Estudiante saharaui de la universidad de Marrakech,
fue salvajemente golpeada
Sultana Khaya: “En Marruecos se violan
sistemáticamente los derechos de los saharauis”
La
represión sistemática contra el pueblo saharaui en los territorios ocupados y en
el propio Marruecos esta aumentando de una manera alarmante y oficialmente nadie
la denuncia. La represión se está recrudeciendo entre las nuevas generaciones,
con asesinatos de líderes y estudiantes, y con el endurecimiento de la vida
carcelaria, que son ahora los episodios más fragrantes de un genocidio, que no
por ser más desconocido es menos doloroso.
La actual situación del pueblo saharaui ha sido denunciada en la charla
“Derechos Humanos en el Sáhara Occidental”, en la que han hablado Núria Salomé,
presidenta la Asociación Catalana de amigos del Pueblo Saharaui (ACAPS), Sultana
Khaya, saharaui represaliada, que por las palizas recibidas durante su detención
ha perdido la visión en un ojo, y Cristina Navarro, jurista y miembro de la
misión de observación de los juicios contra presos políticos saharauis. Esta
charla promovida por la asociación dentro de los “Cafés -tertulia” que organiza
la Fundación Pere Ardiaca, fue presentada por Jordi Garrell, de la Federación
Catalana de ONG para el Desarrollo.
“Es necesario volver a poner sobre la mesa le derecho a la autodeterminación del
pueblo saharaui, una cuestión no resuelta, y de la que el gobierno español no
puede seguir soslayando la responsabilidad -explica Nuria Salomé, presidenta de
ACAPS- si queremos parar el genocidio cotidiano e insoportable que está
desarrollando el poder marroquí contra los saharauis. Podemos demostrar la
violación sistemática de los derechos humanos del pueblo saharaui, a los que la
comunidad internacional ya no puede seguir cerrando los ojos”.
Sultana Khaya es una activista saharaui que ha explicado algunos detalles de la
situación actual. “Se han encontrado fosas de personas enterradas vivas, otras
echadas al mar desde aviones”, antes de poner de relieve su propia y
escalofriante experiencia personal tras ser detenida durante una manifestación
estudiantil. “Me habían disparado en un ojo y un militar pedía que me dispararan
en el otro. Me dejaron de maltratar cuando llegó la ambulancia, pero una vez
dentro el conductor pedía que me mataran a puñetazos. La ambulancia se puso a
dar vueltas mientras me sometían a todo tipo de maltratos. En el hospital, los
médicos no querían atenderme porque era saharaui. Me metieron de nuevo en el
furgón de la policía con otros presos saharauis y me tiraron por el suelo,
diciéndome que los asientos estaban reservados para los marroquíes. Un policía
le decía al otro ‘las meteremos en una habitación, las violaremos y luego les
prenderemos fuego con gasoil’. Después nos llevaron a un garaje y nos dijeron
que no esperáramos que nadie nos sacara de allí, y que íbamos a morir. Me puse a
llorar. Las mujeres fuimos violadas y nos hicieron cantar el himno marroquí.
Después, en una habitación volvieron a decirme que iban a matarme. Empecé a
vomitar sangre y me la hicieron comer; allí había dos gatos que también lamían
mi sangre. Me hicieron firmar que era una terrorista del Polisario y después de
otras crueldades semejantes me cosieron el ojo y me dijeron que no contara a
nadie lo que me había pasado”.
Para Nuria Salomé, el gobierno español es co-responsable de esta situación de
violación de los derechos humanos, porque el Estado no ha acabado la
descolonización del Sahara. Esta trabajadora social que desde hace 18 años se
dedica como voluntaria a ayudar al pueblo saharaui, denuncia que el Sahara
administrativamente todavía depende de España, y sin embargo, lo único que ha
hecho últimamente nuestro país es vender armas a Marruecos. “Damos cada vez más
prioridad a lo que está pasando en la zona ocupada del Sahara, porque la prensa
no habla de ello. Mandamos cartas a los periódicos y no son publicadas. Para
denunciar lo que ocurre allí tenemos que recurrir a estrategias como traer a
personas como Khaya”.
