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Voy a decir algo, por último, del libro Cartas a Ulises de una mujer que vive sola; el que yo, por mi cuenta, titulaba "Variaciones sobre un tema de Homero", con referencia implícita a la Odisea.

Supongo que Fenelón escribió asimismo su Telémaco como Variaciones sobre otro tema de Homero. La Odisea es monumental: con 24 Libros y 108 pretendientes para Penélope, da de sí para muchas variaciones. Ángela Reyes recoge en su libro todo lo que es sugerente.

La ausencia recién estrenada:

Ahora que te has ido
cubriré mis hombros
con un chal de penumbras
y me pondré a tejer junto al balcón.
A todo se acostumbra uno:
Está mi tiempo acomodado
entre el amor y el desaliento.
...
A tu lado no fue posible la alegría
Y es que como a Odiseo le tiraba más el mar y sus cosas que su propia mujer, no hubo tiempo para el aprendizaje del amor en compañía.

La intensidad del poemario va in crescendo:

Le enseñaré la mar que yo aborrezco.
Ulises Laertiada,
¡Maldito seas!
No sólo le quita Ulises a Penélope su presencia, sino que le hurta a su hijo, su consuelo: pero, a pesar de todo, ella, comprensiva, le facilita la marcha en busca de su padre. El impulso intelectual lleva a Telémaco a la búsqueda del padre, pero a quien añora visceralmente es a su madre. Ángela Reyes ya había planteado antes una relación edípica entre ambos.

Así pues, madre e hijo sufren con esta nueva separación:

Y al partir me quedé
tan sólo con su voz
...
Sufro
desde que dijo adiós
y me quedé
amueblando la casa
El conocido tejer y destejer de Penélope para protegerse de sus pretendientes tiene un tratamiento en el Poema No 10 tan original, tan bello y de tal eficacia, que quiero dejarlo como colofón de estas atropelladas palabras mías. Me limitaré a sus dos primeras estrofas y a un endecasílabo definitivo que entresaco de los últimos versos:
Comienzo a despojarme de estos hilos,
de la confusa flor que en el tapiz
me fuera seccionando la mirada.
Tendida estoy,
cuerpo mío y de nadie,
sobre la red del cañamazo.

Presiono con mis dedos un pezón,
cojo la hebra, tiro y tiro
deshaciéndome,
porque sin ti no existe ya el paisaje.
Un nudo me separa de la muerte.

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