A los Porras
pertenecieron las iglesias de Guriezo y Basabe (Alava), que el rey
daría posteriormente a Sancho Sánchez de Arce.
De los numerosos bienes que este segundo Pedro dejo a
sus hijos no agrado nada al mayorazgo. De todas formas hay que tener en
cuenta que lo mas sustancioso de dichos bienes procedían de lo aportado
al matrimonio por su mujer Juana Fernández de Angulo (hija de Fernán
Sánchez de Angulo, muerto en Najera), entre ellos Extramiana y Lezana.
Al morir Pedro, en 1397, los hijos se repartieron los bienes maternos
cayendo en suerte a:
- Pedro Gómez de Porras la casa de Extramiana.
- Juana Fernández la casa de Navamuel (Santander).
- Maria Alonso (casada con Díaz Sánchez de Velasco) la
torre de Lezana con otros bienes en tierra de Mena.
- Lope, hijo mayor, heredaría el mayorazgo fundado por
el abuelo.
Este último, Lope García de Porras, llevaría a cabo
una política de compras que con todo detalle puede seguirse a través
de los documentos del A. H. N. Fueron especialmente abundantes en Cidad
y sus cercanías.
Al dictar su testamento en Burgos el 8 de noviembre de
1429 formaba dos mayorazgos: Cidad y Extramiana.
Había obtenido permiso real para ello cinco años
antes. En realidad el de Cidad era una ampliación del creado por su
abuelo, pero ajustándole a tales cláusulas que podía considerársele
como nuevo, pues, entre otras cosas, aquél se juzgó siempre de
sucesión regular mientras que éste era de agnación rigurosa. Los
bienes asignados eran numerosos: la casa fuerte de Cidad con diversas
propiedades en Valdeporres, Manzanedo, Valdebodres, Puentedey, Brizuela,
el monasterio de San Miguel de Cornezuelo y otros más situados en
pueblos cercanos. También entraban los maravedís de las Encartaciones
de Revilla de Montija y de Salazar «con sus naturalezas». A este
mayorazgo agregaría lo que sacó en concierto a su abuela alegando que
Pedro «el Viejo» no le pudo dar en arras San Román, Montoto y Bezana,
pues eran bienes que necesariamente debían de estar unidos al mayorazgo
primitivo. ya que eran donaciones reales.
Para su segundo hijo Pedro, habido de su segunda mujer
Aldonza Medrano, señora de Agoncillo, formaba otro mayorazgo con los
bienes de Extramiana. Con el tiempo revertiría al de Cidad. Ante las
quejas del valle de Valdebezana sobre el de recho jurisdiccional de los
Porras se dio sentencia, en 1494, a favor de estos últimos. El asunto
debía arrastrarse desde muchos años atrás, pues, en 1435, Juan II
escribía a las justicias de las siete merindades para que no se
entrometieran en tierras de Valdebezana. La jurisdicción estuvo unida
al mayorazgo de Virtus.
Los pleitos por la sucesión a los mayorazgos refundidos
por Lope fueron varios. A fines del s. XVI Pedro Gómez de Porras
aseguraba que había gastado la dote de su mujer en defender la
jurisdicción y privilegios del mayorazgo. Cuando muere, en 1597, sin
sucesión se inician una serie de pleitos que duraron cerca de medio
siglo. Descartada su hija, que carecía de razón, y ante la muy
probable invalidación sucesoria de su nieto natural, nombró por
sucesor a su sobrino Juan de Porras. Este se enzarza en pleito con
Jerónimo de Medinilla (señor de Bocos) que había tomado posesión de
los bienes. Cuatro letrados árbitros dieron la razón a Juan.
Jerónimo, de todas formas, le consideró legalmente «intruso».
También Juan murió sin sucesión en 1623.
La disputa que se sigue es compleja. En un primer
momento el corregidor de las Merindades da la posesión a Jerónimo,
primo del último poseedor que vuelve a la carga, pero atacando, sobre
todo, a su competidor Pedro Enríquez de Ontañón, quien alegaba
derechos propios al mayorazgo si es que no se le daba a su abuela. Como
experimentado jurista de la Chancillería de Valladolid que era
Jerónimo, alegaba que el mayorazgo era de sucesión regular, con lo que
descartaba a Juan de Porras, el otro competidor. Contra Pedro aseguraba
que el fundador había puesto como condición sucesoria la limpieza de
sangre, cosa que se exigía desde hacía doscientos años en todos los
mayorazgos de las Montañas. Los Ontañón no podían suceder por ser
notorio que procedían de judíos. Juan de Porras se defendía de
Ontañón asegurando que la fundación de Pedro Gómez de Porras «el
Viejo» se había hecho sin permiso real y, en consecuencia, no era
válido. El hecho por su sucesor sí lo era y, por consiguiente, sólo
existía un mayorazgo que además resultaba de rigurosa agnación.
El mayorazgo de los Porras se dividió (1628). La
Chancillería dio la tenuta de Virtus y Valdebezana a Pedro de Ontañón,
mientras que el de Cidad pasó a Juan de Porras, biznieto de otro Juan
de Porras y María Goi.
El pleito por la propiedad y la liquidación se vio
envuelto en violencias. La Chancilleria confirmó la división dando por
falsos unas donaciones de D. Juan de Lara, así como un supuesto
testamento de 1438. Virtus continuo en los Ontañón hasta tiempos bien
recientes. En 1902 el abuelo del actual propietario compraba la torre a
los últimos descendientes.
http://www.valdeporres.com/Principal/Principal.htm
-
Junta
de Traslaloma
Es un municipio español de la provincia de Burgos,
perteneciente a la comarca de Las Merindades, en el extremo oeste del
Valle de Losa. Está situado a unos 100 kilómetros de distancia de la
capital de la provincia. Al norte del municipio los montes de la Peña
sirven de barrera natural con el vecino Valle de Mena. Al oeste, una
continuación de esos mismos montes separa el municipio del la Merindad
de Montija. Con una extensión de 76 km2, cuenta con una población de
194 habitantes.
El terreno es de vegetación no muy abundante,
predominando el roble, la encina, el enebro y el pino de repoblación.
Estas especies, junto con la roca caliza y la superficie dedicada a la
explotación agrícola conforman el paisaje.
Está formada por las siguientes pedánías:
Castrobarto Colina Cubillos Las Eras Lastras de las Eras
Tabliega Villalacre Villatarás Villaventín Muga (deshabitado)
[editar] Arquitectura Las edificaciones populares siguen
los rasgos propios del Valle de Losa, con casonas de planta cuadrada,
con tejado a cuatro aguas, de dos o tres alturas coronados en una solana
y con gruesos muros de mampostería.
Prácticamente todas las edificaciones religiosas
conservan elementos románicos y góticos en su estructura.
-
Valle
de Losa
Es un municipio que se encuentra situado en la comarca
de Las Merindades, en la provincia de Burgos, España, a 120 Km de
Burgos, capital provincial, abarca una extensión de 215 km2 y cuenta
con una población aproximada de 700 habitantes.
Según datos de 2001, la superficie es 228 km², la
población 628 hab. y la densidad 2,75 hab./km²
Localidades del Valle de Losa:
Castriciones de Losa San Pantaleón Oteo ...
-
Medina
de Pomar
Está situada en el centro de la Comarca de las
Merindades, en territorio donde contrastan los paisajes ribereños de
los ríos Nela, Trueba o Salón, con las escarpadas laderas de la Tesla,
los pinares de Losa y las superficies más llanas, destinadas hoy al
cultivo de cereal, patatas y excelentes lechugas.
Su fundación se atribuye a grupos mozárabes en los
tiempos de la Repoblación y tal como señala el Libro Becerro de las
Behetrías (1352) “este lugar es del Rey y fue siempre de los
reyes”, situación que se mantuvo hasta que en 1369 Enrique II de
Trastámara recompensó a su camarero Mayor D. Pedro Fernández de
Velasco, dándosela en señorío, documento depositado en el Museo
Histórico de las Merindades ubicado en El Alcázar(Las Torres) desde
donde la familia Fernández de Velasco extendió su poderío por las
tierras del Norte de Burgos. Durante años, la ciudad ostentó el
título de Capital de las Merindades.
Medina de Pomar fue realenga, señorío, villa y ahora
ciudad; título otorgado el 27 de octubre de 1894 por la Reina Regente
María Cristina de Habsburgo. Espejo de la realidad histórica de
España a lo largo de los siglos.
De este pasado histórico, aún queda en algún legado.
El visitante puede recorrer las calles del caso viejo, que fue declarado
en 1.973 conjunto histórico artístico y en 1998 se vio recompensada
con el otorgamiento del Premio “C” de Turismo.
