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1-0 Candás C.F. - C.D. Praviano
0-3 |

De vuelta en Preferente, el Candás optó
por darle a Juanjo continuidad en el banquillo, pero hubo de
afrontar el Club una limpieza a fondo de vestuario, renovando en
buena medida una plantilla que conoció muy pocas incorporaciones
procedentes del mercado de fichajes y bastantes altas que
encontraban su origen o bien en el regreso a la competición de
futbolistas candasinos rojiblancos años atrás, o bien en jugadores
procedentes del Candás "B". La experiencia en Preferente trató de
ponerla Fran -procedente del Quintueles-, mientras que del Marino
llegó para jugar en punta Bambino. El Club repescó a jugadores
locales como Rafa, Dani, Luis Ángel, Juanjo o Miguel Serrano y mantuvo en
plantilla al prometedor defensa José, que constituyó el año anterior
en Tercera una de las escasas buenas noticias que tuvo el Candás.
Incorporaciones procedentes del filial como el central Manu o el
delantero Iván se encargaron de redondear una plantilla en la que
ahora jugarían un papel muy importante futbolistas como Turienzo, el
lateral Chus, el centrocampista Gustavo o el delantero De Blas -hizo
15 goles en Liga-, todos ellos con menos
minutos de juego el año anterior en Tercera. La idea pasaba por
cogerle el aire a la categoría cuanto antes y lograr el único
objetivo deportivo que se marcaba la institución: la permanencia. El Candás que arrancó la Liga ante el Praviano tuvo tiempo aún de
contar con el meta Noguerol, el único futbolista de cierto nivel que
quedaba en plantilla de aquellos que el año anterior estaban
llamados a colocar al Candás en la zona alta de Tercera. Noguerol le
duró al Candás un partido, pues fichó por el U.P. Langreo tras la
disputa de aquella primera jornada liguera, logrando el Candás
cubrir su baja con otro fichaje con fecha de caducidad, pues el
elegido fue Sancho, que llegaba a La Mata tras haber sido el año
anterior portero titular del Marino campeón de Tercera, y meta menos
batido en dicha categoría. Cuando Sancho encontró acomodo en Tercera
-Navia C.F.- el Candás hubo de tirar con el portero que le llegó de
El Pardo en el trueque y la seguridad defensiva hasta final de
temporada ya no fue la misma que los rojiblancos mostraron en las
doce primeras jornadas de Liga, aquellas en las que contaron con
porteros de nivel alto incluso para Tercera.
El Candás arrancó con victorias
interesantes ante Praviano y Europa, ambas por la mínima y con goles
de Bambino, consumada además la de Nava tras un recital antológico
de excelentes intervenciones de Sancho en su debut como rojiblanco.
Después las cosas rodaron un poco peor para un Candás que estuvo
ocho jornadas seguidas sin ganar y viendo puerta con bastante
dificultad, pero que volvió a recuperar el aliento en el segundo
tramo de la primera vuelta, llegando a enero tras lograr tres
victorias seguidas antes del ecuador de la competición, con muy
buenos números de goles a favor como visitante y encajados como
local -sólo tres en media Liga- y a seis puntos del ascenso en
vísperas de ir a Pravia.[ver]
El cambio de vuelta trajo seis derrotas
en siete partidos para un equipo que conocía sólo cuatro hasta entonces,
liquidándose ya cualquier posibilidad de luchar por la zona alta de
la tabla. Tras el partido de Castrillón, Juanjo se vio obligado a
abandonar el
banquillo candasín por motivos ajenos a los deportivos y se hizo
cargo del Candás el técnico del "B", Corsino. El nuevo entrenador
aprovechó un calendario asequible de entrada para sacar al Candás
del pequeño lío clasificatorio en que se había metido tras relajarse
en exceso, y cuando la permanencia estuvo más o menos perfilada
comenzó a dar entrada en las alineaciones a numerosos jugadores del
equipo de Segunda categoría, esbozando una manera de entender las
cosas que tendría consecuencias nefastas al año siguiente. El Candás
acabó la Liga con el piloto automático puesto, alternando partidos
rídiculos como el de Río Tinto ante el Santo Tomás [ver]
donde los nuestros dejaron escapar una
doble ventaja de tres goles, con otros de absoluta impotencia
ofensiva, concretada ésta en los últimos cinco encuentros de Liga,
todos sin goles a favor incluso ante el Lenense, colista de
solemnidad de aquella Liga 1999-00. En cualquier caso, lo peor
estaba aún por llegar. |