JUS AD BELLUM. A nadie le gusta el término guerra
A nadie le gusta el término guerra, y menos cuando esta es necesaria para
cambiar esquemas y procesos que huelen a podredumbre a miles y miles de
kilómetros a la redonda.
Existen momentos e instantes que llegan tarde o temprano, y que son
determinantes en procesos, que se han iniciado por pequeños conflictos, los
cuales tienen como denominador común, la lucha de clases oprimidas frente a los
inquisidores del poder.
Instantes, donde los conflictos empiezan a volverse en simples rutinas, donde
los hechos violentos, son tomados con propósitos políticos, desvirtuándose la
esencia sensible del proceso.
Vemos con ojos muy perceptivos, que se toma a los procesos revolucionarios como
generadores de las crisis existentes, adjudicándoles hechos y elementos que
parten más, de un país como en el caso de Colombia, que ha dejado de ser viable,
dado que el conflicto interno se enredó con otros males y se desarrollaron
viejas dolencias, tanto en la economía, la política y el ingreso de la imagen
internacional.
Se detectan los siguientes indicadores:
1. El autismo institucional
2. Burocracia patológica
3. Problemas de lateralidad sociopolítica, confunden la derecha con la izquierda
4. La inequidad entre la seguridad democrática y la justicia social.
5. Perdida de la moral pública
Adicionalmente a estos indicadores, que amplían el conflicto, se ha establecido
un elemento rastrero y ponzoñoso, donde la moral del combate desarrollado en el
proceso vivido, ha sido construida por el aparato militar, sobre la base de
deshumanizar al adversario y a sus colaboradores, desvirtuando los ejes de la
lucha y la responsabilidad de los agentes hipócritas del estado.
Me gustaría, si Uds. me lo permiten hacer algunas apreciaciones, al respecto,
que me conducen al concepto de una Guerra Necesaria.
La relación entre los términos Gobernabilidad y violencia, maneja dos vertientes
de análisis, sobre las cuales debemos centrarnos, para que el pueblo no caiga
nuevamente en la estupidez de apoyar su propia destrucción y muerte; estas
vertientes, la primera la lucha contra la corrupción, la cual seria
institucional y la segunda de orden comunitario, en la cual opera el conflicto,
su resolución o avance.
Y es allí donde debemos aterrizar, dado que se experimenta un desequilibrio
básico, que determina un grave conflicto social, aquí deseo referirme a algunos
procesos que se quieren mantener alejados de la conciencia del pueblo y sobre
los cuales debemos actuar con prontitud y firmeza:
1. La sobre utilización de tierras de conservación en ganadería extensiva
2. La subutilización de las tierras aptas para la agricultura actualmente
ocupadas en ganadería extensiva.
Se concluye que la expansión de los pastos duplicó el área apta para esa
actividad, arrinconando al agricultor campesino a regiones poco propicias para
cultivar, destruyendo en gran parte la cobertura básica, por tal efecto vemos
hoy día todavía la disputa entre los entes del ministerio de agricultura e
Incoder dentro de la temática de falta de políticas de tierras. (Cualquier dato
al respecto, hablar con los hijos de Uribe ellos te orientan sobre el
tema)
Indicador que corroboramos al analizar el proceso de desplazamiento, dado que
las parcelas menores de 5 hectáreas pasaron de 3.4 a 2.2. millones de
hectáreas a 2001, en cambio las fincas superiores a 500 hectáreas duplicaron su
extensión de 11 a 22.5 millones de hectáreas.
Siendo un poco atrevido en lo teórico, se pensaría que la depresión del
minifundio, lo llevo a fragmentarse, conduciéndolo a un microfundió, con la
consabida falta de viabilidad económica, generándose un excedente de mano de
obra que terminó desplazándose y abandonando sus tierras.
Estaríamos frente al conflicto que se genera entre la ACUMULACIÓN DE CAPITAL Y
LA EXCLUSIÓN SOCIAL.
Y aquí llegamos a un punto crucial en este análisis realizado que se vive en
Colombia, dado que cuando el crecimiento de los recursos desborda la capacidad
reguladora del estado, los actores sociales de más poder imponen sus condiciones
y reglas, mostrándose una GRAN DEBILIDAD ESTATAL, para HACER RESPETAR LOS
DERECHOS Y CUMPLIR CON LAS GARANTÍAS Y COMPROMISOS.
Todo esto genera una GRAN DEBILIDAD E INDEFENSION EN EL TEJIDO SOCIAL.
Y si voy mas allá, los partidos políticos colombianos son de cuadros y no de
masas, representan al elector pero no al pueblo, se eligen por funcionarios y no
por proyectos, negando así la política y la justicia.
Y disculpen la oposición, paso simplemente a ser un asunto de puros
congresistas inconformes, en puro bla, bla, bla contra el gobierno en turno.
Y que tal de:
1. muerte a sindicalistas
2. exterminio de la unión patriótica
3. fumigaciones con glifosato
4. paramilitares y masacres colectivas
5. congresistas detenidos con nexos a la para política, secuestros,
extorsiones y matanzas
6. apoyo a empresas de captación masiva de recursos del pueblo
7. matanzas de jóvenes para hacerlos parecer como subversivos
8. ministros y funcionarios investigados por corrupción
9. infiltraciones de cuerpos de seguridad en la vida personas sin órdenes
judiciales
10. impunidad judicial
11. caos en el manejo de las finanzas publicas
12. creación del terror social por medio de panfletos de limpieza en comunidades
13. el tráfico de influencias de la familia presidencial.
14. búsqueda de la reelección con graves actos de corrupción de su grupo
político
15. serias
violaciones de los derechos humanos
16. persecución a la libre expresión.
Y TODAVIA ESE GOBIERNO BUSCA APOYO INTERNACIONAL PARA SUS BARBARIES Y
PODREDUMBRE.
SE JUSTIFICA JUS AD BELLUM. ESTAS O NO ESTAS. COMO PARA PESAR Y
ACTUAR.
Luís Báez
*Amigo
Luís, te diré que yo tengo menos de una hectárea de terreno, aquí en Canarias
se promociona la agricultura de maseta.