Las centenarias puertas de su muralla dan acceso a
calles de organización y trazado medieval, donde encontramos unas
sólidas edificaciones, murallas, arcos, puertas, blasones, casas
armeras y magníficas iglesias de gran interés artístico y religioso:
El Monasterio de Santa Clara, la Iglesia Juradera de Nª Señora del
Rosario, el Convento de San Pedro de la Misericordia y la Parroquia de
Santa Cruz.
Los pueblos del municipio, tanto barrios como pedanías
mantienen peculiar patrimonio, que mezcla casas populares, torres
defensivas, casonas solariegas, iglesias románicas e incluso antiguos
yacimientos como el conjunto romano de Salinas de Rosío. Otros destacan
por la belleza de sus paisajes naturales o por la riqueza de sus tierras
que nos ofrecen las excelentes patatas de Losa o las famosas lechugas de
Medina de las que se está tramitando su marca de calidad.
Ha sido lugar de paso y de descanso para reyes, como hoy
lo son las areas de servicio de las carreteras nacionales.
Alfonso VIII que en el siglo XII concedía a Medina de
Pomar el fuero (similar al de Logroño) por el que se le atribuyen
varias funciones de importancia, pasando con el tiempo a ser capital de
Las Merindades hasta el año 1560. Isabel la Católica y su hija Dña.
Juana se detuvieron en esta ciudad en su viaje hacia Laredo desde donde
la infanta embarcaría para casar con Felipe El Hermoso. Carlos I de
España en su último viaje desde Laredo al Monasterio de Yuste donde se
recluyó hasta su muerte; permaneció en este lugar varios días. No se
sabe con precisión el lugar donde se hospedó; se piensa que en el
Hospital de la Vera Cruz, o en la Casa de la Cadena, aunque lo más
probable es que se alojará en el Alcázar, ya que los cronistas nos
hablan de ”palacio”, aúnque la donación del cáliz al Monasterio
de Santa Clara, que en la actualidad se encuentra el Museo Británico,
hace posible que fuera en el Hospital o en el propio monasterio. Lo
cierto es que la estancia fue debida a una gastroenteritis y su
necesidad de reposo. María Cristina, Reina Regente a propuesta del
entonces ministro de la gobernación, Alberto Aguilera y Velasco,
otorgó a Medina de Pomar junto a un extenso número de poblaciones
españolas el título de Ciudad en el año 1894.
Y también ha sido cuna y estancia de personajes
ilustres
Juan de Medina de Pomar : Obispo de Burgo de Osma y
Arzobispo de Toledo. Don Mauricio Obispo de Burgos. Sancho García de
Medina: Tesorero Mayor del Rey Juan I. Pedro Fernández de Velasco:
Sexto Condestable de Castilla y Primero de la Casa de Velasco. Sus
sucesores mantuvieron el cargo. Juan de Medina: Doctor en Teología y
catedrático de la Universidad de Alcalá. Bernardo de Andino,
Palanganero de la Corte de Felipe V . Hernando de Medina: Mayordomo y
Copero del Carlos I. Licinio Lopez de Iradier, ministro de la Corte de
José I (Bonaparte).
Ruta de Carlos V. Los 24 municipios españoles en
los que pernoctó el emperador Carlos I de España y V de Alemania
[1500-1588] en su último viaje con destino al Monasterio de Yuste
[Cáceres] se han unido en un proyecto común denominado "La ruta
de Carlos V". Carlos V desembarcó el 28 de Septiembre de 1556 en
Laredo [Cantabria] para, dos días después iniciar su recorrido hacia
Yuste, donde llegó el 5 de febrero de 1557 tras permanecer varias
jornadas en Jarandilla de la Vera [Cáceres].
El Ayuntamiento de Medina de Pomar en colaboración con
el Gobierno de Cantabria, organiza una serie de actos y festejos, el
último fin de semana de septiembre, que conmemoran el último viaje que
el Emperador Carlos V realizó, donde se exalta fundamentalmente su
recuerdo en las ciudades, villas y lugares de su último viaje desde su
desembarco en Laredo hasta su retiro en el Monasterio de Yuste,
atravesando toda Castilla, símbolo de su definitiva identificación
personal con España y todo lo español.
Los actos comienzan con la llegada de la Comitiva del
Emperador a la ciudad; su séquito de nobles, caballeros, caminantes,
cómicos, danzantes y malabaristas, recorren nuestras calles que
amenizan con música y pirotecnia.
La ciudad por unos días retrocede al Renacimiento, con
mercados, folklore, artesanía y espectáculos propios de la época.
Demografía Según datos del Instituto Nacional
de Estadística el municipio cuenta en 2005 con un total de 5483
habitantes, siguiendo una evolución descendiente desde 1996 en que
contaba con 5512 habitantes. Durante los meses de verano la ciudad dobla
en número de residentes debido a la gran afluencia de veraneantes de
origen mayoritariamente vizcaíno.
Economía Los sectores de actividad que sustentan
la economía local son, por orden de importancia: el sector servicios,
básicamente la hostelería como sustento de la actividad turística y
el sector agrario, dado que el término municipal cuenta con una
importante actividad agrícola basada en la producción de frutas y
hortalizas. La producción industrial es el sector de actividad menos
desarrollado aunque desde 2001 ha tenido una importancia creciente el
sector de la construcción debido al aumento de la demanda de vivienda
residencial y turística. Desde principios del s. XX la ciudad ha
cambiado su actividad económica pasando de depender casi en exclusiva
de la producción agrícola a prácticamente equiparar la importancia de
la actividad agrícola a la actividad turística. El origen de la
actividad turística que comenzó en el s. XX fue, en buena medida, que
la zona de las merindades era prescrita como remedio a enfermedades
leves respiratorias por considerarse que tenía un aire "puro"
en comparación con las zonas industriales de las que procedían los
primeros turistas. Paulatinamente se fue desarrollando un tejido de
industria turística que fue sustituyendo la actividad primaria
original. A partir de los años 70 del s. XX se fue desarrollando una
oferta turística con dos ejes fundamentales:
a) Una amplia oferta de turismo de campo, aprovechando
las posibilidades que ofrece la comarca para realizar actividades como
la caza, ciclismo y otros deportes.
b) Una amplia oferta de ocio nocturno, portenciado por
la apertura de locales como bares y discotecas.
Monumentos históricos
Alcazar de los Condestables de Castilla
Alcázar de lo Condestables de Castilla ¡A las altas
torres de Medina de Pomar! ¡Al aire azul de la almena, a ver si ya se
ve el mar! ¡A las altas torres mi morena! —Rafael Alberti
El Alcázar, construido en el extremo SO del recinto
amurallado de la ciudad, fue m andado edificar por D. Pedro Fernández
de Velasco, reinando en Castilla Enrique II, el de las Mercedes, del que
era Camarero Mayor, a quien donó la ciudad de Medina de Pomar en pago
de los servicios prestados en las luchas que mantuvo contra su
hermanastro el rey PEDRO I “EL CRUEL”. Este hecho hace suponer que
hacia 1370 se comenzara su construcción, confirmando su finalización
en tiempos de su hijo mayor D. Juan Fernández de Velasco según consta
en la escritura de modificación de la fundación del Hospital de la
Misericordia hecha por sus hijos D. Pedro y su esposa Beatriz Manrique
en Villadiego el 30 de octubre de 1433
Fue palacio y castillo defensivo. Conocido popularmente
con el nombre de LAS TORRES, magníficas defensas robustas, cuadradas y
almenadas, abiertas hacia una plazuela actualmente ampliada y
construidas sobre la parte alta de la ciudad. Compuestas por dos torres
cuadrangulares, [una más alta y otra más baja] unidas por un cuerpo
central, más bajo y estrecho.
El cuerpo central es más bajo que los laterales y en
él se instaló el gran salón del castillo de grandes dimensiones, al
que se accedía mediante una escalera de caracol en cuya entrada se ven
las armas de los Velasco. A su derecha se conserva la chimenea destinada
a calefacción empotrada en el muro y el husillo de la escalera
realizado en sillería.
Estaba recorrido por un friso mudéjar, [yesería]
formado por medallones unidos entre sí por otros lobulados y por las
armas de los Velasco que con adornos y dibujos entrelazados
caprichosamente semejaban a celosías. En la parte inferior, en toda su
longitud aparecía una franja en caracteres góticos formando
inscripciones latinas difíciles de leer por el descascarillado del
yeso. Se conservan palabras que hacen suponer pertenecen a versículos
bíblicos y al Padre Nuestro. En su suelo existió un magnífico pozo,
hoy cegado, destinado al aprovisionamiento del Alcázar.
La torre sur ha conservado en mejores condiciones el
friso que la recorre del mismo estilo con el añadido de inscripciones
arábigas, escritas en caracteres africanos y cúficos [se lee
repetidamente “Mater Dei miserere mei, Mater Dei miserere mei”] En
los exornos de los ángulos y en los medallones se lee en caracteres
arábigos “no es vencedor sino Alá, él es el mejor, el custodio”.