Salomé confía que se hable más del tema ante el continuo acoso a los periodistas
españoles, que cubren el conflicto del Sáhara Occidental, por parte del aparato
político y policial de Rabat. “Lo que Marruecos está realizando allí es un
expolio y un verdadero genocidio. No entendemos por qué el gobierno español se
sorprende de lo que ocurre en China e Irak y no de lo que ocurre en la parte
ocupada del Sahara. Marruecos es culpable, pero España no puede seguir eludiendo
su responsabilidad”.
Salomé también ha explicado otros casos especialmente graves, como el de una
persona saharaui en silla de ruedas que iba a visitar a sus familiares a la
cárcel, y no le dejaron salir del aeropuerto, fue golpeado, tirado al suelo y
despojado de su silla. Por otra parte, y según las últimas informaciones, “la
situación de los presos en las cárceles está tan deteriorada que muchos de ellos
se han puesto en huelga de hambre indefinida y peligra su vida. A nadie parece
importar el sufrimiento de unas personas que hablan nuestro mismo idioma y cuyos
antepasados consideraban a España como la madre patria. Al parecer en la agenda
del ministerio de exteriores sigue primando las buenas e incuestionables
relaciones con el vecino marroquí, pase lo que pase con el pueblo saharaui”.
Cristina Navarro, jurista y miembro de la Misión de Observación de los juicios
contra presos políticos saharauis explicaba que “en los territorios ocupados no
se aplica el derecho humanitario; hay auténticas matanzas y se sufre la
violación de toda clase de libertades. No existen garantías jurídicas para los
presos. Los juicios son una farsa. El fiscal presenta pruebas falsas. A los
saharauis se los condena por el sólo hecho de ser saharauis. Cada vez tenemos
más el apoyo de abogados franceses e italianos y de jueces suizos, y en las
apelaciones la presión jurista ha sido importante. A partir del 2002, los
juristas están viendo que los juicios que se celebran son ilegales y que se
aplica mal la ley. Se detiene arbitrariamente a hombres, mujeres y niños. Las
detenciones no se comunican a los familiares y el preso no tiene asistencia
letrada. El saharaui tampoco tiene derecho a un médico que certifique las
lesiones de las torturas. Desde hace 6 años, ante la presencia extranjera se
monta una auténtica parafernalia para dar aspecto de legalidad”.
El próximo 15 de abril, Salome como representante de ACAPS, junto con otros
representantes de ONGs de apoyo al pueblo saharaui van a presentar en Ginebra
las pruebas para que se realice un juicio contra Marruecos por la sistemática
violación de los derechos humanos del pueblo saharaui. “Pretendemos que esta
mesa sea el primer acto de denuncia colectiva de esta situación”, comento Jordi
Garrell, Federación Catalana de ONGs para el desarrollo.
SULTANA KHAYA, una estudiante saharaui de la universidad de Marrakech, fue
salvajemente golpeada cuando se manifestaba en solidaridad con otros estudiantes
represaliados en la universidad IBNO ZOHR de Agadir. Fueron las patadas de los
policías, una vez en el suelo, las que reventaron su ojo derecho y dañaron el
izquierdo. Esposada dentro de una ambulancia fue conducida entre insultos y
golpes al hospital IBNO TOUFAIL. Los sanitarios de la ambulancia gritaban:
"Matad a estos Polisarios". Después de algunas horas sin atención, empieza a
vomitar sangre. Es trasladada al hospital Elmamounia entre nuevos golpes e
insultos. El médico que la visita le dice que su ojo ha estallado y que debe ser
conducida al hospital Alantaki. Ya en el Alantaki, la dejan en una habitación
con otras mujeres, sin atención médica. Horas más tarde llegan otros policías,
que la llevan a otra habitación arrastrándola de los cabellos, y le dan
documentos a firmar que ella no puede leer. De nuevo empieza a vomitar sangre. A
las once de la mañana del día siguiente una enfermera le dice que debe pagar el
hilo quirúrgico si quiere que la operen. Un policía le pide el número de
teléfono de su casa para que algún familiar venga a pagar. Ella le da el de unos
amigos que avisan a los familiares. Cuando estos llegan, le atienden la herida.
Escrito por Julia López/AmecoPress
03-04-2008 a las 11:01:34