Ay... Río de mis días
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Ay... soledad de los hombres
de cielos envenenados.
Ay… río de mis días
sangre de antepasados.
Ay... agüita de los pobres
tan bendita y venerada.
Te andan amenazando
con mentiras maquilladas.
Ay... horizonte perdido,
por oscura mezquindad.
Ni todo el oro del mundo
Pagará la claridad.
En la codicia del hombre
se instaló la vanidad,
creyendo comprarlo todo
desterró lo natural.
Pero no sabe siquiera
qué el amor es invencible,
surge en la adversidad,
y en las fronteras del pueblo,
explota con claridad.
Ay... de los mercaderes,
llenos de sus frías monedas.
Pobres de suelo y de sol,
caminan con su condena.
Ay... natura, mi natura,
hoy floreció mi jazmín.
y una esperanza cantando
por los ríos del vivir.
Ay... hermanos, mis hermanos,
vamos a resistir soñando.
Que el solo, se quede solo
con sus ojos clausurados.
Miguel Longarini