Corresponde esta zona, al salón noble destinado a conferencias,
reuniones y cursos de verano, y al archivo municipal.
La torre norte carecía de decoración y debió
dedicarse a aposentos de las gentes de armas, encargados de su custodia
y defensa y de la servidumbre de los señores.
Las cubiertas en origen serían terrazas de madera,
aunque reformas posteriores lo convierten en un tejado de dos aguas en
el cuerpo central y piramidales en las torres.
En el siglo XIX, año 1896 los Duques de Frías lo ceden
en usufructo al Ayuntamiento de Medina de Pomar, para pasar a su
completa propiedad [este documento se encuentra actualmente expuesto en
la sala de las Merindades del propio edificio]
En 1931 es declarado Monumento BIC [Bien de Interés
Cultural]
Su interior alberga el Museo Histórico de las
Merindades
Ermita de Nuestra Señora del Salcinar y del Rosario
Llamada en su origen de Santa Maria del Salcinar, paso a llamarse de
Nuestra Señora del Rosario, merced al voto que hizo el concejo medinés
de tomarla como patrona debido al triunfo de la batalla de Lepanto
ocurrido en la fecha de su festividad, el 7 de octubre de 1571. Se hace
alusión a ella como Iglesia Juradera, en los Fueros concedidos a Medina
de Pomar por Alfonso VII en el Siglo XII. De ella se conservan restos
románicos en los capiteles y la ventana del lado norte de las
llamadas”ojo de buey”. Su factura es producto de obras y
reconstrucciones de distintas épocas por lo que presenta estilos
distintos: gótico ,renacentista y barroco. La iglesia de Santa María
del Salcinar y del Rosario es uno de los más importantes, si no el más
importante, de los templos rurales a efectos funerarios que existen en
la provincia de Burgos, pudiéndosele catalogar como iglesia –
panteón por el considerable número de enterramientos que presenta.
A ella se ingresa por dos accesos: uno, el principal, en
el lado de poniente y otro en el paño sur bajo pórtico.
El interior consta de tres naves de casi igual altura,
más ancha la central rematada en una cabecera, también de tres naves.
El sistema soportante de la bóvedas, de crucería simple es propio del
románico de transición o, del “gótico vacilante” correspondiente
al último tercio del siglo XIII.
Destaca::
La CABECERA que se muestra muy reformada a lo largo de
los siglos XVI y XVII y en la que se encuentra:: La Capilla de los Toba,
que contiene cuatro hermosos lucillos del siglo XIV y un retablo
protorrococó [1742] dedicado a San Antonio. El Retablo barroco del
Altar Mayor [Siglo XVIII] Construido en madera policromada y ordenado en
un cuerpo tres calles y ático. Las calles aparecen definidas por
columnas salomónicas emparradas de orden compuesto. La sacristía de
tipo camarín para el servicio de la imagen de la Virgen del Rosario,
cotitular del templo y patrona de la ciudad. Capilla de los Salinas,
durante muchos años sacristía y ahora, rescatada y limpia, armónico y
bello componente del conjunto de cabecera. La Capilla de los Cachupines
del siglo XVI, a la que se accede a través de una reja policromada. En
el sobresale una pintura realizada por Alonso de Mesa, que representa la
entronización de la Virgen. Órgano rococó de 1770, obra del organero
riojano D. Antonio San Juan.
Monasterio de Santa Clara Fundado por Sancho Sánchez de
Velasco [Adelantado Mayor de Castilla y Merino Mayor de Fernando IV y
Alfonso XI] y su esposa Dª Sancha García en 1313, mediante escritura
otorgada en Baeza. Hoy en día es habitado por una comunidad de Clarisas,
dedicadas a la oración y al trabajo.
Es un complejo arquitectónico que engloba la Iglesia,
el Convento, y el Panteón de la familia Fernández de Velasco.
Se accede al edificio a través de un compás que nos
dirige hacia la puerta principal, ojival, formada por tres arcos
decorados con cardinas que abocinan el tímpano.
La iglesia consta de una sola nave sostenida por
robustos machones que suben para formar los arcos de la bóveda, de
crucería; a los laterales se abren las capillas.
Fue declarado bien de interés cultural en 1992.
Aunque se trata de un edificio gótico S. XIV, otras
épocas y estilos han dejado huella. Destacaremos en él::
LA CAPILLA MAYOR: Los tres retablos de esta capilla
fueron bañados en pan de oro por el maestro batidor de oro D. Luis de
Gosti. Destaca el “Retablo Central” de estilo barroco datado en
1774, de gran calidad, tanto en su estructura como en sus proporciones.
Las esculturas se corresponden con: San Miguel Arcángel, San José;
Santa Coleta, Santa Inés, hermana de Santa Clara y en la hornacina
principal, presidiendo todo el retablo, Santa Clara de Asís, fundadora,
junto a San Francisco, su amigo y maestro, de la Orden de Hermanas
Pobres o Clarisas, que habitan este monasterio desde un principio. En la
parte baja de este retablo se encuentra “El Tabernáculo”: se trata
de un relicario de 206 celdillas que enmarca un expositor conocido como
“El Manifestador de la Paloma” que adorna la custodia en la
exposición solemne del Santísimo. Se trata de una obra de estilo
neoclásico. Los dos altares que acompañan al central son de 1770 y de
mucho menos tamaño, dedicados a San Francisco y San Juan. LAS CAPILLAS
LATERALES: A la izquierda y derecha de la nave central se abren
pequeñas capillas que contienen retablos rococós (s. XVIII). Destacan
la Capilla del “Cristo de las Cinco Llagas” y la capilla de
“Santiago el Mayor”, en la cual se abre un lucillo que contiene tres
pequeños sepulcros. LA CAPILLA DE LA CONCEPCIÓN: La reja que da acceso
a esta capilla se atribuye al taller del gran maestro rejero Cristóbal
de Andino, datada en 1545. Su planta cuadrangular pasa a octogonal a
través de unas trompas con forma de conchas, rematándose en una
espectacular bóveda de crucería afiligranada que presenta adornos
dorados y policromados en las claves. Retablo renacentista, las figuras
y nichos del retablo son consideradas muy próximas a Felipe de Bigarny,
sobre todo la figura central, rodeada por las llamas o rayos, al modo de
la Concepción franciscana, que representa a la Virgen con el Niño
sobre su rodilla. La policromía y dorado de este retablo se deben al
famoso dorador León Picardo, quien trabajó frecuentemente para la
familia Velasco. Dentro de esta capilla a través de una puerta de
estilo plateresco se accede a la sacristía que posee una bella bóveda
estrellada y un suelo de guijas muy original. El CORO: Posee una
admirable sillería de nogal del s. XVI y un Cristo en la Cruz del s.
XVI atribuido a F. Bigarny . El frontis del coro; conjunto compuesto por
dos artísticas rejas y un cuerpo central en el que se encuentra el
Mausoleo de D. Iñigo Fernández de Velasco y su mujer Dª María Tovar;
labradas en alabastro con un maestría digna de los más prestigiosos
escultores de las primeras décadas del siglo XVI.
LA CRATÍCULA: En las Vitrinas, se exhiben diversos
objetos de uso monacal, como cuencos, jarrones, portes de enfermería,
floreros “de dedos”, etc. y, en medio, un comulgatorio rococó que
da nombre a esta estancia, ya que por su cratícula, solían comulgar
las monjas en algunas festividades. Contiene un magnifico “Artesonado
Renacentista” LA SALA CAPITULAR; Está sala exhibe Artesonado y
puertas mudéjares.
Gastronomía
Las Herraduras son unos pasteles de hojaldre con un
aspecto muy original: tienen forma de herradura de gran tamaño.
Presentan un color tostado y una superficie brillante. Al tacto son
pegajosas. De textura crujiente, pero no se separan las capas del
hojaldre al morderlo. Son muy dulces y resulta exquisito su sabor a
mantequilla.
Se vienen elaborando en Medina de Pomar desde hace
muchísimos años. El origen de las Herraduras es desconocido y su
secreto ha sido transmitido de padres a hijos dentro las sucesivas
generaciones de pasteleros. La zona de producción y comercialización
de las Herraduras se ciñe a la ciudad de Medina de Pomar, donde están
muy arraigadas.
