|
Mentes oscuras,
conciencias vendidas,
un imperio que compra
soberanías y voluntades.
Hay quienes se conforman
con vivir una vida de rodillas,
frente al poder infinito
de un imperio que negocia
fidelidades y creencias.
La ausencia de la moral
de quienes han decidido
vivir de rodillas ante el imperio
y el capital todopoderoso,
les delata ante un pueblo digno
y siempre victorioso.
Para ellos y ellas,
la patria vale unos pocos céntimos,
unas cuantas migajas,
que silencian las conciencias
de quienes deciden ser traidores.
De rodillas,
se condenan a vivir eternamente
sin dignidad.
Andan por ahí,
vendiendo a la patria,
engañando al pueblo,
a ellos y ellas mismas.
a sus familias,
a sus hijos e hijas.
La voz mercantilista del imperio
marca la pauta en las mentes
de quienes han decidido
vivir de espaldas a la patria.
Andan por allí,
predicando la vuelta imposible
a tiempos oscuros
de engaño y exclusión.
Andan por allí,
con intenciones temerarias
de entregar nuestras recursos
al imperio y a las transnacionales.
|
Andan por allí,
con su verbo absurdo y golpista,
tratando de convencer a la gente,
del regreso imposible al pasado
de tinieblas y la ignorancia.
Andan por allí,
eternamente de rodillas,
con su acento imperial
y su sed de soborno,
con los bolsillos llenos,
y las conciencias adormecidas
e indolentes.
Andan por allí,
reclamando al pueblo
votos y voluntades,
al mismo pueblo que ofenden
cada día con su prepotencia
y despilfarro.
Andan por allí,
disfrazados de hipocresía,
ofreciendo la negra expectativa
de un sistema excluyente
y mercantilista.
Andan por allí,
con un leguaje engañoso.
hablan de paz y aplican
el terrorismo de estado.
La oferta de conciencias,
solo superada en abundancia,
por la demanda de un imperio
hambriento de nuestros recursos,
pone de rodillas a quienes carecen
del mínimo sentido de dignidad.
Andan por allí,
de rodillas y suplicantes
de las migajas de centavos,
que compran conciencias
de políticos traidores.
Andan por allí,
con sus conciencias vendidas,
con sus corazones podridos.
Obed Juan Vizcaíno Nájera.
Maracaibo –Venezuela.
17 de octubre 2006.
|