Llegó  la  crisis  económica  se  acabó  la  sopa  boba...



Medidas ante la crisis, el déficit comercial se dispara un 20%


La cifra deja al descubierto todos los males a los que fue ciego el Gobierno desde que estalló la crisis: falta de competitividad y dependencia energética.

España es el segundo con un déficit comercial más grande en relación a su PIB*. Ríanse del déficit comercial de los EE.UU., y que es una de las principales explicaciones de la devaluación del dólar. En España el déficit de la balanza por cuenta corriente casi dobla en relación al PIB al déficit norteamericano.

 

Zapatero no sabe qué hacer con la crisis económica en ciernes



Supongo que algunos se preguntaréis porque es tan grave tener un déficit comercial. Vamos a poner un ejemplo, imaginaros que en lugar de un país llamado España, aplicamos el término déficit comercial a una familia llamada López.

Si estos tuviesen un déficit comercial del 10% vendría a significar que la diferencia entre los ingresos que obtiene la familia y lo que se gasta comprando bienes y servicios a otras familias arrojaría un saldo negativo. Es decir si cada año la Familia López ingresa 10.000 euros, un déficit comercial del 10% significaría que se están comprando a otras familias por 11.000 euros por lo que cada año que pasa son 1.000 euros más “pobres”.

Para financiar este déficit la familia López puede emitir papelitos de deuda que serán comprados por otras familias o bien venderse activos que tengan (pueden empezar vendiéndose el coche, la lavadora, para acabar vendiendo a otras familias su piso).

Al estar dentro del euro, las consecuencias inmediatas del déficit comercial español quedan más o menos camufladas a corto plazo. Si aún estuviésemos con la peseta les aseguro que en las condiciones actuales está ya tendría una significativa devaluación, y probablemente la inflación (al tener que importar productos más caros por el tipo de cambio) sería bastante superior al actual.

Suele ser una señal de que los bienes y servicios que produce tu país están dejando de ser atractivos y competitivos para el resto del mundo. Los medios de comunicación se han hecho eco de los últimos datos de la economía española. Son preocupantes: el déficit exterior de España se ha disparado un 90%. La balanza de pagos española acumula un déficit histórico. España se sitúa ya como el segundo país más deficitario de la zona del euro y el sexto de la OCDE.

Según estos recientes datos nuestro déficit comercial se ha elevado hasta 51.884 millones, un 37,1% más, es decir, el 6,5% del PIB. Y es que las exportaciones, como viene siendo ya la tónica, no pueden seguir el ritmo de las compras al exterior.

¿Por qué se está produciendo un deterioro galopante de nuestro sistema productivo...

LA HUIDA HACIA ADELANTE?

Y eso justo terminadas las elecciones, al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero le toca comenzar a cumplir y pagar con cargo al erario público todas las promesas con las que jugó sus últimas bazas de captación de votos.

Pero el dato frío está ahí: en enero de 2008 el déficit comercial se incrementó un 20,1% respecto al mismo mes del año anterior. Es otra terrible cifra de enero, como fue la del paro, porque además rompe la tendencia al crecimiento que se había instalado. Los datos de 3,5 puntos en las importaciones (11,5%) con una exigua subida de 0,1 puntos en las exportaciones (6,9%).

Junto a la inflación, la caída del empleo y la crisis en la construcción (esta misma semana ha suspendido pagos SEOP, la primera gran constructora que recurre al concurso de acreedores desde que se pinchó el globo), ese déficit es el principal problema que afecta a nuestra economía a corto plazo.

Primero, porque muestra la escasa competitividad de un sistema productivo lastrado por la subida de los precios, cuyas causas un pasivo Pedro Solbes siempre ha considerado ajenas a su influencia.

Segundo, porque la factura energética vuelve a ser determinante: un 69,1% crecieron las importaciones (básicamente materia prima), veintisiete puntos por encima del incremento en las exportaciones de elaborados. Con el petróleo por las nubes y el gas cada vez más, España sigue viviendo de rentas.

Y tercero, porque aún se desconoce la magnitud de la crisis mundial, que el lunes Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal, consideraba la peor desde la Segunda Guerra Mundial. Esta semana los norteamericanos han visto cómo en apenas setenta y dos horas los problemas de liquidez de su quinto banco, Bear Stearns, obligaban a su venta a precio de saldo a JP Morgan... lo cual fue al menos una señal positiva al mercado: aún hay entidades financieras solventes. En cualquier caso, la contracción mundial del crédito puede complicar mucho las cosas a un país como España, con tanta diferencia entre el volumen de lo que vende y lo que compra fuera de nuestras fronteras.

Ese 20% de crecimiento del déficit comercial en enero queda, pues, como cifra a recordar junto a los 133.000 nuevos parados que hubo en ese mes, la mayor subida en la historia del INEM. En las distancias cortas (y eso quiere decir que las medidas correctoras tienen que aplicarse ya) es donde un Gobierno, y más luciendo una flamante victoria electoral, se la juega.

Mucho nos tememos que las medidas que se tomen sean las que ya predecimos

Y LA HUIDA HACIA DELANTE NO ES LA SOLUCIÓN, y como ejemplo el despilfarro injustificado en TERCERAS PISTAS innecesarias en los Aeropuertos del Archipiélago Canario, que tanto daño causaran a los 35.000 ciudadanos del entorno en particular, y a toda Tamarant en general.