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Los Bonsais son como los
árboles de la Naturaleza, pueden verse afectados por enfermedades y
atacados por parásitos, los mismos que encontramos en los árboles de
tamaño normal. Para evitar o combatir estos ataques , es necesario
efectuar controles regulares del árbol. Es necesaria una buena higiene.
Utilizar siempre recipientes y herramientas limpias. Cicatrizar siempre a
fondo las lesiones de los bonsai mediante una resina o cera apropiada.
Debemos tener en cuenta que un árbol dañado y no cuidado es
atacado con mayor facilidad por parásitos y enfermedades. También
es muy importante cuidar de no lesionar los bonsai durante las operaciones
necesarias (trasplante , poda alambrado).
Los parásitos y las enfermedades se
pueden instalar tanto en el nivel de las raíces como en el tronco, ramas
y hojas. Ciertos parásitos se presentan regularmente como cochinillas,
pulgones, arañas; por ello es aconsejable tratar preventivamente ciertas
especies. Las hormigas no son parásitos, pero demuestran la presencia de
pulgones, pero es mejor eliminarlas lavando la tierra. Los gusanos de
tierra no son nocivos pero es mejor eliminarlos a causa de las galerías
que abren en la tierra. En el comercio existen productos de tratamiento,
fungicidas o insecticidas; algunos son polivalentes y otros son
específicos para un parásito determinado.
Antes de aplicar el tratamiento se
debe regar abundantemente el bonsai, el día antes o algunas
horas antes de utilizar el producto. Si el bonsai tiene sed los fungicidas
o insecticidas no ejercen ningún efecto. Además es aconsejable proteger
la tierra con un plástico cuando se vaporizan los productos de
tratamiento o cuando se rocía una solución. A menudo, los productos
utilizados son perjudiciales para el hombre; se recomienda lavarse bien
las manos después del tratamiento y no acercar la cara al árbol.
Si el bonsai vive correctamente , en
unas condiciones similares a las naturales, no hay razón para que esté
enfermo. Cuando un bonsai presenta hojas amarillentas, que se secan
y caen, antes de pensar en parásitos y enfermedades es conveniente
interrogarse sobre las condiciones de vida de dicho bonsai y sobre
sus cuidados: un exceso de agua provoca a menudo que las hojas se
amarilleen sequen y caigan. En efecto, las raíces están rodeadas de agua
y se pudren; la savia ya no circula y el árbol se asfixia por la falta de
alimentación. La falta de luz provoca el marchitamiento del árbol, que
pierde el aspecto majestuoso y desarrolla largos brotes sin hojas. Por
otra parte el sol demasiado intenso y directo quema las hojas. Tan sólo
después de haber comprobado estos factores se podrá pensar en la
presencia de parásitos o enfermedades.
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A continuación se
incluye la descripción de los parásitos y enfermedades que se presentan
con mayor frecuencia, así como los remedios que se pueden aplicar. En
caso de duda sobre el diagnóstico o el tratamiento , se recurrirá a un
especialista.
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Síntomas: Las arañas se encuentran
en el envés de las hojas, y pican el follaje. El Limbo amarillea, y
puede adquirir un color gris plateado en caso de ataque masivo. El
árbol corre el riesgo de secarse.
Remedios: Vaporizar a fondo el
follaje, insistiendo en el envés de las hojas. Desde los primeros
ataques utilizar insecticidas de acción acaricida , o bien
acaricidas específicos. Cambiar el producto para evitar la
habituación. En caso necesario , efectuar un tratamiento preventivo
en primavera.
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Síntomas: En las coníferas, las agujas pierden
el color, se vuelven amarillas y luego rojizas, pardas y finalmente
se caen. Se observan unas telas finas entre las ramas, que
dificultan la asimilación clorofílica. Los huevos son depositados
en la base de las agujas y en las fisuras de la corteza.
En
los árboles de hoja caduca, los huevos hibernan sobre las ramas
y pueden formar manchas rojizas en la corteza. En la primavera se
observan picadas en el limbo de las hojas. Los ácaros se encuentran
principalmente en el envés de las hojas, que se vuelven color gris
plateado y luego pardas en caso de ataque masivo. Finalmente las
hojas caen . Las arañas succionan la savia del árbol , que se
debilita. Remedios: Rociar
abundantemente las coníferas cuando el aire es seco y cálido.
