SON COMO HIENAS
Daniel Casal
He profundizado en la lectura de informes, artículos, opiniones, tertulias. He
recabado datos económicos y un largo viaje a las fuentes de información
disponibles. Todo ello para tratar de entender y de explicar los últimos
acontecimientos en Canarias: la virulenta reacción de los empresarios de una
provincia (disculpen el lenguaje del sistema) en contra de los representantes
del Gobierno de Canarias (ídem) y de las patronales tinerfeñas; las acusaciones
de unos y otros, en cuanto a un desequilibro político y económico, los agravios
que dicen existir, etc.
La verdad es que me encontraba desorientado, con una profunda confusión. En fin,
que no conseguía ver el fondo de la cuestión y, entre mas indagaba, más se
agolpaban los datos y reflexiones sin que pudiera obtener una visión clara de
donde poder situar el origen de la cuestión.
En esas estaba cuando, en una noche de insomnio, pasan en televisión un
magnifico documental de National Geografic. Permítanme resumírselo.
"El calor comienza a remitir, la tarde cae lentamente sobre la inmensa planicie
del Massai Mara. Los animales comienzan abandonar los refugios donde hicieron
frente al rigor del calor Africano. Aprovechan para acercarse a pequeños charcos
y riachuelos donde beber y reponer fuerzas. La sed aprieta y, a pesar del riesgo
–también es el momento de la caza–, las gacela Thomson se acercan en busca del
agua.
"Una leona, agazapada en la maleza, salta sobre una gacela; la escena es sin
duda de una gran crudeza. La fiera devora las vísceras (proteínas) y los mejores
trozos del animal muerto. En unos minutos había acabado. La leona se retira:
ahora aparecen los carroñeros; las hienas parecen felices. Hincan sus colmillos
sobre el cadáver mientras ríen, satisfechas del festín. Parecen estar en todo su
esplendor; incluso se permiten juguetear entre ellas. Daba la impresión de que
la abundancia estaba garantizada y todas podían obtener un sabroso pedazo del
cadáver.
"La escena parecía no tener fin, pero algo estaba apunto de ocurrir. De repente,
del cadáver de la gacela ya sólo quedan pequeños jirones de carne adherida a los
huesos, y cada minuto es más difícil conseguir un bocado importante. Las hienas
comienzan a alterarse. Las risas han terminado. Y lo que eran juegos comienza a
convertirse en pequeñas riñas y disputas. El ambiente se enrarece por momentos.
La peculiar risa de los carroñeros se torna de inmediato en alaridos y en
terribles gruñidos. En el minuto siguiente luchan despiadadamente entre ellas;
se lanzan dentelladas; se han convertido en crueles enemigos dispuestos a
sacarse los ojos para conservar un trozo de carroña. La ambición por conseguir
los últimos pedazos del banquete ha llevado a la hienas a una lucha despiadada,
cruel, una escena aterradora".
Apagué la televisión, bebí un baso de agua, y me fui a la cama. La casa estaba
en calma. Mi hijo dormía tranquilo. No faltaba mucho para amanecer. Lo poco que
quedaba de noche dormí placidamente: al
fin había comprendido lo que esta ocurriendo en Canarias.