
Materiales:
Porexpán, escayola, pinturas acrílicas de diferentes tonos, témperas, cúter y soldador.
En primer lugar se da forma de roca al porex con el cúter, procurando que sea accidentada, es decir, que no tenga formas redondeadas a ser posible.
A continuación, con el soldador se repasa bien toda la superficie, procurando “matar” bien todas las bolitas del porex y haciendo más accidentada la superficie.

Una vez bien seca la escayola, se procede a dar una primera mano en un tono de tierra tostada muy oscuro. Hay que procurar tapar bien todo el blanco.
Mezclar el color tierra con algo de blanco y matizar con pincel casi seco, rozando suavemente la superficie.
Usando témpera de color naranja, volver a matizar algunas zonas, lo mismo se hace con diferentes tonalidades de verde.
Recomendado, utilizar pinceles planos para matizar.