Podar y destruir las ramas .A finales de invierno pulverizar con
aceites amarillos para destruir los huevos. En primavera, pulverizar
con acaricidas de acción sistémica. En verano , si es necesario
utilizar acaricidas específicos. Recordar, en verano el riego
deberá ser abundante. |

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Cochinillas diaspinas son insectos
inmóviles que viven en colonias sobre las hojas, los frutos y las
ramas. Están protegidas por un escudo de unos 3 mm, de color
marrón grisáceo o pardo oscuro, las cochinillas
lecapinas (entre 2 y 6 mm de largo) poseen un escudo propio
para cada insecto. Son de forma circular , abombada.
Síntomas: Se observan numerosos
bultitos en las hojas, ramas y el tronco. Al levantar una de estas
costras se descubre una cochinilla. A menudo, un hongo negro , la
fumagina, coloniza las las partes cubiertas por la secreción de las
cochinillas. El tronco se deforma, las hojas amarillean y
caen. El árbos se debilita , la asimilación clorofílica
disminuye.
Remedios: Limpiar las hojas y las
ramas con una esponja empapada en agua y alcohol, podar y destruir
las ramas invadidas. A finales de invierno y principios de primavera
utilizar insecticidas fosforados orgánicos para asfixiar a las
cochinillas. A finales de primavera y principios de verano,
pulverizar con insecticidas fosforados orgánicos para destruir las
larvas móviles. Poner el bonsai apartado de los demás para
no contaminar al resto de árboles.
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Cochinilla harinosa o algodonosa:
Síntomas: Presencia de melazo sobre
el que se desarrolla la fumagina. La asimilación clorofílica
disminuye, y se constata una reducción de la actividad vegetativa y
la aparición de escudos blancos, harinosos y móviles. Las hojas
amarillean y caen.
Remedios: Desde los primeros
síntomas , pulverizar con insecticidas fosforados orgánicos.
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Pulgón verde, pulgón negro
Síntomas: Los huevos hibernan sobre
la corteza. En abril se pueden descubrir las larvas en los
extremos de los brotes. Los pulgones , visibles a simple vista ,
colonizan los brotes tiernos de cuya savia se alimentan, el
crecimiento del árbol se retrasa. El pulgón negro es portador de
enfermedades víricas.
Remedios: Durante el riego proyectar
un chorro violento sobre el follaje para hacer caer a los pulgones.
Utilizar insecticidas de origen vegetal , insecticidas orgánicos
clorados, insecticidas orgánicos fosforados. Para destruir los
huevos de invierno del pulgón verde , fijados a la corteza de
los árboles de exterior efectuar un tratamiento preventivo de
aceites amarillos, a finales de invierno antes de la aparición de
las hojas. Pulverizar a fondo las ramas y el tronco después
de haberlos humedecido. Durante el período vegetativo , tan pronto
como aparezcan los pulgones sobre los brotes , efectuar 2
pulverizaciones sobre todas las partes del árbol, afectadas o
no , con 10 días de intervalo. Repetir las aplicaciones en caso
necesario.
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Síntomas: Se establece sobre las
partes leñosas del árbol, tanto aéreas como subterráneas, y sus
picaduras provocan la formación de agallas. Se pueden desarrollar
hongos ; el crecimiento de retarda.
Remedios: Eliminar las agallas y
desinfectar las heridas con una solución cúprica. Aplicar luego
mastic . En invierno, pulverizar con aceites de brea. Al iniciarse
el período vegetativo , utilizar aceites amarillos . Finalmente ,
pulverizar luego con insecticidas.
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Barrenillos: Son insectos
coleópteros cilíndricos , negros o pardos , de 1-5-mm de largo.
Viven en la madera o debajo de la corteza de los árboles,
donde abren galerías . Son muy perjudiciales . Las coníferas son
sus principales víctimas.
