
Dada su estrategica situacion geografica fue lugar habitado desde tiempos remotos (fenicios, celtas, romanos) y tuvo especial importancia en la Edad Media.
Cuando España y Portugal eran solo Iberia, estas tierras de Zamora, que ahora ocupa el termino de Fermoselle, ya contaban con una larga presencia humana. Sin duda era una buena zona de asentamiento ademas de lugar de paso entre los " castros " procedentes de extremadura y gallegos. Era la division entre las tierras monta/nosas y agrestes del Occidente peninsular y el curso medio del Duero, con los dilatados horizontes castellanos.
La Edad Romana.
Al no existir datos durante la dominación romana (sólo sabemos que Sayago se vio atravesado por distintas vías de comunicación que unían Ocelo Duri _Zamora_ con Lusitania a través de Mirando do Douro y de Fermoselle, y con las tierras salmantinas por Almeida a Ledesma), nos vemos obligados a comentar lo que ocurrió a nivel general en la península, que no quiere decir que ocurriera exactamente en nuestra tierra, debido a la pobreza de su terreno.
Con el desarrollo del latifundismo durante el Imperio, y la progresiva desaparición de las formas menores de propiedad, la villa se convirtió en el centro de explotación de grandes propiedades territoriales, y, por extensión, se aplicó dicho término al área ocupada por ellas. La villa rústica estaba constituida por una serie de edificaciones alineadas alrededor de un patio abierto y era el centro director de la explotación. Este corría a cargo del villicus, procurador del señor que vivía el la villa urbana. A partir del s.I se dividió la gran propiedad territorial en un área dedicada a la explotación directa en provecho del señor (las mejores tierras) y otra para cesión a los colonos o arrendatarios. Aún cuando una villa sólo excepcionalmente correspondió a la extensión de un pueblo, ya que se extendía por varios de ellos, el nombre de villa fue suplantando al de locus o vicus. A fines del medievo tal nombre había ya perdido su sentido original de explotación rural.
La Edad Media.
Como otras tierras zamoranas, en Fermoselle se asentaron los vettones, luego los visigodos y mozarabes y, ya en el siglo XI, fue reconquistada por tropas leonesas. En 1205, el obispo de Zamora, metropoli de la region, le concedio una Carta Puebla. Era la epoca de esplendor de esta localidad, a la que pertenecen la mayor parte de sus monumentos mas representativos.
En época visigoda, se produjo una reactivación de la pequeña propiedad, pero el binomio villa-latifundio siguió siendo el hecho fundamental de la vida económica, donde los señores por medio de sus mayordomos y administradores ejercieron justicia, recaudaron rentas e impuestos,... Aunque en el occidente peninsular la villa fue, durante los siglos IX y X, el centro de una pequeña propiedad, explotada a nivel familiar, el régimen señorial de gran propiedad se reactivó a partir del siglo XI, mientras, por otra parte, los habitantes de las villas de realengo empezaron a gozar de fueros propios. La villa era ya fundamentalmente un sinónimo de centro de población en la España Cristiana del siglo XIII. Se distinguió de la aldea y del lugar por tener alcalde con jurisdicción civil y criminal y por poder colocar picota en su término municipal.
En esta comarca la mayor parte de los núcleos de población eran de jurisdicción realenga, quizás debida a la poca fertilidad. Los pocos señoríos existentes van a ser todos de carácter eclesiástico: Mayalde, Peñausende, Moraleja, Fermoselle, Fresno, San Román de los Infantes, Corporales.
Corporales era una aldea próxima a Bermillo, que fue otorgada mediante fuero-contrato agrario por parte del sacristán de la catedral de Zamora a sus vasallos de Corporales. Acabaría despoblándose en el siglo XVII. Fermoselle fue entregada en 1256 por Alfonso X al Obispo Suero de Zamora.
En los pueblos de realengo el sistema de explotación de tierras, montes y pastos está fuertemente marcado por la organización comunal. No hay datos concretos, pero seguramente se rigiese por la ley IX del código de las Partidas de Alfonso X, según la cual ejidos, montes, dehesas y prados "son establecidos y otorgados para pro comunal de cada ciudad o villa, comunes a todos, también a los pobres como a los ricos".
Pronto se hace necesario facilitar a los repobladores el complemento agrario de su inicial estructura ganadera. Surgen así las primeras roturaciones, que se hacen inmediatas al pueblo y cercando las parcelas para defenderlas del ganado, son las cortinas, los huertos y eras que con la casa debe poseer cada labrador según el Fuero Viejo de Castilla. Se produce pues la primera gran transformación del territorio sayagués. Todavía no habrían aparecido las tierras de labor comunales, surgirá a comienzos de la edad moderna ya que los labriegos poderosos necesitaban roturar tierras para ampliar sus cultivos. Así también se organizó la hoja, para el aprovechamiento del común por el ganado.
En un texto de 1448 se define la calidad de los habitantes de Zamora y su tierra. Los Señores e grandes, residían en Zamora y tenían poder y riqueza. Los vecinos y herederos son aquellos que tuvieran "una yugada de heredad en cualquier lugar de la tierra desta dicha çibdad, o corte entera, en cualquier lugar de Sayago", es decir finca o fincas cerradas. Todo propietario sayagués debe serlo por poseer una propiedad cercada, indispensable en una economía básicamente ganadera. Los Moradores, poseían ganados, no cortes, es decir, eran pastores. Las ordenanzas arremeten contra estos moradores por roturar pastos del común. Los vecinos no son objeto de ninguna restricción, lo que implica que aún no hubiera reparto de tierras comunales.
