Tu capricho, ser llana como el mar,
dejarte conquistar, con tanta cuesta,
y tener invitados a tu fiesta
al muble, al maíz y al palomar.Pueblo de paz vivida al navegar
te habita, sabedor de que detesta
reñir, pues la galerna y la protesta
no riman con la calma de pescar.Con tus pies empapados de bahía
y de nieve tu frente coronada
semejabas país de fantasíapor mi lejana infancia trasnochada,
que toda mi raíz se estremecía:
mi raíz adventicia tan amada.
Soneto y no sonata concertada
pues que tu ser no admite simetría
para desarrollar la teoría
que crece poco a poco de la nada.En rima consonante encarcelada
recuerdas una breve sinfonía
cuyo aire a cuatro tiempos consentía
en dar cuerpo a la idea figurada.Difícil reto y fascinante meta
que obligas a escarbar en la conciencia
para extender color en la paleta.La intimidad descubres con paciencia
por medio de recursos sin receta,
que dan satisfacción en congruencia.
Yo no escondo mi faz al que me mira
ni a vivir solo voy a mi desierto,
que desierto infinito es punto cierto
de reunión con lo que más inspira.La soledad en solidez se gira
si el yo profundo pongo al descubierto
para ofrecerlo con talante abierto
a quien tal vez recela mi mentira.No me tengo por mero solitario
pues que la soledad que me alimenta
me da disfrute y torna solidario.La soledad, por fin, nos da en la cuenta
que de la muerte cierta, algún sicario
vendrá por recaudar vencida renta.
Al sol de la mañana en el invierno,
cansado de los fríos y el trabajo
de haber dorado vid y monte bajo,
no le sale el calor del fuego interno.Pareciera que huido del infierno
se resigna a cubrirse con andrajo
de niebla mañanera que le trajo
algún amanecer sensible y tierno.El sol de primavera y del verano
volverá rozagante por su fuero
a caldear amores, bien temprano.Pero mi piel tundida es puro cuero
y poco espera ya del sol hermano.
Que mi vida se va, ... y que yo me muero.
Quién, piensa que es el mero desear
lo que da el resultado apetecido,
y sin dudar se apresta decidido
a incubar un deseo tan mollar.Quién, como que al deseo hay que ayudar,
en activista queda reducido
sin apenas haber antes medido
la distancia entre logro y ensoñar.Y está aquel que explicita su deseo
notando lo que tiene de utopía
y pobre prospectiva, sin rodeo,recordando que aún hay quien soñaría,
aunque no olvida al terco Prometeo,
con vivir de una buena teoría.
Respuesta fácil tiene mientras vivo,
que al yo la circunstancia es añadida,
mas al quedarme solo en la partida,
decidme, del balance, qué es mi activo?Con qué se mide el ser, yo no concibo;
ni siquiera si historia es su medida
hecha de media harmónica vivida
con ingredientes varios de mi archivo ...Memorias de archipiélagos y ríos
y olvidos de calores y de fríos
me hacen sentir desconfiado y zafio.Si acumulo partícula y partícula,
componer de esta vida los currícula
es más fácil que hacer el epitafio.
En mi jardín estrecho tengo un pino
que a todos los demás es diferente.
Me mira de hito en hito desde enfrente
queriendo conservarme de vecino.Familiarmente yo lo denomino
a este árbol singular que está en mi mente,
mayo que trepa al cielo tenazmente
adornado de agujas de aire fino.Cuando tus hojas secas vas mudando,
un vuelco al corazón me viene dando
temiendo por tu vida que es la mía.Así, cuando al llegar la primavera
tu verde brote adorna la pradera,
mi espíritu se alegra y aún confía.
| ANTERIOR | COMIENZO | SIGUIENTE |