De Febrero a Octubre de 1917.  El partido bolchevique,  dirigente de la revolución.

 


Tras la revolución de febrero habían surgido dos poderes: el gobierno provisional, como poder de la burguesía y los sóviets como poder obrero-campesino. La burguesía se mantuvo al margen de los acontecimientos y el poder había caído en manos de las masas sublevadas, la mayoría del soviet de Sant Petesburgo (mencheviques y socialrevolucionarios) decidió entonces entregar el poder a los partidos burgueses de la Duma. Así nacería el gobierno provisional. Sin embargo los soviets no se disolvieron, mantuvieron el control sobre las armas y la mayoría del ejército. Sólo obedecían a los soviets y no al estado mayor del ejército. La burguesía no había podido crear su propio aparato represivo.

Para Lenin el gobierno provisional burgués no era revolucionario siquiera en la etapa democrática, por su naturaleza imperialista, por su incapacidad para terminar con la guerra, sacar al país de la crisis económica y emprender la reforma agraria. Sólo los soviets eran el único poder revolucionario capaz de emprender tales tareas democráticas y de satisfacer las reivindicaciones democráticas de las masas. La burguesía era partidaria de la guerra, contraria a la reforma agraria (expropiación sin indemnizaciones) y partidaria de descargar la crisis económica en las espaldas del pueblo. En este contexto, para Lenin no se podía participar ni apoyar al gobierno provisional, no se podía reivindicar la república parlamentaria, ya que supondría un retroceso: se debía de luchar por la república soviética, dar todo el poder a los soviets (en oposición también a la consigna de gobierno obrero de Trostki* en la que se excluía la alianza con los campesinos), y resolver los problemas democráticos de la revolución transformándola en revolución socialista (tesis de abril)

La táctica inicial del partido bolchevique era convencer a los soviets de disolver el gobierno provisional y asumir el poder, romper la alianza de los mencheviques y socialrevolucionarios con el partido kadete, y conquistar a posteriori la mayoría de los soviets para los bolcheviques. Era el planteamiento de transición pacífica a la revolución socialista en la resolución sobre la cuestión del poder. El partido bolchevique era el único dispuesto a transformar esa línea política en organización y hechos concretos.

Ante el crecimiento de la oposición de las masas obreras y campesinas contra la guerra y contra el gobierno provisional, la burguesía disolvió el primer gobierno provisional, y en el nuevo permitió la participación de mencheviques y socialrevolucionarios (Tsereteli y Kerenski), renunciando éstos a asumir el poder en los soviets. Era curioso, ya que los mencheviques antaño rechazaron la propuesta bolchevique de participar en un gobierno revolucionario durante la revolución de 1.905, dejando que la burguesía se las entendiera con su “revolución”. Y ahora, ante la crisis de representación política del partido de la burguesía liberal, se apresuraban a entrar en un gobierno contrarrevolucionario cuyo objetivo era continuar con la guerra imperialista y hacer retroceder la revolución.

Ante la negativa a acabar con la guerra, en Petrogrado (antigua San Petesburgo) una manifestación de 500.000 personas en julio pide la dimisión del gobierno. Aunque el partido bolchevique analizaba que no había condiciones para conquistar el poder, ya que faltaba el apoyo en las provincias (los soviets seguían controlados por los oportunistas), los bolcheviques se pusieron al frente de la manifestación para darle un carácter pacífico y no insurreccional.

Los ministros dimitieron, el comité ejecutivo de los soviets no tomaría el poder y encargaría a los ministros socialistas a formar un nuevo gobierno, incluyendo a ministros burgueses. Esa era la tercera vez que los soviets renunciaban al poder; la dualidad de poderes se daba por finalizada, los oportunistas mencheviques y socialrevolucionarios se pasan de esta manera a la contrarrevolución, y la burguesía se lanza a la ofensiva.

Se establece el estado de sitio, se incautan armas en los barrios obreros, se realizan detenciones, se destruye la imprenta del Pravda (prensa del partido), y se ilegaliza al partido bolchevique, con Lenin en busca y captura. La posibilidad de tránsito pacífico a la revolución socialista desaparece: la consigna de “todo el poder a los soviets” vinculada a tal posibilidad se evaporaba ante el control mayoritario que los oportunistas mencheviques y socialrevolucionarios todavía ejercían, convirtiéndose en los principales agitadores y directores de la represión anti-bolchevique.

