La reforma laboral legaliza la ilegalidad empresarial.


Las reformas laborales van ajustando las leyes a una realidad del mercado de trabajo construida mediante la coacción.

 

CONTRA LOS ABUSOS PATRONALES Y LA REFORMA LABORAL. HOJA 1

La alterglobalización era esto.

Los abusos empresariales y la inseguridad jurídica que padecemos l@s trabajador@s se basan en nuestra división y nuestra pasividad. El poder del capital es caldo de cultivo para la ingeniería laboral y las practicas ilegales: salarios y condiciones laborales inferiores a lo establecido legalmente, condiciones de trabajo enfermantes y homicidas, represión de las libertades sindicales, fraude de ley [1] generalizado en los contratos eventuales, ETTs, outsourcing y proliferación en cadena de contratas y subcontratas... La causa de estos abusos es la libertad de los empresarios para la descentralización, externalización y deslocalización productiva. En el caso de las empresas públicas, se suman las privatizaciones.

Hoy en día, la maraña de centros de trabajo, plantillas, contratas y convenios a aplicar, sumados a la obstrucción patronal del ejercicio de libertad de expresión, asociación y reunión de l@s trabajador@s, fomentan la división y el miedo haciendo casi imposible la acción sindical reconocida por las leyes. Sin privar a los empresarios de la libertad de privar de derechos y libertades a la gente no será posible una sociedad justa ni democrática.

La desregulación legal va siempre detrás de la desregulación de hecho. Los derechos y libertades fundamentales del Título I, no se eliminan de la Constitución, pero se violan a diario para la inmensa mayoría de los trabajadores y trabajadoras. No se deroga la regulación de convenios, jornadas, condiciones laborales y derechos sindicales. Pero se incumple para la mayoría de las personas precarizadas, para casi todas las que trabajan en la economía sumergida y para un número creciente de personas con contrato estable. La desregulación “de hecho” significa el incumplimiento empresarial de las normas, garantías, leyes, convenios y reglamentos existentes. Eso es lo real.

Las reformas laborales van ajustando las leyes a una realidad del mercado de trabajo construida mediante la coacción. Al no modificar, hasta ahora, la protección de esos derechos en la Constitución, esta forma de proceder legaliza - aunque dicha legalización sea anticonstitucional - situaciones que antes eran tan ilegales como reales. Al incumplir de manera estructural las leyes protectoras del trabajo y de los trabajadores, los poderes públicos contribuyen a disolver el derecho laboral y la dimensión social del Estado, creando una inseguridad jurídica generalizada para la mayoría de la población. El resultado es una incongruencia entre la formalidad de la ley y la materialidad de su aplicación. Esta dinámica deja, para quien quiera verlo, un resplandeciente rastro de fraude de ley, prevaricación y privación de derechos y libertades fundamentales para millones de trabajadores y trabajadoras.

Una anomalía política de esta dimensión sería imposible sin la complicidad del poder judicial, que consiente una lectura jerarquizada de las normas y sin la cooperación necesaria de la izquierda institucional y del sindicalismo mayoritario, que la considera parte del paisaje y un “daño colateral” del progreso, identificado con la globalización y la competitividad. El verdadero resultado es una mayor seguridad política para las inversiones de capital y una creciente inseguridad jurídica para las personas en sus dimensión de trabajador@s, consumidor@s y ciudadadan@s supuestos titulares de derechos y libertades.

Aunque la legislación laboral, reforma tras reforma, va desregulando el mercado de trabajo, aún quedan muchas leyes laborales y sindicales que se incumplen masivamente por parte de los empresarios. La contradicción entre la existencia formal de las leyes y el incumplimiento real de las mismas supone la dejación de l@s trabajador@s a la hora de exigir su cumplimiento. Este desistimiento voluntario de los propios derechos, no tiene su origen en la psicología de las personas trabajadoras, sino en la pasividad y la complicidad sindical ante los desmanes empresariales y gubernamentales.

Cabe preguntarse: 1) ¿cuál es la explicación de que l@s trabajador@s acepten voluntariamente el incumplimiento de las leyes laborales y sindicales, por parte de los empresarios?  y 2) ¿qué tipo de sindicalismo es el que necesitamos para enfrentar la creciente explotación y privación de derechos que sufre la gente trabajadora?

POR  UN  FRENTE  ÚNICO  CONTRA  LOS  ABUSOS  PATRONALES  Y  LA  REFORMA  LABORAL

NOTAS [1] Fraude de Ley. Uso de una ley para finalidades distintas de los supuestos que regula.

15.01.06 http://www.lahaine.org/index.php?blog=2&p=11948&more=1&c=1

pike akí  >>>  Esta es el nuevo tratamiento que estamos recibiendo ya en muchos centro los trabajadores  nos tratan como piltrafas...

  +  =   LA  TEORÍA  DEL  SAPO 

Es conocida la experiencia hecha con el sapo, arrojado a una olla con agua muy caliente. El pobre animal da un salto mayúsculo al tocar el líquido y así evita quemarse vivo.  En cambio si a ese batracio se lo sumerge en la olla con agua fría que se ha puesto a calentar a fuego muy lento, se irá adaptando a la temperatura en aumento y terminará hecho puchero. Esta es la táctica que emplea la derecha reaccionaria con la ayuda de la socialdemocracia para llevarnos de nuevo a la esclavitud, nos devoran poco a poco, hoy una vuelta de tuerca y mañana otra; para que nos vayamos acostumbrando. Y cuando nos demos cuenta estamos en pelotas. ¡ Esto si que es un corralito !