En los prolegómenos del Preámbulo estábamos situados ante las tres compañías europeas (la nuestra, una de ellas) hijas de la madre americana. Pero ha pasado el tiempo. Nuestro trabajo ha concluido y lo societario final no tiene nada que ver con lo inicial. Ahora la bandera de nuestra compañía inscribe su nombre de transición: Hispano Francesa de Vehículos Industriales SA.
Por otra parte, para asegurar la continuidad de un trabajo nacido con vocación de permanencia, decidimos darle carácter de norma con el compromiso de mantenerla vigilada para que no se convirtiese en rutina como las antiguas. Se denominó NORMA AU 1605, no recuerdo por qué.
El caso es que con esa denominación acudimos al concurso que el Ministerio de Industria había convocado en el año 1982 para promover Innovaciones en el ámbito tecnológico industrial.
Casi tan laborioso como el propio trabajo fue el desarrollo administrativo y justificatorio que había de respaldar nuestra pretensión de recompensa. Parecía lógico que así fuera ya que al ser un concurso tan abierto, el Ministerio necesitaba contar con instrumentos que le facilitasen comparar méritos de por sí muy heterogéneos.
El argumentario fue concienzudo y exhaustivo. No lo voy a reproducir; me limitaré a mostrar tres imágenes que aunque se expresan por sí mismas, están acompañadas del texto que enfatiza su importancia.
| Un fabricante medio de camiones pesados consume al mes por encima de 60 Km. de tubo para las instalaciones que monta. Este dato justifica por sí solo una dedicación esmerada al diseño de aquellos tubos. | ![]() |
| Hay mucho trabajo y mucha habilidad incorporados en las instalaciones tubulares: todo lo que redunde en reducir uno y sistematizar la otra debe ser bienvenido. | ![]() |
| En contraste con la importancia que tiene el diseño de los tubos de instalaciones, es escasísimo el trabajo de Investigación Aplicada realizado sobre la materia. | ![]() |
Al final llegó el premio a tanto esfuerzo hecho con tanta ilusión. No nos sacó de pobres, pero nos metió en la nómina de los que se sienten orgullosos del trabajo que hacen. Este premio lo tuvimos desde el primer día en que nos pusimos manos a la obra: entonces no sabíamos que el final sería éste. Ni lo necesitábamos. Nos bastaba con aprender un poco cada día y con poner lo aprendido como cimiento para el día siguiente. Era como construir una torre mediante encofrado deslizante. El último día nos sentimos muy contentos de ver que la torre se tenía de pie.

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