“ El viento que agita la cebada ”
Ken Loach nos acerca a la realidad histórica y política de Irlanda
Dura dos Horas y siete minutos. Se queda corta porque con una sencillez apabullante, con un ritmo que no decae nunca y se acrecienta al final logra centrar nuestra atención sin pestañear trasladándonos y practicando la empatía con la Irlanda en 1920 donde unos campesinos se unen para formar un ejército de guerrilleros voluntarios y enfrentarse a los despiadados y criminales Black and Tans [Negro y Caqui, por el color de sus uniformes], tropas británicas que habían sido enviadas para sofocar a sangre y fuego las gustas aspiraciones políticas y sociales de Irlanda.
Palma de Oro en Canes2006, esta nueva película de Ken Loak sigue el hilo textual, contextual e histórico de sus anteriores realizaciones entorno a esta misma temática como son la miseria “Days of Hope”, en que se cuenta la vida de un soldado que se había alistado como voluntario para cambiar en la Primera Guerra Mundial, pero que, en lugar de ir a luchar a Francia, es enviado a Irlanda y “Agenda oculta”, donde aborda los acontecimientos actuales en Irlanda del N. Así “El viento que agita la cebada” cierra la trilogía intentando explicar acontecimientos que solo podían ser explicados en base a los orígenes del proceso, es decir en como se getó la independencia de Irlanda y sus abatares políticos y sociales.
El muy prolífico Ken Lock justifica una vez más que es una especie de guerrillero del cine y que combate en los terrenos y situaciones que toquen: que hay que denunciar injusticias y hacer critica social en casa, realiza “Lloviendo piedras”, “Ladybird, Ladybird” y “Mi nombre es Joe”; que toca hacer una incursión en los desequilibrios de Centroamérica, “La canción de Clara”; que ahora hay que darse una vuelta por los derechos de los hispanos en EE.UU. pues “Pan y rosas” y que toca rastrear la Guerra Civil Española, pues se hace “Tierra y libertad”.
Yo creo que “El viento que agita la cebada” es una película que solo podía hacer este director, la temática, el país y la historia parecen estar puestas al servicio de la ideología y de la técnica de Ken Loack, que utiliza cualquier espacio y tiempo histórico de una manera magistral como en la obra antes citada, por ello algunos pueden ver en esta película una continuación de su extensa obra, tanto en sus aspectos positivos, temática, magnifica fotografía, interpretación genial como en sus aspectos menos positivos como pudieran ser los de una cierta dicotomía simplista, maniqueísta podría decirse, entre los malos y los buenos.
Loack, en cuyas películas muchos creen ver algo así como un “grado cero de la escritura cinematográfica”, hace un trabajo ejemplar como director enlazando paisajes con situaciones y situaciones con personas utilizando un estilo depurado y sencillo. Su cine libre se caracteriza por su realismo, su inconformismo social, su crítica a la burguesía y a la sociedad y por su inequívoco antiimperialismo.
Película política donde las haya, técnicamente buena y oportuna, hasta resulta un cronicón de nuestro tiempo. La película recuerda con su gente ahorcada, mutilada, torturada y campos peores o iguales que Guantánamo a la actual guerra de Irak, donde tropas británicas actúan de la misma forma y manera, un país con utilización de medios y métodos que se parecen estremecedoramente a los utilizados en Irlanda en el periodo que nos ocupa. De igual manera recuerda la violenta historia del imperialismo y el colonialismo en Kenia o la India en los años 50, historias que como muchas otras historias del imperialismo ingles han quedado intencionalmente olvidadas y bastadamente manipuladas.
Es una de esas películas que narra situaciones y acontecimientos que no pasan nunca de moda y que siempre mantienen nuestra atención histórica, al igual que pasa con nuestra Guerra Civil, y que expresa un momento crucial que revela como una larga lucha por la independencia se puede ver frutada en su momento de éxito por un poder colonial, que utilizando intereses canallas miopes y/o oportunistas logran mantener intactos sus intereses estratégicos.
Aunque el basamento argumental utiliza elementos humanos, dos hermanos, la película no es intimista ni personalista, yendo cada vez más a lo personal a lo político para terminar siendo una lección de historia y de debate ético y político mucho más que un drama humano.
Si toda la película merece ser vista con interés, la última parte merece ser vivida con pasión. Es de una amargura y rabia política excepcional, llevada y expresada en un lenguaje dramático ligeramente inerte, pero de su expresividad vivencial que no deja indiferente a nadie. Es la parte más conmovedora y pasional de la película, y la mejor interpretada a mi gusto, por ello creo que Ken Loach se ha merecido con justicia la palma de Oro por esta película.
Pernales
*En esta
película, una cuestión relevante a apreciar los revolucionarios: es lo
peligroso, que es el nacionalismo ciego, tipo; P.N.V. , C.I.U. , (Co.Ca. en
canarias) incluso algunos que dicen estar más a la “izquierda”. Pues los nazionalistas
irlandeses terminan haciéndole el trabajo sucio a los ingleses...
Son tan nazionalistas que ni siquiera dan un paso, para que la Isla
Tamarant recupere su nombre nativo, y que este pueblo oprimido deje de
utilizar ese termino chovinista "gran"
Por eso es fundamental elevar nuestro nivel cultural, profundizando en la
literatura revolucionaria, contrastándola con los acontecimientos históricos
y así mejor captar el grado de credibilidad de los dirigentes que elegimos al
frente de nuestras organizaciones, observar de que pata cojean, con quien se
codean, no nos vayan a salir ranas… No olvidemos que los infiltrados también
son especialistas bien pagados por la reacción.
¡ Sí a la lucha de clase, no al nazionalismo bastardo !
Tamarant
“ El viento que agita la cebada ” se puede descargar de Internet a través del eMule