Que saquen a los soldados españoles de Afganistán antes de que regresen muertos...
INVASIÓN DE AFGANISTÁN
Un informe del Ejército de
EE.UU. reconoce la muerte por torturas de dos prisioneros afganos
EFE
Washington.-- Una investigación del Ejército de EE.UU. ha
encontrado testimonios de torturas de prisioneros en Afganistán cometidas
durante interrogatorios, por castigo o "simple crueldad" que causaron dos
muertes, según publica hoy el diario The New York Times.
El periódico indica que obtuvo una copia de un documento confidencial, de 2.000
páginas, del Ejército de EE.UU. que detalla las circunstancias en que murieron
Dilawar, un campesino y conductor de taxis afgano, y otro detenido llamado
Habibullah, en diciembre del 2002.
Dilawar murió tras pasar la mayor parte de cuatro días colgado del techo de su
celda por las muñecas. Cuando un médico lo visitó, sólo pudo certificar su
fallecimiento, según detalla la información.
Base de Bagram
Los abusos a que se refiere el artículo de "The New York Times" ocurrieron,
principalmente, en la base estadounidense de Bagram.
"El documento de Bagram describe a soldados jóvenes, con mala instrucción,
[involucrados] en repetidos incidentes de abuso", indica el diario, que añade
que "el trato brutal, que resultó en cargos criminales contra siete soldados,
fue más allá de los dos casos que terminaron en muertes [de prisioneros]".
En algunos casos, según los documentos que cita el rotativo neoyorkino, los
malos tratos "fueron dirigidos o llevados a cabo por los interrogadores para
obtener información". "En otros casos, fueron castigos aplicados por los
guardias de la policía militar", añade la información.
Castigo por aburrimiento
"A veces el tormento parece haber sido motivado por poco más que el aburrimiento
o la crueldad, o ambos", añade el periódico.
El diario sostuvo que, en declaraciones juradas, "los soldados describieron a
una interrogadora que se complacía en humillar, pisoteando el cuello a un
detenido postrado y pateando a otro en los genitales".
Los testimonios también mencionan a prisioneros esposados a los que se forzó a
rodar de un costado a otro sobre el suelo de la celda mientras besaban las botas
de dos interrogadores en cada vuelta.
Tanto en relación con Bagram como con la prisión iraquí de Abu Ghraib, el
Pentágono ha mantenido la posición general de que se trató de abusos cometidos
por unos pocos soldados indisciplinados.
Algunos soldados y suboficiales han sido sancionados o sometidos a juicio, pero
el Pentágono sostiene que no hubo una política deliberada de torturas de
prisioneros, y ningún oficial de rango más alto ha sufrido sanciones.
Torturas rutinarias
"El documento de Bagram incluye amplios testimonios de que el tratamiento duro
aplicado por algunos interrogadores fue rutinario y que los guardias podían
golpear con impunidad a los detenidos esposados", indica el informe publicado en
el diario.