¡ No, esa no es !
Mi ciudad no apura el brindis del crepúsculo
avanza en el largo trajín de la tarde
sin apresurarse anuncia la noche
dentro de un envoltorio gris.
Mi ciudad es ancla y mercado del viajero
primavera eterna del traficante,
una torre de babel derrumbada por la costa
de nórdicos y orientales.
Mi ciudad no es la de ayer
de bochinches con pejines,
la ha colonizado usted
el whisky y la marihuana,
y por Catalina Park (ahora)
circulan rumores que dicen
de la C.I.A. americana.
Mi ciudad no puede ser la de ayer
ya lo sé, sus habitantes consumen
salchichas de Frankfurt,
bailan a la pata cojas,
desesperan en colas locas,
van al “dancing” en inglés,
se tiemplan con Coca-Cola.
Ya no hay pachorra ni tiempo,
ya paso lo de la Pepa, el potrero,
el cuartel de San francisco
o el carro de la basura entrando en la Portadilla
camino de San José.
¡ No, esta no es mi ciudad,
es la hipoteca del dólar
y del marco alemán !
¡ No, esa no es
aunque el Faro de la Isleta
siga en el mismo lugar !
Olegario Marrero Poeta Canario
