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Tindaya, la cueva de Alí Babá y un
ejército de ladrones detrás
No hay dinero para la Ley de Dependencia, se recorta el
presupuesto de la sanidad y de la enseñanza pública,
pero si hay 75 millones de euros
para hacer una cueva en la Montaña de Tindaya, (Fuerteventura). ¿Es de
suponer que esto será la Cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones? En
Túnez, echaron del gobierno a Ben Alí,
pero en Canarias somos al revés, aquí construimos la cueva
de Alí Babá.
El Campesino.
Pretenden comenzar con el vaciado de la
montaña en un plazo de dos meses
EL GOBIERNO CANARIO Y LA FAMILIA CHILLIDA RELANZAN EL PROYECTO PARA LA
DESTRUCCIÓN DE TINDAYA
Hablar
en Canarias de destrucción medioambiental, superpelotazos, megaproyectos
y corrupción en Canarias equivale, en la práctica, a referirse a la
esencia del modelo económico impuesto por una burguesía depredadora que
tiene en la casta política isleña a su más fiel representante. Pero,
aunque los casos que corroboran este afirmación son abundantes, algunos
pueden esgrimirse de manera particular como ejemplo de la forma en la
que hace sus “negocios” esa suerte de contubernio construcgobernante
enriquecida mediante el expolio y la destrucción de la biodiversidad del
Archipiélago.
Uno de estos casos, sin lugar a dudas, es
el de Tindaya. La montaña majorera es el espacio natural de Canarias
protegido con un mayor número de disposiciones legales, al estar
catalogada como Monumento Natural, Monumento Histórico Artístico Punto
de Interés Geológico y Bien de Interés Cultural. Sus valores
arqueológicos, culturales y geológicos justifican ampliamente esta
consideración. Tindaya es conocida fundamentalmente por los más
de 300 “podomorfos”, grabados ruprestres con forma de pie realizados por
los aborígenes de Fuerteventura, que se extienden por su cima y sus
laderas. Pero éstos no son todos los restos arqueológicos que alberga la
montaña. En sus laderas existe abundante material pendiente de estudio y
en su base hay tres poblados también pendientes de excavación.
No son estos, sin embargo, los valores que motivan la actuación de las
autoridades canarias, por lo que toda la protección legal de Tindaya no
impidió que las empresas Compañía Artesal de Cantería de Arucas, S.L. y
Cabo Verde, S.A. la taladraran impunemente para extraer su traquita, un
piedra ornamental muy valorada en la construcción. Y no es extraño
tampoco que el disparatado proyecto del ya fallecido escultor vasco
Eduardo Chillida. Chillida -consistente en agujerear y vaciar ese
espacio natural y cultural protegido para albergar en su interior un
cubo de 50 metros de lado- fuera acogido con exaltado entusiasmo por el
Cabildo de Fuerteventura y el Gobierno de Canarias. El Parlamento
autonómico declaró el proyectado monumento “de interés general para
Canarias”.
Poco importó que ya en 1996, las propias conclusiones del informe que el
Cabildo de Fuerteventura se vio obligado a encargar a seis expertos
fueran meridianamente claras:
"La Montaña reúne un
conjunto de valores plurales de diverso signo, cuya conservación no
parece compatible con el aprovechamiento minero de los recursos
naturales, o con la realización de movimientos de tierra y procesos
urbanísticos".
Otra Foto
El informe pasó a dormir el
sueño de los justos, ignorado al igual que las razones y datos
presentados por ecologistas, arqueólogos, botánicos, biólogos, etc.,
para demostrar el carácter destructor de la macroobra. Para
tratar de sacar adelante el proyecto de Tindaya se han esgrimido
informes inexistentes, se ha mentido, se han modificado leyes a
conveniencia y contratado a expertos dispuestos a decir lo esperado por
sus pagadores. El Gobierno de Canarias elaboró una “normas de
conservación” ad hoc para posibilitar la obra.