Las Herraduras se elaboran mediante la receta
tradicional que hoy en día continúa pasando de generación en
generación sin llegar a revelarse el secreto de su formulación. Las
materias primas base para la elaboración de las mantecadas son harina,
mantequilla, agua, sal y almíbar en caliente. Para hacer la masa del
hojaldre se mezclan la harina, el agua, la mantequilla y la sal. Se
lamina en la laminadora y una vez refinada se corta la masa en trozos
alargados. A continuación se les da la forma; Con las manos se van
arqueando los extremos de las tiras para darles la forma de herraduras,
que se van colocando sobre unas chapas metálicas. Se cuece en horno
fuerte hasta que estén bien tostadas. Una vez frías se meten en un
baño de almíbar caliente a 200 °C para que se impregnen bien. Se saca
y se dejan escurrir el baño sobrante sobre una rejilla.
En la actualidad se elaboran en solo una pastelería de
Medina de Pomar, que es la que guarda el secreto antiquísimo de su
elaboración. Se elaboran todo el año. La época de mayor consumo es
durante las vacaciones de verano, Semana Santa y Navidad, con la llegada
a Medina de veraneantes principalmente del País Vasco.
Fiestas locales
Son las fiestas de Nuestra Señora Del Rosario.
Villarcayo
-
Situación geográfica El municipio de Villarcayo de
Merindad de Castillla la Vieja ocupa el centro de la comarca de las
Merindades, en el norte de la provincia de Burgos,Es una zona llana,
limitada al Sur por el río Ebro y la sierra de la Tesla y al Norte por
las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica. La atraviesan
los ríos Nela y Trema, caudalosos afluentes del Ebro.
Villarcayo se agregó en 1975 al municipio de La
Merindad de Castilla la Vieja, desplazando, como en ocasiones
anteriores, a Cigüenza como centro administrativo donde se encuentraba
el Ayuntamiento de la Merindad, el municipio se compone de las
siguientes localidades o pedanías, que son básicamente las que
formaban la Merindad de Castilla la Vieja: Aldea (La), Andino,
Barriosuso, Barruso, Barruelo, Bisjueces, Bocos, Campo, Casillas,
Céspedes, Cigüenza, Escanduso, Escaño, Fresnedo, Horna, Incinillas,
Lechedo, Mozares, Quintana de Rueda (La), Quintanilla de los Adrianos,
Quintanilla Socigüenza, Salazar, Santa Cruz de Andino, Torme, Tubilla,
Villacanes, Villacomparada de Rueda, Villalaín, Villanueva la Blanca,
Villanueva la Lastra, Villarías, Abadía de Rueda (La), Hocina, Otedo y
Remolino.
Etimología Según algunos estudiosos el nombre de
Villarcayo derivaría del término griego Fons Arcaium, que equivale a
fuente antigua. Según otros vendría de Villa Arcadi, es decir, Villa
de Arcadio de procedencia hispano-romana.
Debemos remontarnos al siglo X para ver aparecer por
primera vez en documentos de la época la denominación de Fonte Arcayo
y posteriormente en el monasterio de San Salvador de Oña hacia el 1010
como Fonte Archaio. La actual denominación de la villa no aparecería
hasta setenta años después.
Historia Históricamente la Merindad de Castilla la
Vieja formó parte de las siete antiguas Merindades, regidas por un
Merino que actuaba como delegado real. Durante la Alta Edad Media se
construyeron numerosas de fortificaciones que dieron nombre a la comarca
y posteriormente al Reino. Aquí apareció la institución de los Jueces
de Castilla (Laín Calvo y Nuño Rasura), a semejanza del antiguo
derecho romano. El establecimiento de la capitalidad de la justicia de
las Merindades en Villarcayo, en 1560 en una decisión del Rey Felipe
II, (hasta entonces estaba en Medina de Pomar) condicionó el desarrollo
de la villa, que tomó un marcado carácter de centro de servicios, que
mantiene hasta la actualidad. Desde 1571 se celebran tradicionales y
animados mercados semanales todos los lunes donde es posible encontrar
todos los productos típicos de la comarca. Villarcayo de fusiona en
1975 con la antigua Merindad de Castilla la Vieja.
Posee la villa de Villarcayo desde el 5 de marzo de 1712
el dudoso título de Muy Noble y Muy Leal. Desde el 1 de julio de 1723,
siendo corregidor Vea Ortega, el título de Fidelísima. Según decreto
de 3 de julio de 1843 se le dio el título de Heroica. Y por Real
Decreto de 26 de enero de 1906 está otorgado al Ayuntamiento de
Villarcayo el tratamiento de Excelencia.
Arte El testimonio de la Alta Edad Media queda reflejado
en el eremitorio de "La Mosquita" en Incinillas, y en
necrópolis como las de San Andrés, en Cigüenza, y Peña Horrero en
Fresnedo, enclavada en un impresionante cerro. La mayoría de las
iglesias de la Merindad cuentan con elementos románicos, destacando por
su interés artístico las de Villacomparada de Rueda, Torme y Escaño.
El Gótico y el Renacimiento tienen su mejor representación en las
iglesias de Bisjueces y La Aldea, así como en el retablo de la iglesia
de Horna. Salazar y Villanueva la Blanca conforman los conjuntos de
mayor interés arquitectónico. La casa rural característica es de
planta cuadrada, con solanas, cubierta a cuatro aguas y utiliza la
piedra en su construcción. Existen numerosas casas con blasones y otros
elementos de la arquitectura culta. En sus localidades destacan los
siguientes elementos:
Villarcayo: En su emplazamiento destaca el conjunto de
la Plaza Mayor con el Ayuntamiento, construido en 1891, donde se
encuentra el archivo del Corregimiento de Villarcayo, con interesantes
documentos de la historia de las Merindades. Junto a la Casa
Consistorial se encuentra el Juzgado, que ocupa las dependendencias de
la antigua Casa de Justicia y cárcel, de las que quedan pocos restos:
un escudo real empotrado en la fachada y la denominada torre del reloj
(siglo XVI). En la calle Santa Marina se encuentran, los mejores
ejemplos de su pasado, las casas de Díez Isla y Danvila de los siglos
XVII y XVIII. La iglesia parroquial destaca por sus líneas modernas,
con unas vidrieras de especial interés. Otro elemento muy importante de
la localidad es el Monasterio de Santa María la Real de Vileña, que
está situado a la salida de Villarcayo en un moderno edificio, en la
carretera de Medina. Emplazado en Villarcayo desde 1970 a consecuencia
del incendio producido en el primitivo monasterio de la Bureba. En su
interior hay un museo con una excelente colección de sepulcros
góticos: destacan el de Doña Urraca, la fundadora del convento, y los
sepulcros de los Rojas en madera policromada. En imaginería religiosa
sobresale la talla de Santa María de Vileña del siglo XIV y el
calvario del siglo XIV, y en pintura el fresco de Jesucristo Resucitado
y los restos del antiguo artesonado. Así mismo, se conserva una
importante colección de documentos. La Aldea: Iglesia de la Santa Cruz,
fundamentalmente gótica aunque con algún elemento románico de
transición. En el exterior destaca la gran torre, de aspecto militar
(siglo XIV) situada a los pies de la iglesia, de características
únicas en la comarca. Casa-torre de los Salazar y Zorrilla (siglo XVI).
Bisjueces: Aquí señala la tradición el lugar donde los Jueces Laín
Calvo y Nuño Rasura impartían justicia. Iglesia parroquial de San
Juan, renacentista con valioso pórtico del siglo XVII, que cobija una
elegante portada renacentista. En ambos lados de la puerta se encuentran
las estatuas sedentes de los jueces. Villalaín: Iglesia parroquial de
Santa Eulalia del siglo XVI. Palacio-torre de la familia Díez de la
Isla, construcción del siglo XIV, con arquería renacentista y escalera
monumental. Ermita de Santa María del Torrentero, originariamente
románica reformada en los siglos XV y XVI. Cuenta en su interior con
interesantes pinturas murales de finales del siglo XIV. Horna:
Casa-fuerte de los López de Cartes (siglo XVI), tesoreros de las
Merindades. Iglesia de San Andrés, de factura del siglo XVI, con
portada de la época. En su interior conserva un hermoso retablo del
Renacimiento (siglo XVI) con magníficos relieves representando pasajes
de la Virgen y del Señor. Cigüenza: Iglesia parroquial de San Lorenzo
del siglo XVIII. Ermita de Nuestra Señora de la Tabla, s. XVIII.
Necrópolis altomedieval de San Andrés con sepulcros antropomorfos
excavados en roca. Escanduso: Iglesia de San Andrés, con estructura
románica, considerada como una de las más pequeñas del arte románico
en el mundo. Escaño: Iglesia románica de San Salvador; destaca el
ábside con elementos decorativos de interés. Se conserva una
inscripción en latín con fecha de 1121. Salazar: Núcleo de gran
interés histórico-artístico que conserva numerosas casas blasonadas,
de excelente construcción, en algunos casos completas de sillería con
zaguanes y excelentes escudos. Iglesia gótica de San Esteban que guarda
un interesante cristo de alabastro. Ermita de San Bartolomé, de
construcción tardía, con algún elemento reaprovechado, como la
celosía de una ventana que puede ser mozárabe. Las Torres de los
Salazar son los edificios fortificados más simbólicos y constan de dos
torres y cuerpo central, fueron levantadas entre los siglos XVI y XVIII.
