12 de octubre “DIA DE LA RAZA” Ahora "día de la hispanidad"
La mona aun que la vistan de seda, mona se queda.
ANULACIÓN DE NUESTRA CONCIENCIA HISTÓRICA
Cada 12 de octubre, en las escuelas de nuestro país – salvo honrosas excepciones – millones de nuestros niños son sometidos a un bombardeo ideológico, donde civilización reemplaza a colonización y descubrimiento a conquista. Se trata de todo un trabajo de falsificación y deformación no sólo de la historia, sino también de la mente. Algo totalmente repudiable, ya que hace bastante tiempo que no se precisan de mayores pruebas para demostrar que el 12 de octubre de 1492 terminó con la libertad de pueblos enteros de nuestra América, marcando también el principio de un genocidio étnico y cultural vigente hasta nuestros días. Mal que les pese a la corona española y a sus súbditos actuales de Argentina, como los del diario “La Nación” y su sello de la Academia Nacional de Historia, eso fue un genocidio que superó al III Reich con creces, y no un “encuentro de dos culturas”.
Por ejemplo, en Bolivia asesinaron a ocho millones de aborígenes. Según algunos investigadores alrededor de setenta millones de nuestros hermanos perecieron durante la conquista. Por lo visto ese genocidio no impidió que los pueblos originarios con sus puebladas llegaran al gobierno en La Paz por medio del presidente Evo Morales.
Festejar el 12 de octubre es, sin duda alguna, una muestra cabal de una colonización mental que cubre y deforma lo real, y que asfixia todo proyecto capaz de cohesionar a los pueblos oprimidos impidiéndoles al mismo tiempo la recuperación de su verdadera identidad para poder situarse con dignidad en el contexto mundial dejando atrás toda forma de alienación y sumisión. Conmemorar ese día representa un estigma derivado de la imposición cultural, política y económica vigente desde hace ya más de 500 años.
En el caso argentino es una vergüenza que se siga exaltando la memoria y la acción criminal de la mal llamada “Campaña al Desierto” comenzada primero por Juan Manuel de Rosas y coronada luego por el general Julio A. Roca. Este último tiene avenidas con su nombre, monumentos y demás veneraciones por su exterminio de mapuches en el sur del país, lo que permitió a la oligarquía acumular tantas leguas de buenas tierras arrebatadas a sus poseedores. No es casual que la dictadura militar videlista exaltara al general Roca como el gran prohombre “unificador” y “organizador” del país, del que Jorge R. Videla y los suyos vendrían a ser los continuadores, de la “reorganización”. Esa es una línea de continuidad histórica: exterminio de indígenas hasta 1880, fusilamientos de peones en la Patagonia en 1921 y desaparición de los activistas de las Ligas Agrarias en 1976.
Como resultado de ello, hoy los socios de la Sociedad Rural y los inversores extranjeros como Douglas Tompkins, Luciano Benetton y George Soros tienen cada uno centenares de miles de hectáreas, en tanto los pueblos originarios de Salta, Jujuy, Chaco, Misiones, Corrientes, Formosa, Chubut, Neuquén y Río Negro, etc, y los campesinos pobres del país y minifundistas no tienen tierras que cultivar por su cuenta.
Y esta clara expresión de dominación no sólo sigue destruyendo la gran riqueza y diversidad de América, sino también que impide a nuestros niños, mediante esas categorías perversas, poder desarrollar un verdadero pensamiento crítico y con contenido patriótico antiimperialista. Este es tan necesario a la hora de pasar a la acción para terminar con las tragedias que nos aquejan, a la hora de formar el “Hombre Nuevo”, tal como lo planteó el comandante Ernesto Che Guevara.
Afortunadamente, nuestros pueblos nunca se rindieron. Escribieron – y siguen escribiendo– páginas gloriosas en la historia de la lucha por la libertad y la recuperación de la dignidad humana. Es la única manera para transformar nuestra realidad del capitalismo dependiente en función de los intereses de los explotados de nuestras tierras, poniendo fin a la anulación de nuestra conciencia histórica.
A 514 años del inicio del genocidio, el Partido de la Liberación levanta las banderas de Huatey, Tupac Amaru, Tupac Katari, Lautaro, Calfucurá y demás líderes de esos pueblos que resistieron la barbarie del colonialismo y su jauría militar-terrateniente. Toda esa lucha no fue en vano: forma parte del sustrato político e ideológico de las actuales rebeldías latinoamericanas contra el imperialismo yanqui y las oligarquías nativas, por la segunda y definitiva independencia.
11 de Octubre de 2006
Comité Central
PARTIDO DE LA LIBERACIÓN (PL) DE ARGENTINA
www.pl.org.ar < pl@pl.org.ar >
La única palabra que se me ocurre para describir lo que sigue es ‘sublime’, porque llamarle ‘increíble’ sería desconocer la veracidad de lo que se dice y la irrefutabilidad de lo que se evoca.
Es creíble y, lamentablemente, real.
Por favor, te ruego que lo leas, pero antes búscate un sombrero y póntelo.
Cuando termines te lo vas a tener que sacar y, tal vez, hasta aplaudir.
Exposición del Cacique Guaicaipuro Cuatemoc ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea 08/02/2002.
Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Cacique Guaicaípuro Cuatemoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo: ‘Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatemoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrara los que la encontraron hace solo quinientos años.
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante.
Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.
Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!
¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
Yo, Guaicaipuro Cuatemoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan ‘MARSHALL TESUMA”, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.
Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?
Deploramos decir que no.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.
Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.
Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica...’
Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatemoc dio su conferencia ante la reunión de JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, no sabía que estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA, ahora solo resta que algún gobierno latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.
¿Qué tal? QUE ATRIBUTOS MASCULINOS TAN BIEN PUESTOS los del Cacique!!!
Si tienes amigos honestos, hazles conocer este discurso. Ellos también han sido vendidos