En la fecha de 1205 Alfonso IX la entrego al obispo Martin I. Su hoy destruido castillo, en otro tiempo residencia de Urraca, fue el ultimo baluarte del obispo Acu/na en la
Guerra de las Comunidades, donde tuvo encarcelados al alcalde Ronquillo y a sus alguaciles.

La Edad Moderna.
1592.- Madrid.- Real Privilegio otorgado por Felipe II a la villa de Fermoselle (Zamora), de las alcabalas de dicha villa y de los lugares de Pinilla, Hornillo y Cibanal, sus aldeas.
VER ALCABALA DE FERMOSELLE.
La roturación del monte y el origen del labrantío comunal constituye una etapa intermedia que sigue a la roturación de prados y al origen de las cortinas. En la segunda mitad del XV nos encontramos vecinos que poseen cortes y cuyo ganado pastorea en las tierras comunales. Una parte importante del resto de los habitantes no posee tierras propias, son renteros o asalariados, van a tratar de escapar a esta condición económica roturando y haciendo propios ejidos, baldío y monte comunal. Como hemos visto, las ordenanzas prohibirán estas actuaciones. No vuelven a aparecer textos hasta el siglo XVIII, y entonces ya se reparten esas tierras comunales. ¿Que ha ocurrido?
Pues quizá la respuesta esté en la necesidad de resolver la demanda de tierras, dando solución a los moradores y manteniendo a la vez el aprovechamiento de las rastrojeras, del que eran los más beneficiados los ricos ganaderos. A pesar de todo quedarían fuera de esos repartos los moradores que no tuviesen ganado de labor y que tampoco hubieran participado en la roturación y apropiación de los comunales.
Casi todos los vecinos poseían dos o más vacas, y uno o dos cerdos de ceba. Ya no es así la igualdad para con las ovejas y las yeguas, las últimas era un lujo poseerlas. El pueblo debía repartirse equitativamente los impuestos, pagando cada uno la parte proporcional correspondiente. Suele haber relación directa entre el número de ganado y las tierras poseídas.
Las primeras décadas del siglo XX.
El aumento de la población con el consiguiente incremento de las roturaciones y las desamortizaciones civil y eclesiástica nos va a llevar a la privatización de buena parte de la propiedad comunal y a la consolidación de grandes propiedades en manos laicas. El aumento de la población conduce a una carencia de tierras de labor, tanto propias como comunales. La solución es sustituir el sistema de cultivo al tercio por el de año y vez.
El terreno comunal es de escasa productividad y el incremento de la superficie no palia las necesidades, pero sí permite unos mínimos niveles de subsistencia, de ahí que el pueblo trate de conservarlos cuando el estado intenta vender esos terrenos. Ocurre esto con las leyes desamortizadoras de Madoz en 1855 y 1856, muchos pueblos lograron conservar sus tierras comunales. Bermillo compró Corporales (1877), Muga Sobradillo (1822) y Fernandiel (190.), Palazuelo Sobradillo (190.), Moralina Trabanquina, Torregamones Villanueva la mal Asentada,.... y esto duró hasta 1950 con Villar del Buey, Roelos, Pasariegos, Abelón (la Albañeza).
Está comprobada la venta de parcelas concretas por los ayuntamientos, son los arrayos, salpican el espacio exterior al de las cortinas, tienen forma rectangular, y suelen estar sin paredes, eran comprados por los vecinos más acomodados.
Con la desamortización de Mendizabal, de 1836 a 1845, las dehesas de Sayago van a pasar de un dueño a otro sin que los sayagueses puedan adquirirlas, pues no se podían dividir. Sólo la de Sobradillo de las Garzas, adquirida por Muga a través de un apoderado, es una excepción.
Entre 1940 y 1970.
Los valles más llanos servían de eras durante la trilla, repartidos también de forma comunal mediante sorteo de parcelas. El labrantío era repartido anualmente en quiñones o labranzas y cultivado según el sistema de año y vez. Estos quiñones repartidos se han dedicado siempre al cultivo de centeno, sin emplear normalmente ningún tipo de abono. Una vez recogida la cosecha, el aprovechamiento de las rastrojeras por parte de los ganados se hacía de forma comunal. Esto era posible gracias al sistema de dos hojas.
Los animales esenciales de la economía sayaguesa son ovejas, vacas y cerdos. En los años 50 el ganado porcino mayoritario era de raza ibérica, hoy prácticamente desaparecido. Por lo que respecta al vacuno, en la época que nos ocupa era casi exclusivamente de la raza autóctona sayaguesa. La vaca sayaguesa se utilizaba básicamente como fuerza de tiro y trabajo, sin participación de los toros ni bueyes. La poca producción de leche quedaba reducida para las crías, y muy ocasionalmente para el consumo familiar. En cuanto al ganado ovino, hay presencia mayoritaria de una subraza autóctona, la churra sayaguesa, cada vez más desplazada por la raza castellana. Se aprovechaba su lana y se vendían pocos corderos o carneros capados, y los animales viejos. El abono producido por este ganado mediante el "majadeo" era fundamental. Casi nadie ordeñaba en estos años.
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PERSONAJES HISTORICOS
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