Las torres fueron el solar de esta familia, de gran protagonismo en la
historia de la comarca y en el desarrollo de Castilla. En la parte
trasera de la casa hay una hermosa galería a modo de logia
renacentista. Villanueva la Blanca: Núcleo que conserva numerosas casas
armeras, algunas de buenas fachadas. La mayoría con arcos de medio
punto en la entrada y escudos u otros elementos formales góticos,
barrocos y renacentistas. Iglesia de San Pedro, de una nave del siglo
XVII, conserva un interesante altar de esa fecha con pasajes de la
Pasión. Torme: Conserva varias casas armeras de interés. Destaca la
Casa-palacio del siglo XVI, perteneciente a la familia López de Salazar
situada a la entrada del pueblo con exquisita decoración renacentista
en la fachada principal. Iglesia de San Martín: siglo XII, con
elementos románicos en su ábside, en los capiteles y en la portada.
Ermita de los Mártires, a un kilómetro del pueblo a orillas del Trema.
Fresnedo: En sus alrededores se encuentra emplazada la necrópolis
altomedieval de Peña Horrero, de gran interés histórico. La Iglesia
de San Pantaleón es de estilo gótico/renacentista y tiene un gran
tamaño. Bocos: Lugar del señorío de los Medinilla. La iglesia de San
Pedro conserva una sencilla portada románica del siglo XII, siendo el
resto del edificio del siglo XVI. Junto a la iglesia la muralla y la
portada con escudo del siglo XVIII, restos del antiguo palacio de los
Medinilla. Villacomparada de Rueda: Iglesia románica-popular de San
Martín del siglo XII. Destaca el ábside y la bóveda de cañón con
arcos fajones. El conjunto del edificio es muy armonioso. Palacio de los
Saravia de Rueda (siglo XVI). Casas blasonadas, destacando una pequeña
torre al fondo del pueblo, reconvertida en vivienda rural. Restos de
necrópolis altomedievales. Andino: Torre-palacio de los Rueda (siglo
XV), derruido. Barruelo: Casas blasonadas e iglesia de la Magdalena,
siglos XV-XVI. Barriosuso: Iglesia de San Miguel, gótico popular.
Campo: Iglesia románica popular del siglo XII. Casillas: Iglesia de San
Román. Gótico popular. Céspedes: Iglesia de San Martín. Interesante
conjunto de arquitectura popular con numerosos elementos de arquitectura
culta: blasones, ventanas apuntadas, dinteles labrados, etc. Incinillas:
Iglesia con restos románicos del siglo XII. Mozares: Iglesia de San
Román, barroco popular, de reducidas dimensiones. Santa Cruz de Andino:
Torre de los Gómez de Porras e iglesia siglos XVI-XVII con decoración
heráldica en su interior. Villacanes: Casona solariega. Villanueva la
Lastra: Casa torre de Ribarcardo, construcción del siglo XIV, una de
las casas más antiguas conservadas en la comarca. Iglesia de la
Asunción de Nuestra Señora. Gótico popular. Villarías: Palacio de
los Arce. Interesante casa armera de grandes dimensiones.
Fiestas populares Desde el año 1571, la localidad tiene
el privilegio de celebrar mercado semanal todos los lunes. El lunes de
Pascua y el día posterior al Corpus Christi Villarcayo celebra dos
importantes ferias. Las fiestas de la Merindad, celebradas en su
mayoría durante el periodo estival, gozan de gran afluencia de
visitantes. En Villarcayo destaca la verbena de Santa Marina, el 17 de
julio, que incluye la degustación del típico licor de guindas; el 31
de julio, día de San Ignacio de Loyola, se celebra una jornada de
confraternización con los visitantes. Las fiestas patronales de Nuestra
Señora y San Roque, se celebran desde el 14 hasta el 18 de agosto.
Asimismo a finales del mes de agosto tiene lugar el tradicional concurso
nacional hípico de saltos. Las fiestas de Carnaval han experimentado un
gran auge en los últimos años.
Los pueblos de la Merindad también celebran en la
época estival sus fiestas patronales que son muy concurridas.
Deportes y ocio El municipio dispone de numerosas
instalaciones deportivas. El complejo deportivo "El Soto"
cuenta con campos de fútbol, frontón, frontón cubierto, pistas de
tenis, cancha de baloncesto, pistas de futbito y bolera; Villarcayo
tiene además polideportivo y piscinas municipales. En el río Nela se
puede disfrutar de piscinas naturales. En la mayoría de los pueblos hay
boleras de tres tablones. El entorno es idóneo para la práctica de
deportes estrechamente ligados al medio natural: senderismo,
piragüismo, equitación, caza y pesca, esta última actividad
practicable en el Nela y el Trema. Las características físicas del
municipio permiten el uso tanto de la bici de montaña como de paseo. El
complejo del parque del soto es el mejor lugar de esparcimiento y de
recreo para los visitante y habitantes de la Villa. En diferentes puntos
existen zonas acondicionadas para el baño y el recreo: Escanduso,
Escaño, Tubilla, Cigüenza (el cauce), Villarcayo (piscinas, la presa y
las francesas), Bocos, Torme (presa y cerca de Butrera), Mozares y
Remolino. El campo de golf de Villarías amplia la oferta deportiva del
municipio. Además, cuenta el municipio con un equipo masculino de
fútbol que juega en primera división provincial, categoría
aficionado: Villarcayo Nela C.F. Cuenta con un circuito municipal de
motocross, deporte con gran aceptación en el pueblo.
Gastronomía La gastronomía de la Merindad es muy
variada. Sobresalen especialmente los embutidos, como el chorizo y la
morcilla que tanta fama han dado a Villarcayo. Otros productos que se
elaboran en el municipio son el queso fresco, las patatas fritas, la
rosca (pan con chorizo) y la repostería. Tampoco se deben olvidar todos
los derivados de la miel y de los lácteos que se envasan en la villa.
Las carnes en general destacan por su excelente calidad, y prueba de
ello es la reciente creación de una marca de calidad: Carne de las
Merindades.
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Valle
de Valdebezana
Es un municipio español, situado en la provincia de
Burgos (comarca de Las Merindades), comunidad autónoma de Castilla y
León. Esta situado a 91 Kilómetros de Burgos, abarca una extensión de
146 km2 y cuenta con una población de 654 habitantes (INE 2005). El
municipio está formado por las siguientes pedanías. El ayuntamiento
está en Soncillo.
Argomedo Arnedo Bezana Cabañas de Virtus Cabañas (Las)
Castrillo de Bezana Cilleruelo de Bezana Cubillos del Rojo Estación
(La) Herbosa Hoz de Arreba Montoto Pradilla de Hoz de Arreba
Quintanaentello Quintanilla de San Román Riaño San Cibrián San
Vicente de Villamezán Soncillo Torres de Abajo Torres de Arriba
Villabáscones de Bezana Villamediana de San Román Vírtus
Historia Por su posición geográfica, al norte de la
provincia de Burgos, el Valle de Valdebezana tiene una historia densa e
interesante. Perteneció a los cántabros y las legiones romanas
hubieron de prestarse con firmeza en la guerra que vino a dirigir el
mismo Augusto. En la localidad de Virtus (nombre arcaico) hubo
poblamientos y fuerza romana que luego aprovecharon los Porres, linaje
de la tierra, para su propia defensa. Por el puerto del Escudo subieron
los primeros foramontanos que luego se disgregaron por los valles
formando diminutas aldeas. No consta a lo largo de su historia su
incorporación a las inmediatas merindades, aunque luego pasaron a
pertenecer al Partido de Sedano. Con el tiempo se han sucedido diversas
modificaciones en el régimen administrativo de los pueblos que integran
el Valle, que se compone de las siguientes localidades: Argomedo, Arnedo,
Bezana, Castrillo de Bezana, San Cibrián, Cilleruelo de Bezana,
Cubillos del Rojo, Herbosa, Hoz de Arreba, Landrave, Montoto, Mumilla,
Pradilla de Hoz de Arreba, Quintanaentello, Quintanilla San Román,
Riaño, Soncillo, San Vicente de Villamezán, Las Torres de Abajo,
Villabáscones de Bezana, Villanueva de San Román y Virtus.
La historia de cada localidad viaja paralela, si bien
todas ellas se han visto beneficiadas por la mejora de las vías de
comunicación y por las diversas ferias que les reunían en puntos como
Soncillo. En la actualidad habitan el valle algo más de 800 habitantes,
aunque en verano la población llega a triplicarse, ya que muchos de los
antiguos moradores conservan en esta privilegiada zona su segunda
residencia.