El VIº Congreso del partido (26 de julio 1.917), sin Lenin, refugiado en la clandestinidad (Stalin presentó el informe político), acuerda reforzar la posición de los bolcheviques en los soviets donde son mayoría y se concreta que Rusia puede ser el país que abra el proceso revolucionario del proletariado hacia el socialismo, apostando por el derrocamiento del poder de la burguesía y los terratenientes mediante la insurrección armada del proletariado.

Paralelamente, el nuevo gobierno provisional de julio había reforzado el aparato represivo burgués, control de los oficiales, las tropas cosacas y la policía. La caída del gobierno provisional solo era posible mediante una insurrección armada. La burguesía disponía ya de una fuerza armada capaz de intervenir en la lucha de clases. La gran burguesía y el imperialismo anglofrancés respaldan la dictadura militar, se prepara un golpe militar. El general Kornílov se subleva contra el gobierno provisional, y este no actúa. El partido bolchevique llama a los obreros y soldados de Petrogrado a tomar las armas, se crean unidades de guardias rojas, los sindicatos movilizan a sus afiliados. Petrogrado está en pie de guerra contra el golpe militar. Las masas de obreros y soldados de Petrogrado, dirigidas por los bolcheviques, frenan el golpe militar de agosto.

Durante los meses de agosto y septiembre aumentan las huelgas y ocupaciones de fábricas. Los obreros empiezan a asumir el control de la producción, los campesinos intensifican la ocupación de tierras negándose a esperar a la decisión de la Asamblea Constituyente. Contra la política de guerra los soldados destituían a los antiguos oficiales y nombraban a nuevos. Los bolcheviques conquistaban de esta manera la dirección del Ejército. Los soviets volvían a reaparecer, los bolcheviques conquistaban la mayoría de los mismos, otra vez la consigna “todo el poder a los soviets” cobraba sentido.

Ante tal situación, los mencheviques y socialrevolucionarios por oposición lanzaron la consigna de la convocatoria de la Asamblea parlamentaria constituyente para el 12 de noviembre. La mayoría de la dirección de los bolcheviques acordó el boicot al preparlamento y la insurrección, en línea con las resoluciones del Congreso del partido en julio. Kámenev se opuso a la insurrección logrando arrastrar a la mayor parte de diputados bolcheviques (77 de 127). Trostki, que acababa de ingresar al partido en agosto tomó una posición intermedia, contra la Asamblea Constituyente y por que el Congreso de soviets del 25 de Octubre decidiera la insurrección, lo que pondría alerta a la burguesía. La mayoría de los bolcheviques (excepto Kámenev y Zinóviev) (1) optan por no dar posibilidades a la contrarrevolución para organizarse, y en el comité central del 10 de octubre decidió la fecha de la insurrección antes del Congreso de soviets. Los diputados bolcheviques abandonan el parlamento.

“La demora era la muerte”; así lo entendía Lenin, quien desde el 15 de septiembre planteara al partido la insurrección (2), no le faltó causa. La militancia bolchevique crecía sin parar, de 80.000 en abril a 240.000 militantes en agosto, y ello muy a pesar de la persecución que eran objeto. En las elecciones a las dumas de las ciudades en septiembre los bolcheviques pasaron a ser el partido más votado con el 51%, el kadete el 26%, los socialrevolucionarios el 14% y los mencheviques el 4%, de los votos.

