También se puede decir que un pueblo no muere porque mueran sus hombres:
No muere la cabila¿Cabe una descripción del miedo más precisa que ésta?
aunque partáis con los músculos tristes
y en la boca el sabor de los naranjos,
si después del combate
a la cuenca de un obús se precipita
el rastro de una mano enamorada
Crecemos hacia el miedoLa muerte, no por cotidiana, es menos dolorosa. Y sin embargo, Ángela Reyes nos recuerda:
cada vez que en el muro trepan sombras
que no son nuestras.
La muerte no se lleva tanto.En García Lorca se muere de perfil, pero Ángela Reyes sabe que los niños se pueden morir de otra forma:
Siempre hay un llanto que se queda
enfriando el pensamiento.
... con un hombro mirando hacia la marY otra vez la muerte; con desesperanza, la conciencia de derrota:
y el otro hombro apuntalado en tierra.
Hay jóvenes que habitan bajo el polvoA la muerte de la heroína son convocados de nuevo endecasílabos y eptasílabos:
y que esperan las últimas batallas.
... mientras la zarza oscura de la muerteEste endecasílabo es un puro temblor:
crecía por tu cuerpo,
Aixa, bajó la luna
y se acostó a tu lado.
¡Qué liviana te envuelve allí la brisa!Ya vimos antes el olvido acompañando la muerte. Es ahora cuando nuestra poetisa hace pedir perdón por el olvido después de la muerte; y con una delicada y desgarradora sinceridad:
Compadéceme si no acierto a dialogarAsí se interesaba A. Machado, a través de su amigo, del entorno de su amada muerta:
con las espigas que bajan de tu tumba.
Si en donde se pasean
los últimos lamentos, no adivino
el borde peregrino de tu cara.
Palacio, buen amigo,Ángela Reyes va un poco más allá y convoca a la propia heroína muerta:
¿Está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos?
Aixa, averíguameCon el olvido hay que contar, ya lo vimos antes, pero, ¡cómo se resiste!:
si las altas hierbas del verano
ya cubren los escombros de tu pueblo.
No pasarán más días sin que te busqueAl filo del olvido, el último recuerdo:
junto al coro de ausencias
y te invente de nuevo.
Es muy tardePara terminar el repaso de este libro, podríamos concluir con Ángela Reyes que nunca se muere en balde. Así lo expresa en esta bellísima estrofa:
para que el viento mueva tus cabellos.
Aixa, cuanto teje ya una lágrimaHagamos ahora un recorrido por las "Variaciones sobre un tema de Dante" (la Divina Comedia, naturalmente), también conocidas como "Variaciones sobre un tema de Kipling" (La Aldea de los muertos). En realidad, el título de Ángela Reyes es: Lázaro dudaba. Algún poeta estaba predestinado a hacerlo. La carrera estaba iniciada en el Canto 1o de El Purgatorio cuando Dante dice:
toma aliento,
para oír tu canción
que forma parte de una bella primavera.
de círculo en círculo van subiendo los poetas cuyo caminarEl mérito añadido de Ángela Reyes consiste en que ella hace viajar a Lázaro por las tinieblas sin el demiurgo Virgilio: se basta a sí misma. Y lo proclama de esta manera:
resulta menos penoso a medida que se acercan a la cumbre.
Durante cuatro días Lázaro camina por oscuros subterráneos,Así pues, Lázaro se tendrá que arreglar, unas veces en puro monólogo:
por playas donde el mar también está muerto, buscando a Dios,
rostros familiares, y sólo halla a los más antiguos hombres que,
a través de los siglos, arrastran su drama, su derrota, su pecado.
Porque me palpo y nada soyY más adelante:
porque me llamo y estoy deshabitado
... me encontrarán sentado y sin memoriaOtras, el diálogo surge no fluido verso a verso, o estrofa a estrofa, sino poema a poema . Asé dice Lázaro en el poema XII:
queriendo conocerme,
corriendo tras mi propio rostro
Voy bajando a tu reino,
por estas catacumbas
en donde Dios ha puesto tanto olvido
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