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Arija
Topónimo oficial País España Organización: - Com.
autónoma Castilla y León - Provincia Burgos - Comarca Merindades
Código postal 09570 Localización: - Latitud - Longitud Superficie 7
km² Altitud 845 m Distancia 71 km de Santander Fundación Población: -
Total 119 hab., (INE 2005) - Densidad 28,42 hab/km² Gentilicio Arijano/a
o Arijeño/a Alcalde ' ' ' Sitio web Arija es una localidad española de
la provincia de Burgos perteneciente a la comunidad autónoma de
Castilla y León.
Datos Geográficos Arija se encuentra en la orilla sur
del pantano del Ebro, en el norte de la provincia de Burgos y limítrofe
con el sur de Cantabria. Forma parte de la comarca de las Merindades en
la provincia de Burgos. Por su situación también se puede considerar
que forma parte de la comarca de Campoo. Dista 71 km de Santander, 98 km
de Burgos y 118 km de Bilbao.
El barrio de arriba es el pueblo tradicional. El barrio
de abajo, también denominado Vilga o Virga se construyó en 1906, al
instalarse la fábrica de Cristalería Española.
Sus ríos son el Virga, el cual ya no existe pues forma
parte del Pantano del Ebro, y el Nava, afluente del Virga. Cuenta con
una importante cantera de arenas silíceas explotadas por la empresa
SIBELCO, cuya denominación anterior era Arenas de Arija. La fiesta
local es la de San Lorenzo, el día 10 de agosto.
Curiosidades En junio de 1932, se realizaban en Arija
las pruebas de un planeador inventado y construído por el cántabro
Juan de Viana, cuyas pruebas resultaron todo un éxito, contemplado por
centenares de personas allí congregadas. El aparato, pintado de
aluminio, mostró gran resistencia.
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Alfoz
de Bricia
Censo 146 habitantes
Alfoz de Bricia es una localidad de la comarca burgalesa
de Merindades (España). Su alcalde es del PP y su población no supera
los 150 hab.
HISTORIA Hace dos milenios, fue parte de la antigua
Cantabria. En primer lugar comentar que un Alfoz era un término
medieval significaba un conjunto de varios términos o localidades que
formaban una sola jurisdicción. Como en el resto de la comarca, es la
Edad Media la época histórica más importante. En ella se comienza la
repoblación de Castilla. En la alta Edad Media, el hombre que habitaba
en la zona, construyó los famosos eremitorios rupestres, lugares de
culto excavados en la frágil roca arenisca; eran los eremitas. Ya en
este siglo, en los años de la Guerra Civil, en el municipio existieron
numerosos conflictos entre republicanos y nacionales, apoyados por
voluntarios italianos.
Durante el Antiguo Régimen, hasta finales del siglo
XVIII, perteneció al Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa. En
sus últimos tiempos se conoció con el nombre de Partido o Bastón de
Laredo, por encontrarse allí la capital y sede del corregidor. Esta
pertenencia a tal distrito hizo que en 1822 , cuando se configura el
nuevo municipal y provincial español, Alfoz de Bricia pasé a formar
parte de la Provincia de Cantabria. Y así era el nombre que presentó
la Diputación montañesa pero las reticencias de la ciudad de Santander
aún sobre Laredo hizo que el nombre final fuera Provincia de Santander.
En 1833, la nueva configuración hizo que Cantabria perdiera este
municipio y pasara a manos de Burgos. Tras esta nueva remodelación
provincial, no sólo Cantabria perdió Alfoz de Bricia, sino también
Alfoz de Santa Gadea, Valdebezana, Hoz de Arreba, el Valle de Zamanzas,
y el Valle de Mena y Tudela. Todos estos lugares fueron del
Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa.
En 1838, junto con los municipios anteriormente
nombrados, después de 5 años de pertenecer a la Provincia de Burgos,
escriben a las autoridades de la Provincia de Santander solicitando su
reintegración en ella, ya que son montañeses y además la divisón
territorial los incluye en Cantabria, ya que Las Merindades de Castilla
pasan a Burgos y ellos nunca han sido parte de ellas.
GEOGRAFÍA Este municipio burgalés, con forma de
península, está rodeado por la provincia de Cantabria. Su relieve es
muy irregular, con abundancia de montañas y elevaciones. Podemos
diferenciar claramente dos zonas, con diferentes características. La
primera, la más oriental, es llana y se incluye dentro de la unidad
geográfica de la Meseta Castellana; la vegetación, muy escasa está
basada en especies como la encina y el roble; tiene todas las
características físicas del Páramo de Masa, y el terreno no es
aprovechado económicamente por la agricultura, ganadería o
explotación forestal. La zona más occidental, está formada por un
complejo de vallejos de fuertes pendiente, dónde predomina la encina,
el roble y el haya. El terreno está aprovechado por la explotación
ganadera y agrícola. En esta área hay pequeños arroyos, que mezclados
con los bosques autóctonos, y la escasa incidencia que la acción del
hombre ha tenido en el terreno, dan al paisaje un carácter salvaje. El
Monte Hijedo es el hayedo más extenso del norte de la provincia de
Burgos. Parte de este bosque se encuentra en la provincia de Cantabria.
La característica principal del Monte Hijedo es la escasa presencia
humana que se refleja en su buen estado de conservación. En el hayedo
encontramos también robles, pinos, y otras especies más escasas como
acebos. Los Montes de Carrales están situados en el límite con la
depresión de Arija-Valdebezana (al norte) y el páramo (al sur). La
especie vegetal predominante es el haya. Los vallejos occidentales
están formados por los cursos de numerosos arroyos y torrentes, con un
caudal muy pequeño. En ellos se alternan los bosques de hayas, robles y
pinos, con los pastizales; esta zona tiene varios caminos, pero que
actualmente se encuentran cerrados por la vegetación.
ARTE En el municipio existe, muy bien conservados, resto
de eremitorios rupestres, destacando en este aspecto el de Presillas de
Bricia. La arquitectura popular conserva los restos característicos de
la casa popular montañesa: casa con gruesos muros de mampostería con
esquinas de sillar en todos los vanos, tejado a dos o cuatro aguas, y
solana o balcón corrido de madera en la planta superior, con
cortafuegos en los laterales. También existe alguna muestra de la
arquitectura con elementos más cultos y carácter mixto: residencial,
defensivo y económico.
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Valle
de Manzanedo
El Valle de Manzanedo es un municipio situado al norte
de la provincia de Burgos, en la comarca de Las Merindades.
Geografía Constituye un valle natural entre el
anticlinal de Leva y la Sierra de Tudanca, atravesado por el río Ebro.
La mayor parte de este agreste valle está cubierta por amplios bosques
de variadísima vegetación. En las laderas orientadas hacia el norte de
la Sierra de Tudanca son abundantes los robles, encinas, hayas, arces,
madroños, boj y tejos. En el fondo del valle, en las orillas del Ebro
predominan los chopos, y en la ladera sur del anticlinal de Leva la
vegetación tiene un carácter más mediterráneo, abundando, además de
encinas y robles, numerosas especies arbustivas entre las que destacan
los enebros, las sabinas, las aulagas y los endrinos.
El municipio, que ocupa una extensión de 52 kilómetros
cuadrados, agrupa a dieciocho pequeños núcleos de población, algunos
de los cuales se corresponden con los antiguos concejos medievales,
agrupados durante el siglo XIX para formar el actual municipio de Valle
de Manzanedo. Estos núcleos de población son: Rioseco, San Martín del
Rojo, Quintana del Rojo, Fuente Humorera, Mundoval, Villasopliz, Argés,
Manzanedillo, Manzanedo, Cueva, Peñalba de Manzanedo, Consortes, San
Miguel de Cornezuelo, Cidad, Vallejo, Arreba, Población de Arreba y
Crespos.
Demografía La población total del valle según el
censo del año 2005 (INE 2005) [1] es de 130 habitantes.
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Merindad
de Cuesta Urria
La Merindad de Cuesta Urria es un municipio español
situado en la comarca de Las Merindades, provincia de Burgos, comunidad
autónoma de Castilla y León. Abarca una extensión de 122 km2, y esta
a 80 Klómetros de Burgos. Cuenta con una población de 493 habitantes
(INE 2005). El municipio está formado por las siguientes 24 pedanías,
de los cuales el ayuntamiento está situado en Nofuentes.
Ael, Almendres, Baillo, Casares, Cebolleros, Extramiana,
Hierro, Lechedo, Mijangos, Nofuentes, Paralacuesta, Pradolamata,
Quintanalacuesta, Quintana, Entrepeñas Quintanillas (Las), Quintanilla-Montecabezas,
Ribamartín ,San Cristóbal de Almendres, Santa Coloma, Urria,
Valdelacuesta, Valmayor de Cuesta Urria, Villamagrín, Villapanillo
Villavedeo,
Geografía El municipio está situado a los pies de la
Sierra de la Tesla en una zona llana con ligeras colinas.