En las elecciones a soviets, sindicatos y comités de fábrica que se daban casi a diario en Rusia se reflejaba el crecimiento geométrico de la influencia mayoritaria de los bolcheviques sobre las masas. En los comités de fábrica de Petrogrado y Moscú los bolcheviques eran mayoría en agosto. Si en el congreso sindical de toda Rusia de junio los bolcheviques tenían el 36,4%, en la conferencia sindical de septiembre barrieron a los mencheviques y socialrevolucionarios con el 58% de los delegados, y en la víspera de octubre casi todos los sindicatos de las ciudades industriales estaban con los bolcheviques, a excepción de los ferroviarios, correos, telégrafos e impresores. En Finlandia, Petrogrado, Moscú, el Ural y Siberia los soviets de obreros y soldados ya eran mayoría bolchevique en septiembre. El Centrobalt (flota del Báltico) y la Vª Legión del frente norte eran mayoría bolchevique en octubre. En los soviets de soldados de retaguardia los bolcheviques progresaban, el congreso del ejército votó un comité con mayoría bolchevique. Las unidades del ejército cercanas a la capital estaban bajo influencia bolchevique (3). Tras la insurrección, el 25 de Octubre, en la primera sesión del IIº Congreso de soviets de obreros y soldados recibía de los bolcheviques la entrega formal del poder conquistado en la madrugada. La revolución continuó su curso y cayeron los primeros decretos de la paz, la tierra y el control obrero sobre la producción y distribución, por el que los soldados tendrían paz, los campesinos tierra y los obreros el pan y las fábricas. La revolución arrasó el poder burgués del gobierno provisional partidario de la guerra imperialista, aliado del latifundismo y defensor del régimen capitalista.

Notas:
(1) Zinóviev y Kámenev publicaron un artículo en un periódico dando su opinión y haciendo pública la insurrección. Lenin quedó en minoría cuando propuso la expulsión del partido de Zinoviev y Kámenev, por haber traicionado al Comité Central y a la revolución al alertar a la burguesía de la insurrección.

(2) En las cartas de Lenin, 'Los bolcheviques deben tomar el poder' y 'El marxismo y la insurrección' se expuso un plan de cómo organizar la insurrección para Octubre y se discutieron en el comité central del partido el 15 de septiembre: “Hoy tenemos con nosotros a la mayoría de la clase que es la vanguardia de la revolución, la vanguardia del pueblo, la clase capaz de arrastras tras de sí a las masas…Nuestro triunfo es seguro…Después de haber conquistado la mayoría en los soviets de diputados obreros y soldados de ambas capitales –Petrogrado y Moscú-, los bolcheviques pueden y deben tomar en sus manos el poder del estado”. (Lenin. Obras Completas. Tomo XXXIV, págs. 240, 244.

En el artículo 'La crisis ha madurado' del 29 de septiembre y en una nota adjunta para los miembros del comité central y comités y soviets de Petrogrado y Moscú, recalcaba que esperar al congreso de soviets, como proponía Trostki, era “una idiotez completa o una traición completa… Esperar al Congreso de los Soviets era una idiotez, pues el Congreso no podría dar nada. Los bolcheviques tienen asegurada ahora la victoria de la insurrección: 1) podemos, si no esperamos al congreso de los soviets, atacar súbitamente y desde tres puntos, desde Petrogrado, desde Moscú y desde la flota del Báltico; 2) tenemos consignas que nos aseguran el apoyo: ¡Abajo el gobierno que aplasta la insurrección campesina contra los terratenientes!; 3) tenemos la mayoría en el país; 4) la desorganización de los mencheviques y eseristas es total; 5) tenemos la posibilidad técnica de tomar el poder en Moscú (que podría incluso empezar para derrotar por sorpresa al enemigo); 6) tenemos miles de soldados y obreros armados en Petrogrado, que pueden tomar a la vez el palacio de invierno, el Estado Mayor Central, la central de teléfonos y todas las imprentas importantes; no nos echaran de allí, y la agitación en el ejército alcanzará tal amplitud, que será imposible luchar contra este gobierno de la paz, de la tierra para los campesinos, etc… La demora es un crimen. Esperar al Congreso de los Soviets es un juego pueril al formalismo, un vergonzoso juego al formalismo, una traición a la revolución”. (Lenin. Obras Completas. Tomo XXXIV, págs. 282,282 y 283).

(3) Ver “Los soviets en Rusia” (Oscar Anweiller), págs. 186-194.

 

*A los oportunista y demagogos les gusta hablar mucho de Trostki, porque saben que tenia muy poco que ver con la revolución de Octubre y para encubrir sus maquinaciones,  nos quieren hacer creer que era la mano derecha de Lenin.   Lo que no soporta la reacción y sus quintacolumnistas, es que el el ejército rojo aplastara al III Reich.