Carta de los nietos de Miguel de Unamuno al alcalde de Salamanca
Sr. D. Julián Lanzarote
Alcalde de Salamanca
Ayuntamiento
Muy Sr. nuestro:
Los que firmamos esta carta, nietos y bisnietos de Miguel de Unamuno y Jugo,
queremos expresarle nuestro creciente malestar, escándalo, sorpresa e
indignación por la utilización por parte de ese ayuntamiento (y la formación
política que lo apoya), en su campaña contra la devolución a Cataluña de los
archivos de la guerra, de la famosa frase de Unamuno "venceréis pero no
convenceréis". La manipulación de la verdad histórica que ello representa es
evidente.
Vds. saben que esa frase fue dirigida a los militares golpistas de 1936, al
ejército franquista que robó esos papeles en Barcelona y se los llevó a
Salamanca. No podemos aceptar que utilicen en su campaña la figura de Unamuno.
¡Ah, cómo se estremecería en su tumba si les oyera, y cómo atronaría su voz
nunca acallada dándoles! Pero ya que ello no es posible tenemos nosotros, sus
descendientes, que intentar suplirle haciéndonos oír.
¡Por respeto a la verdad y a su figura, exigimos que retiren de todos sus
carteles, folletos, etc, relacionados con su campaña, no sólo el nombre de
Unamuno sino la frase misma, tan ligada a él que la asociación con su nombre es
automática!
Salamanca 9 de diciembre de 2005
Atentamente Firmado:
Miguel de Unamuno Adarraga DNI 12 543 923
Concha de Unamuno Pérez DNI 7 717 859
Mercedes de Unamuno Adarraga DNI 12 515 603
Josefina de Unamuno Pérez DNI 7 742 972
Carmen de Unamuno Adarraga DNI 12 514 132
María Teresa de Unamuno Adarraga DNI 12 579 296
Pablo de Unamuno Pérez DNI 7 742 715
Salomé de Unamuno Adarraga DNI 12 530 980
Concha de Unamuno Adarraga DNI 12 579 297
Firman también esta carta treinta y cinco bisnietos de Unamuno.
P.S. Dada su calidad de carta abierta nos reservamos el derecho a dar este
documento la publicidad que estimemos oportuna...
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MIGUEL de UNAMUNO: DESCENDIENTES EN PIE DE GUERRA
El 12 de octubre de 1936 se celebraba el primer "Día de la Raza" en una
Salamanca tomada por los franquistas. Ese día, el paraninfo de la Universidad
acogía una ceremonia en la que estaban presentes Carmen Polo, mujer del
dictador, el obispo de Salamanca y otras autoridades, entre las que destacaba el
general Millán Astray, fundador de la Legión. Presidía el acto el filósofo y
rector de la Universidad Miguel de Unamuno. Tras varios discursos, el general
golpista tomó la palabra para atacar a Cataluña y al País Vasco, a las que
definió como un cáncer al que el fascismo exterminaría.
Llegado su turno, Unamuno replicaba las palabras del legionario, que irrumpiría
al grito de "¡Viva la muerte!
¡Abajo la inteligencia!" Y fue entonces cuando el
rector, jugándose la vida, espetó al general aquello de "Este es el templo de la
inteligencia y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto.
Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta.
Pero no convenceréis. Para
convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta:
razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España."
Aquellas palabras le costarían el cargo y un arresto domiciliario hasta su
muerte el último día de 1936.
Hoy, setenta años después, la demagogia hace que el PP utilice aquellas palabras
como slogan de una campaña para la integridad del Archivo de la Guerra Civil de
Salamanca, impidiendo de paso la devolución de los documentos robados a la
Generalitat por un franquismo representado en Millán Astray aquel día de octubre
de 1936.
El despropósito empezaba meses atrás, cuando Julián Lanzarote, alcalde "popular"
de Salamanca, convocaba una manifestación de apoyo a la Unidad del Archivo
apadrinada por personajes del pelaje de Pío Moa y César Vidal, los dos máximos
exponentes del revisionismo y la manipulación histórica, y a la que acudían
miles de personas que, en su inmensa mayoría, jamás han pisado el Archivo. Los
descendientes de Unamuno, mientras tanto, acaban de solicitar al alcalde y a los
representantes del PP de Castilla y León que retiren el lema. Es, al fin y al
cabo, una guerra entre descendientes.
Treinta años después de la muerte del dictador más carnicero que ha conocido
este país, y cuando el PP aparentemente, pretende desvincularse ideológicamente del régimen,
vemos cómo se rasga las vestiduras cada vez que surgen iniciativas de
resarcimiento hacia las víctimas de la dictadura o la eliminación de los
vestigios del franquismo. En lo relativo al Archivo de la Guerra Civil, parece
claro que los que se oponen a la devolución de los documentos a sus propietarios
legítimos son los descendientes ideológicos de aquellos expoliadores de hace
casi 70 años y lucharán encarecidamente por mantener vivo su botín de guerra. No
me extraña que habitualmente, y con toda la razón, se les identifique con los de
entonces. Motivos tenemos, y de sobra.
Para el PP fascista, la devolución de los papeles a Cataluña es un expolio y pide
legitimidad, olvidando que los papeles están allí gracias a un expolio nada
legítimo. Devolver los documentos robados a la Generalitat es reponer la
legalidad. Es, a fin de cuentas, hacer justicia,
algo que deberían garantizar y
apoyar todas las instituciones en democracia.
Santiago Macías