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SONETOS DE LA VIDA Y DE LA MUERTE

A MARGA EN TU DOLOR

El rayo que eligió en esta arboleda
al tronco más querido de tu vida,
fuerte apostó y llevose en la partida
lo más granado que pensarse pueda.

No reproches al rayo que no queda
su apuesta en lo feroz de su caída,
que tu apuesta por él fue decidida
cuando árbol escogiste en la alameda.

No temas ya por él en el futuro
pues tu sabes, y bien, que en aquel mundo
encontró al mejor médico que, oscuro,

por claro dio en trocar y hacer fecundo,
y remedio dictó como figuro:
Sanará el tiempo tu dolor rotundo!



A TU PACIENCIA, ISABEL

Por ciencia de la paz es conocida,
pero resignación la desconoce
porque entrega pasiva es menos goce,
porque es amor la apuesta en la partida.

Amor inteligente y sin medida
a grandes y pequeños en su roce,
es señal que paciencia reconoce
al repartir la paz y la comida.

De hoy para siempre al cielo daré gracias
por haber encontrado una persona
que con paciencia espanta las desgracias.

La siembra de tu vida es tu corona,
reduciendo actitudes bien reacias:
blandiendo tu paciencia, tu tizona.



LA RISA DE UN NIÑO

Espejo contemplado por las gentes
componiendo la paz de una mirada
que rescata la esencia preparada
en el matraz que ocultan nuestras frentes.

Cuando olvidas la pena que consientes
y ríes de manera sosegada
contemplando su vida esperanzada,
al niño haces gozar sin que lo intentes.

Y el espejo del niño agradecido
devuelve luz en su sonrisa clara
iluminando penas, y al olvido

empuja la tristeza que acapara
nuestro turbio quehacer controvertido:
Risa feliz de niño que soñara!



VIGO; ISLAS CÍES

Atlántico guardián de hermosa ría
te vigila, viajero, no te fíes.
Mas sabe que archipiélago de Cíes,
de tu alma ahuyentará melancolía

al caer en Samil la tarde fría,
cuando a las aves tu mirada envíes
y encuentres paraíso con huríes
flotando sobre el aire en la bahía.

Esa bruma que sube de la nada
y empuja las montañas hasta el cielo
caracteriza la ciudad amada

con algo indefinible en este suelo;
con mixtura de ocaso y alborada
sin descifrar: a ti, viajero, apelo.



A MI PADRE

A dónde caminabas tan de prisa
gastándote la vida sin descanso?
Mi corazón no puede más, me canso!
te oí decir al filo de la brisa.

Y al jugar los pequeños con su risa,
te despertaron el recuerdo manso
de otra orilla extendida en el remanso
que has de cruzar, pues el momento avisa.

Jamás te conformaste con verdades,
rebuscador leal de la verdad
y curioseador de novedades.

Por fin vas a volar en libertad
dejando esta ciudad por las ciudades
que aprecian como tú, la lealtad.



LA VOZ

Pericarpio del verbo y aún del gesto,
mi raíz se estremece a tu mensaje
que muestra en cada nota algún paisaje
por descifrar: pasión a que me apresto.

Tanto si es alabanza o es denuesto,
tu atmósfera envolvente es el brebaje
desbordante de labios y de viaje:
vas mucho más allá que todo esto!

Intuyo sin embargo qué es tu gracia
al asentar en orden lo inconexo
para aplicar con extremada audacia

lo que mi centro dicta como nexo
de labios, voz y viaje que no sacia:
sexo difuso es: mucho hay de sexo!



ATARDECER EN EL TREN

Al correr de los postes, la noticia
se coló por los ojos del viajero:
Sentado estoy, bebiéndome el primero
la poca luz que queda y beneficia.

Pues beneficio y arte es la pericia
de hacernos maravillas en febrero,
cuando avisa el Divino Relojero
que el grandioso espectáculo se inicia.

Los árboles de invierno se me antojan
radiografías que la tarde airea,
y las besanas, negras, acongojan

al mismísimo sol que redondea,
colorado, en rastrojos que despojan
dos bandadas de cuervos en pelea.

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