* Lo musical, como gran conocedor del piano que era. Siempre el piano: En su casa, en sus versos, en sus recitales (cuando Mariano Granados leía en Soria sus poemas titulados Nocturnos de Chopin y él acompañaba al piano), en el curso que asimismo dictó en Soria sobre Historia de la Música de Piano, en los periódicos (incansable crítico musical) ...Ya va siendo hora de que nos acerquemos a Soria del brazo de Gerardo Diego. Dije antes que a nuestro poeta no le pasó nada añadido en Soria. Todo lo contrario le pasó a Soria, esto es, que fue cantada por él. Y esa conexión entre los dos, poeta y tierra de poesía se produce al conjuro de Antonio Machado, uno de los poetas predilectos de Gerardo Diego.Son sensibles al tacto las estrellas* Lo piadoso: Canción al Niño Jesús
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la noche ha abierto el piano
y yo les digo adiós con la mano. (Nocturno, dedicado a Manuel Machado)
Si la palmera tuviera* Lo surrealista, en Carnaval, de su libro Imagen:
las patas del borriquillo,
las alas de Gabrielillo
para cuando el Niño quiera
correr, volar a su vera ...Sobre el tejado* Sus greguerías encadenadas, pues no otra cosa es su poema Gesta del libro Imagen. Gerardo Diego lo cita entre sus preferidos por la "acumulación y hondura de experiencia vital" según el propio poeta nos dice en el prólogo de su Antología:
la última suicida
grita y se alboroza
He guardado la lámpara en el armario
como quien bota un barco.... en la sala del piano* Su autenticidad, su pasión por ser él mismo tal como lo declara en su poema de despedida a Juan Larrea, en su partida de España (1924):
un esqueleto
jugaba al ajedrez con guantes negros.
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En la ciudad dormida
salían retozando de la escuela
los signos ortográficos.
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Galanes apasionados
rasgaban las rejas.Eran los años frescos y eran los meses turbios
de nuestras primaveras de furores poéticos.
Y nuestras charlas líricas paseaban los suburbios
fermentadas de odios a los dioses miméticos.
En el poema Ángelus dedicado precisamente a Antonio Machado nos advierte Gerardo Diego con uno de los versos más profundos que jamás escribiera. La metáfora del ángelus como anunciador de la caída del día le da pie a decir:
... La vida es un único verso interminable.La otra fidelidad gerardiana a Antonio Machado y a Soria que quisiera resaltar es una manifestación a posteriori que seguramente no fue intencionada pero que refleja una serie de coincidencias vitales entre los dos poetas y su relación con las ciudades de Soria y París. Ya resalté en otra ocasión el valor biográfico que estas dos ciudades tuvieron para Antonio Machado.
En el poema Ofrenda ("a mis amigos de Gijón al aparecer mi Manual de espumas"), dice Gerardo Diego:
Cuando a vosotros vine, regresaba de un viajeEsto lo decía Gerardo Diego cuando cumplida su estancia en Soria iniciaba en Gijón su nueva andadura de catedrático en el Instituto Jovellanos de aquella ciudad.
-mieses agavilladas, calles color de anís-
Se apagaba el verano, y en mi retina traje
amarillo de Soria y grises de París
Sólo esta coincidencia geográfica entre Machado y Diego: Soria / París. Gerardo Diego fue mucho más hombre de mundo que Antonio Machado. Recorrió toda Europa, Norte de África, América, y llegó incluso a Filipinas en misión cultural en 1934.
Gerardo Diego viene a Soria y la canta en plenitud: sus cosas, sus casas, sus personajes, su río y su frío. En la Antología de los versos de Gerardo Diego (3aedición, Austral 1944) recogida por el propio poeta, hay 12 poemas contenidos en el Libro X, Soria. Serían parte del Nuevo cuaderno de Soria que aparecería incluido en Versos humanos.
Precisamente este libro es el que haría a Gerardo Diego acreedor al Premio Nacional de Literatura de 1925, junto con Rafael Alberti por su Marinero en tierra. Todas estas circunstancias tenía yo presentes antes cuando dije que a Soria sí que le pasó algo con Gerardo Diego. La penetra con sus ojos de curioso, para hacerla suya:
Esta Soria arbitraria, mía, ¿quién la conoce?Tanto la quiere que no la pintaría como es (cosa que sí haría Antonio Machado, con el gozo final de que su realidad parda y agreste resultara entrañable). Gerardo Diego la pintaría ya de color amable en primera instancia:
Acercaos a mirarla en los grises espejos
de mis ojos, cansados de mirar a lo lejos.
... en mi paleta habría un rosa de rubor,Engarza su ocupación de profesor con sus ensoñaciones de poeta:
un amarillo augusto y un verde verdecido.
... Horas de estudio y de pedagogía ...Para llenarse la retina con la Soria que quiere, para abrazarla antes de irse, canta:
... Los tejados encrespan su oleaje,
la sierra asoma su cimera cana, ...
Para decir adiós a este paisaje,Y de paso nos deja el testimonio de un amanecer de ensueño:
al de estas tierras bien amadas,
he subido al castillo casi a oscuras,
a sorprender la madrugada.
Con qué colores frescos y lavados
la tierra gris se barnizaba.
Qué perezosa y luminosamente
iba surgiendo la mañana
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