Sres. Plañideras de la "democracia y los derechos humanos"
Sr. Bush:
Mire usted, mientras usted reparte contratos millonarios de
dudosa legalidad
entre sus amigos de Halliburton para
que reconstruyan Nueva Orleans (si, los mismos Halliburton de los que cobra
su vicepresidente
Dick Chenney y que también trabajan en Irak junto a los mercenarios de
Blackwater ), hoy había quién le llamaba la atención.
Como ha podido usted comprobar, se ha celebrado en Mar del Plata una
manifestación de más de cuarentamil personas solicitando que se vaya, que
han enterrado el Alca y que deje ya de matar en Irak y en Afganistán.
Se ve que a usted no le importan las guerras. Como se escondió como una
gallina para no ir a Vietnam, no debe saber lo que es eso. Debe ser fácil
mandar a los demás a morir y a matar.
Ya han fallecido más de 2.000 soldados gringos según informa la organización
casualties.org, y más, entre 26 y
29.500
civiles desde marzo de 2003 según
Irak Body Count y
Oxford Research Group.
Sin embargo parece que con el tema de los huracanes la opinión pública le
está dando en el hocico. Ya se sabe, cada uno se preocupa primero de lo que
le toca más de cerca. Y excepto los que han ido a las
manifestaciones repartidas por todo el país, lo que vivían más al sur, con
razón, se han relajado con el tema de Irak.
Con el fin de que no se olvide usted de la guerra de Irak y de las miles de
personas que usted y su cohorte hitleriana han matado (tanto de los suyos
como de los otros), me gustaría mostrarle algunas de las imágenes de
daños
colaterales que usted y sus títeres han causado y sistemáticamente
ocultan a la opinión pública.
Ya se que son imágenes duras, no aptas para que las vean niños ni personas
sensibles. Son imágenes extraídas de
esta web,
que me han parecido representativas de una realidad que se nos oculta.
Una realidad que se suaviza y que al final se queda sólo en números. Cuando
hablamos de números es difícil diferenciar. Mil es muy parecido a cinco mil
y cuando lees el periódico, la verdad, no te paras a pensar. Llega a un
volumen en el que es lo mismo ocho que ochenta.
Es cuando vemos imágenes de niños reventados por sus bombas a lo mejor nos lo pensamos dos veces. Cuando pensamos que en vez de estos niños, podrían ser los nuestros. Cuando pensamos que si fuéramos nosotros los que hubiéramos puesto en peligro SU felicidad y sus recursos petrolíferos, es probable que nos encontráramos en circunstancias similares.
Quisiera despedirme deseándole la mejor de las pesadillas y que tenga igual
recibimiento en Brasil como el que ha tenido en Argentina. No se puede ser
el líder del Imperio y pretender que nos olvidemos de los cadáveres que va
dejando a su paso.
Prepárese, está usted siendo el protagonista del principio del fin de la era
del imperio norteamericano. Se lo está ganando a pulso.
Diego de Villaroel