Síntomas: En la madera , una
galería longitudinal situada entre la corteza y la
albura, contiene los huevos . Las larvas excavan galerías
perpendiculares a la primera. Un hongo se desarrolla en éstas
galerías . El adulto perfora la corteza para salir volando. La
circulación de la savia queda perturbada.
Remedios: Cortar y destruir las
ramas atacadas. Enriquecer el suelo con potasa y fósforo. A
medianos de abril , pulverizar el tronco y las ramas con
insecticidas a base de paratión y lindano, para destruir los
adultos sobre la corteza y, si es necesario, realizar una segunda
pulverización en julio. Para destruir las larvas, pulverizar
emulsiones aceitosas a finales de invierno.
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OIDIO O CENIZA:
Enfermedad
causada por un hongo.
Síntomas: Las partes aéreas del
árbol (hojas, ramas botones florales) presentan unas manchas de
aspecto harinoso blanquecino. La mancha aumenta de tamaño y
adquiere un aspecto afelpado. El limbo foliar se deforma. Sobre las
hojas que se secan pueden aparecer unas granulaciones negras . El
árbol pierde su vigor. El hongo se desarrolla cuando la temperatura
es elevada y la atmósfera es seca.
Remedios: Podar y quemar las ramas
afectadas. Eliminar las hojas muertas. Pulverizar con fungicidas
minerales o de síntesis . Si el año anterior se constató la
presencia de oidio, a partir de la primavera antes de que se abran
las yemas se deberá efectuar un tratamiento preventivo. El azufre
es particularmente útil para la lucha preventiva.
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Mal Blanco de las Raíces: Afección
grave producida por el micelio de un hongo. Esta enfermedad es
debida a las picaduras de los insectos o a las heridas provocadas
durante la poda.
Síntomas: Las raíces se vuelven
pardas y mueren . Debajo de la corteza se observan placas blancas
(micelio) y cordones negros (rizomorfos). Los brotes son
endebles, las hojas (o las agujas en el caso de las coníferas)
caen, las ramas mueren y el árbol se marchita.
Remedios: Desde la aparición de los
primeros síntomas se utilizarán fungicidas; de todos modos la
lucha es difícil y, con frecuencia no impide que el árbol muera.
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Podredumbre de las raíces, hojas y yemas.
Síntomas: Las raíces y el cuello
del árbol muestran podredumbres. La podredumbre , de color marrón,
es esponjosa. El follaje pierde su color, se vuelve pardo y se seca.
Las agujas de las coníferas caen. El árbol puede marchitarse con
gran rapidez.
Remedios: Evitar que el agua
encharque la tierra. Evitar las heridas en el cuello del árbol. En
caso necesario desinfectar la tierra. Utilizar fungicidas a base de
maneb o bien fungicidas sistémicos.
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Royas: Enfermedad causada por un
hongo
Síntomas: Sobre las ramas, en el
mes de mayo aparecen largas manchas amarillas sobre la corteza de
los brotes tiernos. Surgen unos bultos que se abren dejando salir
una materia anaranjada. De las heridas mana savia . La rama crece en
S. El brote puede secarse perturbando así el crecimiento del
árbol. Sobre las hojas aparecen numerosas manchas amarillas o
pardas y se secan . Sobre las agujas de las coníferas aparecen
manchas rojas.
Remedios: Podar y quemar las partes
afectadas, efectuar 1 ó 2 pulverizaciones con fungicida especial
contra la roya, con un intervalo de 10 a 15 días. Atención a los
tratamientos demasiado violentos o repetidos: pueden provocar
quemaduras.
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Verticiliosis: Enfermedad causada
por un hongo que penetra a nivel de las raíces y del cuello del
árbol aprovechando las lesiones que éste presente.
Síntomas: Las hojas se doblan en la
base del árbol. El limbo amarillea. Las hojas se arrugan y
retuercen. Los árboles pierden su vigor. La savia alimenta mal las
partes superiores del árbol.
Remedios: Evitar el exceso de abonos
nitrogenados. Eliminar las malas hierbas. Cuidar las heridas del
árbol. Destruir las hojas muertas. Desinfectar la tierra y
pulverizar con un fungicida mineral el tronco y el cuello del árbol
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