Historia Los visigodos ya se asentaron en las
cercanías de Mijangos hacia el siglo VI. Posteriormente, en esta
localidad, una de las más antiguas de la Merindad, existió un fuero
que determinaba los tributos que debían de pagar los habitantes al
monasterio de Oña.
En el siglo XIV, se levantó en la sierra de la Tesla el
castillo de Montealegre, con el propósito de controlar toda la
Merindad.
En el siglo XVIII, La Merindad de Cuesta Urria se
segrega de las Antiguas Merindades de Castilla la Vieja. Ya en el siglo
XIX, esta merindad se reorganizó formando su actual territorio. En
Nofuentes se emplazó su capital.
Lugares de interés Iglesias románicas y de otros
estilos Casonas blasonadas Puente de Mijangos Castillo de las Cuevas de
Cebollero.
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Valle
de Tobalina
Topónimo oficial Valle de Tobalina País España
Organización: - Com. autónoma Castilla y León - Provincia Burgos -
Comarca Merindades Código postal Localización: - Latitud 42° 47' 32 N
- Longitud 3° 16' 14 O Superficie 169 km² Altitud 568 m. Distancia 86
km de Burgos Fundación Población: - Total 1048 hab., INE 2001 -
Densidad * hab./km² Gentilicio * Alcalde Rafael S. González-Mediavilla
(TU). ' ' ' Sitio web http://www.valledetobalina.com El Valle de
Tobalina es un municipio situado en la provincia de Burgos (Castilla y
León, España) en la comarca de Merindades. Dista a 86 km de Burgos.
El municipio tiene una extensión de 169 km2 y está a
568 m de altitud. El Valle de Tobalina esta compuesto por 37 pueblos
(hoy tres de ellos despoblados), cuya capital es Quintana Martín
Galíndez, con una población total de 1048 habitantes (INE 2001). Estos
son los núcleos del valle:
Barcina del Barco Bascuñuelos Cormenzana Cuezva Gabanes
Garoña Herrán Hedeso Imaña (*) Leciñana Lomana Lozares de Tobalina
Mijaralengua Montejo de Cebas Montejo de San Miguel Orbañanos La Orden
Pangusión Pajares Parayuelo Pedrosa de Tobalina Plágaro (*) La Prada
Quintana María Quintana Martín Galíndez Promediano Ranedo Revilla de
Herrán Rufrancos San Martín de Don Santa Mª de Garoña Santocildes
Tobalinilla Valujera Las Viadas Villaescusa Villanueva del Grillo (*)
(*) Núcleos despoblados.
Geografía El Valle de Tobalina está situado en el
extremo nororiental de la provincia de Burgos. Limita al sur con La
Bureba, al oeste con la Merindad Cuesta Urria y por el este con tierras
de Miranda. Los valles alaveses de Valderejo y Valdegovía comparten al
norte con él la sierra de la Arcena. El vall ocupa una franja
triangular de las montañas de Burgos, que se ensancha de este a oeste,
y que comprende el espacio transversal dejado por la sierra de la Arcena
y la Llana-Obarenes. El llamado antiguamente fondón de Tobalina se
encuentra atenazado por la unión de ambas cordilleras en el desfiladero
de Sobrón. En el extremo opuesto del Valle los límites son también
naturales, aunque menos marcados. Este valle es atravesado por el rio
Ebro.
Historia La existencia de restos prehistóricos en el
Valle es prácticamente desconocida. Corresponderían a esta época
numerosas cuevas en el desfiladero del río Purón las cuales ofrecen
unas condiciones de habitabilidad muy favorables, pero en las que
todavía no se ha detectado ningún tipo de evidencia arqueológica
significativa. Por otra parte, se señala la posible existencia de un
poblado de la Edad del Hierro en el término de Santa María de Garoña.
La romanización del Valle tiene su mejor exponente en
el camino romano que partía de la vía 27 a la altura de Briviesca en
dirección a Frías, y seguía por Herrán hacia Losa.
Durante el siglo VIII el valle fue invadido por los
musulmanes, en la primera mitad del siglo IX, ya aparecen los primeros
intentos de ocupación de las tierras situadas al S de la Sierra
Salvada. Al nacimiento de Valpuesta, que se repuebla a principios del
siglo IX, seguiría seguramente también Tobalina. La primera referencia
documental clara que indica la repoblación de este territorio, la
encontramos en el año 852
A partir del reinado de Alfonso VIII, el proceso
repoblador se consolida con la formación de importantes monasterios que
absorben a los pequeños cenobios familiares de la primera época.
En este marco geográfico, el poder social y económico,
al amparo de los monarcas, es ejercido por los linajes nobiliarios. Su
poder, aunque tiene una amplia base patrimonial, se genera a partir de
los derechos que tienen sobre numerosas aldeas, provenientes de cesiones
de los reyes y de la presión ejercida sobre las comunidades y la
pequeña nobleza. En los siglos XI al XIII los representantes de este
grupo eran los condes, mientras que a mediados del XIV se había
consolidado un grupo de familias como Villalobos, Manrique, Salazar y
sobre todo Velasco.
Con el posterior paso a la Modernidad, el Valle de
Tobalina se vio plenamente inmerso en el devenir histórico general de
Castilla. La rebelión Comunera se manifiesta íntegramente, al igual
que en el resto de Las Merindades En el siglo XVIII, con el ascenso de
los Borbones y la reorganización administrativa, Tobalina adquiere su
independencia jurídica.
El siglo XIX marcó profundamente al Valle. Durante la
guerra de Independencia los ejércitos de Napoleón utilizaron las rutas
de Trespaderne para alejarse de los encuentros guerrilleros producidos
en el paso de Pancorbo. A continuación se verá inmerso el valle en las
Guerras Carlistas
El devenir histórico del último siglo presenta al
Valle de Tobalina como escenario de la contienda de la Guerra Civil. Su
situación intermedia entre ambos bandos le presenta como horizonte de
las batallas llevadas a cabo en la sierra de la Arcena.
La despoblación de todo el Valle durante los años
60-70 del siglo pasado nos manifiestan una realidad en proceso de
profundo declive, con el consiguiente abandono de los pueblos a favor de
la reactivación únicamente de su capital.
Arte y naturaleza Embalse del Sobrón (Túneles)
Monasterios y tumbas altomedievales Templos, iglesias parroquiales y
ermitas Torre de los Salazar.
-
Trespaderne
Topónimo oficial Trespaderne País España
Organización: - Com. autónoma Castilla y León - Provincia Burgos -
Comarca Merindades Código postal 09540 Localización: - Latitud 42º
49' 59" N - Longitud 003º 22' 59" O Superficie 37 km²
Altitud 544,33 m. Distancia 80 km de Burgos Fundación {{{fundacion}}}
Población: - Total 1.053 hab. (2005) - Densidad 8.559 hab./km²
Gentilicio Trespadernino Alcalde José Luis López Martínez (PSOE) ' '
' Sitio web www.trespaderne.com Trespaderne, municipio del
Noroeste de la Provincia de Burgos (España). Situado a 80 km de la
capital de la Provincia (Burgos) y a otros tantos de Bilbao. Está
situado en el sur de la Comarca de las Merindades. Sus tierras son
bañadas por tres ríos: el Nela, el Jerea y el Ebro. El municipio de
Trespaderne, está formado por 7 poblaciones: Arroyuelo, Santotís,
Tartalés de Cilla, Palazuelos, Virués, Cadiñanos, y la capital
Trespaderne, sede del Ayuntamiento. El municipio se extiende 37 km², en
los que viven 1.053 habitantes (INE [[2005]).
Geológicamente, se sitúa cerca de la Sierra de la
Tesla, y en las inmediaciones del desfiladero de la Horadada, formado
éste por la acción del río Ebro. Además ésta, destacan por su
singular belleza Tartalés de Cilla (Sierra de la Tesla), el Castillo de
Tedeja, la Peña Mayor (Sierra de la Llana), la ermita de la Virgen de
Encinillas, las riberas del Nela y del Jerea y un oculto e inaccesible
valle de tejos milenarios.
Existen numerosas huellas de asentamientos
prehistóricos (Paleolítico Medio)en la zona. La cercana población de
Oña fue en la Edad Media base de Sancho III el Mayor, motivo por el
cual se recibió población navarra que colaboró en el desarrollo de la
zona. En 1896, se forma el Ayuntamiento de Trespaderne independizándose
de la Merindad de Cuesta Urria.
