CAPRICHOS ingenieros
Los poetas, en general, no suelen dar muchas explicaciones de su obra (e incluso está mal visto pedírselas). Yo, en cambio, me voy a permitir dar algunas, al menos para no despistar a mis amigos: para que sepan de dónde viene todo esto.
He escrito algunos sonetos entre 1989 y 1992, es decir, cuando estaba terminando un trabajo de ingeniería que me ha durado 36 años. Mi nieto Pablo me inspiró el primero de ellos, en coincidencia con estar leyendo yo entonces los poemas de una amiga: Por qué no puedo yo, me dije, expresar mis sentimientos por medio de sonetos como hacen otros?
Dicho y hecho. Hice el primero ... que no era tal porque tenía multitud de defectos. Pero tuvo, en cambio, algo buenísimo: la cariñosa acogida de mi buen amigo Álvaro Jiménez Casado, poeta, Ingeniero Industrial y hombre de bien. Él me corrigió lo más notorio y me animó precisamente a expresar mi sensibilidad mediante la poesía.
De entre las distintas formas poéticas (ya había hecho antes otras breves incursiones), era el soneto la que más me atraía, sin saber bien por qué, al principio.
Escribí unos cuantos más, y nuevamente me encontré con la fortuna. Otro buen amigo, el galardonado poeta Luís Arrillaga, tuvo la paciencia y la sinceridad de criticarme aquella serie de unos 20 supuestos sonetos: muchos seguían sin ser tales y unos eran peores que otros. Recibí el varapalo cariñoso (como Luís me decía) de empezar a hacer poesía con otras formas más sencillas. Por algo debió decir Boileau que el soneto era una maquinación de Apolo para atormentar a los poetas. Reproches aparte, Luís me dio muchos consejos, reglas y recomendaciones imprescindibles para componer sonetos debidamente.
Lo cual no sólo no me desanimó, sino que me estimuló a seguir adelante con el soneto como vehículo de expresión. Para entonces yo ya había descubierto su secreto. Lo he expresado en un artículo publicado en Anales de Mecánica y Electricidad con el título de "¿ Ingeniería, Poesía?; Ingeniería, Poesía!"
Un soneto es una obra maestra de ingeniería poética. Tiene el tamaño preciso para acoger una idea, un sentimiento, una situación; su estructura permite un desarrollo argumental ordenado del contenido; su musicalidad lo asocia a la armonía de la naturaleza; su forma rimada, rígida en parte y en parte libre, permite al poeta acceder mediante los sentidos de la vista y del oído, al sexto sentido de la intuición del lector. En fin, al soneto no le falta nada. Eso sí, a condición de atenerse a una exigencia preceptiva que para un ingeniero acostumbrado a las normas y a la programación informática, no debe suponer algo insuperable.
He escrito los sonetos para poner en claro mis sentimientos, y para mi propia satisfacción. He disfrutado enormemente con cada uno de ellos y ahora los doy a compartir. A mí me gustan más unos que otros, pues no hay garantía de perfección por el mero hecho de atenerse a la preceptiva. Tampoco he consentido que la forma desvirtúe mi personalidad. Ya sé que un poeta de verdad hubiera hecho todo esto mucho mejor y con más facilidad. A mí me ha costado bastante alumbrar cada soneto (no he dicho ya que he disfrutado mucho con ellos?)
Por fin, estos sonetos se imprimieron en Junio de 1992 en la misma imprenta de Madrid de donde salió mi libro Calidad. Fiabilidad.
pág.
Prólogo
Yedra
Vivir
| Valonsadero en primavera | ................................................................................................................. | 1 |
| El pino desde mi terraza | ................................................................................................................. | 2 |
| A la marea | ...................................................................................................................................... | 3 |
| Esperando a Clara | ........................................................................................................................... | 4 |
| El acueducto de Segovia | ................................................................................................................. | 5 |
| Libertad | ............................................................................................................................................. | 6 |
| Atardecer en el tren | .......................................................................................................................... | 7 |
Me ha salido una amiga desde enfrente
de mi terraza, en la distancia larga,
que de campo a ciudad trajo su carga
y en casa grande se instaló silente.El arrastrarse en suelo, de serpiente,
mudó por trepar lo alto que se alarga
y darle vida a la ciudad amarga
a despecho de ser impertinente.Ya sé que si atardece y hace brisa
tus manos acompañan tu sonrisa
y ondeas un adiós a la jornada.Así yo me reclino en la esperanza
de seguir tu amistad sin más tardanza
que una fecha en papel, cuando es pasada.
Con cielo de horizonte en mi montaña,
arrastrando esta vida sin sosiego
a la cumbre más próxima me llego ...
y nueva cuesta el horizonte empaña.Haber puesto por meta una espadaña
sabiendo que al retorno el tiempo es ciego
aligera ese barro al que me pego
y evita el sube y baja de cucaña.El fin de cada etapa es alegría
que al punto me dispongo a compartir
con quien fuera testigo de aquel día.Pero el tiempo nos fuerza a proseguir
recordando la vieja profecía:
Llegar, más no acampar: Eso es vivir.
Entre el norte y el sol, granito pardo.
Mi cuerpo horizontal en primavera,
a saciarse de luz antes que muera
se va, cabe la roca y junto al cardo.El chopo del camino, como un dardo.
Hojarasca de roble en la pradera.
La blanca margarita salió fuera:
es la misma señal que siempre aguardo.Algunos robles jóvenes en corro;
el viejo señorea el panorama.
Surtidores de fuerza son un chorrode robles madurándose en la rama.
Una vaca tranquila y su cachorro,
sorteando el espino y la retama.
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