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NO PERMITAS, SEÑOR ...

No permitas, Señor, que la soberbia
me
ciegue con sus falsos resplandores;
no
permitas, Señor, que los honores
me
eleven en los brazos de la tierra;
no
permitas, Señor, que en mi inmodestia
olvide que de Ti son los favores;
no
permitas, Señor, que en mis errores
te
acuse de abandono y de inclemencia.

Sólo quiero servirte y adorarte,
ser
espiga engendrada en tu semilla;
sólo
quiero ser grano en tu gavilla
y la
harina del pan que se hace carne;
sólo
quiero de amor embelesarme,
ser
la cepa del vino de tu orilla;
sólo
quiero tu flor sobre mi arcilla
y
consagrarme a Ti en cuerpo y sangre.

Yo te pido, Señor, libres al mundo
de egoísmo, mentira e impiedad;
yo te pido, Señor, que en la verdad
sepamos que son tuyos nuestros frutos;
yo te pido, Señor, eterno indulto
a mi falta de amor, mi vanidad;
yo te pido, Señor, por tu bondad
ser el barro de tu divino surco.

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