Mohamed  VI  y  el  Parlamento  Europeo

Rafael Morales

Mohamed VI está empeñado en ridiculizar a quienes en España y en Canarias defienden su monarquía, en interminable marcha triunfal hacia la democracia. Ahora no dejó entrar en su país a una delegación del Parlamento Europeo, cuya visita había aceptado hasta hace dos días y a la que impuso la agenda de visitas. ¿Motivos para semejante descortesía? Rabat argumentó que la delegación estaba “desequilibrada” a favor del Frente Polisario. ¡Excelente! Especialmente porque el gobierno de su majestad conocía la composición de aquella delegación europea desde hace un año.

 

Siendo la única fuente de la verdad, Mohamed VI no puede equivocarse contra sí mismo. Ni en las grandes ni en las pequeñas cosas. Desde el mantenimiento de una grosera desigualdad en el reparto de la riqueza hasta la entrada en su casa (nunca mejor dicho) de una delegación del Parlamento Europeo. Intocable amo de vidas y haciendas marroquíes y saharauis, su palabra sigue siendo la ley. O, como escribe Thierry Oberle, citado por Lih Beiruk, “desde hace siete años jamás se ha propuesto cuestionar la distribución de poder, que sigue estando concentrado en la mano de un solo hombre, designado por Dios. Descendiente, según la tradición alauita, del Profeta, Mohamed VI acumula todas las funciones. Persona inviolable y sagrada, es a la vez Comendador de los Creyentes y guía político, es actor y árbitro, mediador y último recurso. Finalmente es, gracias a su inmensa fortuna, el patrón del país en el sentido económico del término”. Y, sin embargo, dioses más poderosos han caído.


A veces aparece alguna fractura en la opacidad informativa que sobre la vida social, económica y política de Marruecos tanto ejerce la mayoría de la prensa convencional. Informa Pedro Canales desde Rabat que el Instituto Republicano Internacional con sede en Estados Unidos cree que el resultado de la parodia electoral prevista para el año próximo barrerá a los partidos del monarca, siempre ligados a la mafia del majzen. El movimiento islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) obtendrá el 47% de los votos. O más si consigue el apoyo de Justicia y Espiritualidad, la organización dirigida por Abdesslam Yassin. Algo tan inconcebible para su majestad que algunos de sus asesores solicitan la suspensión sine die de las elecciones, amparándose en una pésima disculpa. A saber, la futura autonomía del Sáhara Occidental requiere cambios constitucionales que, a su vez, necesitan mucho tiempo. Por lo menos varias generaciones. ¿O no?


Todavía aguardamos el contenido de la propuesta marroquí sobre la autonomía que previsiblemente rechazarán los saharauis y las normas internacionales sobre el derecho de autodeterminación. No podrán aceptarla si Mohamed VI cierra de nuevo la puerta a un referéndum democrático en lugar de abrirla, como sí hacía a duras penas el último Plan Baker. La democratización de Marruecos se retrasa lamentablemente, en su territorio y en el ajeno, con la inestimable ayuda oficial de Francia y España en el caso saharaui. Esa democratización representaría un enorme paso adelante tanto para el pueblo marroquí como para el saharaui.


Pero aquí y ahora se trata de desearle éxito a Aminetu Haidar en su campaña para que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU intervenga directamente en los territorios ocupados ante tanto desamparo. También a Inés Miranda, la abogada canaria que a estas horas estará presentando su informe ante la IV Comisión de Descolonización de la ONU sobre las irregularidades en los juicios contra los activistas saharauis. Por otro lado, los llamamientos dirigidos a los organismos humanitarios internacionales no cesan por la crisis alimentaria que golpea a los desterrados de Tinduf. Este aspecto de la solidaridad tampoco debe olvidarse. Ni por un segundo.