Siete burdeles tenemos en canarias

 

Una de las cosa que a nosotros los canarios si que los debería parecer repúgnate, son los programas de la llamada televisión “canarias”  donde la cultura que se difundes es la prostitución.

 

Es una aberración que siete canales de Tv. se dediquen horas y hora a promover; que nuestro problema es el vecino del tercero, que se acuesta con la vecina del primero, me refiero a esos programa similares al de Patricia de Tele 5. Hay que ver como las zorras, mal llamadas presentadoras juegan con los sentimientos de las personas y hacen negocio aprovechándose de las desgracias de sus victimas; porque la realidad es que son victimas de este sistema rastrero, al que se presta el lumpen, y airean sus trapos pestosos pensando que se van a hacer estrellas.

 

 Cualquier persona sensata entiende que eso es para gente inculta, promueven el chismorreo para ocultar la corrupción… y este pueblo calladito como borregos, incluso la gente de la  cultura que deberían sentirse insultados… eso si que es  agresivo, esos programas son precisamente uno de los mucho que fomentan el abuso de genero… ese es el cáncer que corroe a esta sociedad basada en el consumismo y en la mezquindad…

 

Usted no debe preocuparse por las notas que saca su hijo en el colegio, el problemas es la puntuación de Barcelona, cuanto más burros mejor;  que es de ahí precisamente de donde saca la reacción los Rambitos, la carne de cañón para sus guerras de rapiña, y ustedes los profesores, tampoco deben hacer nada para disuadir a los alumnos a que se manifiesten contra la guerra y denunciar la actitud criminal de los profesores sionistas de Israel, que llevaron sus alumnos a poner dedicatorias a las bombas para luego lanzarlas sobre la población civil del Líbano…

 

 En 1936 en el paraninfo de la universidad de Salamanca, y en presencia de  D. Miguel de Unamuno,  cierto personaje siniestro dijo:  "¡Viva la muerte!  ¡Abajo la  inteligencia!"  . Hoy estas Tv.  "democráticas"  ejercen esa  "grata"  tarea de manera impecable...

 

  No hay peor ciego que aquel que no quiere ver  José R. Moreno...