Fiestas Son muy conocidas y visitadas las fiestas
patronales de Trespaderne, que se celebran en honor a San Bartolomé (24
de agosto). Tienen una duración de 6 días y su punto fuerte son las
Peñas (agrupaciones de amigos y conocidos) que durante el día y la
noche alegran y dan ambiente al pueblo, e invitan a todos los visitanes
a participar activamente de la fiesta. Destaca el Día de las Peñas, el
Desfile Inaugural de Carrozas y en especial los locales nocturnos.
Otras fechas de celebración son Santa Águeda con el
Día de los Mozos, y la Semana Santa con el Día del Rosco y la quema de
Judas. En la aldea de Tartalés de Cilla se celebra la festividad de San
Fermín con una romería en el que de nuevo, como sucede en el Día del
Rosco, las cuadrillas de amigos disfrutan del día en el monte comiendo.
De interés Trespaderne cuenta con diversas alternativas
para el alojamiento destinado a la visita y disfrute de la zona:
Camping, Albergue, Hostal, etc... Así mismo se puede degustar platos
típicos de la comida castellana, entre los que destaca el excelente
embutido (morcilla, chorizo, tocino, etc...), productos de la huerta
(las patatas de Palazuelos), etc...
Recientemente se ha creado un Polígono Industrial
("La Iniesta"), de 114.000 m² y 72 parcelas. Por su
estratégica ubicación, prácticamente equidistante de Burgos, Bilbao,
Vitoria, Santander, Logroño, Miranda de Ebro, etc... tiene una
excelentes cualidades.
Existen varias asociaciones en Trespaderne:
Amas de casa. Asociación Priorato (Asociación de
personas de la tercera edad). Asociación Mundo Rural (Potenciación
cultural y social del medio rural). Asociación Socio Cultural Tedeja.
Asociación de padres de alumnos del colegio "Tesla".
Asociación de Bolos "Tres Tablones". La Asociación Cultural
"La Moñiga". Polígono Industrial "La Iniesta".
Peña Athletic Club de Trespaderne. U.D. Trespaderne (Equipo de Fútbol
de Trespaderne). Desde Trespaderne, lugar de encuentro de 3 carreteras
importantes de la zona, se pueden visitar otras localidades como son
Oña, Frías, Medina de Pomar, Briviesca, Miranda de Ebro, etc...
Cómo llegar Desde Burgos: N1 ó A1 hasta Briviesca,
desvío a Oña, Trespaderne. 1 hora. Desde Bilbao: Carretera hasta
Sodupe], desvío a Arceniega, Puerto Peña Angulo continúando hasta
Trespaderne. 1,5 horas. Desde Santander: Autovía hasta Laredo, N629 por
puerto de los Tornos] hasta Medina de Pomar y 18 km más. 1,5 horas.
Desde Vitoria: N1 hasta Miranda de Ebro, desvío en Puentelarrá, por el
pantano de Sobrón hasta Trespaderne. 1,5 horas. Desde Logroño:
Dirección Casalarreina, Pancorbo, Cubo de Bureba, Oña y Trespaderne.
1,5 horas.
-
Frías
Topónimo oficial Frías País España Organización: -
Com. autónoma Castilla y León - Provincia Burgos - Comarca * Código
postal 09211 Localización: - Latitud * N - Longitud * O Superficie 32
km² Altitud * m. Distancia 100 km de Burgos Fundación * Población: -
Total 320 hab., INE 2005 - Densidad * hab./km² Gentilicio * Alcalde * '
' ' Sitio web http://www.ciudaddefrias.com
Frías, municipio y localidad al nordeste de la
provincia de Burgos (España), a unos 100 km al nordeste de Burgos
capital, a orillas del río Ebro, con 32 km² de término municipal y
320 habitantes.
Enriscada en una elevación y cercana al ancho y
caudaloso río Ebro, se constituyó en enclave estratégico de paso de
dicho río desde la época romana y sobre todo en época medieval, dando
lugar a la notable prosperidad de Frías y a su conjunto monumental, en
el que destacan el puente fortificado, el castillo y el recinto
amurallado, la Iglesia de San Vicente, las casas colgantes y la
judería.
Por Frías pasa una importante calzada romana, vía de
comunicación entre la meseta castellana y el norte de la península
ibérica, que atravesaba el río Ebro por el puente fortificado, para
continuar hacia el norte a través del desfiladero del río Purón y el
puerto de Orduña. Desde Frías también partía la calzada romana que
conducía a La Rioja.
El puente medieval de Frías de 143 m de longitud y 9
arcos, es de origen romano, aunque remodelado en la Edad Media, cuando
se le dotó de una torre defensiva en la parte central, con saeteras,
almenas y matacanes, y cuyo paso era previo pago (cobro del pontazgo).
La economía del municipio se basa en la agricultura,
(hortalizas y legumbres), y en el turismo.
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Oña
Topónimo oficial Oña País España Organización: -
Com. autónoma Castilla y León - Provincia Burgos - Comarca * Código
postal * Localización: - Latitud 42º 43' 59" N - Longitud 003º
24' 00" O Superficie * km² Altitud 752 m. Distancia * km de *
Fundación * Población: - Total 1.452 hab., INE 2005 - Densidad
{{{densidad}}} Gentilicio onienses Alcalde * ' ' ' Sitio web http://www.ayuntamientoona.com/
Oña es una localidad situada al norte de la provincia
de Burgos (Castilla y León, España), a medio camino entre las comarcas
de La Bureba y Las Merindades. Está enclavada a los pies de los montes
Obarenes y surcada por el río Oca. Tiene una población de 1.452
habitantes (INE 2005).
Geografía Altitud: 752 metros. Latitud: 42º 43'
59" N Longitud: 003º 24' 00" O
Monumentos Destaca el monasterio de San Salvador fundado
en el año 1011 por el conde de Castilla Sancho García. Desde el año
de su fundación hasta 1033 estuvo formado por una comunidad mixta o
dúplice, para más tarde pasar a ser dirigido por una comunidad
benedictina hasta el momento de su exclaustración, acaecida en 1835.
Allí fue Abad San Iñigo hasta la fecha de su muerte el 1 de junio de
1068.
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Merindad
de Valdivielso
Merindad española de la provincia de Burgos
perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León (España) y
situada a lo largo del valle homónimo del río Ebro.
Limitado al norte por los farallones de la Sierra de la
Tesla, su flanco meridional lo cierran las últimas estribaciones de las
parameras calcáreas del páramo. El perfecto valle formado por estas
dos estructuras geológicas -cubiertas en su mayor parte por espesas y
variadas masas forestales-es recorrido longitudinalmente por el río
Ebro.
Situación: Se encuentra situada en la comarca de
Merindades a 70 kilómetros de Burgos. Tabla de contenidos [ocultar] 1
Demografía 2 Patrimonio cultural 3 Historia 4 Enlaces externos
Demografía Población: 474 habitantes (INE, 2005); 581
h. en 1996 (INE). Densidad: 3,70 hab./km2. Superficie: 128 km² Núcleos
de población: Arroyo, Condado, El Almiñé, Hoz, Panizares, Población,
Puente-Arenas, Quecedo, Quintana de Valdivielso, Santa Olalla, Tartalés
de los montes, Toba, Valdenoceda, Valhermosa Gentilicio: Valdivielsano/a
o vallevielsano/a
Patrimonio cultural Monumentos y lugares de interés:
Eremitorios en Quecedo Garganta de Tartalés de los Montes Desfiladero
de Los Hocinos Tejos de Panizares Calzada "romana" San Pedro
de Tejada Torre de Loja Torre de San Martín Castillo de Malvecino Otro
patrimonio cultural: torre gótica e iglesia románica en Valdenoceda;
torre y casonas en Quintana de Valdivielso; casonas e iglesia románica
en El Almiñé; iglesia de San Pedro de Tejada (una de las principales
del románico burgalés), próxima a Puente Arenas; torre, casonas y
eremitorios rupestres en Quecedo; iglesia gótica en Arroyo; torre en
Valhermosa y palacio herreriano en Hoz de Valdivielso.
Historia La historia de la Merindad de Valdivielso está
ligada a las órdenes religiosas, ya que en el siglo IX se establece en
el valle un grupo de eremitas cuya influencia social no dejará mucha
huella debido a su solitaria condición. Por el contrario, los monjes de
San Pedro de Tejada, en Puentearenas, controlan pequeños núcleos
campesinos, crean parroquias y favorecen la repoblación.
En el siglo XIII, el monasterio de San Salvador de Oña
extiende su dominio al valle. A partir de ahí formará parte del
Concejo Mayor de las Merindades de Castilla la Vieja. Sus regidores,
fieles a costumbres paganas, se reúnen en la dehesa de Quecedo bajo la
encina que ilustra el escudo consistorial.
Información extraída de
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http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Merindades
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