ASOKA (2001)

OPINIÓN

FRASES

 

Director: Santosh Sivan

Actores: Shahrukh Khan, Kareena Kapoor, Danny Denzongpa, Ajith, Hrishitaa Bhatt, Rahul Dev

Argumento:

Asoka fue un emperador que pasó de ser un sanguinario guerrero y gobernante a abrazar el Budismo y difundirlo por toda la India. La película comienza con Asoka de niño, presenciando la abdicación al trono de su abuelo, que se marcha para ser monje jainista; Asoka se queda con su espada, que años más tarde usará en las batallas contra otros pueblos enemigos de Magadha. Uno de los hermanos de Asoka, Susima, habrá de ser el sucesor del trono por deseo del actual rey y padre, y por apoyo de todos sus hermanos. Pero Asoka, también hijo del rey, aunque de diferente madre que Susima, es otro posible candidato al trono, y además sus dotes como estratega y guerrero, le hacen sumar puntos. Por ello, Susima intenta por todos los medios quitárselo de en medio contratando asesinos, que siempre fracasan.

Tras una confrontación con sus hermanos, la madre de Asoka le pide que abandone el reino y que inicie una vida lejos como una persona normal. A su pesar, él acepta, solo para que su madre rompa un voto de silencio que había iniciado por él. Así se inicia el viaje del protagonista, que ahora se hace llamar Pawan, que lo lleva a conocer en una de sus paradas a una hermosa joven de la que se enamora. Ésta resulta ser Kaurwaki, princesa de Kalinga, que viaja de incógnito con su hermano pequeño y heredero al trono, Arya, y el capitán del ejército de su reino, Bheema, de regreso al hogar para que el niño acceda al trono, esquivando todas las tentativas de asesinato contra ellos. Asoka se les une, y acaba casándose con Kaurwaki en secreto.

Un mensaje llega de Magadha para que Asoka vuelva, ya que su madre está enferma. Asoka se marcha con la promesa de volver con Kaurwaki en dos días. De vuelta a su reino, el monarca le pide que se una al ejército. Asoka vuelve donde dejó a su amada y al joven heredero, pero el lugar ha sido destruido, y Bheema le miente diciéndole que ella y el pequeño han muerto. Deshecho por las noticias, y sin miedo a la muerte regresa a casa para luchar o morir en el ejército. Por otra parte, Kaurwaki no deja de preguntar por él en todos los pueblos por los que pasaban, sin saber que él la ha tomado por muerta.

En una batalla resulta gravemente herido, y es acogido en un monasterio budista, donde es atendido por las mujeres de allí. Mientras, en el reino, siguen las intrigas para su asesinato, pues cada victoria como guerrero suponen un paso más al trono. Es enviado un asesino al monasterio, que se disfraza de mujer para entrar y envenenarlo, pero una de chicas que más pendiente estaba de Asoka, Devi, lo descubre el día que ella se va a casar, y al intentar proteger a Asoka acaba matando al asesino. El novio y la que iba a ser su familia política la repudian, y Asoka decide casarse con ella, y pronto ella se queda embarazada.

Susima no logra tener descendencia, y el futuro hijo de Asoka supone otra amenaza a su ascenso al trono, a pesar de que el hecho de que la madre sea budista no es algo que acepte el pueblo, pero aun así, en el lecho de muerte del actual rey, manda que maten a Devi. La madre de Asoka  sorprende al asesino y éste la mata. La ira de Asoka al enterarse y sospechar quién es el responsable ansía venganza, pero su esposa le amenaza con marcharse pues no quiere que sus manos manchadas con sangre toquen a su hijo que aun no ha nacido. Él no la escucha y acude ante Susima y sus otros hermanos conspiradores acompañado de su fiel amigo, Virat. Una vez allí, discuten acaloradamente sobre el destino y el poder, y cuando Susina se dispone a matar por la espalda a Asoka, Virat mata a Susina. Entonces Asoka manda matar a todos sus hermanos, y así poder sentarse él al trono. Uno de ellos, Sugatra logra huir.

Asoka se corona emperador, y su fama de cruel hace que lo apoden “el malvado Asoka”. Su mujer decide abandonarlo, aunque él se lo había prohibido. Su ola de terror se extiende prosiguiendo la conquista de distintos pueblos y tribus de la India.

Por otro lado, el pequeño Arya junto con Kaurwaki, ya han llegado por fin a Kalinga donde reclama el trono. Hasta allí acude Sugatra pidiendo asilo y lo acogen. Cuando esto llega a oídos de Asoka, éste decide atacar el reino, sin importarle la destrucción que va dejando a su paso. En Kalinga, se preguntan quién puede ser ese cruel Asoka y Bheema decide atacar, y junto con Sugatra marchan para asesinar a Asoka. Logran introducirse en sus aposentos de palacio, pero Bheema es asesinado antes de cumplir su misión, aunque antes puede ver con sus propios ojos que el tal Asoka no es otro que el Pawan que él conoció. Asoka mata con sus propias manos a Sugatra.

Todos se preparan para la gran batalla. En Kalinga hasta las mujeres se disponen a luchar para proteger su reino, entre ellas Kaurwaki. El campo de batalla se convierte en un infierno, y entre la multitud, Kaurwaki divisa por fin a su Pawan y corre hacia él, pero es malherida sin conseguir alcanzarlo, y él no la ve. La victoria es para Asoka, que esa noche recibe la noticia de que su mujer ha dado a luz un niño y una niña, pero no le dicen dónde se encuentran.

Asoka acude al campo de batalla, donde los vencedores van a recoger lo que pueden y las mujeres lloran por sus muertos. Allí escucha cómo dos hombres hablan del caballo que se han apropiado, que pertenecía a una tal Kaurwaki. Cuando oye esto, Asoka recorre el campo buscándola desesperadamente, presenciando las atrocidades de las que él ha sido la causa. Por fin la encuentra a lo lejos, pero ella ya ha descubierto que es Asoka, y cuando a duras penas logra acercarse a él le dice que no ha ganado la guerra aun, y que tendrá que matarla. Él se arrodilla y le pide perdón y entre sollozos se abrazan. Por detrás de ellos, aparece el pequeño rey de Kalinga que le dice que Asoka ha tomado sus tierras; éste le promete que le devolverá sus tierras, y en ese momento el niño se desploma dejando ver las flechas en su espalda causantes de su muerte. Asoka corre hacia él y lo abraza, mientras en voz en off se escucha su reflexión acerca de lo que ha ganado con la guerra y siendo emperador.