La historia del proyecto, desde que fue ideado por Chillida en 1993
hasta la actualidad, reúne todos los ingredientes típicos de los grandes
chanchullos ultraperiféricos que se gestan en este archipiélago. El
propietario de la empresa Canteras Cabo Verde S.A.. Rafael Bittini
– que constituyó junto a la empresa pública Saturno la sociedad Proyecto
Monumental Montaña Tindaya - encontró en él la salvación de su
patrimonio. El Gobierno de Canarias decidió pagarle 950 millones de
pesetas a este amigo íntimo de Lorenzo Olarte por el rescate de la
concesión minera en la montaña. El montante recibido por Bittini
equivalía, causalmente, a las deudas de Cabo Verde, S.A., que se
encontraba al borde de la quiebra. Posteriormente se vendieron los
derechos sobre la Montaña a la unión temporal de empresas formada por
Necso y Fomento de Construciones y Contratas (FCC).
Según los datos aportados por la Asociación Tinerfeña de Amigos de la
Naturaleza (ATAN), el vaciado de la montaña para la realización del
cubo de Chillida supondría la extracción de 125.000 metros
cúbicos de traquita. Una cantidad de material que, con los precios de
1998, se habría traducido en unos 40000 millones de pesetas.
El pasado 18 de enero, el presidente del Ejecutivo regional Paulino
Rivero y el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Medioambiente Domingo Berriel se reunían en el País Vasco con la
familia de Eduardo Chichilla para tratar de reactivar este
suculento negocio. La reunión tenía lugar apenas 20 días después de que
los herederos del escultor tuvieran que cerrar el museo Chichillida
Leku, ubicado en Guipuzcua, por su imposibilidad para sostenerlo
económicamente. El plan del
Ejecutivo autonómico es convocar en un plazo de dos meses un
concurso público para la adjudicación de la obra, cuya realización
costaría 75 millones de euros. Necso y FCC, no obstante,
entienden que el contrato suscrito con la sociedad Proyecto
Monumental Montaña Tindaya continúa vigente.
Ante este intento de reiniciar las obras del proyecto de Chillida, la
Federación Ecologista Ben Magec ha recordado al Gobierno regional
que las normas de conservación del Monumento Natural de Tindaya se
encuentran actualmente recurridas ante el Tribunal Superior de
Justicia de Canarias (TSJC), por su incompatibilidad con el proyecto
de obra promovido, por lo que ·sería deseable sería que esperase a la
resolución de este proceso”. Los ecologistas han manifestado,
igualmente, que el nuevo impulso a las obras de Tindaya ocurre en un
contexto de crisis económica y de importantes recortes en los servicios
sociales canarios, que pone en tela de juicio tanto la oportunidad como
la viabilidad de una obra como esta en este momento”.
Por su parte, el colectivo Guanil de Fuerteventura – integrado en Ben
Magec – calificó como “bochornoso espectáculo” el viaje de Paulino
Rivero y Domingo Berriel a San Sebastián, a costa del erario
público, “para para firmar con la Fundación Chillida el tremendo
pelotazo denominado "Proyecto Monumental Montaña Tindaya". Este
colectivo ha reiterado su rotunda oposición al mismo y organizará en 4,
5 y 6 de febrero unas jornadas en Puerto del Rosario con el fin de
difundir el discurso ecologista sobre este tema y mostrar una vez más el
rechazo social al proyecto de Tindaya.
El Gobierno canario, por su parte, expresaba el jueves 20 de enero que
considera que que tiene "suficientes argumentos jurídicos y técnicos"
para que la obra de construcción del Proyecto Monumental de Tindaya se
pueda llevar a cabo conforme al convenio suscrito esta semana con los
herederos del escultor. El
Ejecutivo relanza a el proyecto asegurando “que su coste lo sufragarán
las empresas constructoras a cambio de una concesión de la explotación
del monumento” y asegura “que los gastos se costearán con la venta de
las entradas al público”.
Fuente,
Canarias Semanal
21-1-2011
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